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domingo, 4 de octubre de 2009

¡Cuándo los pueblos entenderán a sus gobernantes!

Horas de la tarde, parque Italia, Avenida América, debajo de una visera, posiblemente esperando Chilibulo-La Gasca, o America-Belisario, miraba la flora y fauna, que vegetando y rumiando, apática o ferozmente, se movilizaba junto y alrededor de mí; indiferente de la llegada del bus que me llevaría a mi casa.

En aquellas épocas, hace ya, ¿cuántos años?, 14, 15 quizá 16 años, más o menos, deambulaba en las calles de Quito, lidiando con la violencia que primaba, la mayoría del tiempo, en aquellas jaulas de mentira, humillación y necedad, de la Universidad Central del Ecuador.

A cada momento se escuchaban los gritos destemplados de los parlantes adosados a las viejas camionetas brutalmente pintadas con los colores de los partidos políticos a los que pertenecían los delincuentes que se promocionaban escandalosamente.


De repente, uno de estos vehículos, se acercó a la vereda, y lentamente empezó desplazarse a unos escasos centímetros del bordillo. Mientras esto sucedía un individuo subido en el cajón del vetusto vehículo entregaba una especie de periódico a todos quienes se atrevían a extenderle la mano.

Cuando la camioneta se perdió en medio del tráfico, Yo, había empezado a revisar la publicación que tenía en mis manos y que momentos antes había recibido de aquel mercachifle. Se trataba de un pasquín del partido socialcristiano, en el que además de reprochar pornográficamente al corrompido viejo curuchupa Sixto Durán Ballén, censuraba en varios artículos pintorescos el pésimo gobierno de Rodrigo “tiza de sastre” Borja, y criticaba febrilmente la corrupción de sus corifeos socialdemócratas.


Se notaba que los primos socialcristianos conocían muy bien las actividades ilícitas realizadas por aquel gobierno tristemente famoso por su incapacidad para solucionar los problemas económicos del País, basta recordar las inflaciones del 40%, 50%, o 70% que alternativamente golpearon la economía de los ecuatorianos; y, por la chabacanerías groseras de aquel pitufo vanidoso que en mala hora llegó a ser presidente de este País, ya saben a quién me refiero, “el Rrodri” Borja, por si acaso alguna mente olvidadiza o bisoña no lo ubica.

Pues bien, en uno de los múltiples comentarios, que manchaban aquella gacetilla, apareció una cita bastante interesante, que salía de la vulgaridad en aquel tosco amasijo de injurias y groserías, que por otro lado calzaban excelentemente bien a todos aquellos politicastros, ahí mencionados, incluidos sus propios titulares, los primos socialcristianos, autores de aquel libelo; como que se habían inspirado en su natural corrupción.

La cita hacía mención a ciertas palabras que Rodrigo Borja había dicho en el sentido de que el pueblo ecuatoriano, no era lo suficientemente listo y despierto para entender el sacrificio que Borja y sus sátrapas, habían asumido, en su “desinteresado y sublime renunciamiento, a sus intereses personales con tal de gobernar a semejante grupillo de chusma malviviente y muerta de hambre”. Cabe recordar que entre los principales sátrapas del narigón “zoilomáximo”, se encontraban, César Verduga famoso por ser el ladrón de los gastos reservados durante el gobierno del bonachón corrupto Durán Ballén; Andrés “el caratoso” Vallejo, reputado lugarteniente de Borja, hoy, involucrado en el escandaloso negociado del nuevo aeropuerto; entre otros.

Frente a estas declaraciones, aquellas en las que el guasón de aquella época se vanagloriaba de su hidalguía chapetona, una sentencia aparecía fulgurante como respuesta a las verborreas grasientas del narcisista Borja: “¡Cuándo el Pueblo entenderá a sus gobernantes!

Como hoy, ayer, los politicastros, recurren a cualquier artimaña, sin que les importe lo tramposa y maliciosa que esta fuera, para presentar al hombre tosco, malicioso y presuntuoso, como el Estadista por excelencia; como hoy, ayer, un vulgar patán mentiroso llegó a ser presidente de esta lastimera República; como ayer, hoy, el pueblo no entendió a sus gobernantes.

Que desagradable resulta escuchar, las explicaciones disparatadas, absurdas y groseras de los actuales cortesanos y secuaces del gobierno de la Involución ciudadana, usadas para encubrir las incontinencias verbales y las veleidades pomposas del señorito Presidente Rafael Correa. Sin embargo, en más de una oportunidad, cuando las ambigüedades legales o las circunstancias les son propicias, o por último, cuando en un acto de cinismo desvergonzado, simplemente les da la regalada gana, vociferan descaradamente que: "las palabras del Señor Presidente han sido malinterpretadas". Es decir, ¡la culpa es del pueblo que no entiende a sus gobernantes! Es decir, “¡pueblo estúpido, indigno y simplón que entiende mal las buenas intenciones del señorito presidente!”


Ahora bien, este tipo de manifestaciones politiqueras delincuenciales, éstas, de culpar a las ingenuas, engañadas y estólidas víctimas, de los delitos de sus victimarios, son comunes en todos los países y no conocen de tiempos. Lo cual conlleva una justa crítica, una más, a la sociedad, pero, exclusivamente, a aquel segmento mayoritario que siempre termina siendo una suerte de alfombra desnutrida y deslucida, sobre la cual las mafias elitistas bailan felices henchidas de riqueza y vicio. Pueblo ignaro, tosco y libertino, que no aprende de sus múltiples tropezones en la misma piedra.

Pues bien, de este concurso de circunstancias desgraciadas, me viene a la mente un breve cuento, que parece muy oportuno, considerando las realidades pasadas, presentes y posiblemente futuras, si la masa enajenada no deja de actuar como chusma beata, fiestera e ignorantona. El relato es el siguiente: Resulta que, un Rey autoritario e inmoral, ofuscado por su incompetencia para gobernar y enviciado por la corrupción de sus corifeos y concubinas, clamaba a grandes voces que el Pueblo injusto y malagradecido, no lo comprendía. Al enterarse de tamaña bellaquería un Pensador de esa época mencionó que: efectivamente, los Pueblos no comprendían a sus gobernantes, para fortuna de éstos, porque, si los Pueblos tuviesen las más mínimas nociones de moral sentido y buen juicio, que les permitiesen descifrar y entender las verdaderas intenciones de semejantes canallas, hacía mucho tiempo que las cabezas de esos infames granujas habrían rodado hasta el más inmundo de los pantanos, para suerte y bienestar de aquellos Pueblos.

¡Cuándo llegará el día en que el Pueblo Ecuatoriano finalmente entienda las verdaderas intenciones de sus gobernantes!.........………… ¡cuándo!

sábado, 23 de agosto de 2008

Los oligarcas, los mejores promotores de la campaña de Correa.



Anoche observé la versión de Correa respecto de lo que habría realmente sucedido en el escándalo desarrollado en la Universidad Opus Dei.

Debo señalar, para regocijo de alguno que otro correísta que muchas de las imágenes que mire ayer en la versión del Gobierno, no las observé en ningún noticiero de televisión. Ciertamente si de algo carecen los noticieros de televisión ecuatorianos en la generalidad de casos, es de profesionalidad e imparcialidad, eso no es novedad.

Públicamente, la turba neo curuchupa, heredera de los latrocinios y crímenes de sus añorados papis, mostró su condición insolente, repugnante y pervertida, de la que por cierto se jactan. Tampoco eso es novedad.

Efectivamente los aniñados de apariencia hermafrodita se mostraron bastante violentos. Recurrieron a lo que sin dudad debieron aprender de sus infaustos e incestuosos abuelos, la patanería y la agresión aleve.

Justifico plenamente la respuesta de la policía y los militares. Después de todo tenían que cumplir la misión de proteger al Gran Bocón. Es su trabajo. Solo espero que la próxima vez que las bestias del MPD destruyan propiedad privada o pública, intervengan con la misma celeridad y efectividad.

Pero, lo mencionado anteriormente no exime de responsabilidad a Correa en los disturbios. Por más que sus más incondicionales adeptos pataleen mencionando que la amenaza, “ustedes son 400 y ellos 50, vayan ustedes y arreglen el asunto”, no fue una incitación a la violencia, lo cierto es que, la propia expresión los desmiente categóricamente.

También resulta evidente que: un mitin político no tiene espacio en una Universidad. Naturalmente eso Correa no lo entiende considerando sus afinidades morales, políticas e intelectuales con las larvas humanoides del MPD. Basta ver la dictadura terrorista que esas bestias ejercen en las diferentes universidades estatales.

No soy de las personas que ven conspiraciones hasta en la sopa, pero, me late que Correa colocó el queso y las ratas cayeron en la trampa. No se puede explicar si no, las excelentes tomas en las que los cagatintas marimachos sacan a luz su naturaleza pérfida. Inclusive, la huida está dirigida a hacer de Correa la víctima. Estoy casi seguro que debió haber habido una opción que evite el enfrentamiento, pero la idea era desde un comienzo, armar la confrontación.

Correa sabe perfectamente el odio y la repulsión que la mayoría de los ecuatorianos siente por las ratas oligarcas y sus asquerosos testaferros, por eso les busca pleito. Se aprovecha maquiavélicamente, de las animadversiones del pueblo y de las odiosidades de la nacionalidad pelucona. Y hasta ahora le ha dado resultado.

Sin duda, los mejores impulsadores de las tesis e imágenes de Correa son las maneras grotescas de las viejas y gamberros pelucones.

Voy a divagar por un momento y concluiré que la confirmación de la Constitución correísta está garantizada después de la presentación de la versión del Gobierno. Sin embargo, en mí opinión, los antecedentes últimos, solamente constituyen razones adicionales para anular el voto.