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lunes, 1 de junio de 2009

¿Y dónde quedó La Reforma Política?

Sin duda, algunos ecuatorianos debemos habernos sentido felizmente emocionados al contemplar las imágenes de aquellos tres delincuentes politiqueros, Abdala Bucaram, Jamil Mahauad, Y Lucio Gutiérrez, huyendo desaforadamente con sus respectivos testaferros y secuaces, perseguidos por una multitud ansiosa de hacerles pagar todos sus latrocinios y crímenes.

Al ritmo de “¡qué se vayan todos!”, la enorme mayoría de ecuatorianos, nativos y residentes en Quito, arrojaron en tres gloriosas ocasiones a los pillos que gracias a un sistema electoralmente injusto y mafioso se habían colado en la Presidencia de la República.

Muchos quienes hubiésemos querido estar ahí, participando en aquellas manifestaciones, Verdaderas Manifestaciones de Civismo, pues que más Cívico puede ser el acto de un pueblo indignado echando a una jorga de delincuentes del poder público; pensamos inocentemente que la sociedad ecuatoriana había madurado por fin. Creímos que la posibilidad de crear un verdadero País, donde la sensatez, la honradez y la justicia sean una constante, era una potencial y honrosa realidad a futuro. Entusiasmados por el ejemplo de un grupo generoso de quiteños y ecuatorianos, imaginamos un País libre de la influencia malsana de tanto politicastro hijo de mala madre. Pensamos ingenuamente que en un mañana muy cercano tendríamos a ciudadanos honrados y capaces dirigiendo al Estado. En fin, divagábamos felices ante la perspectiva de crear una Democracia, en la acepción honrosa de aquella expresión.

Pero, la realidad ha demostrado que nuestros cándidos sueños no pasaban de ser meras fantasías únicamente posibles en “La Tierra del Nunca Jamás”.

La Partidocracia sucia y engañosa astutamente, al notar que estábamos cansados de la misma jorga mafiosa populista y curuchupa, nos envío a una piara de bastardos disfrazados de disque intelectuales y redentores apolíticos. La corrupción degenerada de los miasmas socialcristianos, demócratacristianos, roldocistas, socialdemócratas, curuchupas, etc.…; sirvió para esconder las notorias conductas arribistas, maquiavélicas, oportunistas y ambiciosas de los nuevos retoños de la prostituta partidocracia.

Y así, nuevamente el sistema mafioso y dictatorial, volvió a gobernar este País; ciertamente con rostros diferentes, con las hipócritas caras de la nueva generación de politiqueros y patrioteros; iguales en apetitos a sus corrompidos padres y abuelos; pero muchísimo más experimentados y atrevidos en recurrir a las ruines estratagemas de la mentira, el engaño y el crimen público; pues contaban con los antecedentes e influjos deshonrosos de sus envilecidos ancestros.

Finalmente, la posibilidad de una Reforma Política ha quedado como un triste sueño inalcanzable. Reflexionar sobre aquella quimera trae más depresiones que ilusiones. Quizá estamos equivocados cuando pensamos que los pueblos merecen vivir bajo un sistema realmente democrático; talvez los vicios de la estupidez, envidia, mezquindad, servilismo y crimen, encarnados en sociedades amantes de la vara infame del Tirano que los esclaviza sean correspondientes con las crueles e inmorales dictaduras que predominan en aquellas fincas o haciendas mal llamadas países. Quizá la Democracia sea un sistema exclusivo, único de seres humanos que veneran y aman la Libertad, la Verdad y la Justicia.