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domingo, 28 de junio de 2009
Acerca del editorial de Diario Hoy: "En el país, hace falta una revolución ética y moral".
Señores de Diario Hoy.
Con respecto al Editorial del Domingo, 28 de junio del 2009, cuyo titular decía, “En el país hace falta una revolución ética y moral”; quiero mencionarles lo siguiente:
El concepto de revolución, en términos sociales, va de la mano, inevitablemente, de la violencia, es decir, señores de Diario Hoy, ustedes tácitamente están diciendo que este País necesita un cambio violento ético y moral; lo cual es un completo contrasentido; pues la Moral y la Ética repudian la violencia.
Decir: “a este país le falta una revolución ética y moral”, es prácticamente cantinflear; decir de todo y no decir nada. Es obvio que la sociedad y la cultura ecuatoriana necesitan acoger la Moral en sus actitudes y conductas. Pero, uno espera escuchar aquello de boca de los politiqueros de turno que esperan crearse una imagen de hombres preclaros, o de gente ingenua o incauta que apenas ayer se dio cuenta de algo evidente; pero no de un medio de comunicación medianamente eficiente como Diario Hoy.
La prensa ecuatoriana, por lo menos aquella que no responde exclusivamente a los intereses económicos o prejuicios sociales de sus dueños, debería darse un baño de verdad y reconocer que tienen mucho de responsabilidad en el relajo de este País. Unos más otros menos, pero, en general todos han contribuido al desmadre.
¿Quiénes invitan a los noticieros de televisión, o programas de opinión a los mismos politiqueros de la bastarda partidocracia?, no el pueblo ciertamente. ¿Quiénes permiten que los testaferros seudo intelectuales de las mafias corruptas escriban en las páginas de opinión de los diarios?, no el ciudadano común y corriente.
Mucho me gustaría decir que las páginas de opinión de Diario Hoy se encuentran impresas de sana subjetividad, de opiniones equilibradas de gente decente e inteligente. Pero lamentablemente no es así, por lo menos no en la gran mayoría de los casos.
Que se puede decir de la gran mayoría de medios; acaso no son simples cloacas promocionales, gacetillas amarillistas o departamentos de promoción y propaganda televisiva de los señores gamonales de la época; negocios creados para mantener un estado de cosas. ¡Periodismo ético!, ¿cuándo? Pero, basta ver como los “dueños” de estos medios y sus respectivos títeres, olvidando su función de periodistas adoptaron la profesión de “políticos”; quizá debido a que nunca entendieron su condición y función de verdaderos periodistas. No existen como medios objetivos; hacen de todo, menos periodismo ético.
Ciertamente todas las instituciones de este Ecuador están salpicadas por los miasmas de la corrupción o la estupidez ignorantona. Todas las instituciones. Incluyendo la prensa, especialmente la prensa. Señores deben reconocerlo, la prensa ha sido cómplice del desastre nacional, estoy hablando en términos generales, por lo mismo reconozco honorables excepciones; pero, aquel conglomerado de prensa monopólica y mercantilista ha sido cómplice de los gobiernos y dictaduras corruptas de turno en el poder.
No es solamente cuestión de decir: “¡Nuestro medio es independiente, pluralista, imparcial, etc.!” No. No es cuestión de pregonar las supuestas virtudes y ¡listo!, por arte de magia estas se hacen realidad.
Ustedes conocen la calidad y condiciones de la mayoría de los ecuatorianos, de aquellos que en su momento votaron por Febres Cordero, Borja, Durán Ballén, Bucaram, Mahauad, Gutiérrez y Correa; y no aprendieron de su error; gente que se ha ratificado en sus tropiezos por razones que no voy a enumerar. Pero ustedes las conocen de sobra, están conscientes de ello. Sin embargo, ustedes que conocen la verdad de este sistema político inmundo, que deberían desde su posición privilegiada; sí señores privilegiada, deberían crear conciencia pública, y me refiero a la prensa en general; no lo hacen.
Cómo es posible que, Diario Hoy, que exige revolución moral y ética tenga entre sus principales colaboradores de opinión a gente como Ernesto Albán Gómez, empleado del Gobierno de Oswaldo Hurtado; o Simón Espinoza, un amargado con complejo de intelectual, que se lamenta no haber tenido las “agallas” en su juventud para incursionar en las podredumbres de la filiación religiosa inmoral.
Cómo la prensa puede rechazar su evidente participación en la desgracia del País, cuando poco o nada ha dicho de la ausencia de libertad política en favor de los comunes y corrientes ciudadanos; actitud que contribuyó, ahí sí eficientemente, para que en el pasado los politiqueros curuchupas saquearan el País; y ahora, la partidocracia con nueva jeta se adueñe del poder una vez más. Entonces de qué se queja la prensa, si con su corrupción e incompetencia, con su incapacidad para evolucionar moralmente y desparasitarse a sí misma, ha colaborado directa o indirectamente con las inmoralidades de la clase política. Cómo pueden exigir a los ciudadanos, lo que ustedes mismos han sido incapaces de hacer, a pesar de su posición de privilegio. Será que, siempre es mejor ver la paja en ojo ajeno que el bosque en el propio.
Señores pronto ingresará un nuevo Congreso o Asamblea, el nombre no importa; es fundamental que la prensa honrada y que tiene verdadero interés por contribuir con cambios para bien en este País, presione a través de la intervención de nuevos actores de opinión por una purificadora Reforma Política.
Los ecuatorianos en cada oportunidad que sacamos a los pillos que se colaron a Carondelet, dijimos: ¡que se vayan todos! Ciertamente una utopía. Pero, ya que es imposible aquello, luchemos para romper las cadenas de la sucia partidocracia; exijamos que se establezcan marcos políticos y legales que garanticen el derecho de los ciudadanos a participar en política como individuos libres. Que se fijen regulaciones que rompan la hegemonía de las mafias de los grupillos que manejan el escenario político a su antojo. Establezcamos normas para que los públicos patriotas delincuentes que robaron y saquearon el Estado ya no puedan volver a hacerlo. Que se le dé poder a los ciudadanos; no a las mafias, sean quienes sean.
En esa “revolución” el papel de la prensa honrada es fundamental. Basta de dar apertura a los mismos politiqueros de siempre. Permitan que la opinión pública se vea enriquecida por los comentarios de nuevos actores sociales; den apertura a las palabras sabias de gente inteligente y decente. En este País hay gente honrada. Este País no está integrado exclusivamente de pillos, y ustedes lo saben.
Señores de diario Hoy, un demagogo y oportunista inmoral del siglo pasado solía decir: “¡queréis revolución, hacedlo primero en vuestros corazones!” No recurran ustedes también a esa expresión descarada, que buscaba encubrir corrupción, incapacidad y desvergüenza. Den el ejemplo, sean ese faro honorable que guíe la sana conciencia pública; y por favor, basta de hablar de revoluciones, que si algo ha tenido este país es demasiadas revoluciones; pinches, cínicas y cochinas revoluciones.
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lunes, 1 de junio de 2009
¿Y dónde quedó La Reforma Política?
Sin duda, algunos ecuatorianos debemos habernos sentido felizmente emocionados al contemplar las imágenes de aquellos tres delincuentes politiqueros, Abdala Bucaram, Jamil Mahauad, Y Lucio Gutiérrez, huyendo desaforadamente con sus respectivos testaferros y secuaces, perseguidos por una multitud ansiosa de hacerles pagar todos sus latrocinios y crímenes.
Al ritmo de “¡qué se vayan todos!”, la enorme mayoría de ecuatorianos, nativos y residentes en Quito, arrojaron en tres gloriosas ocasiones a los pillos que gracias a un sistema electoralmente injusto y mafioso se habían colado en la Presidencia de la República.
Muchos quienes hubiésemos querido estar ahí, participando en aquellas manifestaciones, Verdaderas Manifestaciones de Civismo, pues que más Cívico puede ser el acto de un pueblo indignado echando a una jorga de delincuentes del poder público; pensamos inocentemente que la sociedad ecuatoriana había madurado por fin. Creímos que la posibilidad de crear un verdadero País, donde la sensatez, la honradez y la justicia sean una constante, era una potencial y honrosa realidad a futuro. Entusiasmados por el ejemplo de un grupo generoso de quiteños y ecuatorianos, imaginamos un País libre de la influencia malsana de tanto politicastro hijo de mala madre. Pensamos ingenuamente que en un mañana muy cercano tendríamos a ciudadanos honrados y capaces dirigiendo al Estado. En fin, divagábamos felices ante la perspectiva de crear una Democracia, en la acepción honrosa de aquella expresión.
Pero, la realidad ha demostrado que nuestros cándidos sueños no pasaban de ser meras fantasías únicamente posibles en “La Tierra del Nunca Jamás”.
La Partidocracia sucia y engañosa astutamente, al notar que estábamos cansados de la misma jorga mafiosa populista y curuchupa, nos envío a una piara de bastardos disfrazados de disque intelectuales y redentores apolíticos. La corrupción degenerada de los miasmas socialcristianos, demócratacristianos, roldocistas, socialdemócratas, curuchupas, etc.…; sirvió para esconder las notorias conductas arribistas, maquiavélicas, oportunistas y ambiciosas de los nuevos retoños de la prostituta partidocracia.
Y así, nuevamente el sistema mafioso y dictatorial, volvió a gobernar este País; ciertamente con rostros diferentes, con las hipócritas caras de la nueva generación de politiqueros y patrioteros; iguales en apetitos a sus corrompidos padres y abuelos; pero muchísimo más experimentados y atrevidos en recurrir a las ruines estratagemas de la mentira, el engaño y el crimen público; pues contaban con los antecedentes e influjos deshonrosos de sus envilecidos ancestros.
Finalmente, la posibilidad de una Reforma Política ha quedado como un triste sueño inalcanzable. Reflexionar sobre aquella quimera trae más depresiones que ilusiones. Quizá estamos equivocados cuando pensamos que los pueblos merecen vivir bajo un sistema realmente democrático; talvez los vicios de la estupidez, envidia, mezquindad, servilismo y crimen, encarnados en sociedades amantes de la vara infame del Tirano que los esclaviza sean correspondientes con las crueles e inmorales dictaduras que predominan en aquellas fincas o haciendas mal llamadas países. Quizá la Democracia sea un sistema exclusivo, único de seres humanos que veneran y aman la Libertad, la Verdad y la Justicia.
Al ritmo de “¡qué se vayan todos!”, la enorme mayoría de ecuatorianos, nativos y residentes en Quito, arrojaron en tres gloriosas ocasiones a los pillos que gracias a un sistema electoralmente injusto y mafioso se habían colado en la Presidencia de la República.
Muchos quienes hubiésemos querido estar ahí, participando en aquellas manifestaciones, Verdaderas Manifestaciones de Civismo, pues que más Cívico puede ser el acto de un pueblo indignado echando a una jorga de delincuentes del poder público; pensamos inocentemente que la sociedad ecuatoriana había madurado por fin. Creímos que la posibilidad de crear un verdadero País, donde la sensatez, la honradez y la justicia sean una constante, era una potencial y honrosa realidad a futuro. Entusiasmados por el ejemplo de un grupo generoso de quiteños y ecuatorianos, imaginamos un País libre de la influencia malsana de tanto politicastro hijo de mala madre. Pensamos ingenuamente que en un mañana muy cercano tendríamos a ciudadanos honrados y capaces dirigiendo al Estado. En fin, divagábamos felices ante la perspectiva de crear una Democracia, en la acepción honrosa de aquella expresión.
Pero, la realidad ha demostrado que nuestros cándidos sueños no pasaban de ser meras fantasías únicamente posibles en “La Tierra del Nunca Jamás”.
La Partidocracia sucia y engañosa astutamente, al notar que estábamos cansados de la misma jorga mafiosa populista y curuchupa, nos envío a una piara de bastardos disfrazados de disque intelectuales y redentores apolíticos. La corrupción degenerada de los miasmas socialcristianos, demócratacristianos, roldocistas, socialdemócratas, curuchupas, etc.…; sirvió para esconder las notorias conductas arribistas, maquiavélicas, oportunistas y ambiciosas de los nuevos retoños de la prostituta partidocracia.
Y así, nuevamente el sistema mafioso y dictatorial, volvió a gobernar este País; ciertamente con rostros diferentes, con las hipócritas caras de la nueva generación de politiqueros y patrioteros; iguales en apetitos a sus corrompidos padres y abuelos; pero muchísimo más experimentados y atrevidos en recurrir a las ruines estratagemas de la mentira, el engaño y el crimen público; pues contaban con los antecedentes e influjos deshonrosos de sus envilecidos ancestros.
Finalmente, la posibilidad de una Reforma Política ha quedado como un triste sueño inalcanzable. Reflexionar sobre aquella quimera trae más depresiones que ilusiones. Quizá estamos equivocados cuando pensamos que los pueblos merecen vivir bajo un sistema realmente democrático; talvez los vicios de la estupidez, envidia, mezquindad, servilismo y crimen, encarnados en sociedades amantes de la vara infame del Tirano que los esclaviza sean correspondientes con las crueles e inmorales dictaduras que predominan en aquellas fincas o haciendas mal llamadas países. Quizá la Democracia sea un sistema exclusivo, único de seres humanos que veneran y aman la Libertad, la Verdad y la Justicia.
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