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lunes, 30 de noviembre de 2009
No existe Libertad sin responsabilidad: Lo dice el "mudo" Correa.
Qué es la Libertad, sino, la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Qué es la responsabilidad, sino, la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Lo dice la Real Academia.
Nótese que en el concepto de Libertad, está incluida la responsabilidad del sujeto respecto de sus actos. Por lo mismo hablar de Libertad con responsabilidad es redundar absurdamente. Si a eso le añadimos el componente moral que lleva implícita La Libertad, en función de su calidad de virtud, entonces, podemos decir que, el hombre libre es honrosamente responsable de sus actos libérrimos. La responsabilidad no es un condicionante, no limita ni restringe el derecho a ser libres o a ejercer las libertades de las que gozan o deberían gozar los seres humanos.
En un sistema Democrático, en una sociedad de hombres libres, con un Estado sometido a la voluntad de los civiles, con burócratas y servidores públicos cuya existencia depende del buen servicio que brinden a sus jefes, los ciudadanos; ¡jamás!, jamás las acciones humanas respaldadas por la Libertad, pueden generar consecuencias negativas.
Pero, es patente, público, salta a la vista con inusitada violencia que, los ecuatorianos, no vivimos en un Estado de Derecho, ni ayer ni hoy; no; lo cierto es que desde los inicios de este País hasta la fecha, el sistema de Gobierno, si se puede llamar sistema a eso, ha sido la Dictadura, con sus diferentes modalidades. Jamás ha habido Democracia en el Ecuador, quien diga lo contrario es un maldito farsante. Asistir periódicamente a votar en un mercadillo mafioso, monopólico, fraudulento, hereditario y dictatorial, definitivamente no es un símbolo democrático.
Solamente en Gobiernos y sistemas totalitarios, esclavizadores, alienantes, terroristas, intolerantes, dirigidos por tiranuelos corrompidos, se podría hablar de Libertades con responsabilidades, pues a través de esa sucia estratagema, se conseguiría regular, limitar o eliminar aquel derecho. Lógico que sea así, pues a los tiranos les interesa instaurar un sistema que permita perseguir cualquier manifestación moral de Libertad, para de esa manera extinguir al hombre libre en esa sociedad.
Realmente sobre este tema he escuchado verdaderas barbaridades. El otro día, durante la marcha contra la ley mordaza en Guayaquil, alcancé a escucharle a una vieja curuchupa politiquera, de esas que critican a Rafael Correa porque envidian los latrocinios del “mudo”; mujer pública que debe extrañar las épocas en que podía pasearse y disfrutar a costa del tesoro nacional. Esa “señora”, con un dejo racista, crapuloso y menospreciativo, dijo más o menos lo siguiente: “no se puede ser, humano, si no eres libre”. De veras que, estos patriotas que llegan a tener plata gracias a un sistema político corrupto y a una incultura social inmoral, basada en la racionalización de pillaje y hasta el crimen, e incluso una concepción tercermundista del destino manifiesto, definitivamente, no me simpatizan. Yo no justifico a la gente que apoya a Correa con la tonta excusa de oponerse a la torpeza de la chusma oligarca; pero, que bestia, esta gente que se cree “la crema y la nata”, sí que son que gentecita para corriente. Según el “razonamiento” de esta “dama” guayaquileña, los esclavos africanos de los siglos XVIII, XIX y XX, no eran seres humanos; una perla más una perla menos, que importa, si al final la mayoría no se da cuenta, ¿cierto? Y esos son, los que pretenden liderar la oposición contra el tirano Correa; como para practicar el sentido del humor gris.
Créanme que Yo, no veo mayor diferencia entre Jaime Nebot Y Rafael Correa; según sus respectivos seguidores, que por cierto los alaban incondicionalmente, ambos han hecho “obras majestuosas y formidables para los hijos del pueblo, ¡sus entrañables hijos!”. Al escuchar aquellas frases me digo, ¡de qué diablos están hablando!; desde cuando los jefes de los criados les deben pleitesía a éstos. Los ciudadanos elegimos funcionarios públicos para que nos sirvan, no para que nos exploten, ni nos manipulen o nos roben, peor repriman; cumplir sus funciones eficente y honradamente es su deber, su obligación, para eso les pagamos. Someterse a sus manipulaciones, adularlos descaradamente, reducirse a la condición de simples y abyectos esclavos dispuestos a despedazar a todos aquellos que no compartan las consignas autoritarias de los temibles y siniestros tiranos que gruñen con sus infames fauces, solamente demuestra que en aquellas tristes tierras: no existe libertad sin responsabilidad.
Nótese que en el concepto de Libertad, está incluida la responsabilidad del sujeto respecto de sus actos. Por lo mismo hablar de Libertad con responsabilidad es redundar absurdamente. Si a eso le añadimos el componente moral que lleva implícita La Libertad, en función de su calidad de virtud, entonces, podemos decir que, el hombre libre es honrosamente responsable de sus actos libérrimos. La responsabilidad no es un condicionante, no limita ni restringe el derecho a ser libres o a ejercer las libertades de las que gozan o deberían gozar los seres humanos.
En un sistema Democrático, en una sociedad de hombres libres, con un Estado sometido a la voluntad de los civiles, con burócratas y servidores públicos cuya existencia depende del buen servicio que brinden a sus jefes, los ciudadanos; ¡jamás!, jamás las acciones humanas respaldadas por la Libertad, pueden generar consecuencias negativas.
Pero, es patente, público, salta a la vista con inusitada violencia que, los ecuatorianos, no vivimos en un Estado de Derecho, ni ayer ni hoy; no; lo cierto es que desde los inicios de este País hasta la fecha, el sistema de Gobierno, si se puede llamar sistema a eso, ha sido la Dictadura, con sus diferentes modalidades. Jamás ha habido Democracia en el Ecuador, quien diga lo contrario es un maldito farsante. Asistir periódicamente a votar en un mercadillo mafioso, monopólico, fraudulento, hereditario y dictatorial, definitivamente no es un símbolo democrático.
Solamente en Gobiernos y sistemas totalitarios, esclavizadores, alienantes, terroristas, intolerantes, dirigidos por tiranuelos corrompidos, se podría hablar de Libertades con responsabilidades, pues a través de esa sucia estratagema, se conseguiría regular, limitar o eliminar aquel derecho. Lógico que sea así, pues a los tiranos les interesa instaurar un sistema que permita perseguir cualquier manifestación moral de Libertad, para de esa manera extinguir al hombre libre en esa sociedad.
Realmente sobre este tema he escuchado verdaderas barbaridades. El otro día, durante la marcha contra la ley mordaza en Guayaquil, alcancé a escucharle a una vieja curuchupa politiquera, de esas que critican a Rafael Correa porque envidian los latrocinios del “mudo”; mujer pública que debe extrañar las épocas en que podía pasearse y disfrutar a costa del tesoro nacional. Esa “señora”, con un dejo racista, crapuloso y menospreciativo, dijo más o menos lo siguiente: “no se puede ser, humano, si no eres libre”. De veras que, estos patriotas que llegan a tener plata gracias a un sistema político corrupto y a una incultura social inmoral, basada en la racionalización de pillaje y hasta el crimen, e incluso una concepción tercermundista del destino manifiesto, definitivamente, no me simpatizan. Yo no justifico a la gente que apoya a Correa con la tonta excusa de oponerse a la torpeza de la chusma oligarca; pero, que bestia, esta gente que se cree “la crema y la nata”, sí que son que gentecita para corriente. Según el “razonamiento” de esta “dama” guayaquileña, los esclavos africanos de los siglos XVIII, XIX y XX, no eran seres humanos; una perla más una perla menos, que importa, si al final la mayoría no se da cuenta, ¿cierto? Y esos son, los que pretenden liderar la oposición contra el tirano Correa; como para practicar el sentido del humor gris.
Créanme que Yo, no veo mayor diferencia entre Jaime Nebot Y Rafael Correa; según sus respectivos seguidores, que por cierto los alaban incondicionalmente, ambos han hecho “obras majestuosas y formidables para los hijos del pueblo, ¡sus entrañables hijos!”. Al escuchar aquellas frases me digo, ¡de qué diablos están hablando!; desde cuando los jefes de los criados les deben pleitesía a éstos. Los ciudadanos elegimos funcionarios públicos para que nos sirvan, no para que nos exploten, ni nos manipulen o nos roben, peor repriman; cumplir sus funciones eficente y honradamente es su deber, su obligación, para eso les pagamos. Someterse a sus manipulaciones, adularlos descaradamente, reducirse a la condición de simples y abyectos esclavos dispuestos a despedazar a todos aquellos que no compartan las consignas autoritarias de los temibles y siniestros tiranos que gruñen con sus infames fauces, solamente demuestra que en aquellas tristes tierras: no existe libertad sin responsabilidad.
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