Debo confesar que estoy de acuerdo con aquellas personas que consideran al Partido Demócrata de los EE.UU., como una versión mojigata, mediocre y remilgada del Partido Republicano. Me atrevo a decir que unos y otros, constituyen la partidocracia estadounidense; las mafias que alternativamente se enfrentan y prestan el poder, en una falsa Democracia, que más bien debería denominarse Plutocracia; pues, son finalmente, las escasas, opulentas y tradicionales familias estadounidenses, las que dominan aquel País, tan plagado de contradicciones.
Por lo mismo, me resulta chocante leer o escuchar las acusaciones y críticas de los primos conservadores o republicanos, en contra de sus parientes mafiosos, los demócratas; etiquetándoles maliciosamente de: "socialistas" o "comunistas". Pero, supongamos que así fuese, supongamos que los miembros del Partido Demócrata, efectivamente son mediocres, mojigatos y remilgados socialistas o comunistas; entonces, yo me atrevo a calificar a los puritanos intolerantes y feroces conservadores como: radicales socialistas o fanáticos comunistas. Sería lógico, considerando el fundamentalismo de los curuchupas republicanos, frente a la “moderación” diplomática de los seudo demócratas.
Es por esto, y por otras razones que, me ha resultado desagradable conocer los calificativos de, socialista y comunista, que Barack Obama, abundante pero no cariñosamente, ha recibido de sus primos republicanos de las mafias conservadoras.
Más de una persona inteligente ha concluido que los EE.UU., es una Nación cuyo sistema, más que democrático, es un burdo mestizaje entre Teocracia y Plutocracia. El gobierno de, por y para, ricos puritanos y seglares anglosajones de piel descolorida. Una pequeña jorga social, que dirige a la gran mayoría de estadounidenses, a través de las mafias de los dos poderosos partidos políticos, los “radicales comunistas” (republicanos), y los “mediocres socialistas” (demócratas).
Resulta evidente que, para estas autocalificadas élites, fieles representantes de la “incolora e insípida raza superior” la elección del afroamericano Barack Obama, constituyó una afrenta que no están dispuestos a tolerar; y es evidente que moverán todo su poder e influencias para destrozar inmisericordemente su imagen, y presentar a Barack Obama como un inexperto e incompetente “socialista”.
Es verdaderamente repugnante constatar la perversidad criminal y el cinismo e hipocresía, dantescos, de los declarados enemigos de Obama. Cómo se puede entender que un sacerdote de una religión cristiana protestante, una religión, que entre otras máximas dice, “amaos los unos a los otros”, estimule el odio en sus rebaños, diciendo que “reza a Dios por la muerte de Obama”. Cómo se puede entender que una sociedad inteligente y decente, tolere a este tipo de imbéciles beatos que fungen de ser sus líderes. Cómo entender que pastores “pro vida”, que dicen estar en contra del aborto, deseen fervientemente la muerte de otro ser humano, simplemente porque, aquel, piensa diferente.
Hace unos días, me encontré con un reportaje que narraba las masacres de las fuerzas de "pacificación" estadounidenses y de sus aliados, en Afganistán; sobre todo un episodio terrible vinculado con la masacre de prisioneros en una de aquellas siniestras cárceles, donde desesperados por las torturas y asesinatos de las que eran objeto, intentando defenderse, habían sido literalmente masacrados. También conocí el caso del terrible “Convoy de la Muerte” y de las infernales salvajadas sanguinarias cometidas por supuestos seres humanos en contra de otros seres humanos. Luego, otro artículo me dejó sorprendido e indignado; ex jefes de la CIA, solicitaban a Barack Obama, que renunciase a la posibilidad de iniciar una investigación sería para conocer los actos de terrorismo de Estado, o las torturas, asesinatos y genocidios cometidos por soldados y agentes de “inteligencia” estadounidenses; señalando tácitamente que aquello sería un golpe bajo al espíritu patriota de los agentes y soldados de EE.UU. Casi diciéndole que investigar los cobardes y brutales crímenes de las tropas y agentes estadounidenses, sería una acto de traición a la Patria. Increíble.
No menos detestables e increíbles son las críticas desvencijadas de muchos “republicanos” de América Latina, que intentan seguirle el ritmo a las críticas a las legítimos conservadores estadounidenses, “born in the USA”. Por ejemplo, por ahí algún tarugo disque libertario, decía que la crisis económica de los EE.UU., era responsabilidad exclusiva de Obama. Otro, conservador liberal (no es broma, así se hacía llamar el zopenco tercermundista), calificaba a Barack de comunista, simplemente por intentar crear un sistema de salud general, para todos los estadounidenses; un sistema que cubra a los alrededor de 40.000.000 de estadounidenses que no tienen seguro de salud, debido a las primas altísimas de los seguros privados. Un sistema público que compita con los poderosos monopolios de los seguros privados. Que irónico, que quienes se dicen enemigos de los monopolios estatales, cierren la boca cuando se trata de censurar las prácticas despiadadas de los privados oligopolios mercantilistas. Aunque en realidad no tiene nada de irónico considerando la naturaleza hipócrita de aquellos “radicales comunistas del neo conservadurismo”.
De verdad que, Barack Obama, se metió en tremendo lío; entre el racismo de los nuevas reediciones del Ku Klux Klan, las venganzas religiosas, las presiones de los republicanos y de sus propios colegas demócratas, el odio multiétnico, los apetitos infernales de los dueños del complejo industrial militar, el odio y codicia de las tradicionales mafias elitistas, el terrorismo internacional, las amenazas internas, el narcotráfico y el consumo de drogas, la corrupción usurera de la bancocracia estadounidense, la crisis económica heredada de los patriotas republicanos, un sistema estatal cada vez más violento y reaccionario con notorios y abruptos tintes policíacos y marciales, las cóleras patrioteras del gorila venezolano, etc., etc., etc.; el tipo tiene para rato.
Que lejos han quedado aquellos tiempos del discurso de Gettysburg, aquel pronunciado por el larguirucho Abraham Lincoln, que más o menos comenzaba así: “Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales……”.
No me sorprendería que por ahí algún “libertario”, de aquellos que fácilmente se confunden con los fundamentalistas comunistas, por su odio e hipocresía, se atreva a calificar de “¡socialista!” o inclusive “¡comunista!”, al honesto Abraham. No me sorprendería.

