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martes, 11 de agosto de 2009

Especulaciones acerca del supuesto Diario de Raúl Reyes.

Como es de conocimiento público hace algunos días, sorpresivamente el Gobierno de Rafael Correa entregó a la Fiscalía de la Nación un documento, copias del original, que contenía supuestas opiniones y confesiones del abatido líder guerrillero de las Farc, Raúl Reyes.

La presentación del documento plantea una serie de incógnitas que el Gobierno no ha podido esclarecer fielmente. Por ejemplo desde cuándo contaban con dichos manuscritos; quién se los entregó; por qué no fueron objeto de un examen exhaustivo para comprobar la veracidad de la autoría, es decir que efectivamente le pertenecían Reyes. Dudas que Correa y los cabecillas del socialismo del siglo XXI, no han aclarado, al igual que muchas otras incertidumbres que han terminado encubiertas por un escandaloso velo misterioso.

En la medida en que uno revisa el mencionado diario, se va preguntando, por qué, el Gobierno de Correa lo revela públicamente considerando que, de ser verídico, Reyes de su puño y letra ratifica las pruebas, indicios, y versiones conocidas por la opinión pública nacional, que presentan al Gobierno de Correa y Alianza País, teniendo relaciones adúlteras con el terrorismo y el narcotráfico. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué Correa tácitamente se desenmascara? Se trata acaso de una estrategia para intentar curarse en sano; una manera de decir que el Gobierno no tiene nada que encubrir. Talvez pretenden decir que, “tan seguros están de su inocencia que aquellos pasquines no les atemoriza”. Pero, considerando que, por lo visto solamente cuentan con las copias, eso implicaría que alguien tiene los originales; alguien que posiblemente no es considerado “amigo”. Por lo mismo, ante la posibilidad que “sus enemigos” se adelanten publicando original o copias, para evitar el golpe brutal y vergonzoso de dicha información, Correa y sus incondicionales seguidores u “hombres de negocios” se apresuran sacándolos a la luz pública.

Muchos de los supuestos comentarios de Reyes son tan fulminantes que siendo ciertos exigirían inevitablemente que Correa renuncie a su cargo de Presidente. Por lo mismo, lógico suponer que de contar con los originales, Correa y sus sátrapas probablemente los habrían destruido, y de esa manera aquellas opiniones que tan mal los presentan nunca habrían sido conocidas. Salvo que como ya mencioné, los originales estuvieran en otras manos, talvez en las de Uribe.

A pesar de las expresiones graves, duras y reveladoras que Raúl Reyes tiene en contra del Gobierno de Correa y sus representes chauvinistas, sin embargo, existen ciertas perlas que resultan bastante sospechosas, y que de alguna manera plantean la posibilidad de que tales relatos, o son falsos, es decir, creados por el entorno de Correa, o sí inicialmente fueron ciertos, hayan sido objeto de manipulación, antes de ser entregados a la Fiscalía.

Desde un comienzo Reyes se presenta como el heredero de Ernesto “Che” Guevara, es decir, pretende representar aquel cliché demagógico disque idealista, revolucionario, y solidario, creado por el comunismo y socialismo latinoamericano en torno a la figura del guerrillero argentino. Un “guerrero contra el antimperialismo yanky” en evidente contradicción e imperioso enfrentamiento con los “hombres de negocios” como Reyes y su “amigo” denominan a los líderes guerrilleros que trafican droga, y que forman parte del Estado Mayor de las Farc. Daría la impresión que con aquellas palabras, Reyes pretende crear un nuevo mito en torno suyo, muy similar al del guerrillero idealista “dispuesto a sacrificarse voluntariamente por sus convicciones ideológicas y por la liberación de su pueblo”. Un nuevo fetiche belicista a quien las masa juveniles incautas puedan rendirle pleitesía, y los politiqueros socialistas y seudo comunistas sacarle provecho.

Muy sospechosa también es la presencia del “amigo”, suerte de editor, redactor y facilitador, de su supuesto Libro; además de compañero de infortunio y fiel confidente. Polémica y cuestionable, entre otras cosas, por la serie de reclamos agresivos que este “valiente sujeto” se atreve a lanzar en contra de los mismísimos “hombres de negocios”, acicateando a los “guerreros antimperialistas” para que realicen una purga de aquellos que supuestamente habían degenerado el movimiento revolucionario. No creo equivocarme cuando digo que habría que estar loco para tratar en términos tan rudos a gente acostumbrada a asesinar y torturar sin el menor escrúpulo. Sugerir fusilar a caudillos guerrilleros de un grupo facineroso financiado por el narcotráfico, precisamente por sus vínculos con el narcotráfico, en sus mismas narices sería un virtual suicidio. Sin embargo “el amigo”, se da ese lujo, y luego tranquilamente, Reyes cuenta que, “se retira a dormir”. Todo un temerario o un demente, o más bien una mentira.


La presencia del “amigo” con sus supuestas e indignadas afirmaciones, apologías, y sentencias ayuda a apalancar la leyenda romántica del luchador idealista, en favor de Reyes. Expresiones como: “haces de la necedad tu blindaje para protegerte de la realidad”, están dirigidas a convertirlo en una víctima propiciatoria. Su supuesta renuncia a rechazar los ofrecimientos tramposos de Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, a cambio de un posible resurgir de la “guerrilla romántica e idealista” y de su propio sacrificio, suena a canción de Silvio Rodríguez; aquellas líneas resultan demasiado rebuscadas, quizá propio de un guión hollywoodense, pero muy poco creíbles en la práctica. Se nota el interés por crear el mito. Esto último da espacio, una vez más, a la posibilidad de que el tal diario, haya sido forjado por mentes interesadas, o por lo menos manipulado.

Siempre en el relato, Reyes se declara enemigo del narcotráfico, siendo uno de los principales líderes de las Farc., tácitamente reconoce su incapacidad para ejercer autoridad y mando, e imputa tal influencia nociva a muchos de sus lugartenientes. Sin embargo, resulta difícil creer que siendo el tráfico de drogas la principal fuente de financiamiento para las actividades guerrilleras, Reyes haya estado en desacuerdo con la misma, pues de no contar con dichos recursos el final de la guerrilla habría sido inminente.

Menciona la absoluta desconfianza que le generan individuos como Brito, un tal Ayala, Larrea y Chauvín, “gente de Correa”, debido a ciertos incidentes, entre estos la eliminación de algunos de sus hombres de confianza y la certeza que tiene de que Uribe está demasiado bien informado sobre algunas de sus acciones. Reyes, reniega de los delegados del Presidente Correa, calificándolos a Larrea, Chauvín, y Brito de espías, dobles agentes, infiltrados u “hombres de negocios únicamente interesados en la merca”. Una y otra vez, señala sentirse engañado y víctima de una supuesta confabulación de los representantes de Correa; trampa que imagina, le traerá terribles consecuencias a futuro. Difícil no vincular aquellas reticencias y sospechas, con la vez que Rafael Correa visitó Cuba y no fue recibido por Fidel Castro.

Por otro lado, a Reyes, le resulta fastidioso e intrigante el apremio de Larrea, Chauvín y Brito en cuanto a exigir su presencia, con demasiada frecuencia, en su opinión, en el campamento de Angostura, donde posiblemente le garantizaban absoluta seguridad, pedidos que Reyes considera en el diario, ponían en grave riesgo su integridad, además del desagrado que le causaba el exclusivo interés que mostraban tener sus fingidos aliados por negociar con la “merca” y las visitas de los turistas, entre los cuales, temía, podían estar gente de Uribe o sus enemigos. Una vez más sorprende que Correa revele el contenido del diario, considerando la gravedad de las aseveraciones de Reyes y sobre todo los antecedentes y amistades de Chauvín y Larrea, conjuntamente con su activismo en la frontera norteña. A pesar de todo, un interés encubierto florece mojigatamente, proteger la reputación de Correa, a costa del sacrificio mediático de unos cuantos peones o alfiles que en términos políticos no representan nada. ¿Maquiavelismo?, es posible, ya lo han hecho en otras oportunidades. Chauvín y Gustavo Larrea no son nadie políticamente, a diferencia de Correa que es el verdadero caudillo a quien siguen las masas. Mientras Correa siga vigente, sus socios estarán a salvo, independientemente de la reputación paupérrima, que puedan llegar a tener.

Reyes relata la existencia de un supuesto acuerdo con Correa y las Farc. En qué consiste tal acuerdo, ¿quién lo sabe?, si existió, solamente lo saben quienes participaron en tal acuerdo, aunque al respecto existen muchas teorías. Lo interesante aquí es que muchos de los sátrapas, compinches y alcahuetes de Correa, han señalado en multitud de oportunidades haberse reunido una y varias veces con miembros de las Farc., con la excusa de un supuesto “canje humanitario”. Ellos, Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas”, le llaman “canje humanitario”, habría que chequear en que consistían verdaderamente los tratos detrás de aquel “intercambio entre amigos”.

Muy interesante y revelador resulta la denuncia de Raúl Reyes en contra de Gustavo Larrea, a quien responsabiliza directamente de los fracasos para liberar de manera definitiva a los secuestrados. Menciona que está harto de las trabas que Larrea y los suyos ponen a aquel asunto que tan mala propaganda le causa a las Farc. Pero, en principio tolera los tratos con, “ellos”, la gente de Correa, pues, según él, la liberación de los prisioneros significará un golpe político y publicitario a favor de las Farc., y obviamente en beneficio de Correa. Sin embargo, al final del mencionado documento Reyes califica de traidor a Correa. Es decir, según Reyes, Rafael Correa y sus chauvinistas, traicionaron el acuerdo, llámese “Canje Humanitario”. Pero el asunto va más allá porque Reyes da a entender a modo de profecía que Correa y sus “hombres de negocios chauvinistas” le han coloco una celada, en la cual ha caído ingenuamente y como consecuencia de esto su fin está pronto. Directamente los responsabiliza de su futura y aciaga desgracia ¡Es increíble!

Sin duda el diario presenta muchísimas revelaciones, contradicciones, incongruencias y declaraciones que colocan en términos generales en muy mala posición al Gobierno de Correa y a sus secuaces chauvinistas. Sorprende que Rafael Correa, mencione que el diario lo libera de culpa cuando en realidad lo pone en una posición de tramposo y traidor. Sorprende que la Prensa Nacional en lugar de vivir quejándose como zorra fingiendo orgasmos por los epítetos que recibe de Correa muchos de ellos bien merecidos, no analice las pruebas, las evidencias e impulse un debate a través de la opinión pública.

El documento es muy polémico, por un lado aparenta mostrar verdades que parecen haber sido disfrazadas de mentiras, precisamente para que pierdan credibilidad y por otro lado, mentiras maquilladas como verdades oficiales para producir incertidumbre, embotamiento y falta de interés en la uniforme masa ecuatoriana. Mentiras a medias, verdades a medias; cualquiera de las dos expresiones anteriores, podrían definir claramente la realidad del diario de Reyes. Sea verdadero, forjado o manipulado, lo cierto es que difícilmente la verdad de los hechos será presentada en su real y verdadera dimensión. Una vez más, infortunadamente, una vez más.