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martes, 14 de julio de 2009

Cada puerco sabe en que palo se rasca.


Tengo entendido que el anterior sábado, Don Rafael Correa, durante su parloteo patriotero semanal, había calificado de “traidor a la Patria” al ex jefe de inteligencia de las Fuerzas Armadas, un tipo de apellido Pazmiño.

A raíz de los escandalosos y sangrientos sucesos desarrollados en Angostura, una serie de verdades encubiertas se manifestaron diáfanamente; imposibles de ocultar debido a lo contundente y público de los sucesos.

Principalmente se presentó un dilema bastante interesante. Mientras por un lado Correa se quejó de no haber recibido información oportuna y confiable, dando a entender que los organismos de control e inteligencia militares y su personal operativo habían sido ineficientes e ineptos; por otro lado, uno de los principales responsables de aquellas instituciones de seguridad, Pazmiño, una y otra vez se ratificó en haber cumplido con sus obligaciones; es más continúa haciéndolo, desde su posición de militar en servicio pasivo, señalando con tozudez y grandilocuencia militar que informó debidamente a todas aquellas personas y autoridades que debían conocer aquella información clasificada.

No voy a comentar quién dice la verdad o quién miente. Es evidente que Pazmiño, al igual que Correa con sus patiños y chauvinistas presentan sus respectivas versiones acerca de lo que realmente sucedió; versiones que los presentan como patriotas responsables, sacrificados e impolutos, independientemente que la realidad diga lo contrario. Más bien quisiera tocar el calificativo de “Traidor a la Patria” que Correa le endilga a Pazmiño.

Hace algunos meses atrás algunos fuimos testigos como Correa, imbuido del típico complejo de canalla tirano, metió a la cárcel a varias personas, simplemente porque se imaginó que aquel le vio feo, o ese otro se atrevió a decirle alguna verdad.

Muchos observamos sorprendidos e indignados como nuestro déspota presidente, que recientemente encolerizado reclamaba por la represión de los milicos en Honduras, tiempo atrás declaró estado de emergencia en una provincia oriental, y de una manera demencial ordenó a sus sátrapas enviaran fuerzas militares a masacrar a civiles ecuatorianos desarmados. Y así lo hicieron. Muchos vimos como aquellas víctimas del terrorismo de estado, fueron calificadas injusta e infamemente de terroristas, luego de ser privadas de su libertad por el adorado Tirano.

Muchos ecuatorianos observamos el tratamiento VIP., que pillos como el ex ministro de deportes, Carrión; o el amigo de narcotraficantes, terroristas y secuestradores, Chauvín, recibieron del Gobierno de la Involución ciudadana; mientras que la ex prefecta de Orellana, Guadalupe LLori, fue a parar a la cárcel, sin tener opción a su legítimo derecho a la defensa.

El sábado anterior, el Tirano, supuestamente lanza una acusación gravísima en contra de un ex alto oficial de las FF.AA., Pazmiño; porque, Traición a la Patria, es una acusación gravísima, más todavía considerando que se trata de un militar entre cuyas obligaciones estaba velar por la seguridad del País. Pero, ¡Oh sorpresa!, se olvida de meterlo preso. ¿Y el patriota y comedido Fiscal de la lengua fácil?, ¡por ningún lado! Por ningún lado aparece el pedante, fanfarrón, odioso y amanerado Fiscal General para ordenar la detención del “traidor a la patria”. ¿Será que verle feo o hacerle algún comentario incómodo al Mudo de Carondelet es delito muchísimo peor que traicionar al País?

¡Qué valientes resultaron los represores de Dayuma! Cuando de masacrar a la gente común se trata no les tiembla la mano firmar decretos de emergencia y sacar a los soldados a masacrar al pueblo; pero cuando de enfrentar las consecuencias de sus declaraciones y ser consecuentes con sus socialistas y bolivarianas actuaciones, esta vez, en contra de personas que tienen padrinos que pueden sacar la cara por ellos; los valientes güevarianos se quedan solo en la bravuconada.

Da risa, ver a los fantoches quedarse solo en la perorata calenturienta. Esa es la verdadera personalidad de las gordas horrorosas y de los machotes socialistas del siglo XXI. Machotes y marimachas con los que no pueden defenderse de su patriotero terrorismo verbal y material; pero cobardes y llorones con aquellos que podrían sacarlos en paños menudos de sus lujosos palacios o chalés, y mandarlos mudar a Panamá o Costa Rica.

Como no reírnos de los valientes socialistas bolivarianos, marxistas y güevarianos del siglo XXI; porque ciertamente además de sus facetas grotescas, mezquinas, serviles, alcahuetas y corrompidas, tienen también una careta ridícula, los muy cerdos miserables.

martes, 7 de julio de 2009

Los escándalos de corrupción se encubren con el sórdido patriotismo.


No creo que exista gobierno en esta tierra que no haya, en su momento, recurrido al burdo nacionalismo para esconder algún acto de corrupción de los miembros de la mafia en el poder. Cuando los sacrificados patriotas sedientos de lujuria malsana, poder corrompido o ansiedad concupiscente, son descubiertos in fraganti cometiendo sus latrocinios, crímenes y violaciones; los manipuladores del engaño, las mentes grises del estupro público, desarrollan una intrincada maraña de circunstancias que buscan encender el incondicional amor por la patria en la sociedad; afecto desbordado inculcado en la mente del común de los corrientes desde el momento mismo en que empezó a tener conciencia de la realidad, y consolidado en la medida en que iba siendo esclavizado por el sistema.

Así, cuando aquel bribón desempeñando en mala hora las funciones de presidente a punto estaba de caer por su descarado afán de vicio; de golpe y porrazo, las “fuerzas totalitarias” del “hermano país vecino” amenazaban con cercenar parte de la heredad territorial. Inmediatamente, cualquier desafecto y culpa quedaban olvidados y todos los habitantes de aquel país cerraban filas en torno de aquel corrupto, pero, patriota presidente. De sobra queda decir que el “hermano país agresor”, también se beneficiaba de aquella inesperada muestra de patriotismo del “hermano país agredido”, pues, igualmente los actos inmorales de los otros patriotas en contra de su pueblo quedaban relegados en el pasado, por la necesidad de los estados de guardar y proteger su “honor” nacional; pues si en algo se parecen los países es en la corrupción de sus mafiosos gobernantes patriotas.

Independientemente de las bajas que aquel patriota enfrentamiento podía dejar, ambas naciones salían “ganando”; pues, irónicamente, al final, los corruptos y demagogos patriotas se jactaban ante sus pueblos que habían rechazado al invasor o agresor; en tanto riadas y riadas de sus pueblos, respectivamente, cantaban odas en honor de sus corajudos gobernantes, ignorantes de los nombres de los soldados que habían muerto en los desiertos o pantanales; incautos mártires, inconscientes de la razón por la que su sangre era derramada y sus cuerpos despedazados en aquellos íngrimos lugares; ignorantes, que gracias a su sacrificio, los patriotas corruptos, que felices los enviaron al matadero, podían seguir hundiéndose en el pútrido deleite del poder mundano, siempre, aplaudidos por la chusma patriotera que los reverenciaba estólidamente, convencidos de su triunfo ante las fuerzas del “hermano país agresor”.

Las mafias patriotas ecuatorianas y colombianas de turno en el poder, conscientes de esta herramienta grosera e infame, pero, muy efectiva para manipular los afectos de sus respectivos pueblos han vuelto a recurrir a ésta, para granjearse el aprecio de éstos; ora para esconder los escándalos de corrupción de sus parientes y amigos, ora para encubrir su incompetencia para gobernar, ora para explotar el patrioterismo en la chusma y de paso ganar algunas simpatías que a futuro se verán reflejados en votaciones torpes y serviles.

A raíz del escándalo de Angostura, cuando Uribe bombardeó un campamento de la guerrilla ubicado en la selva ecuatoriana, muchos ecuatorianos luego de condenar el acto abusivo y sanguinario del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, exigimos al Gobierno del Ecuador una explicación del por qué grupos armados extranjeros, vinculados directamente con el narcotráfico, secuestro, asesinato y terrorismo, transitaban libremente en el oriente norteño ecuatoriano y tenían campamentos fijos, lugares donde acudían grupos de simpatizantes de aquellos grupos violentos, provenientes de toda la América no anglosajona. Muchos exigimos saber por qué el ex ministro Gustavo Larrea y el ex subsecretario Chauvín se reunían con la guerrilla de las Farc, sin conocimiento del gobierno colombiano, en una clara intromisión del gobierno ecuatoriano en asuntos colombianos. Muchos ecuatorianos exigimos que el Fiscal General de la Nación investigue el caso de Angostura y realizando un trabajo conforme a la ley, inicie causas penales en contra de quienes pusieron en riesgo la seguridad del país. Muchos ecuatorianos reclamamos al gobierno de Correa y sus patiños, por la paupérrima imagen que mostró el Ecuador a nivel internacional como consecuencia de aquel relajo sangriento.

Las explicaciones interesadas y parciales de los principales implicados en el escándalo no fueron suficientes, solamente dejaron más dudas. Las actitudes y conductas del Fiscal, además de sospechosas, nos dijeron que nada podíamos esperar de aquel sujeto pedante, valentón y agresivo cuando de defender al gobierno de Correa se refiere, pero, apático cuando de investigar los actos de corrupción del gobierno de la Involución Ciudadana.

A cambio de una investigación eficiente, efectiva y justiciera, los ecuatorianos hemos recibido teatro barato. Un juez ecuatoriano, cuyo nombre no sé, ni quiero saberlo, imbuido de patriotismo y quién sabe que más razones, en un momento político en que nuestro locuaz presidente Don Rafael Correa está pasando por una serie de escándalos de corrupción y tiene un descenso brusco en las encuestas de popularidad, decide, este juez, ordenar la captura del ex ministro de Uribe, Juan Manuel Santos, personaje siniestro de la política colombiana.

Que otra emoción sino la risa, puede causar la decisión del incognito juez oriental. A quién en su sano juicio se le puede ocurrir que la Interpol va a aceptar la orden del juez ecuatoriano. Acaso Interpol no tuvo participación en la investigación de las computadoras de Reyes y confirmó la supuesta veracidad del contenido de estas. ¡Qué bárbaro! ¡Qué bárbaro!

Pero qué pensaban, que el gobierno colombiano se iba a quedar con las manos cruzadas mientras uno de los “duros incondicionales” del demente Uribe era objeto de una posible orden de captura internacional. No solamente que Interpol ha negado la posibilidad de capturar a Santos. Además, por las dudas, el gobierno colombiano le ha dado la categoría de diplomático, blindándolo ante cualquier acto comedido de algún país que no simpatice con la narco República Colombiana. En respuesta al "gesto de afecto" del juez ecuatoriano, de manera encubierta, Colombia, a través de una iniciativa privada, enjuicia a Correa por “sus vínculos con las Farc”. ¡Qué tal! ¡Qué tal, ecuatorianos! Como para reírse, ¿verdad?

Colombia no tiene nada que perder. Ecuador, Ecuador, sí. Pero eso, al Mudo que, desgraciadamente, tenemos por presidente poco o nada le importa. Una vez más los sacrificados patriotas, buscan lavar sus bochornosos e inmorales actos de corrupción recurriendo al escandaloso patriotismo.

La chusma, enseguida ha respondido en favor de sus respectivos: amados, reverenciados y crueles tiranos. Basta ver los foros de los principales periódicos de Ecuador, para comprobar el enardecimiento nacionalista con el que los “correístas” defienden incondicionalmente a su Amado Líder y sus patiños chauvinistas; mientras los “anticorreístas”, muchos de ellos ecuatorianos, defienden a capa y espada a Uribe y sus sicarios paramilitares. En Colombia, los “antiuribistas” no son tan afines a Correa, aunque censuran el terrorismo de estado del encubierto psicópata, pero, los “uribistas” sí que lo defienden, en tanto no escatiman en calificativos poco elegantes para Correa y los amigos de Correa que se jactan de ser amigos de la guerrilla colombiana de las Farc.

Al final de este nuevo sainete grotesco propiciado por las mafias patrioteras de turno en el poder, sin duda ambos bandos saldrán ganando en sus respectivas naciones. La chusma seguirá cerrando filas y marchando marcialmente en torno de sus adorados y admirados demagogos, y ¡todos felices y contentos!

Bueno, no todos, siempre hay por ahí unos cuantos “resentidos y amargados” que exigen: Justicia y Verdad.

jueves, 23 de abril de 2009

¡¡ Cómo disponga Vuecelencia Tirana !!



En su obra “Las Catilinarias”, página 140, Montalvo narra una historia que parece más bien un cuento burlesco dirigido contra el asqueroso servilismo. Lo hace de esta manera:


“Cuentan por ahí que el Rey Luis XIV dijo una vez por equivocación en masculino un nombre en género femenino: habiendo caído en cuenta de su error, el augusto monarca se encendió en vergüenza, de suerte que las orejas parecían ascuas vivas. ¿Qué hicieron sus cortesanos?, salieron algunos de los camastrones, y a la vuelta de seis horas andaban circulando por la ciudad de París magníficos artículos con firmas ilustres, en los cuales aquel vocablo hembra se había convertido en macho, no siquiera de la noche a la mañana, sino así, del mediodía a la noche. Desde entonces quedó variado el género de ese sustantivo………..”




Cuántas veces hemos escuchado y visto a los cortesanos y cortesanas de los emperadorcillos de turno, en su faceta trapera de Presidentes de este pequeño País, justificar torpe y cínicamente los grotescos exabruptos de sus amados Líderes. “¡Jamás!”, los muy imbéciles y amados tiranillos se equivocan, ¡jamás!, según sus alcahuetes y concubinas. Nunca cometen ni siquiera un ligero desliz. Sus monumentales y trascendidas ventosidades, de acuerdo con las fosas nasales de sus sórdidos criadillos huelen a perfume de rosas. Son prácticamente perfectos; perfectos en su autoritarismo, en sus magros vicios, en su desvergüenza. ¡No!, ellos nunca se equivocan; son los simples mortales los que no entienden las profundas y desinteresadas intenciones de los serafines de apetitos ampulosos; son los efímeros humanos los que malinterpretan las redundantes dotes artísticas e intelectuales de “Vuecelencia”.

Cuántas veces Montalvo tuvo que salir rumbo al ostracismo, so pena de quedarse en estas tierras olvidadas y terminar sus fustigados días en las crueles manos de los santos conservadores o sufrir las aciagas venganzas de los liberales curuchupas. Cuántas veces amenazado simplemente por decir la verdad. Cuántas veces infamemente afrentado por decir aquellas realidades incómodas, pero cabalmente evidentes y públicas. Cuántas veces insultado ferozmente por los testaferros de aquellos tiranos, a los que valientemente enfrentaba con la pulcritud de sus talentos como escritor.

Leyendo a Montalvo, uno se percata que el mismo oscurantismo moral que primaba en aquellas épocas, se mantiene en la actualidad; los mismos actos bochornosos de Ignacho de la Cuchilla son repetidos por el coronel Lucio del Nepotismo; la prepotencia grotesca del Santo del Patíbulo ha sido actualmente reemplazada por el autoritarismo patriotero del Héroe de Dayuma. La misma inmoralidad que azotaba aquellas épocas la sociedad ecuatoriana se la puede observar fehacientemente, solo que, más tecnificada, especializada e internacionalizada; pero, igualmente repugnante e idéntica a su similar de antaño. ¡Todo, todo ha cambiado!, y sin embargo, ¡no ha cambiado nada!

Pero, cuidado, ya no está de moda ser cucurucho conservador, hay que emigrar a otras latitudes politiqueras, para continuar medrando viralmente del Tesoro Nacional. Ahora ser curuchupa socialcristiano, o demócrata católico, si no pecado, puede resultar muy embarazoso; “agora Vuecelencia disfrácese de cuero de Ventimolla, quizá tan, Vuecelencia se confunda con hereje liberal”

Ninguno de los escribidores y testaferros del rancio curuchupismo se atreve a criticar a Montalvo en público; es más, muchos disque chapetones, sobre todo aquellos que se disfrazan de gallegos y durante las fiestas de la Capital acuden jactanciosamente al camal de Iñaquito a disfrutar del "arte" del sadismo, se etiquetan redundantemente de liberales y admiradores del otrora "zambo negro". Toda la partidocracia corrupta rinde “homenajes” y serviles adulos a su memoria. Sí, la partidocracia toda, ¡toda!; a pesar de que, Montalvo manda al carajo en sus escritos, con notoria expresividad, a los repugnantes ancestros de la actual partidocracia; y que conste que, si las estupendas sátiras y justicieras calificaciones mostraban en toda su plenitud las miserias de aquellos patriotas hijos de mala madre de finales del siglo XIX; es obvio que señalarán con igual efectividad las pérfidas conductas de los bolonios padrastros de la Patria de comienzos del siglo XXI.

Cuántos santurrones tragahostias y cuántos curas sin sotana, disfrazados de liberales adorarán en público a Montalvo; pero, en secreto en sus clubes “elitistas”, en sus casinos of bankers, maldecirán y llorarán inconsolablemente por los justos calificativos que ése, “¡insolente zambo negro!”, profería en contra de sus añorados tatarabuelos y bisabuelos, siniestros espectros gracias a cuyos crímenes y felonías, los caciques aterciopelados heredaron la mamarrachada de sistema que patrióticamente predomina en el país; sistema, en el que ellos, son los “grandes señores”. Sin duda, la crema y nata putrefacta del país de los García Moreno, los Urbina, los Plaza, los Velasco Ibarra, los Bucaram, los Borja, los Duran Ballén, los Nebot, los Mahauad….…………., país de los Correa y sus patiños.

Jocoso pero grosero al mismo tiempo, verle al mudo Correa, etiquetándose, él mismo, de camarada guevariano y socialista, y casi enseguida vociferar sus “virtudes” como enfermizo seguidor de Alfaro, caudillo del liberalismo primigenio de finales del siglo XIX y principios del XX. Grotesco, el Avarito Noboa, echando espumarajos por la trompa, mientras desaforado grita las bondades de sus monopolios codiciosos y hambriento filibusterismo mercantilista, torpemente confundiéndolas, a propósito, de manera ruin, con la noble Doctrina Liberal. Que irritante y de mal gusto verle al ex cachorro de Febres Cordero, aquel, que después traicionó a su padrino, cuya protección y mandato, le permitió ser alcalde de Guayaquil, renunciar al socialcristianismo que lo cobijó y alcahueteó; describiéndose, él mismo, con carencia absoluta de sana humanidad , ¡él mismo!, inescrupulosamente, como liberal.

¡Ah Montalvo!, ¡cuán válidas son tus “insolencias”!, ¡qué acertadas tus “injurias” en contra de los sacrificados patriotas de la inmoral componenda!; ¡aquí, ahora!, en tu País, en el País de ese pequeño contingente honorable de “locos y tontos” que adoran la Verdad, la Libertad y la Justicia; ¡aquí y ahora!, tristemente, en el país de las manuelas y los patiños o de los Nebot y los Correa.

sábado, 23 de agosto de 2008

Los oligarcas, los mejores promotores de la campaña de Correa.



Anoche observé la versión de Correa respecto de lo que habría realmente sucedido en el escándalo desarrollado en la Universidad Opus Dei.

Debo señalar, para regocijo de alguno que otro correísta que muchas de las imágenes que mire ayer en la versión del Gobierno, no las observé en ningún noticiero de televisión. Ciertamente si de algo carecen los noticieros de televisión ecuatorianos en la generalidad de casos, es de profesionalidad e imparcialidad, eso no es novedad.

Públicamente, la turba neo curuchupa, heredera de los latrocinios y crímenes de sus añorados papis, mostró su condición insolente, repugnante y pervertida, de la que por cierto se jactan. Tampoco eso es novedad.

Efectivamente los aniñados de apariencia hermafrodita se mostraron bastante violentos. Recurrieron a lo que sin dudad debieron aprender de sus infaustos e incestuosos abuelos, la patanería y la agresión aleve.

Justifico plenamente la respuesta de la policía y los militares. Después de todo tenían que cumplir la misión de proteger al Gran Bocón. Es su trabajo. Solo espero que la próxima vez que las bestias del MPD destruyan propiedad privada o pública, intervengan con la misma celeridad y efectividad.

Pero, lo mencionado anteriormente no exime de responsabilidad a Correa en los disturbios. Por más que sus más incondicionales adeptos pataleen mencionando que la amenaza, “ustedes son 400 y ellos 50, vayan ustedes y arreglen el asunto”, no fue una incitación a la violencia, lo cierto es que, la propia expresión los desmiente categóricamente.

También resulta evidente que: un mitin político no tiene espacio en una Universidad. Naturalmente eso Correa no lo entiende considerando sus afinidades morales, políticas e intelectuales con las larvas humanoides del MPD. Basta ver la dictadura terrorista que esas bestias ejercen en las diferentes universidades estatales.

No soy de las personas que ven conspiraciones hasta en la sopa, pero, me late que Correa colocó el queso y las ratas cayeron en la trampa. No se puede explicar si no, las excelentes tomas en las que los cagatintas marimachos sacan a luz su naturaleza pérfida. Inclusive, la huida está dirigida a hacer de Correa la víctima. Estoy casi seguro que debió haber habido una opción que evite el enfrentamiento, pero la idea era desde un comienzo, armar la confrontación.

Correa sabe perfectamente el odio y la repulsión que la mayoría de los ecuatorianos siente por las ratas oligarcas y sus asquerosos testaferros, por eso les busca pleito. Se aprovecha maquiavélicamente, de las animadversiones del pueblo y de las odiosidades de la nacionalidad pelucona. Y hasta ahora le ha dado resultado.

Sin duda, los mejores impulsadores de las tesis e imágenes de Correa son las maneras grotescas de las viejas y gamberros pelucones.

Voy a divagar por un momento y concluiré que la confirmación de la Constitución correísta está garantizada después de la presentación de la versión del Gobierno. Sin embargo, en mí opinión, los antecedentes últimos, solamente constituyen razones adicionales para anular el voto.

lunes, 18 de agosto de 2008

400 valientes contra 50 majaderos.

A medida que me acercaba a la facultad en que cursaba mis estudios universitarios, el tamaño de la multitud aglomerada ante su frontis se mostraba cada vez más voluminosa. Este suceso se dio hace algunos años cuando estudiaba mi último período en la Universidad.

Cuando por fin me encontré con un segmento de la patota con la que me vinculaba, pude enterarme de los motivos por los cuales se habían suspendido las clases. En medio de aquel ambiente de duda y sorpresa, sensaciones, a las que pronto se añadirían las de incredulidad y cierta indignación en muchos de quienes allí se encontraban, un amigo empezó a relatarme las peripecias que motivaron ese estado de relativo shock en el que se encontraba la población universitaria.

Resulta que un par de individuos habían ingresado imprevistamente a una de las aulas de la facultad, mientras el profesor en ese momento daba su cátedra a los alumnos. Entonces, con inusitada violencia, el par de malandrines agarran al inerme sujeto, lo sacan al pasillo y empiezan a darle de golpes brutalmente con un objeto macizo.

Mientras ese acto criminal se daba desarrollo, muchos estudiantes luego de reponerse parcialmente de la secuencia de hechos violentos, deciden intervenir en favor del profesor. Sin embargo su acción se queda en el intento debido a que uno de los criminales saca un arma de fuego y los encañona insultándolos y amenazándolos con dispararles. Obviamente, tal hecho frenó las ansias por impedir la salvaje agresión.

Los criminales, luego de masacrar al desafortunado sujeto, dejándolo bañado en su propia sangre y completamente inconsciente al borde de la muerte, se retiran tranquilamente sin que exista una sola opción de detenerlos para que paguen por su crimen.

Desconozco que sucedió finalmente con la persona agredida. Pero de lo que sí nos llegamos a enterar, fue de las razones políticas, que motivaron tal acto de terrorismo sangriento.

La víctima, había sido militante del MPD. Luchas intestinas entre él y el politburó emepedista, habían decidido el fatal destino de este renegado picapedrero.

Muchos todavía deben recordar la salvaje agresión de la que fue objeto León Roldós. Como en manada los “valientes” comunistas le propinaron una golpiza que pudo haber terminado en un desenlace funesto para Roldós. Uno de los criminales en la impunidad que le brindaba la falsa autonomía, después del vil y cobarde suceso, se justificaba diciendo que: “consideraban un acto de provocación la presencia de Roldós en la Universidad Central”.

Actos de brutalidad cobarde y terrorista son comunes en este tipo de sujetos. Claro siempre y cuando estén en gavilla numerosa y sus delitos puedan quedar en la impunidad.

Fácil es concluir que Correa comparte esa forma de hacer “política”. La manera del garrote, del tubo metálico, de la cartuchera, de la protección cobarde detrás de una autonomía que garantiza exclusivamente delito y crimen. Por eso tiene a las huestes del MPD y el PCMLE, entre sus principales aliados. Éste, es el gobierno de Correa y el MPD, no cabe duda.

Alguien tal vez podría decir que Correa es el MPD y tendría razón. Solamente a un tipo con similares vicios, muy comunes en ese nefasto grupo de desalmados, se le podría ocurrir incitar a una manada contra un grupo, que supuestamente está en número notablemente menor.

Un Presidente de la República mandando a sus incondicionales a agredir a otros, simplemente porque no están de acuerdo con sus ideas. Solo en Ecuador, Haití y en los países del continente africano.

400 héroes de la revolución bolivariana contra 50 majaderos. 8 a 1. ¡Cuánta valentía socialista, cuánta hidalguía comunista!

¿Qué diría Bolívar si viera los frutos desabridos que sus siembras impolutas finalmente produjeron? Quizá se sentiría orgulloso, sí, soberbiamente satisfecho de aquellos indios truchimanes, cobardes y traidores, tan distinguidamente seguidores de sus mitificadas y rimbombantes hazañas.