Los ecuatorianos estamos metidos en un verdadero atolladero; en una situación en que difícilmente se encuentra una salida; una que le conduzca al Ecuador por los senderos de Bienestar que el País merece. La irresponsabilidad, codicia y complejos de algunos le han llevado a todo el País a un impasse del que va a resultar muy difícil salir. Entre la clase política, es decir, la mafia correísta actualmente en el poder y la farsa opositora incompetente y corrupta; los negocios de comunicación tradicionales auto-etiquetados de periodismo independiente; los gamonales de las cámaras de comercio, los movimientos sociales, principalmente indígenas; y la estulticia e indolencia de la mayoría de la población, están arrastrándole al País a una crisis social, económica y moral, que quién sabe qué repercusiones pueda tener en el futuro.
Ciertamente que el principal responsable de este relajo tiene nombre y apellidos: Rafael Correa Delgado. Con su proselitismo politicastro y estratagemas demagógicas este individuo ha generado un enfrentamiento sinsentido entre ecuatorianos. Sus campañas propagandísticas simplemente han servido para encubrir su notoria incapacidad para gobernar y la corrupción de sus incondicionales, socios y sátrapas. Mientras esto sucede los problemas del País siguen de mal en peor: escasez de gas de uso doméstico, inflación, desempleo, violencia, emigración, pobreza, ignorancia, depredación de la naturaleza, injusticia, corrupción en los diferentes sistemas públicos, pésima calidad de servicios públicos, estancamiento de la producción, etc., etc., etc.
Las manifestaciones viles de Correa se repiten a diario. Personas que son ilegalmente detenidas debido a la paranoia enfermiza de Correa que se considera a sí mismo un reyezuelo totalitario. Reacciones viscerales y mezquinas en contra de aquellos que se atreven a cuestionar su “majestad”; acciones y declaraciones racistas y virulentas contra un segmento crítico del movimiento indígena que no se ha sometido a su tiranía. Protección a personajes siniestros a quienes Correa colocó en puestos claves de la función pública para que igualmente lo protejan y le garanticen impunidad a él y su jorga. Acciones y actitudes de violencia que demuestran que este personaje no está en sus cabales y por lo mismo no está en capacidad de gobernar el Ecuador. Actos de persecución e intolerancia como en el siguiente ejemplo: Durante el Gobierno de Rodrigo Borja se entregó en comodato por alrededor de 99 años el edificio donde actualmente funciona la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Durante cerca de 20 años a ningún Gobierno se le ocurrió revisar dicho convenio, a pesar de que la Conaie realizó movilizaciones periódicamente en todos aquellos gobiernos, e incluso colaboró directamente en la caída de Bucaram, Mahauad, y Lucio Gutiérrez. A pesar de aquello a ningún presidente se le ocurrió dar de baja aquel comodato. Hoy, el líder de la Revolución Bolivariana, Rafael Correa, amenaza con apropiarse de aquel edificio, seguramente para entregárselo a su jorga de serviles agnados y cognados. Ese es Rafael Correa, un gamberro malcriado, maquiavélico, codicioso y mezquino. Ese es, funestamente, el Presidente de los ecuatorianos.
Luego está la clase política opositora, la responsable directa de que Rafael Correa haya llegado al poder. Porque la partidocracia tradicional parió a Rafael Correa. Tal es así que Correa como buen hijastro de la sucia Partidocracia ha consolidado el sistema mafioso de partidos políticos hasta el punto que ahora resulta imposible que una persona pueda ejercer sus derechos políticos si no es a través de la monopólica mafia de partidos políticos.
Los negocios corporativos de comunicación también han sido pieza importante para que el sistema corrupto se consolide. Las programaciones televisivas dedicadas en la mayoría de los casos a consolidar los gustos y apetitos del populacho, con las tradicionales y repetitivas telenovelas, shows rosados, y más basura que solamente ratifica y cimienta prejuicios, tabúes, y estupideces. Los noticieros, diarios, editoriales y programas de opinión que básicamente siguen un mismo libreto: presentar las noticias de acuerdo a las conveniencias económicas y políticas de los dueños de los canales televisivos, radios y periódicos. El ejemplo de la salvaje “Justicia Indígena”, es muy descriptivo. Los medios se han dedicado a culpar exclusivamente a las comunidades nativas por las brutales palizas y los crímenes irracionales cometidos con la excusa de la llamada “Justicia Indígena”. Pero los medios olvidan o se abstienen de señalar que fue Rafael Correa y sus sátrapas incondicionales de Montecristi quienes regularizaron constitucionalmente la tortura en el Ecuador al incluir en la Constitución Correana la figura de la “Justicia Indígena”. Sabían muy bien que se cometerían salvajadas sanguinarias, pero prefirieron alimentar su mezquino apetito politicastro antes que moralizar el corrompido sistema judicial y fiscal; obviamente necesitaban un sistema corrupto que los encubriera en sus pasados, concurrentes y futuros pillajes, violaciones y latrocinios. Aquello lo sabe muy bien la prensa tradicional pero ante la posibilidad de cuestionar las hipócritas críticas de Correa a la violencia generada por su invento fratricida, prefieren callar y culpar al bruto, al autor material del crimen antes que señalar públicamente al autor intelectual de aquella barbarie. Tan estúpida es la actitud de la prensa tradicional que apoyan encubiertamente a Fabricio Correa, hermano de Rafael, creyéndolo un supuesto opositor cuando éste, en el Gobierno de su hermano se benefició de millonarios contratos públicos que luego hipócritamente, cuando estalló el escándalo fueron terminados unilateralmente, abriéndole al ñaño Fabricio la posibilidad de instaurar demandas millonarias al Estado ecuatoriano. ¿A quién se le puede ocurrir que Fabricio Correa va a auditar las corruptelas de su “ñaño lindo”?
Enseguida aparecen los amigos de los dueños de los negocios corporativos de comunicación, los tradicionales gamonales. Los únicos que tienen garantizada la libertad de expresión en la prensa “independiente”. Personajes que anquilosados en su pasado y ancestros conservadores siguen insistiendo en el cuento de la privatización de los servicios públicos, o aletargados con la declaración morbosa y mercantilista de que la solución de los problemas económicos de los países tercermundistas se hallan en abrirse de par en par a la inversión de las sacrosantas y todopoderosas transnacionales extranjeras. A veces daría la impresión de que estos personajes son cómplices encubiertos de Rafael Correa y su revolución bolivariana. La desesperación mercantil de estos caballeros generalmente vinculados con los gremios de las cámaras de comercio y exportadores, no pasa desapercibida para la mayoría de los ecuatorianos especialmente de la clase económica media y baja, que son los verdaderos motores productivos del País. Los sectores productivos nacionales que nada tienen que ver con los gamonales y sus intereses mezquinos, ven con razón, un peligro en los "Tratados de Libre Comercio" promocionados desaforadamente por los representantes de estos gremios conservadores uno de cuyos gritos de batalla es: "¡comprar barato y vender caro!" De las declaraciones irresponsables de estos empresarios mercantilistas se aprovecha Correa y con su demagogia patriotera denuncia sus patentes intereses parciales al tiempo que se desgañita satanizando el Liberalismo e imputándole a éste los males del conservadurismo mercantilista.
Luego están los movimientos sociales parasitados por la fiebre ideológica del socialismo y/o comunismo. Enemigos acérrimos del Liberalismo, al que torpe e injustamente confunden con capitalismo monopólico. A este grupo pertenecen los indígenas; individuos que se movilizan ciegamente siguiendo las órdenes de sus líderes, que generalmente son personas que tienen una visión muy limitada y escuálida de la realidad, o peor todavía personajes taimados, ambiciosos, e inescrupulosos que ven en el pueblo indígena un simple medio a través del cual se transformarán en los popularmente llamados “ponchos dorados”, es decir indios burgueses, racistas y desalmados.
Finalmente la sociedad, el pueblo, o como suelen decir los corrompidos demagogos: “La Voz de Dios”. La mayoría levantándose maquinalmente de sus lechos, ignorantes de lo que sucede en su entorno. Saliendo diariamente de sus madrigueras o corrales particulares con rumbo a sus alienantes trabajos, donde los muchos serán pastoreados, ordeñados y trasquilados, mientras unos pocos cumplirán sádica o indiferentemente aquellas tareas programadas por los amos socialistas y/o conservadores. Imaginándose felices, satisfechos y conformes. Alienados y esclavizados a sus propias debilidades y a las imposiciones de los que ellos mismos consideran sus “patrones”. Amargados más que agotados luego de una mañana y tarde de aburrido trabajo, salen de sus pastizales con rumbo a sus casas donde ya en la noche cumplirán con lo que el sistema totalitario espera de ellos reproducirse bestialmente con sus parejas para prolongar indefinidamente el sacrosanto circulo vicioso mundanal.
Considerando estos antecedentes, el asunto se ve color de hormiga para el Ecuador, para los ecuatorianos, para aquel segmento que imagina a su País convertido en una Nación donde Justicia, Libertad y Prosperidad sean realidades tangibles. Si las cosas se siguen presentando tal como hasta ahora; si quienes dicen oponerse a Correa continúan cometiendo los mismos disparates que le han permitido consolidarse en el poder, es obvio que la revolución bolivariana sicalíptica continuará destrozando al País. Quienes tienen los recursos económicos para enfrentar a Correa deben replantear sus estrategias, para usar un cliché popular: “deben dejar de hacerle el juego a Correa”.
El Gobierno del Socialismo del siglo XXI tácitamente es una dictadura; tiene el control de las demás instituciones y funciones del Estado, aquello de por sí coloca en gran desventaja a quienes intenten competir en las futuras elecciones. No solamente por el fraude que se puede perpetrar, sino por el incondicionalismo vil de las autoridades de control que dejarán hacer y dejarán pasar a los socialistas de Correa. Si a eso añadimos los aspectos mencionados en los párrafos anteriores entonces como ya mencioné el asunto se complica y muchísimo.

