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martes, 11 de agosto de 2009
Especulaciones acerca del supuesto Diario de Raúl Reyes.
Como es de conocimiento público hace algunos días, sorpresivamente el Gobierno de Rafael Correa entregó a la Fiscalía de la Nación un documento, copias del original, que contenía supuestas opiniones y confesiones del abatido líder guerrillero de las Farc, Raúl Reyes.
La presentación del documento plantea una serie de incógnitas que el Gobierno no ha podido esclarecer fielmente. Por ejemplo desde cuándo contaban con dichos manuscritos; quién se los entregó; por qué no fueron objeto de un examen exhaustivo para comprobar la veracidad de la autoría, es decir que efectivamente le pertenecían Reyes. Dudas que Correa y los cabecillas del socialismo del siglo XXI, no han aclarado, al igual que muchas otras incertidumbres que han terminado encubiertas por un escandaloso velo misterioso.
En la medida en que uno revisa el mencionado diario, se va preguntando, por qué, el Gobierno de Correa lo revela públicamente considerando que, de ser verídico, Reyes de su puño y letra ratifica las pruebas, indicios, y versiones conocidas por la opinión pública nacional, que presentan al Gobierno de Correa y Alianza País, teniendo relaciones adúlteras con el terrorismo y el narcotráfico. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué Correa tácitamente se desenmascara? Se trata acaso de una estrategia para intentar curarse en sano; una manera de decir que el Gobierno no tiene nada que encubrir. Talvez pretenden decir que, “tan seguros están de su inocencia que aquellos pasquines no les atemoriza”. Pero, considerando que, por lo visto solamente cuentan con las copias, eso implicaría que alguien tiene los originales; alguien que posiblemente no es considerado “amigo”. Por lo mismo, ante la posibilidad que “sus enemigos” se adelanten publicando original o copias, para evitar el golpe brutal y vergonzoso de dicha información, Correa y sus incondicionales seguidores u “hombres de negocios” se apresuran sacándolos a la luz pública.
Muchos de los supuestos comentarios de Reyes son tan fulminantes que siendo ciertos exigirían inevitablemente que Correa renuncie a su cargo de Presidente. Por lo mismo, lógico suponer que de contar con los originales, Correa y sus sátrapas probablemente los habrían destruido, y de esa manera aquellas opiniones que tan mal los presentan nunca habrían sido conocidas. Salvo que como ya mencioné, los originales estuvieran en otras manos, talvez en las de Uribe.
A pesar de las expresiones graves, duras y reveladoras que Raúl Reyes tiene en contra del Gobierno de Correa y sus representes chauvinistas, sin embargo, existen ciertas perlas que resultan bastante sospechosas, y que de alguna manera plantean la posibilidad de que tales relatos, o son falsos, es decir, creados por el entorno de Correa, o sí inicialmente fueron ciertos, hayan sido objeto de manipulación, antes de ser entregados a la Fiscalía.
Desde un comienzo Reyes se presenta como el heredero de Ernesto “Che” Guevara, es decir, pretende representar aquel cliché demagógico disque idealista, revolucionario, y solidario, creado por el comunismo y socialismo latinoamericano en torno a la figura del guerrillero argentino. Un “guerrero contra el antimperialismo yanky” en evidente contradicción e imperioso enfrentamiento con los “hombres de negocios” como Reyes y su “amigo” denominan a los líderes guerrilleros que trafican droga, y que forman parte del Estado Mayor de las Farc. Daría la impresión que con aquellas palabras, Reyes pretende crear un nuevo mito en torno suyo, muy similar al del guerrillero idealista “dispuesto a sacrificarse voluntariamente por sus convicciones ideológicas y por la liberación de su pueblo”. Un nuevo fetiche belicista a quien las masa juveniles incautas puedan rendirle pleitesía, y los politiqueros socialistas y seudo comunistas sacarle provecho.
Muy sospechosa también es la presencia del “amigo”, suerte de editor, redactor y facilitador, de su supuesto Libro; además de compañero de infortunio y fiel confidente. Polémica y cuestionable, entre otras cosas, por la serie de reclamos agresivos que este “valiente sujeto” se atreve a lanzar en contra de los mismísimos “hombres de negocios”, acicateando a los “guerreros antimperialistas” para que realicen una purga de aquellos que supuestamente habían degenerado el movimiento revolucionario. No creo equivocarme cuando digo que habría que estar loco para tratar en términos tan rudos a gente acostumbrada a asesinar y torturar sin el menor escrúpulo. Sugerir fusilar a caudillos guerrilleros de un grupo facineroso financiado por el narcotráfico, precisamente por sus vínculos con el narcotráfico, en sus mismas narices sería un virtual suicidio. Sin embargo “el amigo”, se da ese lujo, y luego tranquilamente, Reyes cuenta que, “se retira a dormir”. Todo un temerario o un demente, o más bien una mentira.
La presencia del “amigo” con sus supuestas e indignadas afirmaciones, apologías, y sentencias ayuda a apalancar la leyenda romántica del luchador idealista, en favor de Reyes. Expresiones como: “haces de la necedad tu blindaje para protegerte de la realidad”, están dirigidas a convertirlo en una víctima propiciatoria. Su supuesta renuncia a rechazar los ofrecimientos tramposos de Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, a cambio de un posible resurgir de la “guerrilla romántica e idealista” y de su propio sacrificio, suena a canción de Silvio Rodríguez; aquellas líneas resultan demasiado rebuscadas, quizá propio de un guión hollywoodense, pero muy poco creíbles en la práctica. Se nota el interés por crear el mito. Esto último da espacio, una vez más, a la posibilidad de que el tal diario, haya sido forjado por mentes interesadas, o por lo menos manipulado.
Siempre en el relato, Reyes se declara enemigo del narcotráfico, siendo uno de los principales líderes de las Farc., tácitamente reconoce su incapacidad para ejercer autoridad y mando, e imputa tal influencia nociva a muchos de sus lugartenientes. Sin embargo, resulta difícil creer que siendo el tráfico de drogas la principal fuente de financiamiento para las actividades guerrilleras, Reyes haya estado en desacuerdo con la misma, pues de no contar con dichos recursos el final de la guerrilla habría sido inminente.
Menciona la absoluta desconfianza que le generan individuos como Brito, un tal Ayala, Larrea y Chauvín, “gente de Correa”, debido a ciertos incidentes, entre estos la eliminación de algunos de sus hombres de confianza y la certeza que tiene de que Uribe está demasiado bien informado sobre algunas de sus acciones. Reyes, reniega de los delegados del Presidente Correa, calificándolos a Larrea, Chauvín, y Brito de espías, dobles agentes, infiltrados u “hombres de negocios únicamente interesados en la merca”. Una y otra vez, señala sentirse engañado y víctima de una supuesta confabulación de los representantes de Correa; trampa que imagina, le traerá terribles consecuencias a futuro. Difícil no vincular aquellas reticencias y sospechas, con la vez que Rafael Correa visitó Cuba y no fue recibido por Fidel Castro.
Por otro lado, a Reyes, le resulta fastidioso e intrigante el apremio de Larrea, Chauvín y Brito en cuanto a exigir su presencia, con demasiada frecuencia, en su opinión, en el campamento de Angostura, donde posiblemente le garantizaban absoluta seguridad, pedidos que Reyes considera en el diario, ponían en grave riesgo su integridad, además del desagrado que le causaba el exclusivo interés que mostraban tener sus fingidos aliados por negociar con la “merca” y las visitas de los turistas, entre los cuales, temía, podían estar gente de Uribe o sus enemigos. Una vez más sorprende que Correa revele el contenido del diario, considerando la gravedad de las aseveraciones de Reyes y sobre todo los antecedentes y amistades de Chauvín y Larrea, conjuntamente con su activismo en la frontera norteña. A pesar de todo, un interés encubierto florece mojigatamente, proteger la reputación de Correa, a costa del sacrificio mediático de unos cuantos peones o alfiles que en términos políticos no representan nada. ¿Maquiavelismo?, es posible, ya lo han hecho en otras oportunidades. Chauvín y Gustavo Larrea no son nadie políticamente, a diferencia de Correa que es el verdadero caudillo a quien siguen las masas. Mientras Correa siga vigente, sus socios estarán a salvo, independientemente de la reputación paupérrima, que puedan llegar a tener.
Reyes relata la existencia de un supuesto acuerdo con Correa y las Farc. En qué consiste tal acuerdo, ¿quién lo sabe?, si existió, solamente lo saben quienes participaron en tal acuerdo, aunque al respecto existen muchas teorías. Lo interesante aquí es que muchos de los sátrapas, compinches y alcahuetes de Correa, han señalado en multitud de oportunidades haberse reunido una y varias veces con miembros de las Farc., con la excusa de un supuesto “canje humanitario”. Ellos, Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, le llaman “canje humanitario”, habría que chequear en que consistían verdaderamente los tratos detrás de aquel “intercambio entre amigos”.
Muy interesante y revelador resulta la denuncia de Raúl Reyes en contra de Gustavo Larrea, a quien responsabiliza directamente de los fracasos para liberar de manera definitiva a los secuestrados. Menciona que está harto de las trabas que Larrea y los suyos ponen a aquel asunto que tan mala propaganda le causa a las Farc. Pero, en principio tolera los tratos con, “ellos”, la gente de Correa, pues, según él, la liberación de los prisioneros significará un golpe político y publicitario a favor de las Farc., y obviamente en beneficio de Correa. Sin embargo, al final del mencionado documento Reyes califica de traidor a Correa. Es decir, según Reyes, Rafael Correa y sus chauvinistas, traicionaron el acuerdo, llámese “Canje Humanitario”. Pero el asunto va más allá porque Reyes da a entender a modo de profecía que Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas” le han coloco una celada, en la cual ha caído ingenuamente y como consecuencia de esto su fin está pronto. Directamente los responsabiliza de su futura y aciaga desgracia ¡Es increíble!
Sin duda el diario presenta muchísimas revelaciones, contradicciones, incongruencias y declaraciones que colocan en términos generales en muy mala posición al Gobierno de Correa y a sus secuaces chauvinistas. Sorprende que Rafael Correa, mencione que el diario lo libera de culpa cuando en realidad lo pone en una posición de tramposo y traidor. Sorprende que la Prensa Nacional en lugar de vivir quejándose como zorra fingiendo orgasmos por los epítetos que recibe de Correa muchos de ellos bien merecidos, no analice las pruebas, las evidencias e impulse un debate a través de la opinión pública.
El documento es muy polémico, por un lado aparenta mostrar verdades que parecen haber sido disfrazadas de mentiras, precisamente para que pierdan credibilidad y por otro lado, mentiras maquilladas como verdades oficiales para producir incertidumbre, embotamiento y falta de interés en la uniforme masa ecuatoriana. Mentiras a medias, verdades a medias; cualquiera de las dos expresiones anteriores, podrían definir claramente la realidad del diario de Reyes. Sea verdadero, forjado o manipulado, lo cierto es que difícilmente la verdad de los hechos será presentada en su real y verdadera dimensión. Una vez más, infortunadamente, una vez más.
La presentación del documento plantea una serie de incógnitas que el Gobierno no ha podido esclarecer fielmente. Por ejemplo desde cuándo contaban con dichos manuscritos; quién se los entregó; por qué no fueron objeto de un examen exhaustivo para comprobar la veracidad de la autoría, es decir que efectivamente le pertenecían Reyes. Dudas que Correa y los cabecillas del socialismo del siglo XXI, no han aclarado, al igual que muchas otras incertidumbres que han terminado encubiertas por un escandaloso velo misterioso.
En la medida en que uno revisa el mencionado diario, se va preguntando, por qué, el Gobierno de Correa lo revela públicamente considerando que, de ser verídico, Reyes de su puño y letra ratifica las pruebas, indicios, y versiones conocidas por la opinión pública nacional, que presentan al Gobierno de Correa y Alianza País, teniendo relaciones adúlteras con el terrorismo y el narcotráfico. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué Correa tácitamente se desenmascara? Se trata acaso de una estrategia para intentar curarse en sano; una manera de decir que el Gobierno no tiene nada que encubrir. Talvez pretenden decir que, “tan seguros están de su inocencia que aquellos pasquines no les atemoriza”. Pero, considerando que, por lo visto solamente cuentan con las copias, eso implicaría que alguien tiene los originales; alguien que posiblemente no es considerado “amigo”. Por lo mismo, ante la posibilidad que “sus enemigos” se adelanten publicando original o copias, para evitar el golpe brutal y vergonzoso de dicha información, Correa y sus incondicionales seguidores u “hombres de negocios” se apresuran sacándolos a la luz pública.
Muchos de los supuestos comentarios de Reyes son tan fulminantes que siendo ciertos exigirían inevitablemente que Correa renuncie a su cargo de Presidente. Por lo mismo, lógico suponer que de contar con los originales, Correa y sus sátrapas probablemente los habrían destruido, y de esa manera aquellas opiniones que tan mal los presentan nunca habrían sido conocidas. Salvo que como ya mencioné, los originales estuvieran en otras manos, talvez en las de Uribe.
A pesar de las expresiones graves, duras y reveladoras que Raúl Reyes tiene en contra del Gobierno de Correa y sus representes chauvinistas, sin embargo, existen ciertas perlas que resultan bastante sospechosas, y que de alguna manera plantean la posibilidad de que tales relatos, o son falsos, es decir, creados por el entorno de Correa, o sí inicialmente fueron ciertos, hayan sido objeto de manipulación, antes de ser entregados a la Fiscalía.
Desde un comienzo Reyes se presenta como el heredero de Ernesto “Che” Guevara, es decir, pretende representar aquel cliché demagógico disque idealista, revolucionario, y solidario, creado por el comunismo y socialismo latinoamericano en torno a la figura del guerrillero argentino. Un “guerrero contra el antimperialismo yanky” en evidente contradicción e imperioso enfrentamiento con los “hombres de negocios” como Reyes y su “amigo” denominan a los líderes guerrilleros que trafican droga, y que forman parte del Estado Mayor de las Farc. Daría la impresión que con aquellas palabras, Reyes pretende crear un nuevo mito en torno suyo, muy similar al del guerrillero idealista “dispuesto a sacrificarse voluntariamente por sus convicciones ideológicas y por la liberación de su pueblo”. Un nuevo fetiche belicista a quien las masa juveniles incautas puedan rendirle pleitesía, y los politiqueros socialistas y seudo comunistas sacarle provecho.
Muy sospechosa también es la presencia del “amigo”, suerte de editor, redactor y facilitador, de su supuesto Libro; además de compañero de infortunio y fiel confidente. Polémica y cuestionable, entre otras cosas, por la serie de reclamos agresivos que este “valiente sujeto” se atreve a lanzar en contra de los mismísimos “hombres de negocios”, acicateando a los “guerreros antimperialistas” para que realicen una purga de aquellos que supuestamente habían degenerado el movimiento revolucionario. No creo equivocarme cuando digo que habría que estar loco para tratar en términos tan rudos a gente acostumbrada a asesinar y torturar sin el menor escrúpulo. Sugerir fusilar a caudillos guerrilleros de un grupo facineroso financiado por el narcotráfico, precisamente por sus vínculos con el narcotráfico, en sus mismas narices sería un virtual suicidio. Sin embargo “el amigo”, se da ese lujo, y luego tranquilamente, Reyes cuenta que, “se retira a dormir”. Todo un temerario o un demente, o más bien una mentira.
La presencia del “amigo” con sus supuestas e indignadas afirmaciones, apologías, y sentencias ayuda a apalancar la leyenda romántica del luchador idealista, en favor de Reyes. Expresiones como: “haces de la necedad tu blindaje para protegerte de la realidad”, están dirigidas a convertirlo en una víctima propiciatoria. Su supuesta renuncia a rechazar los ofrecimientos tramposos de Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, a cambio de un posible resurgir de la “guerrilla romántica e idealista” y de su propio sacrificio, suena a canción de Silvio Rodríguez; aquellas líneas resultan demasiado rebuscadas, quizá propio de un guión hollywoodense, pero muy poco creíbles en la práctica. Se nota el interés por crear el mito. Esto último da espacio, una vez más, a la posibilidad de que el tal diario, haya sido forjado por mentes interesadas, o por lo menos manipulado.
Siempre en el relato, Reyes se declara enemigo del narcotráfico, siendo uno de los principales líderes de las Farc., tácitamente reconoce su incapacidad para ejercer autoridad y mando, e imputa tal influencia nociva a muchos de sus lugartenientes. Sin embargo, resulta difícil creer que siendo el tráfico de drogas la principal fuente de financiamiento para las actividades guerrilleras, Reyes haya estado en desacuerdo con la misma, pues de no contar con dichos recursos el final de la guerrilla habría sido inminente.
Menciona la absoluta desconfianza que le generan individuos como Brito, un tal Ayala, Larrea y Chauvín, “gente de Correa”, debido a ciertos incidentes, entre estos la eliminación de algunos de sus hombres de confianza y la certeza que tiene de que Uribe está demasiado bien informado sobre algunas de sus acciones. Reyes, reniega de los delegados del Presidente Correa, calificándolos a Larrea, Chauvín, y Brito de espías, dobles agentes, infiltrados u “hombres de negocios únicamente interesados en la merca”. Una y otra vez, señala sentirse engañado y víctima de una supuesta confabulación de los representantes de Correa; trampa que imagina, le traerá terribles consecuencias a futuro. Difícil no vincular aquellas reticencias y sospechas, con la vez que Rafael Correa visitó Cuba y no fue recibido por Fidel Castro.
Por otro lado, a Reyes, le resulta fastidioso e intrigante el apremio de Larrea, Chauvín y Brito en cuanto a exigir su presencia, con demasiada frecuencia, en su opinión, en el campamento de Angostura, donde posiblemente le garantizaban absoluta seguridad, pedidos que Reyes considera en el diario, ponían en grave riesgo su integridad, además del desagrado que le causaba el exclusivo interés que mostraban tener sus fingidos aliados por negociar con la “merca” y las visitas de los turistas, entre los cuales, temía, podían estar gente de Uribe o sus enemigos. Una vez más sorprende que Correa revele el contenido del diario, considerando la gravedad de las aseveraciones de Reyes y sobre todo los antecedentes y amistades de Chauvín y Larrea, conjuntamente con su activismo en la frontera norteña. A pesar de todo, un interés encubierto florece mojigatamente, proteger la reputación de Correa, a costa del sacrificio mediático de unos cuantos peones o alfiles que en términos políticos no representan nada. ¿Maquiavelismo?, es posible, ya lo han hecho en otras oportunidades. Chauvín y Gustavo Larrea no son nadie políticamente, a diferencia de Correa que es el verdadero caudillo a quien siguen las masas. Mientras Correa siga vigente, sus socios estarán a salvo, independientemente de la reputación paupérrima, que puedan llegar a tener.
Reyes relata la existencia de un supuesto acuerdo con Correa y las Farc. En qué consiste tal acuerdo, ¿quién lo sabe?, si existió, solamente lo saben quienes participaron en tal acuerdo, aunque al respecto existen muchas teorías. Lo interesante aquí es que muchos de los sátrapas, compinches y alcahuetes de Correa, han señalado en multitud de oportunidades haberse reunido una y varias veces con miembros de las Farc., con la excusa de un supuesto “canje humanitario”. Ellos, Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, le llaman “canje humanitario”, habría que chequear en que consistían verdaderamente los tratos detrás de aquel “intercambio entre amigos”.
Muy interesante y revelador resulta la denuncia de Raúl Reyes en contra de Gustavo Larrea, a quien responsabiliza directamente de los fracasos para liberar de manera definitiva a los secuestrados. Menciona que está harto de las trabas que Larrea y los suyos ponen a aquel asunto que tan mala propaganda le causa a las Farc. Pero, en principio tolera los tratos con, “ellos”, la gente de Correa, pues, según él, la liberación de los prisioneros significará un golpe político y publicitario a favor de las Farc., y obviamente en beneficio de Correa. Sin embargo, al final del mencionado documento Reyes califica de traidor a Correa. Es decir, según Reyes, Rafael Correa y sus chauvinistas, traicionaron el acuerdo, llámese “Canje Humanitario”. Pero el asunto va más allá porque Reyes da a entender a modo de profecía que Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas” le han coloco una celada, en la cual ha caído ingenuamente y como consecuencia de esto su fin está pronto. Directamente los responsabiliza de su futura y aciaga desgracia ¡Es increíble!
Sin duda el diario presenta muchísimas revelaciones, contradicciones, incongruencias y declaraciones que colocan en términos generales en muy mala posición al Gobierno de Correa y a sus secuaces chauvinistas. Sorprende que Rafael Correa, mencione que el diario lo libera de culpa cuando en realidad lo pone en una posición de tramposo y traidor. Sorprende que la Prensa Nacional en lugar de vivir quejándose como zorra fingiendo orgasmos por los epítetos que recibe de Correa muchos de ellos bien merecidos, no analice las pruebas, las evidencias e impulse un debate a través de la opinión pública.
El documento es muy polémico, por un lado aparenta mostrar verdades que parecen haber sido disfrazadas de mentiras, precisamente para que pierdan credibilidad y por otro lado, mentiras maquilladas como verdades oficiales para producir incertidumbre, embotamiento y falta de interés en la uniforme masa ecuatoriana. Mentiras a medias, verdades a medias; cualquiera de las dos expresiones anteriores, podrían definir claramente la realidad del diario de Reyes. Sea verdadero, forjado o manipulado, lo cierto es que difícilmente la verdad de los hechos será presentada en su real y verdadera dimensión. Una vez más, infortunadamente, una vez más.
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domingo, 19 de julio de 2009
El video del mono, y los "amoríos" del mudo y el demente.
No puedo decir que me sorprenda demasiado el video en que se ve a uno de los principales líderes de la guerrilla colombiana de las Farc, el llamado mono Jojoy, hablando entre otras cosas sobre las “ayudas económicas” brindadas al entonces candidato a la presidencia del Ecuador Rafael Correa, así como mencionando a los emisarios de Correa y sus patiños chauvinistas que permanentemente los visitaban en la selva, ora ecuatoriana, ora colombiana.
Ciertamente, podría ser un video falso; podría tratarse de una manipulación. Pero por otro lado podría ser real. De dónde, un tipo económicamente pobre como Correa sacó el dinero para enfrentar dos campañas electorales millonarias, es una incógnita que podría fácilmente explicarse si damos credibilidad a las palabras del “mono” guerrillero.
Un aspecto interesante que presenta el video es la manera tan peculiar y torpe que este jefe guerrillero tenía de rendir cuentas a las tropas acerca de asuntos que normalmente deberían permanecer en total secreto y en conocimiento exclusivo de los principales líderes del grupo armado; fundamentalmente para evitar que aquellas datos e informaciones puedan terminar filtrándose a oídos del enemigo como en efecto sucedió o pudo haber sucedido. Es que resulta difícil creer que asuntos de intensa seriedad y que exigirían una confidencialidad extrema sean tratados de una manera tan campechana, socialista y ramplona. La explicación sería que, o el video es falso, o el mono Jojoy es un estúpido parlanchín.
Esta nueva revelación que es un capítulo más de esta sórdida y repugnante telenovela que tiene como principales actores por un lado a Correa y sus patiños chauvinistas, y por otro a Uribe y sus narcoparamilitares fascistas, demuestra el nulo respeto y afecto que ese par de miserables y sus incondicionales alcahuetes y asesinos tienen para con sus propios pueblos y sus “hermanos” vecinos.
La posición oficial del Ecuador en el problema colombiano siempre fue el de no involucrarse. No involucrarnos no significaba adoptar una posición neutral en el conflictivo, sino, dejar en claro que bajo ninguna circunstancia, ni directa ni indirectamente, el País o ecuatoriano alguno, iban a intervenir en el conflicto colombiano, independientemente de los afectos u odios que los ecuatorianos o los grupos políticos de nuestro País pudiesen tener a favor o en contra de los dos bandos igualmente despreciables y criminales.
Ciertamente el Ecuador fue víctima de presiones del Narcogobierno Paramilitar de Colombia, en el sentido de intentar obligarnos a participar en la guerra que el “lagañoso” Uribe llevaba y lleva contra las hordas de secuestradores y asesinos de la guerrilla colombiana. Pero, de una u otra manera, el maquiavélico y enfermizo Alvaro no consiguió involucrarnos; no lo consiguió, hasta que llegó el Gobierno de Alianza País; hasta que aterrizó la Presidencia de Rafael Correa y sus patiños chauvinistas.
Todo el actual relajo, no es sino el resultado de una secuencia de causas y efectos, cuyo origen comienza con la intromisión del Gobierno del mudo Correa, primero con la participación del entonces ministro Gustavo Larrea, su alter ego Chauvín, la Aldhu del chileno Juan de Dios Parra y sus “ayudas humanitarias” en favor de los “desplazados colombianos”. Luego continúa con las conversaciones de Larrea y Chauvín con los jefes guerrilleros de las FARC a favor de un supuesto “canje humanitario”, diálogos que nunca fueron bien vistos por el Narcogobierno paramilitar de Uribe; y posteriormente con la sospechosa incompetencia del Gobierno de Rafael Correa en cuanto a cuidar eficientemente la frontera norte, que terminó concluyendo en el bombardeo de Angostura y, ahora sabemos, la ejecución de varios guerrilleros, incluido Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano por parte de fuerzas colombianas.
Colombia es un país con reputación internacional de alcantarilla. Su economía está contaminada por los miles y miles de millones de dólares que el tráfico de drogas le reporta año tras año. Que conste que no voy a calificar de Narcosociedad al conglomerado social colombiano porque seguro estoy que deben existir colombianos honrados que sufren al ver a su país cada vez más corrupto y violento; pero sí llama la atención que un demente asesino como Uribe sea elegido presidente de la República de Narcolombia y posteriormente reelegido con abrumadora votación. Es evidente, que la sociedad colombiana en su mayoría está completamente despistada, pues, le importa un comino que oleadas y oleadas de colombianos, gente de su propio país huyan en condiciones de miseria a otro, en busca de salvar sus vidas. Está claro que aceptaron temerosa y dócilmente la posibilidad de una supuesta paz obtenida a sangre y fuego, que les vendió un narcopresidente que justifica y sacramenta la impunidad de sus asesinos paramilitares, mientras por otro lado promete aniquilar a cada guerrillero que se cruce en su camino.
En resumen Colombia no tiene nada que perder en su enfrentamiento "diplomático" con Ecuador, es más ha salido ganando, pues, ha podido inculpar a terceros, con razón o sin esta, de su incapacidad para solucionar el problema del narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo guerrillero. Ecuador sí que ha perdido y mucho. Es obvio, que en ese enfrentamiento nuestro País ha salido perdiendo. Principalmente, debido a: la ineptitud sospechosa de Correa para aclarar ciertos indicios y pruebas que vinculan a su Gobierno con la guerrilla colombiana; la presencia en su gabinete y buró politico de individuos que han reconocido públicamente sus afectos con la guerrilla colombiana; los indicios y verdades incómodas que muestran, de una u otra manera, a nuestro parlanchín presidente como amistoso simpatizante y defensor de amigos de narcotraficantes, secuestradores y asesinos. Además de la irresponsabilidad y torpeza de Correa y sus patiños chauvinistas para manejar el escandaloso asunto, de una manera que proteja la imagen y reputación del Ecuador.
Es indudable que el “descubrimiento milagroso” del video y la presentación pública del video responde a una “ofensiva informativa” del demente Uribe, en virtud de la actual coyuntura política internacional latinoamericana. Es obvio que detrás de la “sorpresiva” presentación de la película está la garra del Gobierno narcoparamilitar colombiano. Pero, considerar esa explicación como una evidencia de la falsedad de dicho video, es poco menos que un disparate. Sin embargo, nuestro indiscreto presidente, el mudo, recurre a esta para justificar su “inocencia”. Inclusive, algún imbécil por ahí, un tipo de apellido Carvajal, que en mala hora ocupa el cargo de Ministro de Defensa, inflado de patrioterismo correano, reta a sus “aliados y amigos” de las Farc para que revelen los nombres de los tales emisarios. ¡Qué calidad de estadista! ¡Qué calidad de estadista, el muy palurdo!
En cuanto a las hordas sociales nacionalistas y sus respuestas frente a este nuevo capítulo grosero y despreciable del culebrón “los amores del Rafa y el Alvaro”, una vez más han adoptado una posición, por decir lo menos, tonta y ridícula. Son incomprensibles las actitudes extremistas de muchos ecuatorianos, y me refiero a ésos, que se jactan de ser “anticorreístas”, y que, en lugar de exigir una inmediata investigación imparcial a las respectivas autoridades judiciales, adoptan una posición afectiva y agradecida en favor del presidente narcoparamilitar colombiano, y le dan absoluta credibilidad a uno de los líderes de los secuestradores, narcotraficantes y asesinos de la guerrilla colombiana. Por otro lado, los “correístas”, claman con su típico y oprobioso servilismo que la denuncia es nada más que una campaña de desprestigio estimulada por el “Gobierno Imperialista Yanqui”. ¡Qué bárbaro! Y pensar que debido a ese grupo de bolonios parlantes, tumultuoso y numeroso, “correístas y anticorreístas”, es que el Gobierno de la Involución ciudadana ha logrado consolidarse en el Poder.
Es vergonzoso y risible ver como el Presidente de los ecuatorianos hace el ridículo cuando para señalar su inocencia recurre a la supuesta declaración oficial de las Farc en el sentido de que el video es un montaje. ¡Qué carajo de asesores, tiene este pobre hombre! ¡No hay por ahí un racional que le diga señor presidente no hable pendejadas! ¡Acaso todos sus asesores son, ¡todos!, una manada de mangajos dedicados e interesados exclusivamente en tragar los sabrosos y opíparos banquetes pagados con nuestros impuestos!
Las declaraciones de Correa y sus patiños chauvinistas están plagadas de incongruencias, contradicciones y disparates que lo único que consiguen es hundirlos más y hacerle quedar mal al País, todavía más. Por un lado dicen que los videos son falsos. Por otro lado exigen a las Farc revelen los nombres de los emisarios de Correa; ahora bien, ¡qué importancia tienen los nombres de los emisarios!, si el "mono" Jojoy alto jefe de las Farc., está diciendo que colaboraron económicamente en la campaña de Correa. ¡Cuánta irresponsabilidad y torpeza al hacer declaraciones! Si no saben qué decir ¡cállense la boca! No habrán escuchado alguna vez la expresión: “Sin comentarios”. Que interés tan absurdo por justificarse tonta y atropelladamente. Una vez más queda demostrada la condición primitiva y chabacana de los “estadistas” chauvinistas del socialismo del siglo XXI. Uno observa que el País está en manos de estos torpes incompetentes, y se da cuenta fácilmente por qué vivimos de relajo en relajo, uno peor que otro.
Hasta donde llegaremos con las amenazas, insultos, agresiones y “afectos” del mudo y sus patiños en contra del lagañoso demente y sus paramilitares, y viceversa; es algo difícil de presagiar. Probablemente sigan vendiendo circo a sus incondicionales seguidores de uno y otro lado de la frontera. Por mi parte, permítanme respetables lectores solamente una protesta sincera y emocionada a nuestro folklórico y estrafalario presidente: ¡Hasta cuándo padre Correa……………………hasta cuándo!
Ciertamente, podría ser un video falso; podría tratarse de una manipulación. Pero por otro lado podría ser real. De dónde, un tipo económicamente pobre como Correa sacó el dinero para enfrentar dos campañas electorales millonarias, es una incógnita que podría fácilmente explicarse si damos credibilidad a las palabras del “mono” guerrillero.
Un aspecto interesante que presenta el video es la manera tan peculiar y torpe que este jefe guerrillero tenía de rendir cuentas a las tropas acerca de asuntos que normalmente deberían permanecer en total secreto y en conocimiento exclusivo de los principales líderes del grupo armado; fundamentalmente para evitar que aquellas datos e informaciones puedan terminar filtrándose a oídos del enemigo como en efecto sucedió o pudo haber sucedido. Es que resulta difícil creer que asuntos de intensa seriedad y que exigirían una confidencialidad extrema sean tratados de una manera tan campechana, socialista y ramplona. La explicación sería que, o el video es falso, o el mono Jojoy es un estúpido parlanchín.
Esta nueva revelación que es un capítulo más de esta sórdida y repugnante telenovela que tiene como principales actores por un lado a Correa y sus patiños chauvinistas, y por otro a Uribe y sus narcoparamilitares fascistas, demuestra el nulo respeto y afecto que ese par de miserables y sus incondicionales alcahuetes y asesinos tienen para con sus propios pueblos y sus “hermanos” vecinos.
La posición oficial del Ecuador en el problema colombiano siempre fue el de no involucrarse. No involucrarnos no significaba adoptar una posición neutral en el conflictivo, sino, dejar en claro que bajo ninguna circunstancia, ni directa ni indirectamente, el País o ecuatoriano alguno, iban a intervenir en el conflicto colombiano, independientemente de los afectos u odios que los ecuatorianos o los grupos políticos de nuestro País pudiesen tener a favor o en contra de los dos bandos igualmente despreciables y criminales.
Ciertamente el Ecuador fue víctima de presiones del Narcogobierno Paramilitar de Colombia, en el sentido de intentar obligarnos a participar en la guerra que el “lagañoso” Uribe llevaba y lleva contra las hordas de secuestradores y asesinos de la guerrilla colombiana. Pero, de una u otra manera, el maquiavélico y enfermizo Alvaro no consiguió involucrarnos; no lo consiguió, hasta que llegó el Gobierno de Alianza País; hasta que aterrizó la Presidencia de Rafael Correa y sus patiños chauvinistas.
Todo el actual relajo, no es sino el resultado de una secuencia de causas y efectos, cuyo origen comienza con la intromisión del Gobierno del mudo Correa, primero con la participación del entonces ministro Gustavo Larrea, su alter ego Chauvín, la Aldhu del chileno Juan de Dios Parra y sus “ayudas humanitarias” en favor de los “desplazados colombianos”. Luego continúa con las conversaciones de Larrea y Chauvín con los jefes guerrilleros de las FARC a favor de un supuesto “canje humanitario”, diálogos que nunca fueron bien vistos por el Narcogobierno paramilitar de Uribe; y posteriormente con la sospechosa incompetencia del Gobierno de Rafael Correa en cuanto a cuidar eficientemente la frontera norte, que terminó concluyendo en el bombardeo de Angostura y, ahora sabemos, la ejecución de varios guerrilleros, incluido Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano por parte de fuerzas colombianas.
Colombia es un país con reputación internacional de alcantarilla. Su economía está contaminada por los miles y miles de millones de dólares que el tráfico de drogas le reporta año tras año. Que conste que no voy a calificar de Narcosociedad al conglomerado social colombiano porque seguro estoy que deben existir colombianos honrados que sufren al ver a su país cada vez más corrupto y violento; pero sí llama la atención que un demente asesino como Uribe sea elegido presidente de la República de Narcolombia y posteriormente reelegido con abrumadora votación. Es evidente, que la sociedad colombiana en su mayoría está completamente despistada, pues, le importa un comino que oleadas y oleadas de colombianos, gente de su propio país huyan en condiciones de miseria a otro, en busca de salvar sus vidas. Está claro que aceptaron temerosa y dócilmente la posibilidad de una supuesta paz obtenida a sangre y fuego, que les vendió un narcopresidente que justifica y sacramenta la impunidad de sus asesinos paramilitares, mientras por otro lado promete aniquilar a cada guerrillero que se cruce en su camino.
En resumen Colombia no tiene nada que perder en su enfrentamiento "diplomático" con Ecuador, es más ha salido ganando, pues, ha podido inculpar a terceros, con razón o sin esta, de su incapacidad para solucionar el problema del narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo guerrillero. Ecuador sí que ha perdido y mucho. Es obvio, que en ese enfrentamiento nuestro País ha salido perdiendo. Principalmente, debido a: la ineptitud sospechosa de Correa para aclarar ciertos indicios y pruebas que vinculan a su Gobierno con la guerrilla colombiana; la presencia en su gabinete y buró politico de individuos que han reconocido públicamente sus afectos con la guerrilla colombiana; los indicios y verdades incómodas que muestran, de una u otra manera, a nuestro parlanchín presidente como amistoso simpatizante y defensor de amigos de narcotraficantes, secuestradores y asesinos. Además de la irresponsabilidad y torpeza de Correa y sus patiños chauvinistas para manejar el escandaloso asunto, de una manera que proteja la imagen y reputación del Ecuador.
Es indudable que el “descubrimiento milagroso” del video y la presentación pública del video responde a una “ofensiva informativa” del demente Uribe, en virtud de la actual coyuntura política internacional latinoamericana. Es obvio que detrás de la “sorpresiva” presentación de la película está la garra del Gobierno narcoparamilitar colombiano. Pero, considerar esa explicación como una evidencia de la falsedad de dicho video, es poco menos que un disparate. Sin embargo, nuestro indiscreto presidente, el mudo, recurre a esta para justificar su “inocencia”. Inclusive, algún imbécil por ahí, un tipo de apellido Carvajal, que en mala hora ocupa el cargo de Ministro de Defensa, inflado de patrioterismo correano, reta a sus “aliados y amigos” de las Farc para que revelen los nombres de los tales emisarios. ¡Qué calidad de estadista! ¡Qué calidad de estadista, el muy palurdo!
En cuanto a las hordas sociales nacionalistas y sus respuestas frente a este nuevo capítulo grosero y despreciable del culebrón “los amores del Rafa y el Alvaro”, una vez más han adoptado una posición, por decir lo menos, tonta y ridícula. Son incomprensibles las actitudes extremistas de muchos ecuatorianos, y me refiero a ésos, que se jactan de ser “anticorreístas”, y que, en lugar de exigir una inmediata investigación imparcial a las respectivas autoridades judiciales, adoptan una posición afectiva y agradecida en favor del presidente narcoparamilitar colombiano, y le dan absoluta credibilidad a uno de los líderes de los secuestradores, narcotraficantes y asesinos de la guerrilla colombiana. Por otro lado, los “correístas”, claman con su típico y oprobioso servilismo que la denuncia es nada más que una campaña de desprestigio estimulada por el “Gobierno Imperialista Yanqui”. ¡Qué bárbaro! Y pensar que debido a ese grupo de bolonios parlantes, tumultuoso y numeroso, “correístas y anticorreístas”, es que el Gobierno de la Involución ciudadana ha logrado consolidarse en el Poder.
Es vergonzoso y risible ver como el Presidente de los ecuatorianos hace el ridículo cuando para señalar su inocencia recurre a la supuesta declaración oficial de las Farc en el sentido de que el video es un montaje. ¡Qué carajo de asesores, tiene este pobre hombre! ¡No hay por ahí un racional que le diga señor presidente no hable pendejadas! ¡Acaso todos sus asesores son, ¡todos!, una manada de mangajos dedicados e interesados exclusivamente en tragar los sabrosos y opíparos banquetes pagados con nuestros impuestos!
Las declaraciones de Correa y sus patiños chauvinistas están plagadas de incongruencias, contradicciones y disparates que lo único que consiguen es hundirlos más y hacerle quedar mal al País, todavía más. Por un lado dicen que los videos son falsos. Por otro lado exigen a las Farc revelen los nombres de los emisarios de Correa; ahora bien, ¡qué importancia tienen los nombres de los emisarios!, si el "mono" Jojoy alto jefe de las Farc., está diciendo que colaboraron económicamente en la campaña de Correa. ¡Cuánta irresponsabilidad y torpeza al hacer declaraciones! Si no saben qué decir ¡cállense la boca! No habrán escuchado alguna vez la expresión: “Sin comentarios”. Que interés tan absurdo por justificarse tonta y atropelladamente. Una vez más queda demostrada la condición primitiva y chabacana de los “estadistas” chauvinistas del socialismo del siglo XXI. Uno observa que el País está en manos de estos torpes incompetentes, y se da cuenta fácilmente por qué vivimos de relajo en relajo, uno peor que otro.
Hasta donde llegaremos con las amenazas, insultos, agresiones y “afectos” del mudo y sus patiños en contra del lagañoso demente y sus paramilitares, y viceversa; es algo difícil de presagiar. Probablemente sigan vendiendo circo a sus incondicionales seguidores de uno y otro lado de la frontera. Por mi parte, permítanme respetables lectores solamente una protesta sincera y emocionada a nuestro folklórico y estrafalario presidente: ¡Hasta cuándo padre Correa……………………hasta cuándo!
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