domingo, 2 de agosto de 2009

Roy Scheider, Sorcerer(1977) y El Salario del Miedo(1953).



Probablemente pocos identificarán inmediatamente el nombre de Roy Richard Scheider , pero más de uno si recordará al jefe de policía de la ciudad de Amity, “Martin Brody”, personaje protagónico de la película Tiburón del Director Steven Spielberg.

Clásica es la escena en la que el “jefe Brody”, cumpliendo la orden del chiflado y excéntrico cazador “Quint” interpretado por Robert Shaw, arroja distraídamente la carnada al mar; en eso, de repente, de las profundidades más insondables aparecen las descomunales mandíbulas y el morro prominente del inmenso tiburón. Una escena de lujo.

Pues resulta que este actor enjuto pero atlético, fallecido ya, famoso por sus interpretaciones de hombre rudo, se presentó en mi mente el otro día. Resulta que intentando encontrar cierta información empecé una búsqueda en la Web. Mi objetivo, encontrar cierta película de Yves Montand, filme que despertaba interés en mi hermano. Por ahí encontramos una biografía, incluidas sus participaciones en el mundo del cine. Mientras revisaba el historial artístico del ítalo-franchute, actor y cantante, mi hermano voceó casi imperceptiblemente, la expresión: "El salario del miedo".


Es increíble como ciertas palabras o expresiones, señaladas de repente, son como una especie de llave que abre las puertas a un sinnúmero de inquietudes, pero también de visualizaciones pasadas, que, presentadas de una manera parcial excitan a ser aclaradas a cualquier precio razonable. En mi caso, eso sucedió con aquella expresión.

Inmediatamente, la imagen de Roy Scheider apareció en mi mente. De improviso una serie de imágenes se desarrollaron ante mi vista interna. Un actor español de nombre Paco Rabal, otro rubio y de apariencia alemana, o eso me pareció. Sí, había visto la película, quizá en mi adolescencia. A pesar del tiempo tenía perfectamente clara la historia. Un grupo de prófugos de sus respectivas y trágicas historias que se reúnen en un pueblo alejado de toda el mundo civilizado y su salvajemente especializada violencia. Un lugar donde la vida prácticamente no valía nada. Sin dinero, ni esperanzas el grupo de náufragos intentan asirse de una tabla salvavidas que el infortunio de otros les arroja, que sin embargo, encierra una trampa mortal que amenaza desde el pricipio con eliminarlos definitivamente de la faz de la tierra.

Pero, una inquietud se cernía en mi pensamiento, qué hacía Yves Montand en aquella película; en mis recuerdos no aparecía por ningún lado. Entonces, luego de dar por terminada la primera búsqueda, me aventuré para dilucidar aquellas dudas que encendían mi curiosidad.

Efectivamente Yves Montand protagonizaba la película “El Salario del Miedo”, pero, definitivamente no era aquella que Yo había visto en tiempos pasados y en la que actuaba Scheider. “El Salario del Miedo” había sido filmado en 1953 y estaba grabado en blanco y negro. Entonces, imaginé que se trataba de un homónimo. La única solución mirar la totalidad de la película. Para mi fortuna alguien se había dado la molestia de subir toda el filme a Youtube. De manera que una tarde aburrida opté por mirarla y salir de dudas.

A medida que la producción se desarrollaba me di cuenta que se trataba de la misma historia en términos generales; aunque existían detalles completamente diferentes sobre todo en las historias de los personajes principales. A pesar del pequeño e inicial desazón que me causó saber que el filme en el que aparecía Scheider era un remake de la versión original, sin embargo, a medida que transcurría la película que presentaba a Montand en su mejor momento, puede comprobar que la versión posterior no le pedía favor a la antigua, que ciertamente era muy buena.

Al final de la película, satisfecho por la calidad de la misma, empecé a desvariar en una cadena de pensamientos con eslabones que estando unidos parecían ser de naturaleza diferente. Sobre todo una idea en especial. Es controversial mirar como a veces la vida o el destino maliciosamente juguetón pone a personas comunes y corrientes en situaciones en las que toda manifestación de humanidad y razonabilidad son anuladas completamente, convirtiéndolas en verdaderas bestias infernales capaces de despedazarse entre sí, por razones superfluas o disparatas.

Pero el asunto todavía no estaba aclarado. Opté por buscar la historia filmográfica de Scheider, asocié los años en los que podía haber sido filmada con la trama de la película y entonces, ¡pow!, apareció ¡Sorcerer! Filmada en 1977 y dirigida por William Friedkin, y protagonizada nada más y nada menos que por Roy Scheider.

“Sorcerer”, era sin duda aquella película que había presenciado en aquellos lejanos años 80 y que horas atrás me había obligado a iniciar una búsqueda casi inexorable en la web. Después fue solo cuestión de confirmar lo que ya sabía a través de un expresivo tráiler.

Tráiler de Sorcerer.



Cargada de emociones, intriga, acción, y desarrollada en una serie de paisajes naturales abruptos pero excepcionales, “Sorcerer”, es una película digna de ser vista, a pesar de tratarse de un remake.

Igualmente interesante y polémica es la versión original, “El Salario del Miedo”, con su crudeza y brutalidad, así como una serie de circunstancias controversiales que sin duda plantean multitud de discusiones emocionales, existenciales, y de las que usted, amable lector, considere necesarias.

Tráiler de El Salario del Miedo.

viernes, 31 de julio de 2009

La Partidocracia sórdida, hija aplicada de la Sociedad corrupta.

Estoy seguro que no debo ser el único ecuatoriano que mira con desdén y molestia la consolidación, una vez más, de la sucia Partidocracia y sus deshonrosos bastardos. Aunque, es notorio que la mayoría de los ecuatorianos adoptan una actitud y conducta, irresponsables e insensibles frente a esta lacerante realidad.

Un nuevo período político está por iniciar, aunque en el fondo se trate de la misma mamarrachada politicastra. Verdadera dictadura electorera que simplemente se ha limitado a repetir los mismos actos de corrupción de los anteriores gobiernos y dictaduras que en mala hora masacraron las esperanzas de un pueblo hambriento de salud, justicia, educación y seguridad.

A punto está de instalarse la Asamblea de patriotas, todos ellos herederos de la Manuela de Thorne o de Bolívar, del chapetón Montúfar, y de tantos y tantos patriotas que estuvieron dispuestos a sacrificar su moral con tal de satisfacer sus pobres vanidades o sus apetitos desenfrenados por adquirir más de lo que la virtud sugiere; todo encubierto con el cuento de la libertad y la emancipación; proclamas, revoluciones, traiciones y sediciones para acabar con la influencia tiránica de la incestuosa Corona Española, solamente para dejar instaurada la Dictadura de la estupidez, el crimen y la codicia. Sistema despótico que actualmente sufrimos quienes no somos parte de la aristocrática y corrupta Partidocracia.

Que lógico repudiar los cabildeos entre el florido arco iris de "pachacutik", los anaranjados "socialdemócratas” y los verdeagudos “socialistas del siglo XXI”. Que naturalmente moral rechazar los acuerdos de los tránsfugas de colores variopintos con el amarillento morboso del “curuchupismo liberaloide”. Que detestable mirar a los enemigos encarnizados, “longos y gamonales”, dialogar amistosamente disque por el bien del pueblo ecuatoriano, aunque claro está que todo se limita a traficar con los montos del empuñe de los dineros públicos o la posibilidad de explotar el chantaje y el delito, herramientas maquiavélicas efectivas para enriquecer los bolsillos de “pelucones y ponchos dorados”.


Sin embargo, la asquerosa Partidocracia no es la única responsable de la desgracia del País. Especial sitio de deshonor está reservado para el mismísimo Pueblo. Los rasgos característicos de quienes forman parte de la poluta Partidocracia, son rasgos naturales de los grandes conglomerados de la sociedad. Las rameras, mentirosos y los ladrones que se adueñaron del sistema político son los hijos de los vicios y debilidades de la sociedad ecuatoriana.

Las pruebas están frente a nuestros ojos. Simples y comunes víctimas de la corrupción de sus amados tiranos, que irónicamente defienden las malas mañas de los patriotas que los perjudican descaradamente. Individuos que dicen defender la libertad, calificándose de liberales y que ignorante o maliciosamente confunden un modelo filosófico con sus apetitos por traficar libertinamente, independientemente que eso implique instaurar un sistema filibustero basado exclusivamente en la codicia y la ambición. Estúpidos que parlotean desaforadamente que no importa que el amado líder o el asesino ladrón, robe o delinca con tal de que haga obra.

La incultura, inmoralidad, patrioterismo, y folklorismos ridículos de los bufones malhechores de la burda Partidocracia son los mismos del común de los muy corrientes y numerosos incultos, inmorales, patrioteros y ridículos miembros del populacho guacharnaco o de la chusma oligarca. La comunidad y constancia de sus alborotos, alevosías, abusos y crímenes, lo demuestran claramente. La Partidocracia es hija bastarda y abyecta de los conglomerados asquerosamente corruptos de la Sociedad. Pero, ¿por qué la Partidocracia siendo hija de la sucia sociedad la maltrata con tanto odio y venganza? Simplemente porque su condición descarada y sórdida se lo exige. Porque manteniendo a ese Pueblo ignorante, enfermo y famélico, los bastardos pueden vivir en la opulencia y el vicio.

Cuándo se ha visto que el virus patógeno y mortal desarrolle por su cuenta anticuerpos que lo eliminen, o que atentándose contra sí mismo purifique el cuerpo enfermo. Cuándo se ha visto que la fétida Partidocracia incursione en acciones que signifiquen su propia anulación. Cuándo se ha visto que los testaferros de los oligarcas y los “ponchos dorados” muestren signos de arrepentimiento verdadero renunciando a seguir depredando y destrozando al País. ¡Nunca!

La suerte está echada. Los herederos "longos, mestizos y chapetones": de la Corona Española, de la Manuela y el Montúfar, de los Rocafuerte y García Moreno, de los Bucaram y Febres Cordero, de los Correa y Nebot, siguen apropiados del sistema, de la sociedad ecuatoriana, del País. Al final, la decisión la tiene el Pueblo, tristemente, el pueblo guacharnaco y la chusma oligarca.

miércoles, 29 de julio de 2009

El feminismo insolente y sus manifestaciones inmorales.



Como es visible para algunos, vivimos en una sociedad hipócrita saturada de tabúes mojigatos y prejuicios santurrones. Por un lado se alaba la moral y la virtud de dientes para afuera, pero, en la práctica las conductas normales merodean entre lo cínico lo inmoral; basta ver como los hijos bastardos de la sociedad cada vez que pueden sacar provecho deshonesto de una determinada circunstancia, no lo piensan dos veces y se lanzan de cabeza, sin que les importe violar toda norma moral o legal.

Aquella misma hipocresía se aplica a determinadas manifestaciones de disque cultura, respeto y solidaridad que la sociedad tiende a promocionar a través de sus canales de comunicación tradicionales.

En este inmenso lupanar llamado mundo social, los hombres no somos los malos de la película, por lo menos no somos los únicos “malos”. Así como existen zoquetes en cantidades industriales, así también existen ciertas mujeres que no son precisamente un ente carnal donde confluyen exclusivamente leche y miel.

Pues sí, vivimos en una sociedad mojigata plagada de pomposas y pomposos hipócritas que nos dicen por ejemplo que: “a las mujeres, ni con el pétalo de una rosa”. Sin embargo, muchos de aquellos canallas no bien llegan a la casa, borrachos o no, usan, no el pétalo, sino, sus puños o algún objeto contundente para mostrar lo “valientes y machos” que son.

Lo increíble o no tanto si conoces algo de la condición humana, es que mucha de la violencia en contra de las mujeres proviene irónicamente de las propias mujeres. Ahí tenemos por ejemplo a aquellas damas de sociedad que religiosamente suelen aparecer en las páginas sociales de cualquier revista de la “gente linda”, y que nos hablan puritanamente de lo malo que resulta el adulterio, y que sin embargo, no dudan en coronar a sus cornudos maridos, cortándoles, oreja y rabo, en compañía del lechero o el cantinero; mujercitas de moral trastocada que incapaces de freír un huevo o coser un botón, descargan su furia con las cocineras y sirvientas cuya capacidad relativamente efectiva en las labores del hogar, presentan a las “damas de sociedad” como las fofas inútiles y superficiales que ellas, en su fuero íntimo, saben que son. Abruptas feministas de abolengo que menosprecian a sus iguales en género, solo porque, las unas, tuvieron la desgracia de nacer en cuna humilde, o las otras, tuvieron la fortuna de nacer con un color de piel diferente del considerado “ideal” o “estilizado”.

Sería injusto si no reconociera la existencia de hombres decentes, sensatos y respetables. Por lo mismo, justo y sincero valorar la existencia de mujeres, que sin ser perfectas, son respetables, recatadas, dignas, honradas, cariñosas y simplemente adorables. Sin embargo, así como hay energúmenos zoquetes así también hay ciertas señoras que de respetables no tienen ni lo básicamente respetable.

Últimamente he estado escuchado en determinados segmentos de opinión pública ciertas sentencias santurronas vinculadas con aquellas señoras de reputación social ampulosa, pero al mismo tiempo de moral dudosa. No las voy a calificar de algo peor que rameras, como tácitamente lo hizo alguna vez el “Niño de la Copea”, ya saben “CarloUlio” Arosemena; seguramente los guayaquileños deben conocer mejor la anécdota del veterano chupador y la doncella de amores pagados, con todos aquellos detalles tan propios del ex presidente.

Cierto que el desdén es una respuesta sensata a las verborreas mojigatas, pero, inclusive la indiferencia tiene sus límites, cuando de escuchar las vocinglerías vacías y groseras de estas distinguidísimas “damas”, tan desagradables, como las monsergas del mudo de Carondelet en sus incansables y desvergonzados monólogos.

Estoy harto de escuchar a aquellas mujeres insensatas y bravuconas, sí bravuconas, porque ciertas mujeres también pueden ser bravuconas; quejarse que los hombres somos los culpables de todas las desgracias de este mundo social mugriento. Estoy cansado de oír, a las disque intelectuales feministas clamar por sus derechos a incursionar en las perversidades y vicios de sus compañeros de juergas. Estoy fastidiado de observar a tanta cuanta vieja gorda, corrupta e insolente, clamar a los cuatro vientos que, “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”, solamente para aprovecharse de aquel hipócrita y sensiblero cliché, irónicamente para generar violencia en contra de los “terriblemente machistas” hombres.

En más de una ocasión he visto a ciertas jacas encopetadas, ésas, que tienen complejo de “reina María Antonieta del tercer mundo”, aprovecharse de aquellos tabúes, clichés feministas y de su condición natural femenina, para injuriar a más de un hombre. Generalmente el pobre diablo a quien van dirigidos los vulgares denuestos debe guardar silencio y tolerar con estoicismo o sumisión las injurias de semejantes furias; pero, cuando no sucede así, y el hombre se atreve a responder en justos términos a la agresiva señorona, entonces enseguida la grotesca ex damisela clama auxilio a favor de su “afrentado honor”; ¡honor, si cómo no!, como si alguna vez lo hubiese tenido o conociera siquiera el sentido moral de aquel valor. Enseguida los caballeros de oropel aparecen al rescate de la matrona y muy generosamente abundan en sortilegios canallescos y burdas infamias en contra de ese “pedestre inculto” que se atrevió a responder a tan distinguidísima y reputada dama; independientemente de que aquel infeliz solo se haya limitado a decir la verdad, aunque “olvidando” que en esta pútrida sociedad: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”. Aunque la agresiva y contumaz seguidora del hembrismo, bien merecida se tenga la puteada.

Aquellas feministas agresivas y valentonas que disfrutan maquillándose y pintándose sus cueros tercermundistas como payasas, imaginando que así se ven más “sexys” y que disfrutan muchísimo competir, y con mucho éxito, con sus compañeros en el noble arte de empinar el codo; parece habérseles olvidado que, todos aquellos machistas y perversos ogros que les han negado sus “derechos”, todos esos politiqueros pillos que son los causantes de la desgracia de este mundo, multitud de energúmenos unos peores que otros, tienen abuelas, madres y esposas. ¡La corresponsabilidad es notoria, distinguidas damas de suciedad!

Pocas cosas deben ser tan reprensibles como la agresión física y el maltrato psicológico cometidos por un canalla y cobarde desquiciado en contra de su mujer o sus hijos. Cualquier manifestación de violencia debe ser repudiable, pero más aún aquel brutal maltrato que presenta a un individuo notoriamente más fornido o superior físicamente en contra de alguien mucho más débil. Sin duda, un infame acto de vileza de los peores.

Como ya mencioné la violencia familiar es sin duda algo terrible, pero no siempre las mujeres son la víctimas. Igualmente repudiable es la violencia física y psicológica que sufren algunos hombres de parte de sus “amadas” esposas. Pero, en esos casos, ¿quién saca la cara por esos pobres diablos? ¡Nadie! Ni siquiera ellos, porque: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”.

La violencia del hembrismo no es exclusiva de la vida matrimonial o en pareja. Algunas distinguidas mujeres abusivas, maliciosas y violentas aprovechándose de los tabúes que mencioné, no tienen ningún problema en abalanzarse agresivamente en contra de cuanto hombre tiene la desgracia de cruzarse por su camino; o fácilmente, en su infinito egoísmo y vanidad, renuncian a responsabilidades que por su importancia son simplemente irrenunciables.

Hay cosas que uno difícilmente olvida, expresiones que golpean la sensibilidad, comentarios infamantes que habiendo quedado impunes del justo castigo, divagan en nuestras mentes cada vez que escuchamos o somos testigos de la grosera y malintencionada conducta de ciertas hijos predilectos de la sociedad puritana.

Hace más de diez años miraba por tv un canal gringo latino; no recuerdo la cadena, talvez Telemundo o Univisión. En ese momento se estaba presentado un reportaje acerca del maltrato infantil en los hogares y más específicamente el realizado por las mucamas, sirvientas, nodrizas, etc. El mencionado reportaje relataba el caso de una madre que sospechando que su hijo de alrededor de un año era víctima de agresiones por parte de la niñera, decidió colocar cámaras en lugares estratégicos de la casa a fin de comprobar el trato que el niño recibía cada vez que quedaba solo con la sirvienta.

En efecto, las peores sospechas de la madre se vieron confirmadas a través de una filmación que mostraba a una mujerzuela cobarde y perversa agrediendo salvajemente al indefenso niño.

Ya de vuelta en el plató de locución y entrevistas, una de las locutoras se lanzó una perla verbal, de esas que solo se escucha de gente, como diría Alberto “el negro” Olmedo: ¡sucia y corriente! Aparentando indignación, la fingida señora dijo lo siguiente: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos”.

Aquella expresión se quedó retumbando en las paredes de mi habitación: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos.” La vieja infeliz, cínica e ignorantona, se quejaba que en su sociedad de oropel y esnobismo, no se podía confiar en nadie que cumpliese a cabalidad la obligación irrenunciable que ella tenía para con sus hijo. La grosera suripanta renunciaba descaradamente al compromiso que ella había asumido al momento de parir a su hijo. La tosca locutora que seguramente laboraba horas extras como odalisca de algún ejecutivo para intentar trepar en la escala de poder de aquel canal, renunciaba a su función materna de velar por la seguridad, salud y sana formación de su hijo; y escandalosamente se quejaba que no tenía a quien delegar su responsabilidad como madre; probablemente “argumentaba” que su faceta como “profesionista” no le ofrecía suficiente tiempo para asumir una tarea tan “banal” como la de madre. Por lo visto su realización personal y profesional, eran prioridad frente a cualquier otra responsabilidad perfectamente delegable o no trascendental. Posiblemente se autojustificaba diciendo que todo aquel “gran sacrificio” lo hacía única y exclusivamente por su hijo, aunque en el fondo reconocía, talvez, que cambiar los pañales y preparar el aguado de gallina para el zoquete que sabemos, no estaban en sus planes.

Pensar que con ese tipo de “mujeres realizadas” uno se encuentra casi que todos los días. Y pensar que en gran parte si tenemos esta grandísima sociedad de porquería, es debido a la gran tarea que estas damas feministas realizan. Por fortuna, siempre existen las honorables excepciones; gloriosas y virtuosas excepciones.



domingo, 26 de julio de 2009

Los falsos bomberos y los latrocinios de los pirómanos.

En más de una oportunidad he escuchado las opiniones de muchos ecuatorianos que mitad absortos y mitad indignados rechazan las declaraciones tramposas y malintencionadas del “señor presidente” dirigidas a encubrir los escándalos de corrupción de los beneficiarios de este gran negocio inmoral que está resultando el socialismo del siglo XXI; claro, “gran negocio” para los sátrapas, serviles y alcahuetes del Gran Patán. Las intensas y constantes o moderadas y efímeras cóleras que Correa genera en algunas personas que se dan cuenta de la manipulación agresiva de la que es objeto la sociedad ecuatoriana, por fortuna para ellas, pues de lo contrario seguramente estarían aplaudiendo bobaliconamente las peroratas aburridas del “señor presidente” y defendiendo ignorantemente las bribonerías del eminentísimo Gran Patán, están relacionadas con ciertas estratagemas psicológicas a las que generalmente recurren, Correa y sus secuaces chauvinistas para esconder su incompetencia y sus actos de corrupción. Entre otras, bastardas tácticas están por ejemplo: desviar la atención de la opinión pública a través de anuncios escandalosos en contra de sus enemigos reales o imaginarios y renunciar hipócritamente a sus responsabilidades debido a su notoria incapacidad para frenar la corrupción de sus colaboradores, amigos o familiares, o en su defecto, deslindar su corresponsabilidad en los mencionados actos de corrupción por medio de declaraciones pomposas en las que se advierten de posibles amenazas que se ciernen sobre el estado, la ciudadanía y los intereses de éstos. Adicionalmente, enviar inmediatamente a sus equipos de incondicionales y profesionales mentirosos a descalificar cualquier denuncia válida dirigida contra su gobierno o sus socios y familiares, se ha vuelto una constante en el Gobierno de la Involución ciudadana.

Como se puede ver, se trata de generar incertidumbre, temor y recelos en la mente de los miembros del pueblo. Se busca generar incondicionalismo a favor del gobierno y duda o rechazo respecto de aquello que afecte directamente o indirectamente la “infalibilidad” del gobierno del “señor presidente”. A través de una campaña de terrorismo propagandístico, se intenta y se ha conseguido, manipular la mente y afectos de las personas. Cada vez que se produce un escándalo de corrupción, sospechosamente, los primeros en aparecer a disque investigar, son los serviles miembros de Alianza País, o los alcahuetes de la Comisión Anticorrupción de la Presidencia de la República. Luego de “investigar” los fieles seguidores de Correa, la mayoría de las veces sentencian que no existe ningún delito, y cuando las evidencias son extremadamente notorias como para ser escondidas, entonces, el pillo va preso a una jaula Vip, donde es cuidado por el sistema. Es decir, cuando se produce el incendio los primeros en acudir son los seudo bomberos que tienen entre sus funciones esconder las evidencias que inculpan a sus amigos pirómanos. Al final los patriotas, bomberos y pirómanos felices y contentos; menos, los propietarios de la casa completamente quemada y saqueada.

Mentir, negar, acusar, tergiversar, atacar, han sido las principales armas que el gobierno de la Involución ciudadana, con su caudillo Correa a la vanguardia, ha usado para encubrir los diferentes escándalos de corrupción.

Aquellas “artes” maquiavélicas llevadas a cabo torpemente, pues son públicas; son perfectamente verificables cuando por ejemplo, Don Rafael Correa nos dice que desconocía completamente los negocios que su hermano Fabricio tenía con el Estado. Aquel engaño está claro, cuando aquella mentira es puesta de manifiesto por declaraciones de ex colaboradores del gobierno socialista que señalan haber alertado al presidente sobre las intenciones de Fabricio Correa de aprovecharse de su condición familiar para negociar con el Estado en circunstancias preferenciales.

Algunos ecuatorianos siguen sorprendidos que, habiéndose demostrado hasta la saciedad la imposibilidad legal de Fabricio Correa para contratar con el Estado, el gobierno de Rafael Correa no haya procedido a anular dichos contratos. Aquello que es ilegal es nulo. La decisión de nulidad habría sido consecuente con la realidad legal de un hermano de un presidente incapaz de contratar con el Estado debido a su parentesco familiar. Sin embargo, Correa a pesar de las recomendaciones de muchos sectores de la sociedad, opta por otra alternativa, la “terminación unilateral de los contratos”, decisión que conlleva una serie de riesgos para el Estado, entre otras la posibilidad de que Fabricio Correa pueda demandar al Estado, exigiendo indemnizaciones millonarias superiores inclusive a los montos de los mismos contratos.

¿Por qué Rafael Correa, a sabiendas de los riesgos inminentes que su sospechosa y tonta decisión le causará al Estado, insiste en optar por esta? Quizá una de las explicaciones sería aquella característica innata que parece ser común en la mayoría de presidentes y dictadores que han abusado del poder en este país, y que señalo en mi anterior post, su condición de casi perfectos imbéciles y cretinos. Aunque talvez existan otras, unas muy características de Correa; su índole de megalómano compulsivo y defensor a ultranza de las pillerías de sus socios, agnados y secuaces.

Con su irreflexiva decisión, Rafael le ofrece a Fabricio, un escenario jurídico favorable a los intereses codiciosos de su hermano. Prácticamente, Rafael Correa, se declara felón mojigato de sus responsabilidades como presidente de la República. Casi que coloca en condición de indefensión jurídica al Estado frente a los apetitos y ambiciones de su hermano y la jorga criminal de leguleyos hambrientos por apoderarse de las millonarias indemnizaciones que seguramente terminarán consiguiendo, como resultado de la generosa decisión del hermano presidente a favor del hermano demandante.

Lo irónico es que Correa se queja y gime ante el pueblo ecuatoriano, por la decisión tramposa y engañosa que él y solamente él ha tomado al margen de las sugerencias de muchos actores políticos y sociales, que en más de una ocasión demandaron la nulidad de los contratos y alertaron acerca de los riesgos terribles que la unilateral decisión de terminar los contratos implicaría para las arcas del Estado.

Correa les entrega las llaves de la casa y las antorchas a los viles ladrones y pirómanos para que la saqueen y luego impunemente la incineren. Es Correa quien encubre y protege el futuro infernal y millonario latrocinio.

Mientras Correa rompe los candados de la casa y abre las portones para que su hermano y su gavilla de abogados entren a desvalijar y luego huyan con el botín riendo guasonamente con absoluta impunidad, al mismo tiempo lanza voces de auxilio amenazantes y sensibleras advirtiendo a los dueños de la casa, entorpecidos por el floripondio que previamente les habían inoculado en la forma de demagogia patriotera, anunciando que los pillos están robando la casa y que no le culpen a él por haber colaborado en el descarado robo.

Divagando acerca del cinismo patológico del “eminentísimo” Rafael, surgen ciertas hipótesis que deberían ser consideradas por todos los ecuatorianos, más todavía cuando muchos escuchamos sus llamados emocionados a la sociedad hondureña a la rebelión ciudadana en contra del golpe de estado en aquel país. Quizá Rafael Correa con su grandilocuencia amenazante simplemente nos está gritando que lo detengamos. A lo mejor el mudo de Carondelet con sus actuaciones desequilibradas nos está rogando que impidamos que siga cometiendo tantos desafueros. Talvez el pobre Rafael agobiado por sus manifiestas incongruencias mentales, de manera encubierta demanda nuestra ayuda, y nos insta a terminar de una vez por todas con esta tácita dictadura del socialismo del siglo XXI,. Es posible que los discursos destemplados y las alocadas decisiones sean alaridos de desesperación de un hombre que intenta hacerse entender ante un pueblo intelectualmente memo y moralmente laxo. Es probable que detrás de sus parloteos incesantes, Rafael este diciendo: “Pueblo estúpido y borracho, hasta cuando me vas a tolerar, acaso no ves, Pueblo, las salvajadas que mis alcahuetes chauvinistas y yo, estamos cometiendo; es que no se dan cuenta que estamos desbaratando al País; ¡que están esperando manadas y manadas de imbéciles!; acaso ya se olvidaron de las gloriosas gestas de los años noventa del siglo pasado; ya olvidaron las sublimes movilizaciones que trajeron como consecuencia las huidas de Bucaram, Mahauad y el “pinocho” Gutiérrez; ¡chusma zoqueta abusadora y abusada!, que estás esperando para echarnos vergonzosamente del poder. ¡Yo he cumplido!; desde hoy populacho estólido y malviviente, ustedes y solo ustedes serán responsables de las brutalidades y latrocinios que mis sátrapas y yo cometamos. ¡Yo he cumplido!, les he advertido, una y otra vez me he mostrado con mis verdaderos rostros; yo me he denunciado como el demente corrupto que ciertamente soy. ¡Renuncio a mi responsabilidad! Son ustedes los que finalmente deciden pueblo ecuatoriano, pueblo ignorantón que adoras a las generosamente sexuales Manuelas, que eres capaz de sacrificarte por el Barcelona, la Liga o el Emelec; que bebes trago barato y bailas desenfrenadamente como si de eso dependiera tu mismísima vida. ¡Yo he cumplido pueblo! A ti te corresponde actuar. Tú decides pueblo patriotero de pacotilla; o sigues tolerando la arbitrariedades de tus adorados chauvinistas corrompidos, o te levantas y nos sacas de Carondelet, palacio que hemos hollado con nuestras viles pezuñas y sucias garras.

Si es cierto, si detrás de las evidentes muestras desequilibradas de Don Rafael de Carondelet, está la declaración de un hombre que busca desesperadamente librarnos, a los ecuatorianos, de sus aciagas decisiones y de las rapiñas descontroladas de sus sátrapas inmorales; creo, es menester que el pueblo ecuatoriano haga caso a su presidente y agradeciéndole por aquel gesto misterioso, proceda a través de la rebelión de los civiles a deponer al gobierno corrupto de la Involución ciudadana.


miércoles, 22 de julio de 2009

Los círculos oscuros y los circulitos rosados.

En más de una ocasión he escuchado a ciertos “analistas” políticos explicar graciosamente los actos de corrupción, las notorias muestras de incapacidad para gobernar y demás vilezas cometidas por los presidentes de turno, sobre la base de que el presidente de la República estaría siendo objeto de un tácito secuestro por parte de círculos de amigos, alcahuetes, familiares, y en fin, de individuos que estarían beneficiándose de la mencionada “incautación”, con los consecuentes actos de corrupción.

Según éstos, afectadamente educados y muy bien uniformados personajes, los presidentes de la República de los últimos tiempos, porque el asunto de los argollas, círculos oscuros y rosados es un tema que transcurre desde la época del inicio de las dictaduras de la partidocracia, inicios de los 80, del siglo anterior, y mucho pero que mucho tiempo atrás; los presidentes, decía, estarían siendo abstraídos de la realidad por los advenedizos, oportunistas y aduladores que lo rodean. Serían ellos, los amigos abusadores, los parientes corruptos y los alcahuetes oportunistas, los culpables de que el bonachón del Señor Presidente de la República no pueda gobernar como a él le gustaría: “a favor del pueblo”.

Es decir, de acuerdo a la teoría de estos seudo analistas, el presidente viviría en un mundo de fantasía creado por sus sátrapas más cercanos, que diariamente adornarían los días del querubín con adulos sobre el grandísimo favor que tan ilustre caudillo presta a sus semejantes, a pesar de que aquel conglomerado humano estuviera constituido en la mayoría de los casos por una asquerosa chusma que no merecía tener por rey o presidente a semejante “vuecelencia”; permanentemente le dirían que el pueblo vive en absoluto bienestar y que las quejas provenientes de diferentes sectores no serían sino, conspiraciones de la oposición corrupta para desestabilizar su magnánimo reinado o presidencia, o gritos insufribles de irreligiosos incapaces de entender la majestad de su “eminentísima señoría”.

Oculto detrás de aquella pútrida y pérfida barrera circunferencial oscura y tenebrosa estaría el “bueno” de nuestro presidente danzando alegremente en una nube rosada, deambulando feliz en medio de sátiros, duendes y hadas, algunas de naturaleza sexual ambigua, unas más promiscuas que otras, todos tragando y bebiendo copiosamente de las arcas públicas; tesoros acumulados de la explotación de la riqueza de su reino o país, y de los impuestos obtenidos abruptamente a los insensibles e intolerantes siervos o ciudadanos.

Que “generosos”, aquellos “analistas”, preocuparse tanto por justificar las vilezas de las que supuestamente es objeto el “inocente y desinteresado” Señor Presidente, tan bueno él. Claro que la experiencia nos dice que aquellos psicoanalistas de cabaret barato, en la mayoría de los casos simplemente buscan a través de sus defensas descaradas y laxas llamar la atención ora del “buen” presidente, ora de los patriotas que conforman los llamados círculos rosados y oscuros, con el objeto de ser invitados a la gran comilona de los manjares públicos y naturalmente, compartir los beneficios de las corruptas oscuridades y las lujuriosas fogosidades rosadas, siempre en compañía del Señor Presidente.

Pero, en su necesidad apremiante de buscar simpatías en los patriotas corruptos de turno en el poder; los comentaristas lameculos, cometen una serie de indiscreciones y ligerezas, que son fácilmente detectables; siempre y cuando escudriñemos con tranquilidad y honradez los eufemismos pornográficos de los aduladores en busca del pernil público ansiado.

Por ejemplo resulta difícil creer que un presidente de la República desconozca asuntos tan perfectamente visibles como el problema de la inflación y el efecto negativo que tal fenómeno económico genera en los habitantes de un país. Cómo un presidente inteligente podría no percatarse del problema de la inseguridad pública, y el estado de temor e incertidumbre en el que viven los ciudadanos por aquel flagelo social. Un presidente con sus funciones emocionales equilibradas fácilmente se daría cuenta que determinadas políticas que benefician exclusivamente a determinadas jorgas, públicas o privadas, están afectando el bienestar de las mayorías, independientemente de que algún asesor inmoral intentase ocultarle tal realidad. Un presidente decente, desparasitaría inmediatamente su estado mayor o su conjunto de asesores, una vez detectados los parásitos que pretenden manipularlo. Un presidente inteligente y honesto sabría cuando algún bufón inmoral intentaba engañarlo. Un presidente decente, inteligente, honesto, y equilibrado.

Pero, si en lugar de un presidente decente, inteligente, honesto, y equilibrado, el país es gobernado por un bribón, mentiroso, mañoso, obsceno y perturbado; entonces sí, el fantasma de los círculos oscuros y rosados se vuelve un zombi verdadero y siniestro.

Detrás de las justificaciones amaneradas cobardes y falaces, los aduladores en busca de la suculenta pitanza pública, inconscientemente, presentan una verdad encubierta. Los círculos oscuros y rosados son posibles únicamente con presidentes plagados de antivalores como la laxitud, la codicia, la ambición, la vanidad, la soberbia, la lujuria rosada, y demás vicios propios de los patriotas intensamente desesperados por “sacrificarse” por su país.

La imagen que los aduladores tramposos con su verborrea mojigata presentan de los cándidos presidentes, es la de casi perfectos imbéciles y cretinos, similares a esos reyezuelos europeos, cuyos orígenes incestuosos degeneraban sus capacidades mentales, y que fácilmente eran manipulados por los polichinelas, corifeos, sátrapas y cortesanos que tenían la astucia de exaltar sus torpes y ridículas vanidades. A cambio de los adulos y servilismos, el tiranuelo aristócrata les entregaba literalmente el cetro para que los afortunados taimados hiciesen y deshiciesen a su entero antojo e inmoral satisfacción.

Como mencioné, de las verborreas mentirosas y tramposas, se pude concluir una verdad encubierta; una certeza que demuestra claramente que nuestro país ha estado y estará, gracias a la chusma tonta y curuchupa, gobernado por casi imbéciles y cretinos que en mala hora han desempañado su papel de reyezuelos expoliados por cortes de patriotas incondicionalmente fieles al vicio y la inmoralidad; férreamente encubiertos e impunes detrás de visibles círculos oscuros y ampulosos circulitos rosados.


domingo, 19 de julio de 2009

El video del mono, y los "amoríos" del mudo y el demente.

No puedo decir que me sorprenda demasiado el video en que se ve a uno de los principales líderes de la guerrilla colombiana de las Farc, el llamado mono Jojoy, hablando entre otras cosas sobre las “ayudas económicas” brindadas al entonces candidato a la presidencia del Ecuador Rafael Correa, así como mencionando a los emisarios de Correa y sus patiños chauvinistas que permanentemente los visitaban en la selva, ora ecuatoriana, ora colombiana.

Ciertamente, podría ser un video falso; podría tratarse de una manipulación. Pero por otro lado podría ser real. De dónde, un tipo económicamente pobre como Correa sacó el dinero para enfrentar dos campañas electorales millonarias, es una incógnita que podría fácilmente explicarse si damos credibilidad a las palabras del “mono” guerrillero.


Un aspecto interesante que presenta el video es la manera tan peculiar y torpe que este jefe guerrillero tenía de rendir cuentas a las tropas acerca de asuntos que normalmente deberían permanecer en total secreto y en conocimiento exclusivo de los principales líderes del grupo armado; fundamentalmente para evitar que aquellas datos e informaciones puedan terminar filtrándose a oídos del enemigo como en efecto sucedió o pudo haber sucedido. Es que resulta difícil creer que asuntos de intensa seriedad y que exigirían una confidencialidad extrema sean tratados de una manera tan campechana, socialista y ramplona. La explicación sería que, o el video es falso, o el mono Jojoy es un estúpido parlanchín.

Esta nueva revelación que es un capítulo más de esta sórdida y repugnante telenovela que tiene como principales actores por un lado a Correa y sus patiños chauvinistas, y por otro a Uribe y sus narcoparamilitares fascistas, demuestra el nulo respeto y afecto que ese par de miserables y sus incondicionales alcahuetes y asesinos tienen para con sus propios pueblos y sus “hermanos” vecinos.


La posición oficial del Ecuador en el problema colombiano siempre fue el de no involucrarse. No involucrarnos no significaba adoptar una posición neutral en el conflictivo, sino, dejar en claro que bajo ninguna circunstancia, ni directa ni indirectamente, el País o ecuatoriano alguno, iban a intervenir en el conflicto colombiano, independientemente de los afectos u odios que los ecuatorianos o los grupos políticos de nuestro País pudiesen tener a favor o en contra de los dos bandos igualmente despreciables y criminales.

Ciertamente el Ecuador fue víctima de presiones del Narcogobierno Paramilitar de Colombia, en el sentido de intentar obligarnos a participar en la guerra que el “lagañoso” Uribe llevaba y lleva contra las hordas de secuestradores y asesinos de la guerrilla colombiana. Pero, de una u otra manera, el maquiavélico y enfermizo Alvaro no consiguió involucrarnos; no lo consiguió, hasta que llegó el Gobierno de Alianza País; hasta que aterrizó la Presidencia de Rafael Correa y sus patiños chauvinistas.

Todo el actual relajo, no es sino el resultado de una secuencia de causas y efectos, cuyo origen comienza con la intromisión del Gobierno del mudo Correa, primero con la participación del entonces ministro Gustavo Larrea, su alter ego Chauvín, la Aldhu del chileno Juan de Dios Parra y sus “ayudas humanitarias” en favor de los “desplazados colombianos”. Luego continúa con las conversaciones de Larrea y Chauvín con los jefes guerrilleros de las FARC a favor de un supuesto “canje humanitario”, diálogos que nunca fueron bien vistos por el Narcogobierno paramilitar de Uribe; y posteriormente con la sospechosa incompetencia del Gobierno de Rafael Correa en cuanto a cuidar eficientemente la frontera norte, que terminó concluyendo en el bombardeo de Angostura y, ahora sabemos, la ejecución de varios guerrilleros, incluido Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano por parte de fuerzas colombianas.

Colombia es un país con reputación internacional de alcantarilla. Su economía está contaminada por los miles y miles de millones de dólares que el tráfico de drogas le reporta año tras año. Que conste que no voy a calificar de Narcosociedad al conglomerado social colombiano porque seguro estoy que deben existir colombianos honrados que sufren al ver a su país cada vez más corrupto y violento; pero sí llama la atención que un demente asesino como Uribe sea elegido presidente de la República de Narcolombia y posteriormente reelegido con abrumadora votación. Es evidente, que la sociedad colombiana en su mayoría está completamente despistada, pues, le importa un comino que oleadas y oleadas de colombianos, gente de su propio país huyan en condiciones de miseria a otro, en busca de salvar sus vidas. Está claro que aceptaron temerosa y dócilmente la posibilidad de una supuesta paz obtenida a sangre y fuego, que les vendió un narcopresidente que justifica y sacramenta la impunidad de sus asesinos paramilitares, mientras por otro lado promete aniquilar a cada guerrillero que se cruce en su camino.

En resumen Colombia no tiene nada que perder en su enfrentamiento "diplomático" con Ecuador, es más ha salido ganando, pues, ha podido inculpar a terceros, con razón o sin esta, de su incapacidad para solucionar el problema del narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo guerrillero. Ecuador sí que ha perdido y mucho. Es obvio, que en ese enfrentamiento nuestro País ha salido perdiendo. Principalmente, debido a: la ineptitud sospechosa de Correa para aclarar ciertos indicios y pruebas que vinculan a su Gobierno con la guerrilla colombiana; la presencia en su gabinete y buró politico de individuos que han reconocido públicamente sus afectos con la guerrilla colombiana; los indicios y verdades incómodas que muestran, de una u otra manera, a nuestro parlanchín presidente como amistoso simpatizante y defensor de amigos de narcotraficantes, secuestradores y asesinos. Además de la irresponsabilidad y torpeza de Correa y sus patiños chauvinistas para manejar el escandaloso asunto, de una manera que proteja la imagen y reputación del Ecuador.

Es indudable que el “descubrimiento milagroso” del video y la presentación pública del video responde a una “ofensiva informativa” del demente Uribe, en virtud de la actual coyuntura política internacional latinoamericana. Es obvio que detrás de la “sorpresiva” presentación de la película está la garra del Gobierno narcoparamilitar colombiano. Pero, considerar esa explicación como una evidencia de la falsedad de dicho video, es poco menos que un disparate. Sin embargo, nuestro indiscreto presidente, el mudo, recurre a esta para justificar su “inocencia”. Inclusive, algún imbécil por ahí, un tipo de apellido Carvajal, que en mala hora ocupa el cargo de Ministro de Defensa, inflado de patrioterismo correano, reta a sus “aliados y amigos” de las Farc para que revelen los nombres de los tales emisarios. ¡Qué calidad de estadista! ¡Qué calidad de estadista, el muy palurdo!


En cuanto a las hordas sociales nacionalistas y sus respuestas frente a este nuevo capítulo grosero y despreciable del culebrón “los amores del Rafa y el Alvaro”, una vez más han adoptado una posición, por decir lo menos, tonta y ridícula. Son incomprensibles las actitudes extremistas de muchos ecuatorianos, y me refiero a ésos, que se jactan de ser “anticorreístas”, y que, en lugar de exigir una inmediata investigación imparcial a las respectivas autoridades judiciales, adoptan una posición afectiva y agradecida en favor del presidente narcoparamilitar colombiano, y le dan absoluta credibilidad a uno de los líderes de los secuestradores, narcotraficantes y asesinos de la guerrilla colombiana. Por otro lado, los “correístas”, claman con su típico y oprobioso servilismo que la denuncia es nada más que una campaña de desprestigio estimulada por el “Gobierno Imperialista Yanqui”. ¡Qué bárbaro! Y pensar que debido a ese grupo de bolonios parlantes, tumultuoso y numeroso, “correístas y anticorreístas”, es que el Gobierno de la Involución ciudadana ha logrado consolidarse en el Poder.

Es vergonzoso y risible ver como el Presidente de los ecuatorianos hace el ridículo cuando para señalar su inocencia recurre a la supuesta declaración oficial de las Farc en el sentido de que el video es un montaje. ¡Qué carajo de asesores, tiene este pobre hombre! ¡No hay por ahí un racional que le diga señor presidente no hable pendejadas! ¡Acaso todos sus asesores son, ¡todos!, una manada de mangajos dedicados e interesados exclusivamente en tragar los sabrosos y opíparos banquetes pagados con nuestros impuestos!

Las declaraciones de Correa y sus patiños chauvinistas están plagadas de incongruencias, contradicciones y disparates que lo único que consiguen es hundirlos más y hacerle quedar mal al País, todavía más. Por un lado dicen que los videos son falsos. Por otro lado exigen a las Farc revelen los nombres de los emisarios de Correa; ahora bien, ¡qué importancia tienen los nombres de los emisarios!, si el "mono" Jojoy alto jefe de las Farc., está diciendo que colaboraron económicamente en la campaña de Correa. ¡Cuánta irresponsabilidad y torpeza al hacer declaraciones! Si no saben qué decir ¡cállense la boca! No habrán escuchado alguna vez la expresión: “Sin comentarios”. Que interés tan absurdo por justificarse tonta y atropelladamente. Una vez más queda demostrada la condición primitiva y chabacana de los “estadistas” chauvinistas del socialismo del siglo XXI. Uno observa que el País está en manos de estos torpes incompetentes, y se da cuenta fácilmente por qué vivimos de relajo en relajo, uno peor que otro.

Hasta donde llegaremos con las amenazas, insultos, agresiones y “afectos” del mudo y sus patiños en contra del lagañoso demente y sus paramilitares, y viceversa; es algo difícil de presagiar. Probablemente sigan vendiendo circo a sus incondicionales seguidores de uno y otro lado de la frontera. Por mi parte, permítanme respetables lectores solamente una protesta sincera y emocionada a nuestro folklórico y estrafalario presidente: ¡Hasta cuándo padre Correa……………………hasta cuándo!

viernes, 17 de julio de 2009

Buena Vista Social Club, mucho más que un exitoso álbum musical.

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver un documental relacionado con el disco Buena Vista Social Club del guitarrista estadounidense Ry Cooder, y los talentosos músicos cubanos: Francisco Repilado “Compay Segundo”, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Rubén González y algunos más, prístinos artistas de la isla azucarera. Disco que en 1997 ganó el Grammy al mejor álbum tropical latino. Cabe aclarar que originalmente la expresión “Buena Vista Social Club” definía a un centro de danza y actividades musicales en la Habana durante los años 40 del siglo pasado.

A pesar de que los ritmos caribeños no están dentro de mi especial afecto; sin embargo, disfrute mucho escuchando los viejos éxitos de aquellos soneros cubanos, muchos de ellos, en el momento de la filmación, bastante añejos y maltratados.

Una semana después, volví a mirar el reportaje, pero en esa ocasión no fue la música lo que más me llamó la atención; sino, los testimonios del pianista Rubén González y el cantante Ibrahim Ferrer; esos sentimientos me motivaron a escribir algunas líneas. En aquellas épocas no poseía una bitácora donde dejar patentadas mis opiniones, razón por la cual me vi obligado a recurrir al foro web de un medio radial quiteño. Pero, la indolencia e irrespeto de aquellos hicieron que las expresiones desaparezcan de la noche a la mañana. Sin embargo, en ocasiones no hay mal que por bien no venga, de manera que, esta vez en mi propia cueva, aquellas opiniones de hace un par de años quedan finalmente impresas en la red, incluidas algunas observaciones adicionales.

Rescatados por Ry Cooder y el músico cubano Juan de Marcos González, alrededor del año 1996, estos verdaderos genios de la música, en ese momento, ancianos, yacían olvidados y maltratados por el sistema socialista cubano. ¿Por qué gente de ese calibre había sido tratada tan groseramente por un sistema que se jacta de sus logros en el ámbito de la cultura y educación? Pues no lo sé. Tal vez esos logros, no son tales. Tal vez. Quizá su música fue considerada antirrevolucionaria. Probablemente su genialidad era un peligro para la revolución o eso pensaban los dictadores socialistas y sus sátrapas incondicionales. Quién sabe.

Durante el desarrollo de la filmación del documental “Buena Vista Social Club”, alrededor del año 1998; no recuerdo exactamente si fue a raíz de una pregunta de Ry Cooder o ante lo evidente de su desgracia económica, el veterano morocho Ibrahim Ferrer, se sinceró, señalando que a él, no le avergonzaba picar carbón o lustrar zapatos para ganarse la vida. ¡Un cantante como Ferrer, lustrando zapatos! Un tipo que pudo ser millonario, sacando brillo a los zapatos de los turistas y burócratas del partido socialista cubano.

Quizá, especulando se habría podido tachar de irresponsable a Ibrahim, talvez su desgracia radicaba en su propia irresponsabilidad, en su incapacidad para buscarse una vida mejor que la que tristemente parecía tener; pero, la suerte de los demás músicos o por lo menos de la gran mayoría de ellos mostraba no ser diferente a la del cantor de piel morena. Divagando se me ocurrió que a lo mejor no quisieron adherirse a la música oficial, a la autorizada por el régimen. Pablo Milanés sí lo hizo y Silvio Rodríguez también, no cabe duda que la revolución sí fue generosa con ellos.

Es triste ver como los sistemas políticos despóticos; las visiones desquiciadas del mundo perfecto de una manada de tiranos rojos, amarillos, azul o verdeolivas; las ideologías tiránicas; etc., terminan afectando la libertad de los hombres y mujeres. Si te sometes a la esclavitud del pensamiento, ¡triunfas!; si te callas y sigues al pie de la letra las consignas de los tiranos curuchupas o seudo ateos, ¡engordas! Pero, si por algún motivo tus convicciones, creencias, aficiones, talentos, tu identidad, o autonomía, no son compatibles con la visión oficial de las jorgas amarillas, rojas, azules o verdeolivas, ¡estás jodido! ¡Vaya sociedad, jodida sociedad, en la que vivimos!

Sin embargo, a pesar de toda esa represión cultural, olvido estatal y violencia social, los veteranos del Buena Vista Social Club y los demás artistas que intervinieron en aquel proyecto exitoso se salieron con la suya. ¡Que gran ejemplo! A pesar de los estados y sistemas totalitarios, siempre, los hombres libres, con su talento y creatividad consiguen ser efectivamente libres, de una u otra manera; con su genialidad, en su mente, con su trabajo honrado, ¡triunfan!, siempre libres.