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lunes, 8 de marzo de 2010
Seguridad Estatal versus Libertad Civil.
Hoy en la mañana me enteré que el Registro Civil, una vez más, promocionaba un nuevo tipo de cedula de identidad. En un medio de comunicación, un burócrata alborozado aludía que estaba vez, efectivamente, se trataba de un documento que resultaba imposible de falsificar, misma promesa que, años atrás, en este mismo Gobierno, creo, otro burócrata, promocionaba con similar festejo, argumentando pintorescamente que era “imposible de clonar”.
La nueva cédula tendría 16 características de seguridad, que insisto, la volverían invulnerable a cualquier ataque suplantador. En apariencia suena bien, dentro de la generalidad. Pero, no sé, me surgen ciertas dudas y desconfianzas; es imposible confiar en una burocracia corrupta; es imposible confiar en funcionarios públicos de un gobierno cuyo máximo líder califica de “Democracia” a una Dictadura Totalitaria; es imposible creer que individuos vinculados con las tradicionales mafias “izquierdistas”, que anteriormente, en gobiernos conservadores, usaban dos o más cédulas, no repitan esa costumbre, durante un gobierno catalogado por sus miembros, como “izquierdista”. Difícil creerle al burócrata que cantaba loas a la nueva cédula correana.
Pero, no es sobre la posibilidad que mi Comandante Juan, alias Gustavo Larrea, pueda tener dos, tres o cuatro nuevas cédulas, que trata este post; sino, sobre cierto dispositivo que contendría la nueva cédula. Dispositivo electrónico, que se constituiría en una amenaza gravísima, por las repercusiones que tendría en contra de los derechos, garantías y principalmente de la seguridad de los civiles ecuatorianos.
El adminículo diminuto al que hago referencia es un chip que vendría incluido en la tarjeta de identidad. Un pequeñísimo circuito integrado, a través del cual "los dueños" del Estado y de sus diferentes instituciones, fácilmente podrían conocer la ubicación del titular de dicho documento, lo que implicaría un atentado a la libertad, privacidad y seguridad de las personas.
Debo señalar que la noticia me sorprendió; pero, lo que sí, no me sorprendió, fue constatar que definitivamente ningún politicastro de esa Asamblea representa al Pueblo. ¿Algún neo diputadillo denunció o repudió la inclusión de este dispositivo rastreador en todas y cada una de las cédulas de los ecuatorianos? Ni uno. Increíblemente, los medios de comunicación se han limitado a informar la buena nueva y para nada han mencionado los potenciales riesgos y abusos que podrían devenir de este “nivel de seguridad” en contra de los civiles. ¿Complicidad, indolencia o ignorancia?, quién sabe.
Resulta muy expresivo de esta sociedad, el hecho que los ortodoxos medios de comunicación, aquellos generalmente conocidos (por ellos mismo) como “prensa libre, independiente e imparcial”, prorrumpan en alaridos a favor de las libertades y le presten atención a las quejas escandalosas de un mercachifle del gacetillerismo deportivo al que se le prohibió entrar gratis a un estadio de fútbol; “prensa” que le ha dado con todo a la persona que se atrevió a responder, con aquella polémica decisión, a los insultos y malevolencias de un miserable ganapán acostumbrado diariamente a insultar con absoluta impunidad. “Prensa” corporativa que se queja y reclama cuando el derecho de sus accionistas a decir lo que les venga en gana se pone en riesgo. Esa misma “prensa” poco o nada dice, cuando los derechos de los hijos del Pueblo son vulnerados; porque hasta ahora, no he escuchado nada en la “prensa libre” sobre el intento del Gobierno de la Involución Ciudadana por infiltrarse en los hogares de los ecuatorianos a través de la nueva cédula correana.
Es notorio constatar como, todo lo que significa “seguridad”, desde el punto de vista de la Burocracia, la Partidocracia y el Estado, se transforma inevitablemente en perdida de la Libertad para los civiles. De hecho la "Seguridad Nacional" es la excusa que los politicastros y sus ferales socios de negocios, usan para desarrollar el brutal Terrorismo de Estado que les permite encubrir sus crímenes y latrocinios.
Los civiles no necesitamos ser monitoreados permanentemente por las mafias conservadoras o socialistas de turno en el poder, o por los burócratas de profesión, o en general por cualquier institución del Estado. Esa no es la función del Estado, por lo menos no de un Estado que se sustente sobre principios y fundamentos basados en Justicia, Verdad y Libertad.
Por desgracia en el Ecuador, se vive un oscurantismo en materia de derechos, principalmente del derecho que tenemos los civiles a ser Libres. Es lamentable por ejemplo escuchar a muchos ciudadanos clamar por el patrullaje de las fuerzas militares en las calles de la ciudad. Parece no importarles sufrir la humillación de ser cateados como vulgares delincuentes por el personal militar, que está entrenado para tareas completamente diferentes de aquellas labores de brindar seguridad a los civiles en las ciudades. Peligrosamente, frente a la incompetencia de los gobiernos corruptos para enfrentar la delincuencia, mucha gente está dispuesta a vivir en regímenes marciales.
Las personas debemos darnos cuenta que los civiles no creamos un Estado para que los burócratas a través de las mafias que los controlan nos impongan sus recetas capciosas sobre lo que supuestamente mejor nos conviene, o que pretendan someternos o reprimirnos a través del nefando terrorismo de Estado. Los civiles no necesitamos ser perseguidos a través de los ojos de una pantalla infame.
Cuando en una sociedad, con el cuento de la Seguridad Nacional, se le roban derechos irrenunciables, a los civiles, significa que esa sociedad es tiranizada por un Régimen Totalitario. He ahí el “dilema”; ¿qué prefiere la sociedad ecuatoriana?, Tiranía o Democracia. Yo personalmente me quedó con las bondades y utopías de la generosa Libertad.
La nueva cédula tendría 16 características de seguridad, que insisto, la volverían invulnerable a cualquier ataque suplantador. En apariencia suena bien, dentro de la generalidad. Pero, no sé, me surgen ciertas dudas y desconfianzas; es imposible confiar en una burocracia corrupta; es imposible confiar en funcionarios públicos de un gobierno cuyo máximo líder califica de “Democracia” a una Dictadura Totalitaria; es imposible creer que individuos vinculados con las tradicionales mafias “izquierdistas”, que anteriormente, en gobiernos conservadores, usaban dos o más cédulas, no repitan esa costumbre, durante un gobierno catalogado por sus miembros, como “izquierdista”. Difícil creerle al burócrata que cantaba loas a la nueva cédula correana.
Pero, no es sobre la posibilidad que mi Comandante Juan, alias Gustavo Larrea, pueda tener dos, tres o cuatro nuevas cédulas, que trata este post; sino, sobre cierto dispositivo que contendría la nueva cédula. Dispositivo electrónico, que se constituiría en una amenaza gravísima, por las repercusiones que tendría en contra de los derechos, garantías y principalmente de la seguridad de los civiles ecuatorianos.
El adminículo diminuto al que hago referencia es un chip que vendría incluido en la tarjeta de identidad. Un pequeñísimo circuito integrado, a través del cual "los dueños" del Estado y de sus diferentes instituciones, fácilmente podrían conocer la ubicación del titular de dicho documento, lo que implicaría un atentado a la libertad, privacidad y seguridad de las personas.
Debo señalar que la noticia me sorprendió; pero, lo que sí, no me sorprendió, fue constatar que definitivamente ningún politicastro de esa Asamblea representa al Pueblo. ¿Algún neo diputadillo denunció o repudió la inclusión de este dispositivo rastreador en todas y cada una de las cédulas de los ecuatorianos? Ni uno. Increíblemente, los medios de comunicación se han limitado a informar la buena nueva y para nada han mencionado los potenciales riesgos y abusos que podrían devenir de este “nivel de seguridad” en contra de los civiles. ¿Complicidad, indolencia o ignorancia?, quién sabe.
Resulta muy expresivo de esta sociedad, el hecho que los ortodoxos medios de comunicación, aquellos generalmente conocidos (por ellos mismo) como “prensa libre, independiente e imparcial”, prorrumpan en alaridos a favor de las libertades y le presten atención a las quejas escandalosas de un mercachifle del gacetillerismo deportivo al que se le prohibió entrar gratis a un estadio de fútbol; “prensa” que le ha dado con todo a la persona que se atrevió a responder, con aquella polémica decisión, a los insultos y malevolencias de un miserable ganapán acostumbrado diariamente a insultar con absoluta impunidad. “Prensa” corporativa que se queja y reclama cuando el derecho de sus accionistas a decir lo que les venga en gana se pone en riesgo. Esa misma “prensa” poco o nada dice, cuando los derechos de los hijos del Pueblo son vulnerados; porque hasta ahora, no he escuchado nada en la “prensa libre” sobre el intento del Gobierno de la Involución Ciudadana por infiltrarse en los hogares de los ecuatorianos a través de la nueva cédula correana.
Es notorio constatar como, todo lo que significa “seguridad”, desde el punto de vista de la Burocracia, la Partidocracia y el Estado, se transforma inevitablemente en perdida de la Libertad para los civiles. De hecho la "Seguridad Nacional" es la excusa que los politicastros y sus ferales socios de negocios, usan para desarrollar el brutal Terrorismo de Estado que les permite encubrir sus crímenes y latrocinios.
Los civiles no necesitamos ser monitoreados permanentemente por las mafias conservadoras o socialistas de turno en el poder, o por los burócratas de profesión, o en general por cualquier institución del Estado. Esa no es la función del Estado, por lo menos no de un Estado que se sustente sobre principios y fundamentos basados en Justicia, Verdad y Libertad.
Por desgracia en el Ecuador, se vive un oscurantismo en materia de derechos, principalmente del derecho que tenemos los civiles a ser Libres. Es lamentable por ejemplo escuchar a muchos ciudadanos clamar por el patrullaje de las fuerzas militares en las calles de la ciudad. Parece no importarles sufrir la humillación de ser cateados como vulgares delincuentes por el personal militar, que está entrenado para tareas completamente diferentes de aquellas labores de brindar seguridad a los civiles en las ciudades. Peligrosamente, frente a la incompetencia de los gobiernos corruptos para enfrentar la delincuencia, mucha gente está dispuesta a vivir en regímenes marciales.
Las personas debemos darnos cuenta que los civiles no creamos un Estado para que los burócratas a través de las mafias que los controlan nos impongan sus recetas capciosas sobre lo que supuestamente mejor nos conviene, o que pretendan someternos o reprimirnos a través del nefando terrorismo de Estado. Los civiles no necesitamos ser perseguidos a través de los ojos de una pantalla infame.
Cuando en una sociedad, con el cuento de la Seguridad Nacional, se le roban derechos irrenunciables, a los civiles, significa que esa sociedad es tiranizada por un Régimen Totalitario. He ahí el “dilema”; ¿qué prefiere la sociedad ecuatoriana?, Tiranía o Democracia. Yo personalmente me quedó con las bondades y utopías de la generosa Libertad.
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martes, 16 de febrero de 2010
Carnaval, partidocracia, los “pelucas” y el gobierno del domingo.
Quito, sur de la ciudad, avenida Mariscal Sucre, sector adjunto al barrio Solanda; un día muy similar a este, no solamente por el ligero frío y el cielo parcialmente nublado que viste a la capital de Imbabura, sino, por tratarse del último día del feriado de carnaval; solo que diez o doce años atrás. Luego de despedirme, había estado en la casa de mi hermano, dirigí curso con rumbo a mi natal Ibarra. Sin mayor apuro, empecé a caminar hacia una de las paradas de bus ubicadas en aquella zona. El sector se veía particularmente desierto, a pesar de tratarse de más o menos las diez de la mañana.
Luego de transcurrir cinco o seis minutos llegué a una visera, de esas que sirven de parada, señalamiento y resguardo, en la espera de algún vehículo público que me transporte hacia el norte de Quito. Pasaron cinco minutos y nada, luego diez y nada que bus o colectivo, ni siquiera un mendigo taxi. Aburrido me perdí en la nada, cuando de repente mi mirada se fijó en una persona que se encontraba al otro lado de la avenida. Se trataba de una joven mujer, con rasgos que me atrevería a calificar propios de una quiteña popular. Parecía, al igual que Yo, estar esperando un transporte que la condujera, en su caso, más al sur de la ciudad.
Al girar mi rostro azarosamente a la derecha noté que a no menos de diez metros de la mujer, se movilizaban con rumbo a ella, una caterva de cuatro sujetos de características escandalosas y rostros indígenas. Sonriendo cretinamente el cuarteto cruzó por detrás de la mujer, que prefirió ignorar su presencia alborotadora.
Parecía que el asunto terminaría siendo un hecho apático, sin ninguna trascendencia, cuando de repente, uno de los energúmenos, se dio vuelta y armado de un globo inflado con agua, se acercó a la mujer y le descargó en el rostro un golpe brutal con aquel objeto. La mujer sacada de su tranquilidad por el golpe bestial, apenas pudo emitir un susurro de dolor y espanto, pues la frialdad del agua bañándole indolentemente el rostro y empapando su cuerpo, de alguna manera la abstrajo de la cobarde agresión.
Mientras la pobre mujer inclinaba su rostro hacia adelante intentado evitar que el resto del agua chorrease a su torso, el grupo de canallas malvivientes se alejaban risoteando imbécilmente, satisfechos de su salvajismo.
Desde mi posición no podía creer la agresión de la que había sido testigo; la sorpresa y rechazo cobró notas de indignación cuando pude constatar que la boca de la pobre chica se pintaba de un líquido rojizo que parecía desfilar justamente en el lugar más frágil donde la violencia del objeto había golpeado con más dureza.
Mientras la pobre mujer seguramente se preguntaba espantada y adolorida, “¡por qué?”, un bus apareció de no sé donde; sin mediar espera, subí al vehículo y mientras me alejaba ya sentado, la imagen brutal se repetía en mi mente, al tiempo que contrariado, cuestionaba al mundo y a sus hijos, ¡por qué tanta estupidez y violencia!
La anécdota es apenas una de las múltiples muestras de violencia que se repiten año tras año durante estas épocas de las llamadas fiestas de Carnaval, días entre los cuales la sociedad mundana además de agredirse festeja el hipócrita y comercial día del amor y la amistad. Ejemplos aberrantes, realidades expresivas, que demuestran el irrespeto, el folklore ignorante y la cultura aleve que predominan en algunos segmentos de la sociedad ecuatoriana.
Es, por esas razones que, en estas épocas de torpeza e involución, prefiero quedarme en casa; y hoy, no ha sido la excepción. En tales circunstancias, buscando algo que ver en la caja para tontos, me encontré en el canal de la Universidad Técnica del Norte (aunque tácitamente esos recursos estatales son propiedad de un miserable politiquero seudo comunista, que los usa a gusto y antojo), con un documental sobre la historia de los clanes japoneses, donde samuráis, señores feudales y emperadores se entremezclaban en luchas fratricidas y conceptos de honor y heroísmo capciosos y desnaturalizados. Un documental bastante interesante, que ya lo ha había visto en varias oportunidades en el mismo canal, lo que me lleva a presumir que los archivos de la videoteca de aquella “universidad” no han sido actualizados últimamente.
Mientras el Emperador, digamos que Sangoku, luchaba encarnizadamente por consolidar el clan Tokugahua contra, digamos que el señor feudal Akira Pikoro, decidí usar el control remoto y de sopetón fui a caer en el guacharnaco canal Uno.
En aquellos momentos se desarrollaba un programa de disque opinión que respondía al nombre de: El Gobierno del Domingo. Solamente el título demagógico y patriotero empezó a dibujarme una idea más o menos acertada de cómo se movían las damas y peones en aquel juego sucio de: “quién es el dueño de la verdad o cuál es nuestro tiranuelo favorito”. Una nueva prueba contundente se mostró al constatar los nombres de los patriotas panelistas: Como moderador se presentaba un individuo de apellido Monge, presidente de la Cámara de Acuacultura, es decir, un anticorreísta; panelista 1, una vieja guasona, que respondía a los nombres de Carol Murillo, creo, escribidora del diario correano “El Telégrafo”, una descarada correísta; panelista 2, el viejo rabo verde Carlos Vera, ex correista, ex gacetillero de honorarios dorados, y actual politicastro nebotciano, por lo mismo anticorreísta; panelista 3, un flaquito rebuscado y sabelotodo, de apellido Flores, me parece, también escribidor en “El Telégrafo”, consecuentemente correísta; y finalmente, panelista 4, un remedo de Tres Patines, con el perdón de Leopoldo Fernández por la comparación; asambleísta sumiso de Alvaro Noboa, un energúmeno que suele hacer gala de un sentido del humor grotesco y remilgado muy similar a su detestable servilismo, un tipejo de apellido Baquerizo, anticorreísta. Esos, los febriles panelistas. Los típicos representantes de la sucia partidocracia y las “élites pelucas”. Pero, ¿y el panelista representante de la gente decente e inteligente de este País?
A pesar del “aprecio y consideración” que siento por este tipo de famosos y famosas, me abstuve por unos momentos de volver a los interesantes enfrentamientos y solemnidades de los samuráis de antaño y decidí constatar por unos instantes, hasta donde podía llegar el servilismo y la desvergüenza de semejantes patriotas sumisos y obedientes a sus respectivos señores feudales ora conservadores, ora socialistas. Después de todo siempre se puede reír no tanto con las frivolidades de los pésimos histriones, aunque siempre sí de los burdos payasos.
Para no entrar en detalles, pues no valen la pena, digamos que, en resumen, se trató de un capítulo más de ese culebrón vulgar y repulsivo llamado “Correístas versus Anticorreístas”; de manera que carece de sentido e importancia lo que uno y otro, serviles, masculló o vociferó en su momento. Pero, sí es interesante y expresivo notar como ese sainete cabaretero impuesto por los dueños de la Opinión Pública tradicional, llámense partidocracia, “élites pelucas”, medios “libres e independientes”, bancocracia, etc., etc., etc., se consolida y sacramenta día a día.
Cuando lo lógico y moral sería que los ciudadanos decentes e inteligentes, sean los que se enfrenten a la partidocracia y sus amantes; es decir, para usar una figura de dualismo; un enfrentamiento entre los buenos y los malos; una discusión civilizada entre personas honradas y los patriotas de la partidocracia; un debate entre quienes no son ni quieren ser parte de las mafias de politicastros, y precisamente los politiqueros ora socialistas, ora neoconservadores; pues, resulta que no se puede porque los dueños de la verdad y los medios, privados o públicos, imponen sus agendas tendenciosas, y deciden que se hace o no se hace; qué se discute o no; o mejor como dicen los neoconservadores del mercantilismo “dejan hacer y dejan pasar”…. a los hijos de la partidocracia y sus adúlteros amantes; en tanto, les niegan sus derechos a expresarse con libertad y garantías a los ecuatorianos que rechazan este juego siniestro, repugnante e inmoral que algunos llaman “Política”.
Nadie de los líderes tradicionales se queja por este atropello, es lógico y natural son beneficiarios de este estado de cosas inmoral. Nadie convoca a marchas. Nadie protesta en contra de los primos conservadores y su campaña amoral dirigida a hacerse pasar por liberales, a pesar del ridículo que hacen, pues, la cruz de tortura los desenmascara; y que decir de los socialistas con sus formas aberrantes de “democracia”, y su apetito guloso por la propiedad ajena; ambos bandos, deliberadamente, felices en el monopolio del sistema político, al que han degenerado; ambas mafias, propietarias exclusivas de las formas tradicionales de hacer Opinión Pública.
Nadie reclama, salvo alguno que otro irreverente, impopular e inculto ciudadano, que entiende al Liberalismo como una doctrina filosófica sustentada en Naturaleza y Moral; y no como esos, que solo lo ven como una excusa para engordar y mercadear dejando hacer y dejando pasar solamente aquello que conviene a sus conservadores y religiosos intereses.
Luego de transcurrir cinco o seis minutos llegué a una visera, de esas que sirven de parada, señalamiento y resguardo, en la espera de algún vehículo público que me transporte hacia el norte de Quito. Pasaron cinco minutos y nada, luego diez y nada que bus o colectivo, ni siquiera un mendigo taxi. Aburrido me perdí en la nada, cuando de repente mi mirada se fijó en una persona que se encontraba al otro lado de la avenida. Se trataba de una joven mujer, con rasgos que me atrevería a calificar propios de una quiteña popular. Parecía, al igual que Yo, estar esperando un transporte que la condujera, en su caso, más al sur de la ciudad.
Al girar mi rostro azarosamente a la derecha noté que a no menos de diez metros de la mujer, se movilizaban con rumbo a ella, una caterva de cuatro sujetos de características escandalosas y rostros indígenas. Sonriendo cretinamente el cuarteto cruzó por detrás de la mujer, que prefirió ignorar su presencia alborotadora.
Parecía que el asunto terminaría siendo un hecho apático, sin ninguna trascendencia, cuando de repente, uno de los energúmenos, se dio vuelta y armado de un globo inflado con agua, se acercó a la mujer y le descargó en el rostro un golpe brutal con aquel objeto. La mujer sacada de su tranquilidad por el golpe bestial, apenas pudo emitir un susurro de dolor y espanto, pues la frialdad del agua bañándole indolentemente el rostro y empapando su cuerpo, de alguna manera la abstrajo de la cobarde agresión.
Mientras la pobre mujer inclinaba su rostro hacia adelante intentado evitar que el resto del agua chorrease a su torso, el grupo de canallas malvivientes se alejaban risoteando imbécilmente, satisfechos de su salvajismo.
Desde mi posición no podía creer la agresión de la que había sido testigo; la sorpresa y rechazo cobró notas de indignación cuando pude constatar que la boca de la pobre chica se pintaba de un líquido rojizo que parecía desfilar justamente en el lugar más frágil donde la violencia del objeto había golpeado con más dureza.
Mientras la pobre mujer seguramente se preguntaba espantada y adolorida, “¡por qué?”, un bus apareció de no sé donde; sin mediar espera, subí al vehículo y mientras me alejaba ya sentado, la imagen brutal se repetía en mi mente, al tiempo que contrariado, cuestionaba al mundo y a sus hijos, ¡por qué tanta estupidez y violencia!
La anécdota es apenas una de las múltiples muestras de violencia que se repiten año tras año durante estas épocas de las llamadas fiestas de Carnaval, días entre los cuales la sociedad mundana además de agredirse festeja el hipócrita y comercial día del amor y la amistad. Ejemplos aberrantes, realidades expresivas, que demuestran el irrespeto, el folklore ignorante y la cultura aleve que predominan en algunos segmentos de la sociedad ecuatoriana.
Es, por esas razones que, en estas épocas de torpeza e involución, prefiero quedarme en casa; y hoy, no ha sido la excepción. En tales circunstancias, buscando algo que ver en la caja para tontos, me encontré en el canal de la Universidad Técnica del Norte (aunque tácitamente esos recursos estatales son propiedad de un miserable politiquero seudo comunista, que los usa a gusto y antojo), con un documental sobre la historia de los clanes japoneses, donde samuráis, señores feudales y emperadores se entremezclaban en luchas fratricidas y conceptos de honor y heroísmo capciosos y desnaturalizados. Un documental bastante interesante, que ya lo ha había visto en varias oportunidades en el mismo canal, lo que me lleva a presumir que los archivos de la videoteca de aquella “universidad” no han sido actualizados últimamente.
Mientras el Emperador, digamos que Sangoku, luchaba encarnizadamente por consolidar el clan Tokugahua contra, digamos que el señor feudal Akira Pikoro, decidí usar el control remoto y de sopetón fui a caer en el guacharnaco canal Uno.
En aquellos momentos se desarrollaba un programa de disque opinión que respondía al nombre de: El Gobierno del Domingo. Solamente el título demagógico y patriotero empezó a dibujarme una idea más o menos acertada de cómo se movían las damas y peones en aquel juego sucio de: “quién es el dueño de la verdad o cuál es nuestro tiranuelo favorito”. Una nueva prueba contundente se mostró al constatar los nombres de los patriotas panelistas: Como moderador se presentaba un individuo de apellido Monge, presidente de la Cámara de Acuacultura, es decir, un anticorreísta; panelista 1, una vieja guasona, que respondía a los nombres de Carol Murillo, creo, escribidora del diario correano “El Telégrafo”, una descarada correísta; panelista 2, el viejo rabo verde Carlos Vera, ex correista, ex gacetillero de honorarios dorados, y actual politicastro nebotciano, por lo mismo anticorreísta; panelista 3, un flaquito rebuscado y sabelotodo, de apellido Flores, me parece, también escribidor en “El Telégrafo”, consecuentemente correísta; y finalmente, panelista 4, un remedo de Tres Patines, con el perdón de Leopoldo Fernández por la comparación; asambleísta sumiso de Alvaro Noboa, un energúmeno que suele hacer gala de un sentido del humor grotesco y remilgado muy similar a su detestable servilismo, un tipejo de apellido Baquerizo, anticorreísta. Esos, los febriles panelistas. Los típicos representantes de la sucia partidocracia y las “élites pelucas”. Pero, ¿y el panelista representante de la gente decente e inteligente de este País?
A pesar del “aprecio y consideración” que siento por este tipo de famosos y famosas, me abstuve por unos momentos de volver a los interesantes enfrentamientos y solemnidades de los samuráis de antaño y decidí constatar por unos instantes, hasta donde podía llegar el servilismo y la desvergüenza de semejantes patriotas sumisos y obedientes a sus respectivos señores feudales ora conservadores, ora socialistas. Después de todo siempre se puede reír no tanto con las frivolidades de los pésimos histriones, aunque siempre sí de los burdos payasos.
Para no entrar en detalles, pues no valen la pena, digamos que, en resumen, se trató de un capítulo más de ese culebrón vulgar y repulsivo llamado “Correístas versus Anticorreístas”; de manera que carece de sentido e importancia lo que uno y otro, serviles, masculló o vociferó en su momento. Pero, sí es interesante y expresivo notar como ese sainete cabaretero impuesto por los dueños de la Opinión Pública tradicional, llámense partidocracia, “élites pelucas”, medios “libres e independientes”, bancocracia, etc., etc., etc., se consolida y sacramenta día a día.
Cuando lo lógico y moral sería que los ciudadanos decentes e inteligentes, sean los que se enfrenten a la partidocracia y sus amantes; es decir, para usar una figura de dualismo; un enfrentamiento entre los buenos y los malos; una discusión civilizada entre personas honradas y los patriotas de la partidocracia; un debate entre quienes no son ni quieren ser parte de las mafias de politicastros, y precisamente los politiqueros ora socialistas, ora neoconservadores; pues, resulta que no se puede porque los dueños de la verdad y los medios, privados o públicos, imponen sus agendas tendenciosas, y deciden que se hace o no se hace; qué se discute o no; o mejor como dicen los neoconservadores del mercantilismo “dejan hacer y dejan pasar”…. a los hijos de la partidocracia y sus adúlteros amantes; en tanto, les niegan sus derechos a expresarse con libertad y garantías a los ecuatorianos que rechazan este juego siniestro, repugnante e inmoral que algunos llaman “Política”.
Nadie de los líderes tradicionales se queja por este atropello, es lógico y natural son beneficiarios de este estado de cosas inmoral. Nadie convoca a marchas. Nadie protesta en contra de los primos conservadores y su campaña amoral dirigida a hacerse pasar por liberales, a pesar del ridículo que hacen, pues, la cruz de tortura los desenmascara; y que decir de los socialistas con sus formas aberrantes de “democracia”, y su apetito guloso por la propiedad ajena; ambos bandos, deliberadamente, felices en el monopolio del sistema político, al que han degenerado; ambas mafias, propietarias exclusivas de las formas tradicionales de hacer Opinión Pública.
Nadie reclama, salvo alguno que otro irreverente, impopular e inculto ciudadano, que entiende al Liberalismo como una doctrina filosófica sustentada en Naturaleza y Moral; y no como esos, que solo lo ven como una excusa para engordar y mercadear dejando hacer y dejando pasar solamente aquello que conviene a sus conservadores y religiosos intereses.
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domingo, 3 de enero de 2010
Contradicciones.
Estos primeros días del 2010 han resultado pletóricos de buen sol; días bastante agradables y saludables que esperemos, aunque sea incautamente, que, el bienestar y esperanza que gloriosamente irradian, sean la constante en lo que resta del año en los diferentes ambientes que nos involucran, queramos o no. Sin embargo seamos sinceros, esto del nuevo año es solamente un orden cronológico relativo que nos permite desenvolvernos dentro de un marco referencial más o menos organizado. Hace un par de días nomás, le decía a mi hermano que difícilmente las cosas, o las tendencias, individuales o generales, iban a modificarse, solo por el hecho de cambiar unas cuantas cifras insensibles y repetitivas. El tiempo transcurre, pero muchas cosas se mantienen inalterables, como la personalidad de los individuos y sus apetitos o “ideologías”.
Por ejemplo, el Economista sabiondo, ¡ése!, que menosprecia a raymundo y todo el mundo, simplemente porque gracias a esa estratagema “progresista”, se imagina, puede salir de su propia vulgaridad, ya nos ofreció a los ecuatorianos un adelanto de lo que se nos viene; “derecha estadounidense está financiando a indígenas, militares y trabajadores, para conspirar contra el Gobierno…”, gruñó en los últimos días, primeros de este año.
Una acusación muy grave, tan grave como la acusación de “traidor”, al ex jefe de los servicios secretos del Ejército, lanzada por el mismo Economista pedante. Acusaciones que los “analistas tradicionales” o “los dueños de la opinión pública” común y corriente, suelen catalogar como “políticas”; traduciendo: dirigidas a manipular, embaucar, expoliar, o manosear al pueblo, últimamente conocido como “imaginativo colectivo”, una expresión reinventada seguramente por los sociólogos “progres”. Acusaciones, que terminarán quedando en el olvido debido a una oposición politiquera corrupta e incompetente, una opinión pública tradicional mediocre e inmoral y un “imaginario colectivo” en su mayoría poco imaginativo y consciente.
Que contradictorio que el Economista, que parece desconocer el cuento de Pepito y la maestra, en el cual Pepito prefirió mentir diciendo que su papá era stripper de cabaret de homosexuales, antes que decir la verdad, que era Economista;………. que contradictorio, decía, que el “mudo” Correa critiqué los calificativos que reciben él y sus sátrapas, justos o no; pero al mismo tiempo, vocifere insultos y calumnias en contra de sus opositores políticos o “amigos” entrañables. “Traidor” o “conspirador”, son acusaciones que exigen pruebas contundentes que demuestren dichas afirmaciones, so pena de que el acusador sea considerado un canalla difamador.
Como mencioné en un post anterior, todos, en un momento dado nos convertimos en periodistas, así: cuando ejerciendo el derecho a expresarnos, narramos una verdad que nos consta y sobre la cual podemos dar completa certeza. Aunque bien podríamos decir que: el periodismo ha adoptado en su código de ética, el ejercicio expresivo y libre del hombre justo. Dado que los periodistas, o comunicadores sociales, tienen el deber de presentar informaciones objetivas, veraces y comprobables; entonces, cuando Correa etiqueta de “traidor a la Patria” a tal o cual persona, lo menos que debe hacer es presentar las evidencias que demuestren tal aseveración, con las subsiguientes acciones legales en contra de los imputados, en virtud de su condición de Presidente de la República. Igualmente, Correa, el académico de la sabiondez, debe o debería presentar las verdades que le impulsan a calificar de conspiradores a los “militares, trabajadores e indígenas” que según él, estarían fraguando una conspiración contra su Gobierno, presentando los nombres y apellidos de los conspiradores, y las evidencias que demuestren aquella grave acusación.
Es difícil no vincular las “noticias” presentadas por Correa y la impunidad que estas gozan, con las noticias presentadas por Teleamazonas, la una vinculada con las prospecciones mineras en la Isla Puná con las denuncias de la posible huida de los peces de aquella zona, y la escandalosa novedad del “clandestino” Centro de reciclaje de información electoral en Guayaquil; con la diferencia que estas últimas si fueron severamente sancionadas por los entes de control.
En el caso de Teleamazonas, los excesos y las debilidades, malintencionadas o no, veraces o no, de las informaciones presentadas, le significaron las represalias de los sátrapas del Consejo de Comunicación que se vieron manifestadas, con los tres días de sanción, es decir de salida del aire. Si las informaciones presentadas por uno de los noticieros de Teleamazonas, causaron según Correa y sus criados, una “grave conmoción en la sociedad”; con mayor razón, lanzar acusaciones en contra de, en su momento, los principales responsables de la seguridad externa del país, o sentenciar de “conspiradores” a militares en servicio activo, indígenas y trabajadores, sin mayores evidencias que meros indicios basados en una paranoia enfermiza o estratagema maliciosa, son igualmente irresponsables. Por lo mismo uno esperaría que, alguna entidad pública, ora jurídica, ora administrativa, proceda a exigir explicaciones a su “majestad”, o de lo contrario proceda a sancionar a aquel que injustificadamente presentó públicamente informaciones carentes de objetividad, veracidad o fidelidad; informaciones injuriosas que podrían generar verdadera violencia y conmoción nacional.
Estoy de acuerdo con aquella sentencia que dice: "el Presidente de la República es el primero de los iguales". Su condición de Presidente no lo hace mejor o mayor en cuanto a derechos respecto de cualquier otro ciudadano. Más bien, su espectro de responsabilidades y deberes es muchísimo más amplio que el del ciudadano común, y en virtud de aquellos recibe ciertas prerrogativas, que tienen que ver básicamente con su seguridad personal, pero en cuanto a derechos propiamente, es exactamente igual a cualquier otro ciudadano. Por lo mismo un tratamiento preferencial a favor del primero de los iguales, simplemente demuestra que esa sociedad no vive en Democracia.
Considerando que la sanción a Teleamazonas, justa o no, se hizo efectiva; por extensión, en el caso mencionado de las acusaciones de su “majestad de Carondelet” lo legal, sería que, una vez que, el “mudo” Correa no ha presentado las evidencias que demuestren sus sentencias o informaciones, las instancias respectivas deben o deberían proceder a sancionarlo, con un tapón bucal por el espacio de tres días, e inmediatamente, de oficio, iniciar los procesos legales correspondientes para investigar aquel escándalo. Deberían, si un mínimo de lógica, jurisprudencia y vergüenza hubieran en aquellos entes judiciales saturados de reprensibles prostitutas que se venden al mejor postor.
Si tan solo, la vida política y social en este Ecuador, pudiera asemejarse en algo a los hermosos días saludables, claros, honestos y esperanzadores que la bella Naturaleza nos ofrece en estos días a los nativos y habitantes de Ibarra, que diferentes serían las cosas; que diferentes serían. Pero que le vamos a hacer, unas cosas son, las manifestaciones sublimes de la Naturaleza, y otras, muy diferentes las patriotas expresiones concupiscentes de los hijos de aquella suciedad, más conocida como sociedad.
Por ejemplo, el Economista sabiondo, ¡ése!, que menosprecia a raymundo y todo el mundo, simplemente porque gracias a esa estratagema “progresista”, se imagina, puede salir de su propia vulgaridad, ya nos ofreció a los ecuatorianos un adelanto de lo que se nos viene; “derecha estadounidense está financiando a indígenas, militares y trabajadores, para conspirar contra el Gobierno…”, gruñó en los últimos días, primeros de este año.
Una acusación muy grave, tan grave como la acusación de “traidor”, al ex jefe de los servicios secretos del Ejército, lanzada por el mismo Economista pedante. Acusaciones que los “analistas tradicionales” o “los dueños de la opinión pública” común y corriente, suelen catalogar como “políticas”; traduciendo: dirigidas a manipular, embaucar, expoliar, o manosear al pueblo, últimamente conocido como “imaginativo colectivo”, una expresión reinventada seguramente por los sociólogos “progres”. Acusaciones, que terminarán quedando en el olvido debido a una oposición politiquera corrupta e incompetente, una opinión pública tradicional mediocre e inmoral y un “imaginario colectivo” en su mayoría poco imaginativo y consciente.
Que contradictorio que el Economista, que parece desconocer el cuento de Pepito y la maestra, en el cual Pepito prefirió mentir diciendo que su papá era stripper de cabaret de homosexuales, antes que decir la verdad, que era Economista;………. que contradictorio, decía, que el “mudo” Correa critiqué los calificativos que reciben él y sus sátrapas, justos o no; pero al mismo tiempo, vocifere insultos y calumnias en contra de sus opositores políticos o “amigos” entrañables. “Traidor” o “conspirador”, son acusaciones que exigen pruebas contundentes que demuestren dichas afirmaciones, so pena de que el acusador sea considerado un canalla difamador.
Como mencioné en un post anterior, todos, en un momento dado nos convertimos en periodistas, así: cuando ejerciendo el derecho a expresarnos, narramos una verdad que nos consta y sobre la cual podemos dar completa certeza. Aunque bien podríamos decir que: el periodismo ha adoptado en su código de ética, el ejercicio expresivo y libre del hombre justo. Dado que los periodistas, o comunicadores sociales, tienen el deber de presentar informaciones objetivas, veraces y comprobables; entonces, cuando Correa etiqueta de “traidor a la Patria” a tal o cual persona, lo menos que debe hacer es presentar las evidencias que demuestren tal aseveración, con las subsiguientes acciones legales en contra de los imputados, en virtud de su condición de Presidente de la República. Igualmente, Correa, el académico de la sabiondez, debe o debería presentar las verdades que le impulsan a calificar de conspiradores a los “militares, trabajadores e indígenas” que según él, estarían fraguando una conspiración contra su Gobierno, presentando los nombres y apellidos de los conspiradores, y las evidencias que demuestren aquella grave acusación.
Es difícil no vincular las “noticias” presentadas por Correa y la impunidad que estas gozan, con las noticias presentadas por Teleamazonas, la una vinculada con las prospecciones mineras en la Isla Puná con las denuncias de la posible huida de los peces de aquella zona, y la escandalosa novedad del “clandestino” Centro de reciclaje de información electoral en Guayaquil; con la diferencia que estas últimas si fueron severamente sancionadas por los entes de control.
En el caso de Teleamazonas, los excesos y las debilidades, malintencionadas o no, veraces o no, de las informaciones presentadas, le significaron las represalias de los sátrapas del Consejo de Comunicación que se vieron manifestadas, con los tres días de sanción, es decir de salida del aire. Si las informaciones presentadas por uno de los noticieros de Teleamazonas, causaron según Correa y sus criados, una “grave conmoción en la sociedad”; con mayor razón, lanzar acusaciones en contra de, en su momento, los principales responsables de la seguridad externa del país, o sentenciar de “conspiradores” a militares en servicio activo, indígenas y trabajadores, sin mayores evidencias que meros indicios basados en una paranoia enfermiza o estratagema maliciosa, son igualmente irresponsables. Por lo mismo uno esperaría que, alguna entidad pública, ora jurídica, ora administrativa, proceda a exigir explicaciones a su “majestad”, o de lo contrario proceda a sancionar a aquel que injustificadamente presentó públicamente informaciones carentes de objetividad, veracidad o fidelidad; informaciones injuriosas que podrían generar verdadera violencia y conmoción nacional.
Estoy de acuerdo con aquella sentencia que dice: "el Presidente de la República es el primero de los iguales". Su condición de Presidente no lo hace mejor o mayor en cuanto a derechos respecto de cualquier otro ciudadano. Más bien, su espectro de responsabilidades y deberes es muchísimo más amplio que el del ciudadano común, y en virtud de aquellos recibe ciertas prerrogativas, que tienen que ver básicamente con su seguridad personal, pero en cuanto a derechos propiamente, es exactamente igual a cualquier otro ciudadano. Por lo mismo un tratamiento preferencial a favor del primero de los iguales, simplemente demuestra que esa sociedad no vive en Democracia.
Considerando que la sanción a Teleamazonas, justa o no, se hizo efectiva; por extensión, en el caso mencionado de las acusaciones de su “majestad de Carondelet” lo legal, sería que, una vez que, el “mudo” Correa no ha presentado las evidencias que demuestren sus sentencias o informaciones, las instancias respectivas deben o deberían proceder a sancionarlo, con un tapón bucal por el espacio de tres días, e inmediatamente, de oficio, iniciar los procesos legales correspondientes para investigar aquel escándalo. Deberían, si un mínimo de lógica, jurisprudencia y vergüenza hubieran en aquellos entes judiciales saturados de reprensibles prostitutas que se venden al mejor postor.
Si tan solo, la vida política y social en este Ecuador, pudiera asemejarse en algo a los hermosos días saludables, claros, honestos y esperanzadores que la bella Naturaleza nos ofrece en estos días a los nativos y habitantes de Ibarra, que diferentes serían las cosas; que diferentes serían. Pero que le vamos a hacer, unas cosas son, las manifestaciones sublimes de la Naturaleza, y otras, muy diferentes las patriotas expresiones concupiscentes de los hijos de aquella suciedad, más conocida como sociedad.
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lunes, 28 de diciembre de 2009
La metamorfosis de una cucaracha socialista en una cucaracha burguesa.
Hace un par de semanas fui testigo de un fenómeno que generalmente no se observa con mucha frecuencia, aunque tampoco es excepcional. Se trataba de la tácita renuncia de un vago bolchevique a su…… como llamarla “ideología de izquierda radical”; y su bautismo como un virtual neo conservador del new age.
El mencionado evento se desarrolló en uno de los noticieros de Teleamazonas; el entrevistador Jorge Ortiz, el entrevistado el patriota disque defensor de los Derechos Humanos, Gustavo Larrea, más conocido como, “el Comandante Juan”, entre sus socios y amigos íntimos.
El diálogo en principio se dirigió al escandaloso caso de Angostura. Frente a los cuestionamientos de Ortiz, el ex ministro Gustavo Larrea, hijo de velasquista, fiel a su condición de politiquero profesional, se limitó a negar cualquier vinculación, aludiendo al típico cuento chino de su interés por encontrar una salida pacífica que permitiera la libertad de los secuestrados por la Guerrilla de las Farc. Cuestionó las fuentes que lo vinculaban en situaciones bastante comprometedoras, descalificó a los miembros de la fuerza pública que realizaron aquellos informes y adicionalmente se declaró víctima de persecución política, irónicamente en el gobierno que le ha garantizado impunidad. Nada nuevo, en realidad.
Un cosa que, sin embargo, es interesante en este asunto, y que ya se ha comentado, pero que voy a molestarme en volver a tocar, es que, Gustavo Larrea, personaje que siempre se jacta de su lucha incansable a favor de los Derechos Humanos de su jorga de amigos y socios de similar calaña, tenía como hombre de confianza, su subsecretario de Gobierno, a nada más y nada menos que Ignacio Chauvín, más conocido por su nombre de farra como “Comandante Nacho”; personaje que siempre se ha jactado de tener por amistades a los secuestradores de los personas a quien Larrea siempre dice, en labor humanitaria, pretendía liberar. Cómo que algo no cuadra, ¿verdad? Tú no pones como subsecretario de Gobierno a alguien que tiene amoríos, afectos y sentimientos a favor de personajes que secuestran a otras por motivos descarnados. No lo pones salvo que estés interesado en que ese tipo, esté, precisamente en aquel lugar estratégico para volver factibles tus metas u objetivos encubiertos.
Pero no es sobre el escándalo de Angostura, que pretendo comentar, no, nos salgamos del tema. Siguiendo con la entrevista, Ortiz entonces, le hace notar, que Larrea, en el pasado, fue un elemento más de un grupo denominado MIR, del cual formaron parte muchos individuos que incursionaron en prácticas violentas y actividades delincuenciales, disfrazadas con el sucio manto de una seudo ideología. Frente a estos hechos incuestionables, el mofletudo Larrea, inició el proceso de transformación, no de mono en hombre, como decía Engels, sino, de vago socialista en pipón burgués capitalista. Por su propia boca muere el pez dice un axioma popular; bueno en este caso, el comandante Juan se denunció, desenmascaró y presentó a sí mismo, como un miserable guiñapo humano.
Tácitamente gritó: “¡no soy comunista, ni marxista leninista, ni guevarista, ni bolchevique, ni nada que denuncie mi anterior pasado nauseabundo!”. Con garbo correano se definió como un: “Un hombre de izquierda moderna….”. “Izquierda” así se definen políticamente estas ratas, “de izquierda”, “de centro izquierda”, “de izquierda centralizada”, “de izquierda izquierdizada”, así se define el hijo de velasquista, “de izquierda moderna”. Me pregunto, ¿sería la misma ideología que lo llevó a formar parte del gobierno de Bucaram?, o es que involucionó o revolucionó de aquellas épocas a las actuales.
De repente a lo bruto, el hijo de velasquista, se lanza una retahíla de frases demagógicas en las que, las palabras Democracia y Libertad, son canturreadas una y otra vez. Hasta que finalmente la mentira parió al cinismo, “no creo en la estatización de medios de producción”, gruñó. ¡Qué bárbaro!, ¡qué pelmazo! Y enseguida, el tipejo pretende definir ese grosero cuento chino que se hace llamar Socialismo del Siglo XXI, negándolo como “estatización de la economía”, pero calificándolo de: “Socialización de la Economía”.
En el Ecuador han coexistido desde la creación misma del País, modelos como el esclavismo, feudalismo, socialismo y mercantilismo, definido este último como el capitalismo monopólico y codicioso, generalmente llamado conservadurismo mercantilista. Posiblemente en la actualidad, no nos encontremos con la crudeza del esclavismo y feudalismo, pero, es evidente que muchas manifestaciones de aquellos modelos son perfectamente visibles, si no en la forma, sí en el fondo. Pero, si ha existido un modelo que ha predominado conjuntamente con el conservadurismo mercantilista, ese ha sido el socialismo. Ahí está el Sector Público. El sector público o más ampliamente el sector estatal, se manifiesta a través del modelo socialista. Es decir, la estatización de aquellos medios, recursos, derechos, instituciones, etc., etc., etc.; que en teoría, son de todos los ciudadanos, del pueblo, lo que algunos patriotas llaman “socialización de la economía”; pero que en la práctica le pertenecen a las jorgas que controlan dichas instituciones o dichos Estados. Socialismo Puro.
Yo creo que alguien que nació, creció, engordó, apareó, parió, fastidió, rapiñó, etc., a costa de un modelo de producción ineficiente y falaz, lo menos que debería es callarse la bocaza, por haber tenido la posibilidad de cohabitar en semejante estado de cosas, que siendo inmorales, le permitió vivir como pipón burgués, mientras insultaba el estilo de vida del típico pipón burgués. Pero no, el comandante Juan, olvidando que usufructúo de su condición de pipón socialista del sector público; ahora, luego de beneficiarse del Socialismo del siglo XXI, se declara, antimarxista, antileninista y anticomunista, y probablemente antivelasquista, a pesar de ser hijo de velasquista. El miserable mordió “la mano de la hoz y el martillo” que en su momento le dio de tragar. Que figura se traduce, ¿traición?, parece que sí.
En su brusquedad el demagogo define a la “socialización de la economía” como: “Un sistema, de propietarios y productores”. Frente a eso, Ortiz, con razón le señala que ésa, es una característica clásica de un sistema capitalista. Ante la evidente contradicción el hijo de velasquista se limita decir con cínico desparpajo, “llámelo como usted quiera”.
Es increíble, Yo…….a veces ya no encuentro palabras….las cosas que se escuchan en televisión………eh…. bueno………no sé. Uno no entiende por qué la sociedad ecuatoriana tolera tanto. Somos testigos de las mentiras, los fraudes, los engaños, los crímenes, el terrorismo, de los sacrificados patriotas de la partidocracia, y sin embargo, la gran mayoría permanece indolente a esa lacerante realidad. Cuándo finalmente entenderán que los seres humanos tenemos el compromiso con nosotros mismos de instaurar un verdadero gobierno democrático. Cuándo lo comprenderán, o quizá lo saben, pero no les importa, quizá disfrutan viviendo bajo el yugo de la “democracia de la socialización de la economía”.
Gustavo Larrea virtualmente se declara capitalista y anticomunista.
El mencionado evento se desarrolló en uno de los noticieros de Teleamazonas; el entrevistador Jorge Ortiz, el entrevistado el patriota disque defensor de los Derechos Humanos, Gustavo Larrea, más conocido como, “el Comandante Juan”, entre sus socios y amigos íntimos.
El diálogo en principio se dirigió al escandaloso caso de Angostura. Frente a los cuestionamientos de Ortiz, el ex ministro Gustavo Larrea, hijo de velasquista, fiel a su condición de politiquero profesional, se limitó a negar cualquier vinculación, aludiendo al típico cuento chino de su interés por encontrar una salida pacífica que permitiera la libertad de los secuestrados por la Guerrilla de las Farc. Cuestionó las fuentes que lo vinculaban en situaciones bastante comprometedoras, descalificó a los miembros de la fuerza pública que realizaron aquellos informes y adicionalmente se declaró víctima de persecución política, irónicamente en el gobierno que le ha garantizado impunidad. Nada nuevo, en realidad.
Un cosa que, sin embargo, es interesante en este asunto, y que ya se ha comentado, pero que voy a molestarme en volver a tocar, es que, Gustavo Larrea, personaje que siempre se jacta de su lucha incansable a favor de los Derechos Humanos de su jorga de amigos y socios de similar calaña, tenía como hombre de confianza, su subsecretario de Gobierno, a nada más y nada menos que Ignacio Chauvín, más conocido por su nombre de farra como “Comandante Nacho”; personaje que siempre se ha jactado de tener por amistades a los secuestradores de los personas a quien Larrea siempre dice, en labor humanitaria, pretendía liberar. Cómo que algo no cuadra, ¿verdad? Tú no pones como subsecretario de Gobierno a alguien que tiene amoríos, afectos y sentimientos a favor de personajes que secuestran a otras por motivos descarnados. No lo pones salvo que estés interesado en que ese tipo, esté, precisamente en aquel lugar estratégico para volver factibles tus metas u objetivos encubiertos.
Pero no es sobre el escándalo de Angostura, que pretendo comentar, no, nos salgamos del tema. Siguiendo con la entrevista, Ortiz entonces, le hace notar, que Larrea, en el pasado, fue un elemento más de un grupo denominado MIR, del cual formaron parte muchos individuos que incursionaron en prácticas violentas y actividades delincuenciales, disfrazadas con el sucio manto de una seudo ideología. Frente a estos hechos incuestionables, el mofletudo Larrea, inició el proceso de transformación, no de mono en hombre, como decía Engels, sino, de vago socialista en pipón burgués capitalista. Por su propia boca muere el pez dice un axioma popular; bueno en este caso, el comandante Juan se denunció, desenmascaró y presentó a sí mismo, como un miserable guiñapo humano.
Tácitamente gritó: “¡no soy comunista, ni marxista leninista, ni guevarista, ni bolchevique, ni nada que denuncie mi anterior pasado nauseabundo!”. Con garbo correano se definió como un: “Un hombre de izquierda moderna….”. “Izquierda” así se definen políticamente estas ratas, “de izquierda”, “de centro izquierda”, “de izquierda centralizada”, “de izquierda izquierdizada”, así se define el hijo de velasquista, “de izquierda moderna”. Me pregunto, ¿sería la misma ideología que lo llevó a formar parte del gobierno de Bucaram?, o es que involucionó o revolucionó de aquellas épocas a las actuales.
De repente a lo bruto, el hijo de velasquista, se lanza una retahíla de frases demagógicas en las que, las palabras Democracia y Libertad, son canturreadas una y otra vez. Hasta que finalmente la mentira parió al cinismo, “no creo en la estatización de medios de producción”, gruñó. ¡Qué bárbaro!, ¡qué pelmazo! Y enseguida, el tipejo pretende definir ese grosero cuento chino que se hace llamar Socialismo del Siglo XXI, negándolo como “estatización de la economía”, pero calificándolo de: “Socialización de la Economía”.
En el Ecuador han coexistido desde la creación misma del País, modelos como el esclavismo, feudalismo, socialismo y mercantilismo, definido este último como el capitalismo monopólico y codicioso, generalmente llamado conservadurismo mercantilista. Posiblemente en la actualidad, no nos encontremos con la crudeza del esclavismo y feudalismo, pero, es evidente que muchas manifestaciones de aquellos modelos son perfectamente visibles, si no en la forma, sí en el fondo. Pero, si ha existido un modelo que ha predominado conjuntamente con el conservadurismo mercantilista, ese ha sido el socialismo. Ahí está el Sector Público. El sector público o más ampliamente el sector estatal, se manifiesta a través del modelo socialista. Es decir, la estatización de aquellos medios, recursos, derechos, instituciones, etc., etc., etc.; que en teoría, son de todos los ciudadanos, del pueblo, lo que algunos patriotas llaman “socialización de la economía”; pero que en la práctica le pertenecen a las jorgas que controlan dichas instituciones o dichos Estados. Socialismo Puro.
Yo creo que alguien que nació, creció, engordó, apareó, parió, fastidió, rapiñó, etc., a costa de un modelo de producción ineficiente y falaz, lo menos que debería es callarse la bocaza, por haber tenido la posibilidad de cohabitar en semejante estado de cosas, que siendo inmorales, le permitió vivir como pipón burgués, mientras insultaba el estilo de vida del típico pipón burgués. Pero no, el comandante Juan, olvidando que usufructúo de su condición de pipón socialista del sector público; ahora, luego de beneficiarse del Socialismo del siglo XXI, se declara, antimarxista, antileninista y anticomunista, y probablemente antivelasquista, a pesar de ser hijo de velasquista. El miserable mordió “la mano de la hoz y el martillo” que en su momento le dio de tragar. Que figura se traduce, ¿traición?, parece que sí.
En su brusquedad el demagogo define a la “socialización de la economía” como: “Un sistema, de propietarios y productores”. Frente a eso, Ortiz, con razón le señala que ésa, es una característica clásica de un sistema capitalista. Ante la evidente contradicción el hijo de velasquista se limita decir con cínico desparpajo, “llámelo como usted quiera”.
Es increíble, Yo…….a veces ya no encuentro palabras….las cosas que se escuchan en televisión………eh…. bueno………no sé. Uno no entiende por qué la sociedad ecuatoriana tolera tanto. Somos testigos de las mentiras, los fraudes, los engaños, los crímenes, el terrorismo, de los sacrificados patriotas de la partidocracia, y sin embargo, la gran mayoría permanece indolente a esa lacerante realidad. Cuándo finalmente entenderán que los seres humanos tenemos el compromiso con nosotros mismos de instaurar un verdadero gobierno democrático. Cuándo lo comprenderán, o quizá lo saben, pero no les importa, quizá disfrutan viviendo bajo el yugo de la “democracia de la socialización de la economía”.
Gustavo Larrea virtualmente se declara capitalista y anticomunista.
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lunes, 30 de noviembre de 2009
No existe Libertad sin responsabilidad: Lo dice el "mudo" Correa.
Qué es la Libertad, sino, la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Qué es la responsabilidad, sino, la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Lo dice la Real Academia.
Nótese que en el concepto de Libertad, está incluida la responsabilidad del sujeto respecto de sus actos. Por lo mismo hablar de Libertad con responsabilidad es redundar absurdamente. Si a eso le añadimos el componente moral que lleva implícita La Libertad, en función de su calidad de virtud, entonces, podemos decir que, el hombre libre es honrosamente responsable de sus actos libérrimos. La responsabilidad no es un condicionante, no limita ni restringe el derecho a ser libres o a ejercer las libertades de las que gozan o deberían gozar los seres humanos.
En un sistema Democrático, en una sociedad de hombres libres, con un Estado sometido a la voluntad de los civiles, con burócratas y servidores públicos cuya existencia depende del buen servicio que brinden a sus jefes, los ciudadanos; ¡jamás!, jamás las acciones humanas respaldadas por la Libertad, pueden generar consecuencias negativas.
Pero, es patente, público, salta a la vista con inusitada violencia que, los ecuatorianos, no vivimos en un Estado de Derecho, ni ayer ni hoy; no; lo cierto es que desde los inicios de este País hasta la fecha, el sistema de Gobierno, si se puede llamar sistema a eso, ha sido la Dictadura, con sus diferentes modalidades. Jamás ha habido Democracia en el Ecuador, quien diga lo contrario es un maldito farsante. Asistir periódicamente a votar en un mercadillo mafioso, monopólico, fraudulento, hereditario y dictatorial, definitivamente no es un símbolo democrático.
Solamente en Gobiernos y sistemas totalitarios, esclavizadores, alienantes, terroristas, intolerantes, dirigidos por tiranuelos corrompidos, se podría hablar de Libertades con responsabilidades, pues a través de esa sucia estratagema, se conseguiría regular, limitar o eliminar aquel derecho. Lógico que sea así, pues a los tiranos les interesa instaurar un sistema que permita perseguir cualquier manifestación moral de Libertad, para de esa manera extinguir al hombre libre en esa sociedad.
Realmente sobre este tema he escuchado verdaderas barbaridades. El otro día, durante la marcha contra la ley mordaza en Guayaquil, alcancé a escucharle a una vieja curuchupa politiquera, de esas que critican a Rafael Correa porque envidian los latrocinios del “mudo”; mujer pública que debe extrañar las épocas en que podía pasearse y disfrutar a costa del tesoro nacional. Esa “señora”, con un dejo racista, crapuloso y menospreciativo, dijo más o menos lo siguiente: “no se puede ser, humano, si no eres libre”. De veras que, estos patriotas que llegan a tener plata gracias a un sistema político corrupto y a una incultura social inmoral, basada en la racionalización de pillaje y hasta el crimen, e incluso una concepción tercermundista del destino manifiesto, definitivamente, no me simpatizan. Yo no justifico a la gente que apoya a Correa con la tonta excusa de oponerse a la torpeza de la chusma oligarca; pero, que bestia, esta gente que se cree “la crema y la nata”, sí que son que gentecita para corriente. Según el “razonamiento” de esta “dama” guayaquileña, los esclavos africanos de los siglos XVIII, XIX y XX, no eran seres humanos; una perla más una perla menos, que importa, si al final la mayoría no se da cuenta, ¿cierto? Y esos son, los que pretenden liderar la oposición contra el tirano Correa; como para practicar el sentido del humor gris.
Créanme que Yo, no veo mayor diferencia entre Jaime Nebot Y Rafael Correa; según sus respectivos seguidores, que por cierto los alaban incondicionalmente, ambos han hecho “obras majestuosas y formidables para los hijos del pueblo, ¡sus entrañables hijos!”. Al escuchar aquellas frases me digo, ¡de qué diablos están hablando!; desde cuando los jefes de los criados les deben pleitesía a éstos. Los ciudadanos elegimos funcionarios públicos para que nos sirvan, no para que nos exploten, ni nos manipulen o nos roben, peor repriman; cumplir sus funciones eficente y honradamente es su deber, su obligación, para eso les pagamos. Someterse a sus manipulaciones, adularlos descaradamente, reducirse a la condición de simples y abyectos esclavos dispuestos a despedazar a todos aquellos que no compartan las consignas autoritarias de los temibles y siniestros tiranos que gruñen con sus infames fauces, solamente demuestra que en aquellas tristes tierras: no existe libertad sin responsabilidad.
Nótese que en el concepto de Libertad, está incluida la responsabilidad del sujeto respecto de sus actos. Por lo mismo hablar de Libertad con responsabilidad es redundar absurdamente. Si a eso le añadimos el componente moral que lleva implícita La Libertad, en función de su calidad de virtud, entonces, podemos decir que, el hombre libre es honrosamente responsable de sus actos libérrimos. La responsabilidad no es un condicionante, no limita ni restringe el derecho a ser libres o a ejercer las libertades de las que gozan o deberían gozar los seres humanos.
En un sistema Democrático, en una sociedad de hombres libres, con un Estado sometido a la voluntad de los civiles, con burócratas y servidores públicos cuya existencia depende del buen servicio que brinden a sus jefes, los ciudadanos; ¡jamás!, jamás las acciones humanas respaldadas por la Libertad, pueden generar consecuencias negativas.
Pero, es patente, público, salta a la vista con inusitada violencia que, los ecuatorianos, no vivimos en un Estado de Derecho, ni ayer ni hoy; no; lo cierto es que desde los inicios de este País hasta la fecha, el sistema de Gobierno, si se puede llamar sistema a eso, ha sido la Dictadura, con sus diferentes modalidades. Jamás ha habido Democracia en el Ecuador, quien diga lo contrario es un maldito farsante. Asistir periódicamente a votar en un mercadillo mafioso, monopólico, fraudulento, hereditario y dictatorial, definitivamente no es un símbolo democrático.
Solamente en Gobiernos y sistemas totalitarios, esclavizadores, alienantes, terroristas, intolerantes, dirigidos por tiranuelos corrompidos, se podría hablar de Libertades con responsabilidades, pues a través de esa sucia estratagema, se conseguiría regular, limitar o eliminar aquel derecho. Lógico que sea así, pues a los tiranos les interesa instaurar un sistema que permita perseguir cualquier manifestación moral de Libertad, para de esa manera extinguir al hombre libre en esa sociedad.
Realmente sobre este tema he escuchado verdaderas barbaridades. El otro día, durante la marcha contra la ley mordaza en Guayaquil, alcancé a escucharle a una vieja curuchupa politiquera, de esas que critican a Rafael Correa porque envidian los latrocinios del “mudo”; mujer pública que debe extrañar las épocas en que podía pasearse y disfrutar a costa del tesoro nacional. Esa “señora”, con un dejo racista, crapuloso y menospreciativo, dijo más o menos lo siguiente: “no se puede ser, humano, si no eres libre”. De veras que, estos patriotas que llegan a tener plata gracias a un sistema político corrupto y a una incultura social inmoral, basada en la racionalización de pillaje y hasta el crimen, e incluso una concepción tercermundista del destino manifiesto, definitivamente, no me simpatizan. Yo no justifico a la gente que apoya a Correa con la tonta excusa de oponerse a la torpeza de la chusma oligarca; pero, que bestia, esta gente que se cree “la crema y la nata”, sí que son que gentecita para corriente. Según el “razonamiento” de esta “dama” guayaquileña, los esclavos africanos de los siglos XVIII, XIX y XX, no eran seres humanos; una perla más una perla menos, que importa, si al final la mayoría no se da cuenta, ¿cierto? Y esos son, los que pretenden liderar la oposición contra el tirano Correa; como para practicar el sentido del humor gris.
Créanme que Yo, no veo mayor diferencia entre Jaime Nebot Y Rafael Correa; según sus respectivos seguidores, que por cierto los alaban incondicionalmente, ambos han hecho “obras majestuosas y formidables para los hijos del pueblo, ¡sus entrañables hijos!”. Al escuchar aquellas frases me digo, ¡de qué diablos están hablando!; desde cuando los jefes de los criados les deben pleitesía a éstos. Los ciudadanos elegimos funcionarios públicos para que nos sirvan, no para que nos exploten, ni nos manipulen o nos roben, peor repriman; cumplir sus funciones eficente y honradamente es su deber, su obligación, para eso les pagamos. Someterse a sus manipulaciones, adularlos descaradamente, reducirse a la condición de simples y abyectos esclavos dispuestos a despedazar a todos aquellos que no compartan las consignas autoritarias de los temibles y siniestros tiranos que gruñen con sus infames fauces, solamente demuestra que en aquellas tristes tierras: no existe libertad sin responsabilidad.
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jueves, 22 de octubre de 2009
La Democracia Socialista y los marxistas bolivarianos.
Ayer, golpe de 9 o 10 de la noche, encendí un momento la televisión para chequear si había alguna cosa rescatable que ver. Por ahí apareció Silvester Stallone, interpretando a un mafioso sindicalista, en una versión encubierta de la vida de Jimmy Hoffa. Ya había visto la película así que cambié al siguiente canal, donde me encontré con el mafioso de Carondelet, que parloteaba redundantemente en un especie de monólogo acompañado de un disque periodista, Xavier Lasso, que hacía de……., qué decir, facilitador de la pomposa y escandalosa charlatanería del graduado "renegado" de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil.
Sinceramente, casi nunca escuchó las verborreas patrioteras del badulaque de la sonrisa cretina, y cuando excepcionalmente lo hago, el tiempo que tolero tanta gansada es mínimo. De ahí que debo haber escuchado no más de tres o cuatro minutos de la intervención del mencionado mafioso, cuando, algo molesto y asqueado por las mentiras patriotas del Phd en zanganería y por la alcahuetería del laxo Lasso, opté por apagar la televisión.
Aquellos tres o cuatro minutos fueron suficientes para ratificar que el gobierno central está dirigido por un farsante narcisista con complejo de vaca sagrada. Una y otra vez la sentencia del bruto, deambulaba en mi mente, entrecruzándose una y otra vez con el recuerdo de la presencia en el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, de la señorita María Fernanda Espinoza; ministerio, que por cierto, tiene entre sus funciones concertar las políticas y acciones del Ministerio del Ambiente. Esta información se entrelazaba con la certeza de saber que el Presidente de la Cámara de Minería del Ecuador es su hermano, un tal César Espinosa.
Pero, qué dijo el imbécil, durante esos escasos pero al mismo tiempo casi eternos minutos. Luego de satanizar a quienes se oponían a la minería en cielo abierto, se dedicó a defender su interés enfermizo por permitir que las transnacionales explotasen los yacimientos codiciados, ubicados en el subsuelo ecuatoriano, debajo de zonas ecológicas extremadamente frágiles.
El socialista marxista y bolivariano, enemigo del “Imperialismo Yanky”, siempre aupado por el payaso ridículo que lo acompañaba, de repente se lanzó una perla, de esas expresiones grotescas tan comunes en él. Más o menos dijo lo siguiente: “Nosotros no vamos a permitir que las transnacionales vengan a explotar nuestros recursos como lo hacían antes; no, lo que vamos a hacer es explotar nosotros a las transnacionales para nuestro provecho”.
Créanme amigos lectores que un sentimiento de indignación acompañada de una sonrisa de desprecio se manifestó en mí, luego de pronunciadas aquellas consignas patrióticas del farsante amante de la espada fálica del Libertador de los vicios, mentiras y traiciones. Es decir que el “mudo” Correa, piensa “explotar” a las transnacionales que vengan a depredar los ecosistemas naturales en su búsqueda codiciosa por los minerales preciosos, tan ambicionados por los ñaños Espinoza y los patriotas del marxismo bolivariano del siglo XXI. Créanme que no puedo evitar reírme mientras escribo estas líneas, y por qué no habría de reírme ante tanta estupidez ridícula. El esclavo de los vicios, supuestamente, pretende esclavizar a los amos de los vicios. Pobre Imbécil; y mientras el “mudo” se lanzaba semejantes groserías, el “entrevistador”, ¡bien gracias!, cuidándose de seguir al pie de la letra el guión previamente establecido, no sea que cualquier muestra de originalidad, inteligencia u honradez , pudiera poner en evidencia las nefandas mentiras, o motivar las cóleras furibundas del Déspota seudo Ilustrado.
Divagando en mis cóleras por lo escuchado momentos atrás, cuestionaba, al mismo tiempo, cómo los ecuatorianos pudimos ser tan ilusos en haber elegido a personaje tan vulgar, desquiciado y corrompido; pero, más todavía, por qué, a pesar de las notorias muestras de corrupción descarada y las manifestaciones destructivas de este tipejo en contra de la sociedad ecuatoriana, aún, muchos incautos por no decir otra cosa, seguían tolerando e incluso defendiéndolo; divagando, dije, se cruzaron otros recuerdos, unos, que había querido mencionar en esta bitácora, pero que por razones de tiempo y memoria habían sido relegados al casi olvido.
Hace un par de meses me encontré con un video en el que, Jorge Ramos, periodista del noticiero de una cadena de televisión estadounidense, entrevistaba a Rafael Correa. La tertulia se había desarrollado en el año 2007, con el “mudo” ocupando ya, la Presidencia de la República. A pesar del tiempo transcurrido, apenas me enteraba de la misma y del contenido de parte de esta.
Ramos en el extracto del video empieza preguntándole si considera que Fidel Castro es un dictador, es decir que Cuba vive en dictadura; es obvio que Ramos conocía y conoce de las simpatías y amoríos existentes entre las larvas socialistas de América del Sur y el lumpen comunista de Cuba, así como, estaba consciente de la respuesta que recibiría; no se puede negar que hay un deseo manifiesto de poner en aprietos al mitómano Rafael; y ciertamente lo consigue, basta verle la cara que pone como diciendo: “……… ¡y ahora que digo!”.
Diplomáticamente el “mudo” intenta salirse por la tangente y se lanza la siguiente perla: “Cuba tiene su forma de Gobierno………… no quiero inmiscuirme en los problemas internos de Cuba”. Es decir, al “mudo” Correa no quiere comentar la Dictadura castrista socialista cubana, porque no quiere meterse en asuntos de terceros. Está bien, me parece bien que no se meta en cuestiones internas de otros países, que sean los pueblos los que se levanten contra sus tiranos opresores, de acuerdo. Pero, “oh sorpresa”, algunos meses después, luego del derrocamiento del tiranuelo Manuel Zelaya, el mismo “mudo”, que no quería comentar sobre la dictadura castrista cubana, arremete contra los golpistas hondureños que patrióticamente madrugaron al tiranuelo Zelaya y le impidieron consumar la dictadura “constitucional”, a la imagen y semejanza de Venezuela y Ecuador. Tanto se involucró el “mudo” que más de una vez lanzó consignas a efectos de enfrentar a hondureños contra hondureños. Ahora bien, aparentemente existiría una contradicción en la actitud y decisión del mitómano de la sonrisa guasona; pero no es así, porque, uno de los principios del socialismo del siglo XXI, dice que: cuando los tiranos socialistas o comunistas cometan cualquier tipo de tropelía en contra de sus pueblos, sus iguales de otras latitudes, deben encubrirlos, alcahuetearlos y justificarlos; pero, si ese mismo abuso lo comete algún dictador conservador, entonces y solo entonces, habrá que denunciarlo y censurarlo.
Ramos vuelve a insistir en la pregunta, y entonces sí, ¡boom!, el “mudo” se lanza una grosería sin nombre: “Cuba……tiene su forma de Democracia”. Pues, que se puede decir de un tipejo como éste. Una dictadura, un solo dictador por más cuarenta años, un solo partido político, una sola jorga mandando años y años y años, elecciones en los que se vota por un solo candidato o por los candidatos del único partido político, prisioneros políticos enjaulados que se negaron a bailar al son de la salsa comunista de Fidel y de la canción “protesta” de Silvio Rodríguez, una población que vive escuálidamente racionada en la satisfacción de sus necesidades básicas, gente restringida en sus libertades de expresión y pensamiento, en estado de extrema alerta casi de guerra, victimas de las campañas terroristas de una jorga totalitaria, cubanos dispuestos a arriesgar su vida con tal de librarse del milagro comunista; y a eso, nuestro patriota presidente le llama “forma de Democracia”. ¡Genio, el científico!, y le digo “científico” porque en su currículo, este hombrecito malcriado se jacta de haber escrito artículos científicos; ¡todo un científico marxista y bolivariano!
Luego el “mudo”, cuestionado, intenta borrar sobre lo manchado y dice: “Cuba……….no es una democracia liberal estilo occidental” y para justificar incluye como argumento las elecciones. Pero resulta que en Cuba, el único partido legal es el Partido socialista o comunista, resulta que los únicos candidatos son los del partido comunista, el único candidato para ocupar el cargo de dictador es, o era Fidel, ahora será seguramente su hermano Raúl; los únicos grupos sociales legales admitidos por el Estado, son los comités de defensa de la revolución castrista, o las jorgas comunistas, todo lo demás, todo aquello que sea contrario a las mafias comunistas es simplemente subversivo e ilegal, pero si lo dijo el propio dictador Fidel: “todo dentro de la revolución, nada fuera de ella”; y a eso nuestro chauvinista presidente constitucional le llama: “……forma de Democracia”.
Sin embargo, el “mudo” ignorantemente, en un lapsus brutus, enuncia una expresión que es una gran verdad, Democracia Liberal, claro que el muy estúpido pretende minimizarla, satanizarla y confundirla con ciertas dictaduras disfrazadas de democracias. Pues bien, el único modelo de producción que puede convivir armoniosamente con un sistema Democrático es el modo de producción Liberal; porque la Democracia es en sí, un sistema con fundamentos, principios y doctrinas puramente Liberales; modelo de producción Liberal que nada tiene que ver con el mercantilismo conservador, que hoy promueve la globalización, o el filibusterismo socialista que actualmente azota nuestro País.
Inmediatamente el “mudo” dice: “Democracia es no necesariamente tener elecciones cada 4 años…. gobierno del pueblo y para el pueblo”. Que concepción tan pintoresca de lo que es la Democracia. Para matarse de la risa; es evidente que para aquel momento el estúpido no tenía ni idea sobre que parlotear. Ahora bien, si tomamos los intentos del “mudo” Correa por justificar la dictadura Castrista y definimos la realidad del Pueblo Cubano, podemos concluir que la “Democracia Cubana” es: el Gobierno, de los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales, por los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales, y para los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales. Que definición tan válida para señalar lo que es verdaderamente el “socialismo democrático”, o la "democracia socialista".
Un momento interesante y jocoso de la entrevista es aquel en que Ramos le dice casi increpándole: “Usted tiene un doctorado”. Es como si le dijera: “¡Ve, estúpido!, los títulos de los que te jactas no te han servido de nada, ¡animal!” Cómo este patriota puede atreverse a decir semejante salvajada poniéndonos en vergüenza, a nivel internacional, a todos los ecuatorianos, bueno por lo menos a aquellos que honestamente no toleramos sus burdas tarugadas. La explicación es la siguiente: Rafael Correa es el producto de una sociedad enferma, estancada, plagada de prejuicios y vicios, carente de valores decentes y principios morales; de una educación pedestre, religiosa, inmoral, violenta y mentirosa; de un sistema caduco, egoísta, indolente y perverso; de manera que, es normal que chorrease de su bocaza marxista y bolivariana, la estúpida grosería de que el sistema tiránico cubano es una “forma de Democracia”. Pero, adicionalmente: Rafael Correa es un beneficiario del socialismo del siglo XXI, por lo mismo debe ser consecuente con ese montón de groseros e inmorales sofismas; gracias a ellos, llegó a ser presidente; gracias a ellos, se mantiene como presidente; gracias a ellos, cambió su estilo de vida, de un hombre pobre y amargado, a la de un oligarca gamonal y amargado.
La afirmación descarada de Correa me permite concluir que para los socialistas del siglo XXI, Ecuador al igual que Cuba viven en “especies de democracias”, no exactamente en formas iguales, pero sí, muy similares; Correa lo dijo, existen, según él, formas de democracia, seguramente hasta la China Imperialista, cae en alguna de las clasificaciones degeneradas de estos “científicos” marxistas bolivarianos. Como decía, las “verdades” socialistas del “mudo” me motivan voluntariamente a decir que el sistema que impera en el Ecuador es una forma de “Democracia Socialista”, es decir: el Gobierno, de los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza, y toda la manada corrompida de chauvinistas y marxistas bolivarianos; por los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza y toda la manada corrompida de chauvinistas marxistas bolivarianos; y para los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza y toda esa manada corrompida de chauvinistas y marxistas bolivarianos...................... ¡Chuctas, qué bonito País!
Sinceramente, casi nunca escuchó las verborreas patrioteras del badulaque de la sonrisa cretina, y cuando excepcionalmente lo hago, el tiempo que tolero tanta gansada es mínimo. De ahí que debo haber escuchado no más de tres o cuatro minutos de la intervención del mencionado mafioso, cuando, algo molesto y asqueado por las mentiras patriotas del Phd en zanganería y por la alcahuetería del laxo Lasso, opté por apagar la televisión.
Aquellos tres o cuatro minutos fueron suficientes para ratificar que el gobierno central está dirigido por un farsante narcisista con complejo de vaca sagrada. Una y otra vez la sentencia del bruto, deambulaba en mi mente, entrecruzándose una y otra vez con el recuerdo de la presencia en el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, de la señorita María Fernanda Espinoza; ministerio, que por cierto, tiene entre sus funciones concertar las políticas y acciones del Ministerio del Ambiente. Esta información se entrelazaba con la certeza de saber que el Presidente de la Cámara de Minería del Ecuador es su hermano, un tal César Espinosa.
Pero, qué dijo el imbécil, durante esos escasos pero al mismo tiempo casi eternos minutos. Luego de satanizar a quienes se oponían a la minería en cielo abierto, se dedicó a defender su interés enfermizo por permitir que las transnacionales explotasen los yacimientos codiciados, ubicados en el subsuelo ecuatoriano, debajo de zonas ecológicas extremadamente frágiles.
El socialista marxista y bolivariano, enemigo del “Imperialismo Yanky”, siempre aupado por el payaso ridículo que lo acompañaba, de repente se lanzó una perla, de esas expresiones grotescas tan comunes en él. Más o menos dijo lo siguiente: “Nosotros no vamos a permitir que las transnacionales vengan a explotar nuestros recursos como lo hacían antes; no, lo que vamos a hacer es explotar nosotros a las transnacionales para nuestro provecho”.
Créanme amigos lectores que un sentimiento de indignación acompañada de una sonrisa de desprecio se manifestó en mí, luego de pronunciadas aquellas consignas patrióticas del farsante amante de la espada fálica del Libertador de los vicios, mentiras y traiciones. Es decir que el “mudo” Correa, piensa “explotar” a las transnacionales que vengan a depredar los ecosistemas naturales en su búsqueda codiciosa por los minerales preciosos, tan ambicionados por los ñaños Espinoza y los patriotas del marxismo bolivariano del siglo XXI. Créanme que no puedo evitar reírme mientras escribo estas líneas, y por qué no habría de reírme ante tanta estupidez ridícula. El esclavo de los vicios, supuestamente, pretende esclavizar a los amos de los vicios. Pobre Imbécil; y mientras el “mudo” se lanzaba semejantes groserías, el “entrevistador”, ¡bien gracias!, cuidándose de seguir al pie de la letra el guión previamente establecido, no sea que cualquier muestra de originalidad, inteligencia u honradez , pudiera poner en evidencia las nefandas mentiras, o motivar las cóleras furibundas del Déspota seudo Ilustrado.
Divagando en mis cóleras por lo escuchado momentos atrás, cuestionaba, al mismo tiempo, cómo los ecuatorianos pudimos ser tan ilusos en haber elegido a personaje tan vulgar, desquiciado y corrompido; pero, más todavía, por qué, a pesar de las notorias muestras de corrupción descarada y las manifestaciones destructivas de este tipejo en contra de la sociedad ecuatoriana, aún, muchos incautos por no decir otra cosa, seguían tolerando e incluso defendiéndolo; divagando, dije, se cruzaron otros recuerdos, unos, que había querido mencionar en esta bitácora, pero que por razones de tiempo y memoria habían sido relegados al casi olvido.
Hace un par de meses me encontré con un video en el que, Jorge Ramos, periodista del noticiero de una cadena de televisión estadounidense, entrevistaba a Rafael Correa. La tertulia se había desarrollado en el año 2007, con el “mudo” ocupando ya, la Presidencia de la República. A pesar del tiempo transcurrido, apenas me enteraba de la misma y del contenido de parte de esta.
Ramos en el extracto del video empieza preguntándole si considera que Fidel Castro es un dictador, es decir que Cuba vive en dictadura; es obvio que Ramos conocía y conoce de las simpatías y amoríos existentes entre las larvas socialistas de América del Sur y el lumpen comunista de Cuba, así como, estaba consciente de la respuesta que recibiría; no se puede negar que hay un deseo manifiesto de poner en aprietos al mitómano Rafael; y ciertamente lo consigue, basta verle la cara que pone como diciendo: “……… ¡y ahora que digo!”.
Diplomáticamente el “mudo” intenta salirse por la tangente y se lanza la siguiente perla: “Cuba tiene su forma de Gobierno………… no quiero inmiscuirme en los problemas internos de Cuba”. Es decir, al “mudo” Correa no quiere comentar la Dictadura castrista socialista cubana, porque no quiere meterse en asuntos de terceros. Está bien, me parece bien que no se meta en cuestiones internas de otros países, que sean los pueblos los que se levanten contra sus tiranos opresores, de acuerdo. Pero, “oh sorpresa”, algunos meses después, luego del derrocamiento del tiranuelo Manuel Zelaya, el mismo “mudo”, que no quería comentar sobre la dictadura castrista cubana, arremete contra los golpistas hondureños que patrióticamente madrugaron al tiranuelo Zelaya y le impidieron consumar la dictadura “constitucional”, a la imagen y semejanza de Venezuela y Ecuador. Tanto se involucró el “mudo” que más de una vez lanzó consignas a efectos de enfrentar a hondureños contra hondureños. Ahora bien, aparentemente existiría una contradicción en la actitud y decisión del mitómano de la sonrisa guasona; pero no es así, porque, uno de los principios del socialismo del siglo XXI, dice que: cuando los tiranos socialistas o comunistas cometan cualquier tipo de tropelía en contra de sus pueblos, sus iguales de otras latitudes, deben encubrirlos, alcahuetearlos y justificarlos; pero, si ese mismo abuso lo comete algún dictador conservador, entonces y solo entonces, habrá que denunciarlo y censurarlo.
Ramos vuelve a insistir en la pregunta, y entonces sí, ¡boom!, el “mudo” se lanza una grosería sin nombre: “Cuba……tiene su forma de Democracia”. Pues, que se puede decir de un tipejo como éste. Una dictadura, un solo dictador por más cuarenta años, un solo partido político, una sola jorga mandando años y años y años, elecciones en los que se vota por un solo candidato o por los candidatos del único partido político, prisioneros políticos enjaulados que se negaron a bailar al son de la salsa comunista de Fidel y de la canción “protesta” de Silvio Rodríguez, una población que vive escuálidamente racionada en la satisfacción de sus necesidades básicas, gente restringida en sus libertades de expresión y pensamiento, en estado de extrema alerta casi de guerra, victimas de las campañas terroristas de una jorga totalitaria, cubanos dispuestos a arriesgar su vida con tal de librarse del milagro comunista; y a eso, nuestro patriota presidente le llama “forma de Democracia”. ¡Genio, el científico!, y le digo “científico” porque en su currículo, este hombrecito malcriado se jacta de haber escrito artículos científicos; ¡todo un científico marxista y bolivariano!
Luego el “mudo”, cuestionado, intenta borrar sobre lo manchado y dice: “Cuba……….no es una democracia liberal estilo occidental” y para justificar incluye como argumento las elecciones. Pero resulta que en Cuba, el único partido legal es el Partido socialista o comunista, resulta que los únicos candidatos son los del partido comunista, el único candidato para ocupar el cargo de dictador es, o era Fidel, ahora será seguramente su hermano Raúl; los únicos grupos sociales legales admitidos por el Estado, son los comités de defensa de la revolución castrista, o las jorgas comunistas, todo lo demás, todo aquello que sea contrario a las mafias comunistas es simplemente subversivo e ilegal, pero si lo dijo el propio dictador Fidel: “todo dentro de la revolución, nada fuera de ella”; y a eso nuestro chauvinista presidente constitucional le llama: “……forma de Democracia”.
Sin embargo, el “mudo” ignorantemente, en un lapsus brutus, enuncia una expresión que es una gran verdad, Democracia Liberal, claro que el muy estúpido pretende minimizarla, satanizarla y confundirla con ciertas dictaduras disfrazadas de democracias. Pues bien, el único modelo de producción que puede convivir armoniosamente con un sistema Democrático es el modo de producción Liberal; porque la Democracia es en sí, un sistema con fundamentos, principios y doctrinas puramente Liberales; modelo de producción Liberal que nada tiene que ver con el mercantilismo conservador, que hoy promueve la globalización, o el filibusterismo socialista que actualmente azota nuestro País.
Inmediatamente el “mudo” dice: “Democracia es no necesariamente tener elecciones cada 4 años…. gobierno del pueblo y para el pueblo”. Que concepción tan pintoresca de lo que es la Democracia. Para matarse de la risa; es evidente que para aquel momento el estúpido no tenía ni idea sobre que parlotear. Ahora bien, si tomamos los intentos del “mudo” Correa por justificar la dictadura Castrista y definimos la realidad del Pueblo Cubano, podemos concluir que la “Democracia Cubana” es: el Gobierno, de los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales, por los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales, y para los Castro y sus jorgas socialistas delincuenciales. Que definición tan válida para señalar lo que es verdaderamente el “socialismo democrático”, o la "democracia socialista".
Un momento interesante y jocoso de la entrevista es aquel en que Ramos le dice casi increpándole: “Usted tiene un doctorado”. Es como si le dijera: “¡Ve, estúpido!, los títulos de los que te jactas no te han servido de nada, ¡animal!” Cómo este patriota puede atreverse a decir semejante salvajada poniéndonos en vergüenza, a nivel internacional, a todos los ecuatorianos, bueno por lo menos a aquellos que honestamente no toleramos sus burdas tarugadas. La explicación es la siguiente: Rafael Correa es el producto de una sociedad enferma, estancada, plagada de prejuicios y vicios, carente de valores decentes y principios morales; de una educación pedestre, religiosa, inmoral, violenta y mentirosa; de un sistema caduco, egoísta, indolente y perverso; de manera que, es normal que chorrease de su bocaza marxista y bolivariana, la estúpida grosería de que el sistema tiránico cubano es una “forma de Democracia”. Pero, adicionalmente: Rafael Correa es un beneficiario del socialismo del siglo XXI, por lo mismo debe ser consecuente con ese montón de groseros e inmorales sofismas; gracias a ellos, llegó a ser presidente; gracias a ellos, se mantiene como presidente; gracias a ellos, cambió su estilo de vida, de un hombre pobre y amargado, a la de un oligarca gamonal y amargado.
La afirmación descarada de Correa me permite concluir que para los socialistas del siglo XXI, Ecuador al igual que Cuba viven en “especies de democracias”, no exactamente en formas iguales, pero sí, muy similares; Correa lo dijo, existen, según él, formas de democracia, seguramente hasta la China Imperialista, cae en alguna de las clasificaciones degeneradas de estos “científicos” marxistas bolivarianos. Como decía, las “verdades” socialistas del “mudo” me motivan voluntariamente a decir que el sistema que impera en el Ecuador es una forma de “Democracia Socialista”, es decir: el Gobierno, de los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza, y toda la manada corrompida de chauvinistas y marxistas bolivarianos; por los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza y toda la manada corrompida de chauvinistas marxistas bolivarianos; y para los ñaños Correa, Patiño, Alvarado, Espinoza y toda esa manada corrompida de chauvinistas y marxistas bolivarianos...................... ¡Chuctas, qué bonito País!
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domingo, 27 de septiembre de 2009
Barack Obama y el fundamentalismo comunista de los Republicanos.
Debo confesar que estoy de acuerdo con aquellas personas que consideran al Partido Demócrata de los EE.UU., como una versión mojigata, mediocre y remilgada del Partido Republicano. Me atrevo a decir que unos y otros, constituyen la partidocracia estadounidense; las mafias que alternativamente se enfrentan y prestan el poder, en una falsa Democracia, que más bien debería denominarse Plutocracia; pues, son finalmente, las escasas, opulentas y tradicionales familias estadounidenses, las que dominan aquel País, tan plagado de contradicciones.
Por lo mismo, me resulta chocante leer o escuchar las acusaciones y críticas de los primos conservadores o republicanos, en contra de sus parientes mafiosos, los demócratas; etiquetándoles maliciosamente de: "socialistas" o "comunistas". Pero, supongamos que así fuese, supongamos que los miembros del Partido Demócrata, efectivamente son mediocres, mojigatos y remilgados socialistas o comunistas; entonces, yo me atrevo a calificar a los puritanos intolerantes y feroces conservadores como: radicales socialistas o fanáticos comunistas. Sería lógico, considerando el fundamentalismo de los curuchupas republicanos, frente a la “moderación” diplomática de los seudo demócratas.
Es por esto, y por otras razones que, me ha resultado desagradable conocer los calificativos de, socialista y comunista, que Barack Obama, abundante pero no cariñosamente, ha recibido de sus primos republicanos de las mafias conservadoras.
Más de una persona inteligente ha concluido que los EE.UU., es una Nación cuyo sistema, más que democrático, es un burdo mestizaje entre Teocracia y Plutocracia. El gobierno de, por y para, ricos puritanos y seglares anglosajones de piel descolorida. Una pequeña jorga social, que dirige a la gran mayoría de estadounidenses, a través de las mafias de los dos poderosos partidos políticos, los “radicales comunistas” (republicanos), y los “mediocres socialistas” (demócratas).
Resulta evidente que, para estas autocalificadas élites, fieles representantes de la “incolora e insípida raza superior” la elección del afroamericano Barack Obama, constituyó una afrenta que no están dispuestos a tolerar; y es evidente que moverán todo su poder e influencias para destrozar inmisericordemente su imagen, y presentar a Barack Obama como un inexperto e incompetente “socialista”.
Es verdaderamente repugnante constatar la perversidad criminal y el cinismo e hipocresía, dantescos, de los declarados enemigos de Obama. Cómo se puede entender que un sacerdote de una religión cristiana protestante, una religión, que entre otras máximas dice, “amaos los unos a los otros”, estimule el odio en sus rebaños, diciendo que “reza a Dios por la muerte de Obama”. Cómo se puede entender que una sociedad inteligente y decente, tolere a este tipo de imbéciles beatos que fungen de ser sus líderes. Cómo entender que pastores “pro vida”, que dicen estar en contra del aborto, deseen fervientemente la muerte de otro ser humano, simplemente porque, aquel, piensa diferente.
Hace unos días, me encontré con un reportaje que narraba las masacres de las fuerzas de "pacificación" estadounidenses y de sus aliados, en Afganistán; sobre todo un episodio terrible vinculado con la masacre de prisioneros en una de aquellas siniestras cárceles, donde desesperados por las torturas y asesinatos de las que eran objeto, intentando defenderse, habían sido literalmente masacrados. También conocí el caso del terrible “Convoy de la Muerte” y de las infernales salvajadas sanguinarias cometidas por supuestos seres humanos en contra de otros seres humanos. Luego, otro artículo me dejó sorprendido e indignado; ex jefes de la CIA, solicitaban a Barack Obama, que renunciase a la posibilidad de iniciar una investigación sería para conocer los actos de terrorismo de Estado, o las torturas, asesinatos y genocidios cometidos por soldados y agentes de “inteligencia” estadounidenses; señalando tácitamente que aquello sería un golpe bajo al espíritu patriota de los agentes y soldados de EE.UU. Casi diciéndole que investigar los cobardes y brutales crímenes de las tropas y agentes estadounidenses, sería una acto de traición a la Patria. Increíble.
No menos detestables e increíbles son las críticas desvencijadas de muchos “republicanos” de América Latina, que intentan seguirle el ritmo a las críticas a las legítimos conservadores estadounidenses, “born in the USA”. Por ejemplo, por ahí algún tarugo disque libertario, decía que la crisis económica de los EE.UU., era responsabilidad exclusiva de Obama. Otro, conservador liberal (no es broma, así se hacía llamar el zopenco tercermundista), calificaba a Barack de comunista, simplemente por intentar crear un sistema de salud general, para todos los estadounidenses; un sistema que cubra a los alrededor de 40.000.000 de estadounidenses que no tienen seguro de salud, debido a las primas altísimas de los seguros privados. Un sistema público que compita con los poderosos monopolios de los seguros privados. Que irónico, que quienes se dicen enemigos de los monopolios estatales, cierren la boca cuando se trata de censurar las prácticas despiadadas de los privados oligopolios mercantilistas. Aunque en realidad no tiene nada de irónico considerando la naturaleza hipócrita de aquellos “radicales comunistas del neo conservadurismo”.
De verdad que, Barack Obama, se metió en tremendo lío; entre el racismo de los nuevas reediciones del Ku Klux Klan, las venganzas religiosas, las presiones de los republicanos y de sus propios colegas demócratas, el odio multiétnico, los apetitos infernales de los dueños del complejo industrial militar, el odio y codicia de las tradicionales mafias elitistas, el terrorismo internacional, las amenazas internas, el narcotráfico y el consumo de drogas, la corrupción usurera de la bancocracia estadounidense, la crisis económica heredada de los patriotas republicanos, un sistema estatal cada vez más violento y reaccionario con notorios y abruptos tintes policíacos y marciales, las cóleras patrioteras del gorila venezolano, etc., etc., etc.; el tipo tiene para rato.
Que lejos han quedado aquellos tiempos del discurso de Gettysburg, aquel pronunciado por el larguirucho Abraham Lincoln, que más o menos comenzaba así: “Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales……”.
No me sorprendería que por ahí algún “libertario”, de aquellos que fácilmente se confunden con los fundamentalistas comunistas, por su odio e hipocresía, se atreva a calificar de “¡socialista!” o inclusive “¡comunista!”, al honesto Abraham. No me sorprendería.
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lunes, 1 de junio de 2009
¿Y dónde quedó La Reforma Política?
Sin duda, algunos ecuatorianos debemos habernos sentido felizmente emocionados al contemplar las imágenes de aquellos tres delincuentes politiqueros, Abdala Bucaram, Jamil Mahauad, Y Lucio Gutiérrez, huyendo desaforadamente con sus respectivos testaferros y secuaces, perseguidos por una multitud ansiosa de hacerles pagar todos sus latrocinios y crímenes.
Al ritmo de “¡qué se vayan todos!”, la enorme mayoría de ecuatorianos, nativos y residentes en Quito, arrojaron en tres gloriosas ocasiones a los pillos que gracias a un sistema electoralmente injusto y mafioso se habían colado en la Presidencia de la República.
Muchos quienes hubiésemos querido estar ahí, participando en aquellas manifestaciones, Verdaderas Manifestaciones de Civismo, pues que más Cívico puede ser el acto de un pueblo indignado echando a una jorga de delincuentes del poder público; pensamos inocentemente que la sociedad ecuatoriana había madurado por fin. Creímos que la posibilidad de crear un verdadero País, donde la sensatez, la honradez y la justicia sean una constante, era una potencial y honrosa realidad a futuro. Entusiasmados por el ejemplo de un grupo generoso de quiteños y ecuatorianos, imaginamos un País libre de la influencia malsana de tanto politicastro hijo de mala madre. Pensamos ingenuamente que en un mañana muy cercano tendríamos a ciudadanos honrados y capaces dirigiendo al Estado. En fin, divagábamos felices ante la perspectiva de crear una Democracia, en la acepción honrosa de aquella expresión.
Pero, la realidad ha demostrado que nuestros cándidos sueños no pasaban de ser meras fantasías únicamente posibles en “La Tierra del Nunca Jamás”.
La Partidocracia sucia y engañosa astutamente, al notar que estábamos cansados de la misma jorga mafiosa populista y curuchupa, nos envío a una piara de bastardos disfrazados de disque intelectuales y redentores apolíticos. La corrupción degenerada de los miasmas socialcristianos, demócratacristianos, roldocistas, socialdemócratas, curuchupas, etc.…; sirvió para esconder las notorias conductas arribistas, maquiavélicas, oportunistas y ambiciosas de los nuevos retoños de la prostituta partidocracia.
Y así, nuevamente el sistema mafioso y dictatorial, volvió a gobernar este País; ciertamente con rostros diferentes, con las hipócritas caras de la nueva generación de politiqueros y patrioteros; iguales en apetitos a sus corrompidos padres y abuelos; pero muchísimo más experimentados y atrevidos en recurrir a las ruines estratagemas de la mentira, el engaño y el crimen público; pues contaban con los antecedentes e influjos deshonrosos de sus envilecidos ancestros.
Finalmente, la posibilidad de una Reforma Política ha quedado como un triste sueño inalcanzable. Reflexionar sobre aquella quimera trae más depresiones que ilusiones. Quizá estamos equivocados cuando pensamos que los pueblos merecen vivir bajo un sistema realmente democrático; talvez los vicios de la estupidez, envidia, mezquindad, servilismo y crimen, encarnados en sociedades amantes de la vara infame del Tirano que los esclaviza sean correspondientes con las crueles e inmorales dictaduras que predominan en aquellas fincas o haciendas mal llamadas países. Quizá la Democracia sea un sistema exclusivo, único de seres humanos que veneran y aman la Libertad, la Verdad y la Justicia.
Al ritmo de “¡qué se vayan todos!”, la enorme mayoría de ecuatorianos, nativos y residentes en Quito, arrojaron en tres gloriosas ocasiones a los pillos que gracias a un sistema electoralmente injusto y mafioso se habían colado en la Presidencia de la República.
Muchos quienes hubiésemos querido estar ahí, participando en aquellas manifestaciones, Verdaderas Manifestaciones de Civismo, pues que más Cívico puede ser el acto de un pueblo indignado echando a una jorga de delincuentes del poder público; pensamos inocentemente que la sociedad ecuatoriana había madurado por fin. Creímos que la posibilidad de crear un verdadero País, donde la sensatez, la honradez y la justicia sean una constante, era una potencial y honrosa realidad a futuro. Entusiasmados por el ejemplo de un grupo generoso de quiteños y ecuatorianos, imaginamos un País libre de la influencia malsana de tanto politicastro hijo de mala madre. Pensamos ingenuamente que en un mañana muy cercano tendríamos a ciudadanos honrados y capaces dirigiendo al Estado. En fin, divagábamos felices ante la perspectiva de crear una Democracia, en la acepción honrosa de aquella expresión.
Pero, la realidad ha demostrado que nuestros cándidos sueños no pasaban de ser meras fantasías únicamente posibles en “La Tierra del Nunca Jamás”.
La Partidocracia sucia y engañosa astutamente, al notar que estábamos cansados de la misma jorga mafiosa populista y curuchupa, nos envío a una piara de bastardos disfrazados de disque intelectuales y redentores apolíticos. La corrupción degenerada de los miasmas socialcristianos, demócratacristianos, roldocistas, socialdemócratas, curuchupas, etc.…; sirvió para esconder las notorias conductas arribistas, maquiavélicas, oportunistas y ambiciosas de los nuevos retoños de la prostituta partidocracia.
Y así, nuevamente el sistema mafioso y dictatorial, volvió a gobernar este País; ciertamente con rostros diferentes, con las hipócritas caras de la nueva generación de politiqueros y patrioteros; iguales en apetitos a sus corrompidos padres y abuelos; pero muchísimo más experimentados y atrevidos en recurrir a las ruines estratagemas de la mentira, el engaño y el crimen público; pues contaban con los antecedentes e influjos deshonrosos de sus envilecidos ancestros.
Finalmente, la posibilidad de una Reforma Política ha quedado como un triste sueño inalcanzable. Reflexionar sobre aquella quimera trae más depresiones que ilusiones. Quizá estamos equivocados cuando pensamos que los pueblos merecen vivir bajo un sistema realmente democrático; talvez los vicios de la estupidez, envidia, mezquindad, servilismo y crimen, encarnados en sociedades amantes de la vara infame del Tirano que los esclaviza sean correspondientes con las crueles e inmorales dictaduras que predominan en aquellas fincas o haciendas mal llamadas países. Quizá la Democracia sea un sistema exclusivo, único de seres humanos que veneran y aman la Libertad, la Verdad y la Justicia.
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Democracia,
que se vayan todos,
Reforma Política
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