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lunes, 15 de junio de 2009

La Viveza Criolla del Curuchupismo disque Liberal.

Mientras manoseaba la sección libros y revistas de un supermercado de la localidad, a vuelo de aguilucho, observé cierta secuencia de palabras en la tapa de una publicación que enseguida casi que me obligó a revisar si la información tenía que ver con aquello que yo me imaginaba. Tomé la revista en mis manos, la envergadura de ésta era más grande lo común. La tapa con el rostro de una “niña vieja” maquillada, emperifollada con unos trapos “elegantes” que encubrían un cuerpo pálido casi mortecino y cadavérico; trascendía a burgués pedante, a prejuicio social torpe y racista, a vanidad alocada y amanerada. Por lo mismo, no era difícil concluir que se trataba de una revista de esas que retrata en sus banalidades y folklorismos ridículos a la “gente linda”. Gacetas quincenales, rosadas y fucsias, que gustan de presentar los perfiles glamorosos de los chapetones lambidos con sueños de oligarca.
Un tanto fastidiado empecé a buscar la noticia en mención en el respectivo índice. Página 48, creo. Unas cuantas ojeadas y llegué al requerido lugar. Una sonrisa de desprecio se dibujó en mi rostro; sin duda se trataba del mismo miserable. A pesar de la calva, el rostro del pelmazo seguía conservando sus rasgos principales. ¿De quién se trataba? Algunos lo recordarán otros no. El angelito que aparecía en una gran foto, con su uniforme de “señor” (terno y corbata), era nada más y nada menos que Fidel Jaramillo. Desde la mismísima Washington, el ex Gerente del Banco Central del “Gobierno” de Fabián Alarcón y ex Ministro de Finanzas de la Dictadura curuchupa de Jamil Mahauad, mostrando una sonrisa de oreja a oreja, se jactaba de lo bien que le había ido después de alejarse del servicio público. El artículo incluía las siguientes palabras textuales del tipo ese: “Estoy viviendo el sueño americano”. Banco Interamericano de Desarrollo, Fondo Monetario Internacional, no recuerdo el nombre exacto de la institución usurera internacional donde el vulgar mercenario prestaba sus serviles servicios; posiblemente, un tanto paranoico considerando las salvajadas que sus patrones y él, le hicieron al País.
Cuántos de estos mercachifles de la economía, han sido catapultados y promocionados por determinada prensa que se jacta de ser la eterna vocera de la libertad de información y expresión. Cuántos de estos miserables le han vendido y revendido al País a los usureros nacionales e internacionales. Cuánto de estos canallas que representando al País en los pagos y renegociaciones de la Deuda Externa han cobrado comisiones millonarias pagadas por los agradecidos “inversionistas” privados que se han beneficiado de los puntuales y “honrosos” pagos. Cuántos y cuántos de estos economistas trascendidos a colonia importada probablemente para esconder el tufo insoportable que despide su avaricia y traición luego de conspirar contra el País han salido a trabajar para los organismos de crédito internacional, acreedores insensibles y chantajistas de nuestra pobre Nación. ¡Cuántos! Demasiados, diría Yo.
Quería tocar este antecedente para desde ahí comentar el supuesto éxito vociferado por la voluminosa Ministra de Economía correana, y cierta tertulia, de la que fui testigo a través de la televisión en el noticiero de la mañana de Teleamazonas, entre Jorge Ortiz y Lucio Paredes, hace algunos días, no muchos.
Luego de mostrar un reportaje en el que la mencionada Ministra proclamaba la “victoria” en la renegociación de la Deuda internacional, señalando un ahorro de alrededor de $2.000.000.000 a valor presente, o de aproximadamente $7.000.000.000 al año 2030; Jorge Ortiz, inició la entrevista no sin antes adular la supuesta imparcialidad y antecedentes profesionales de Lucio Paredes.
Cuestionando las cifras e intenciones expelidas del Gobierno correano; Ortiz, preguntó si efectivamente aquello era tan bueno como lo presentaba la promoción socialista. Paredes, empezó diciendo entre otras cosas, eso sí a regañadientes, que efectivamente la renegociación había sido favorable para el País. Pero, casi enseguida, mencionó que ciertamente el País se había ahorrado alrededor de $2.000.000.000; pero ¡No!, los $7.000.000.000 que se publicitaba. Le explicó a Ortiz, que cándida y atentamente le escuchaba, que los 7.000.000.000 era la deuda a futuro. Una y otra vez enfatizó que los $7.000.000.000 no eran tales y que el País “solamente” se había ahorrado $2.000.000.000. ¡Solamente $2.000.000.000!
Contradiciéndose descaradamente el economista curuchupa, con su locuacidad confianzuda tan propia de él, no cesaba de comentar que la acción del gobierno estaba bien pero mal. “¡Negociaciones exitosas, pero fracasadas!”; sin duda, conclusiones o interpretaciones propias de economistas con motivaciones muy diferentes a los sanos intereses nacionales.
Enseguida calificó la negociación como un acto de: “¡Viveza Criolla!”. Ayudado por Ortiz llegaron a la conclusión que los “inocentes, honrados y pobres” tenedores de la Deuda Externa ecuatoriana, habían sido chantajeados; obligados a vender sus papeles so pena de quedarse sin nada de su inversión. Luego como siguiendo un guión previamente establecido Paredes llegó a decir, tácitamente, que el País había quedado muy mal internacionalmente, señalando que si la negociación era tan buena herramienta, ¡por qué! países como Colombia, Chile y Brasil, no la usaban para reducir sus acreencias.
Sin cansarse jamás de cuestionar al gobierno chauvinista y correano; Paredes mencionó que, lo correcto habría sido seguir el ejemplo de Chile que en la década de los 80 (épocas de Pinochet) había entregado bienes patrimoniales del Estado en canje por Deuda; que aquella, sí, era la medida correcta. Finalmente, el calvo curuchupa, que seguramente como mucha lacra politiquera, también se etiquetará a sí mismo como liberal, sentenció una y otra vez más o menos lo siguiente: “Al final lo barato va a salir caro por la reputación que va a llegar a tener el Ecuador”. De inmediato Jorge Ortiz, luego de alabar la monserga parcializada del “cuasi pelado” inescrupuloso despidió la entrevista diciendo:
“Gracias Dr. Paredes por abrirnos los ojos”.
Difícil de creer si no lo ves con tus mismos ojos. Fácil concluir por qué el País está en el cieno en términos de moral, educación, salud y seguridad; considerando las percepciones, interpretaciones y diagnósticos que los dueños de la opinión pública tienen respecto de lo que se debe o no hacerse; sobre lo que le convienen o no al País; acerca de qué es lo mejor para ellos y para nosotros.
Imaginemos que efectivamente, y digo imaginemos porque a Correa no se le puede creer; pero supongamos que en verdad la renegociación fue positiva para el Ecuador; que el endeudamiento se redujo radicalmente. Pensemos cándidamente que por fin los intereses y derechos del Ecuador fueron correctamente defendidos. Algunas dudas me surgen. ¿Cómo puede haber ecuatorianos que cuestionen las estrategias y herramientas usadas por el gobierno correano; pero justifiquen plenamente que esos mismos instrumentos y estratagemas sean usados por las mafias internacionales de especuladores financieros que las usan permanentemente para embolsicarse millones y millones dólares en pocas horas? ¿Por qué cuando el “inversionista honrado” se beneficia de las herramientas de especulación de un mercado de valores internacional mafioso, está bien; pero, cuando los estados aprovechan esas herramientas maquiavélicas ofrecidas virtualmente por ese mercado, está mal? ¿Será talvez que los inversionistas que tienen acceso a ese tipo de mercados son gente sensible, espiritual y solidaria? ¿Quiénes son realmente los beneficiarios de ese tipo de inversiones? ¿Quizá son campesinos, agricultores, panaderos, zapateros y carpinteros?
Llama la atención que “analistas” como Lucio Paredes poco o nada hayan dicho sobre el despilfarro de los recursos provenientes del endeudamiento exterior, ¿alguien sabe dónde fueron dirigidos esos dineros? Economistas como el mencionado parlanchín conservador guardaron silencio frente a la sucretización de la deuda privada en el gobierno de Osvaldo Hurtado y algunos hasta cínicamente la justificaron. Comentaristas como Lucio nunca aparecieron para criticar las corruptas renegociaciones de la deuda de los gobiernos de Durán Ballén y Gustavo Noboa, quizá porque eran parte del gran negociado o les convenía mantener la boca cerrada o simplemente no les importaba que le roben al País. Mantuvieron un silencio cómplice ante el robotaje bancario en épocas de Mahauad. Antaño justificaron renegociaciones descaradamente perjudiciales para el País, pero ahora, que aparentemente se consigue un triunfo frente a los usureros internacionales; pegan el grito al cielo, se rasgan las vestiduras y claman que se ha perjudicado a los “pobres y lánguidos” especuladores internacionales.
¡Viveza criolla!, cuando beneficia al país; ¡Genialidad e Ingeniería Financiera!, cuando se engordan los bolsillos opulentos de los padrinos de la banca internacional y de sus indignos testaferros.
Se argumenta que esta decisión ocasionará que el Ecuador ya no sea sujeto de crédito. ¡Genial! Me parece muy bien, este país no necesita endeudarse. Para qué,
si siempre que nos endeudamos el dinero va a los bolsillos de las mafias de turno enquistadas en el poder; mientras que para el pueblo cada dólar prestado le significa más ignorancia, insalubridad y pobreza.
Si realmente es cierto que el gobierno correano le ahorró miles de millones de dólares al país, está bien. Eso sí, dejemos en claro que Correa y sus criados simplemente hicieron lo que por obligación debían hacer: Proteger los intereses del País. Que no espere una medalla. Nosotros elegimos un presidente y funcionarios públicos para que trabajen para el País, no para enriquezcan a inversionistas, especuladores o usureros extranjeros. Para eso les pagamos, a Correa y los demás empleados y funcionarios públicos.
Sin embargo, ya escuché por ahí que esos recursos se usarían para “Inversión Social”. Recuerden que los desaparecidos $20.000.000.000 (aunque algunos afirman que son algunos miles de millones más, quién lo sabe), fruto de los excedentes petroleros supuestamente se usaron también para “Inversión Social”. Pero sospechosamente, tales “inversiones”, fuera del discurso sucio del Prepotente Bocón, no aparecen por ningún lado. Ojalá los dineros que no fueron a parar en las mandíbulas de los piratas financieros, finalmente no terminen en la panza grasosa de los amigotes, pipones, socios y camaradas del Gran Patán de Carondelet.