martes, 16 de febrero de 2010
Carnaval, partidocracia, los “pelucas” y el gobierno del domingo.
Luego de transcurrir cinco o seis minutos llegué a una visera, de esas que sirven de parada, señalamiento y resguardo, en la espera de algún vehículo público que me transporte hacia el norte de Quito. Pasaron cinco minutos y nada, luego diez y nada que bus o colectivo, ni siquiera un mendigo taxi. Aburrido me perdí en la nada, cuando de repente mi mirada se fijó en una persona que se encontraba al otro lado de la avenida. Se trataba de una joven mujer, con rasgos que me atrevería a calificar propios de una quiteña popular. Parecía, al igual que Yo, estar esperando un transporte que la condujera, en su caso, más al sur de la ciudad.
Al girar mi rostro azarosamente a la derecha noté que a no menos de diez metros de la mujer, se movilizaban con rumbo a ella, una caterva de cuatro sujetos de características escandalosas y rostros indígenas. Sonriendo cretinamente el cuarteto cruzó por detrás de la mujer, que prefirió ignorar su presencia alborotadora.
Parecía que el asunto terminaría siendo un hecho apático, sin ninguna trascendencia, cuando de repente, uno de los energúmenos, se dio vuelta y armado de un globo inflado con agua, se acercó a la mujer y le descargó en el rostro un golpe brutal con aquel objeto. La mujer sacada de su tranquilidad por el golpe bestial, apenas pudo emitir un susurro de dolor y espanto, pues la frialdad del agua bañándole indolentemente el rostro y empapando su cuerpo, de alguna manera la abstrajo de la cobarde agresión.
Mientras la pobre mujer inclinaba su rostro hacia adelante intentado evitar que el resto del agua chorrease a su torso, el grupo de canallas malvivientes se alejaban risoteando imbécilmente, satisfechos de su salvajismo.
Desde mi posición no podía creer la agresión de la que había sido testigo; la sorpresa y rechazo cobró notas de indignación cuando pude constatar que la boca de la pobre chica se pintaba de un líquido rojizo que parecía desfilar justamente en el lugar más frágil donde la violencia del objeto había golpeado con más dureza.
Mientras la pobre mujer seguramente se preguntaba espantada y adolorida, “¡por qué?”, un bus apareció de no sé donde; sin mediar espera, subí al vehículo y mientras me alejaba ya sentado, la imagen brutal se repetía en mi mente, al tiempo que contrariado, cuestionaba al mundo y a sus hijos, ¡por qué tanta estupidez y violencia!
La anécdota es apenas una de las múltiples muestras de violencia que se repiten año tras año durante estas épocas de las llamadas fiestas de Carnaval, días entre los cuales la sociedad mundana además de agredirse festeja el hipócrita y comercial día del amor y la amistad. Ejemplos aberrantes, realidades expresivas, que demuestran el irrespeto, el folklore ignorante y la cultura aleve que predominan en algunos segmentos de la sociedad ecuatoriana.
Es, por esas razones que, en estas épocas de torpeza e involución, prefiero quedarme en casa; y hoy, no ha sido la excepción. En tales circunstancias, buscando algo que ver en la caja para tontos, me encontré en el canal de la Universidad Técnica del Norte (aunque tácitamente esos recursos estatales son propiedad de un miserable politiquero seudo comunista, que los usa a gusto y antojo), con un documental sobre la historia de los clanes japoneses, donde samuráis, señores feudales y emperadores se entremezclaban en luchas fratricidas y conceptos de honor y heroísmo capciosos y desnaturalizados. Un documental bastante interesante, que ya lo ha había visto en varias oportunidades en el mismo canal, lo que me lleva a presumir que los archivos de la videoteca de aquella “universidad” no han sido actualizados últimamente.
Mientras el Emperador, digamos que Sangoku, luchaba encarnizadamente por consolidar el clan Tokugahua contra, digamos que el señor feudal Akira Pikoro, decidí usar el control remoto y de sopetón fui a caer en el guacharnaco canal Uno.
En aquellos momentos se desarrollaba un programa de disque opinión que respondía al nombre de: El Gobierno del Domingo. Solamente el título demagógico y patriotero empezó a dibujarme una idea más o menos acertada de cómo se movían las damas y peones en aquel juego sucio de: “quién es el dueño de la verdad o cuál es nuestro tiranuelo favorito”. Una nueva prueba contundente se mostró al constatar los nombres de los patriotas panelistas: Como moderador se presentaba un individuo de apellido Monge, presidente de la Cámara de Acuacultura, es decir, un anticorreísta; panelista 1, una vieja guasona, que respondía a los nombres de Carol Murillo, creo, escribidora del diario correano “El Telégrafo”, una descarada correísta; panelista 2, el viejo rabo verde Carlos Vera, ex correista, ex gacetillero de honorarios dorados, y actual politicastro nebotciano, por lo mismo anticorreísta; panelista 3, un flaquito rebuscado y sabelotodo, de apellido Flores, me parece, también escribidor en “El Telégrafo”, consecuentemente correísta; y finalmente, panelista 4, un remedo de Tres Patines, con el perdón de Leopoldo Fernández por la comparación; asambleísta sumiso de Alvaro Noboa, un energúmeno que suele hacer gala de un sentido del humor grotesco y remilgado muy similar a su detestable servilismo, un tipejo de apellido Baquerizo, anticorreísta. Esos, los febriles panelistas. Los típicos representantes de la sucia partidocracia y las “élites pelucas”. Pero, ¿y el panelista representante de la gente decente e inteligente de este País?
A pesar del “aprecio y consideración” que siento por este tipo de famosos y famosas, me abstuve por unos momentos de volver a los interesantes enfrentamientos y solemnidades de los samuráis de antaño y decidí constatar por unos instantes, hasta donde podía llegar el servilismo y la desvergüenza de semejantes patriotas sumisos y obedientes a sus respectivos señores feudales ora conservadores, ora socialistas. Después de todo siempre se puede reír no tanto con las frivolidades de los pésimos histriones, aunque siempre sí de los burdos payasos.
Para no entrar en detalles, pues no valen la pena, digamos que, en resumen, se trató de un capítulo más de ese culebrón vulgar y repulsivo llamado “Correístas versus Anticorreístas”; de manera que carece de sentido e importancia lo que uno y otro, serviles, masculló o vociferó en su momento. Pero, sí es interesante y expresivo notar como ese sainete cabaretero impuesto por los dueños de la Opinión Pública tradicional, llámense partidocracia, “élites pelucas”, medios “libres e independientes”, bancocracia, etc., etc., etc., se consolida y sacramenta día a día.
Cuando lo lógico y moral sería que los ciudadanos decentes e inteligentes, sean los que se enfrenten a la partidocracia y sus amantes; es decir, para usar una figura de dualismo; un enfrentamiento entre los buenos y los malos; una discusión civilizada entre personas honradas y los patriotas de la partidocracia; un debate entre quienes no son ni quieren ser parte de las mafias de politicastros, y precisamente los politiqueros ora socialistas, ora neoconservadores; pues, resulta que no se puede porque los dueños de la verdad y los medios, privados o públicos, imponen sus agendas tendenciosas, y deciden que se hace o no se hace; qué se discute o no; o mejor como dicen los neoconservadores del mercantilismo “dejan hacer y dejan pasar”…. a los hijos de la partidocracia y sus adúlteros amantes; en tanto, les niegan sus derechos a expresarse con libertad y garantías a los ecuatorianos que rechazan este juego siniestro, repugnante e inmoral que algunos llaman “Política”.
Nadie de los líderes tradicionales se queja por este atropello, es lógico y natural son beneficiarios de este estado de cosas inmoral. Nadie convoca a marchas. Nadie protesta en contra de los primos conservadores y su campaña amoral dirigida a hacerse pasar por liberales, a pesar del ridículo que hacen, pues, la cruz de tortura los desenmascara; y que decir de los socialistas con sus formas aberrantes de “democracia”, y su apetito guloso por la propiedad ajena; ambos bandos, deliberadamente, felices en el monopolio del sistema político, al que han degenerado; ambas mafias, propietarias exclusivas de las formas tradicionales de hacer Opinión Pública.
Nadie reclama, salvo alguno que otro irreverente, impopular e inculto ciudadano, que entiende al Liberalismo como una doctrina filosófica sustentada en Naturaleza y Moral; y no como esos, que solo lo ven como una excusa para engordar y mercadear dejando hacer y dejando pasar solamente aquello que conviene a sus conservadores y religiosos intereses.
domingo, 28 de junio de 2009
Acerca del editorial de Diario Hoy: "En el país, hace falta una revolución ética y moral".
Señores de Diario Hoy.
Con respecto al Editorial del Domingo, 28 de junio del 2009, cuyo titular decía, “En el país hace falta una revolución ética y moral”; quiero mencionarles lo siguiente:
El concepto de revolución, en términos sociales, va de la mano, inevitablemente, de la violencia, es decir, señores de Diario Hoy, ustedes tácitamente están diciendo que este País necesita un cambio violento ético y moral; lo cual es un completo contrasentido; pues la Moral y la Ética repudian la violencia.
Decir: “a este país le falta una revolución ética y moral”, es prácticamente cantinflear; decir de todo y no decir nada. Es obvio que la sociedad y la cultura ecuatoriana necesitan acoger la Moral en sus actitudes y conductas. Pero, uno espera escuchar aquello de boca de los politiqueros de turno que esperan crearse una imagen de hombres preclaros, o de gente ingenua o incauta que apenas ayer se dio cuenta de algo evidente; pero no de un medio de comunicación medianamente eficiente como Diario Hoy.
La prensa ecuatoriana, por lo menos aquella que no responde exclusivamente a los intereses económicos o prejuicios sociales de sus dueños, debería darse un baño de verdad y reconocer que tienen mucho de responsabilidad en el relajo de este País. Unos más otros menos, pero, en general todos han contribuido al desmadre.
¿Quiénes invitan a los noticieros de televisión, o programas de opinión a los mismos politiqueros de la bastarda partidocracia?, no el pueblo ciertamente. ¿Quiénes permiten que los testaferros seudo intelectuales de las mafias corruptas escriban en las páginas de opinión de los diarios?, no el ciudadano común y corriente.
Mucho me gustaría decir que las páginas de opinión de Diario Hoy se encuentran impresas de sana subjetividad, de opiniones equilibradas de gente decente e inteligente. Pero lamentablemente no es así, por lo menos no en la gran mayoría de los casos.
Que se puede decir de la gran mayoría de medios; acaso no son simples cloacas promocionales, gacetillas amarillistas o departamentos de promoción y propaganda televisiva de los señores gamonales de la época; negocios creados para mantener un estado de cosas. ¡Periodismo ético!, ¿cuándo? Pero, basta ver como los “dueños” de estos medios y sus respectivos títeres, olvidando su función de periodistas adoptaron la profesión de “políticos”; quizá debido a que nunca entendieron su condición y función de verdaderos periodistas. No existen como medios objetivos; hacen de todo, menos periodismo ético.
Ciertamente todas las instituciones de este Ecuador están salpicadas por los miasmas de la corrupción o la estupidez ignorantona. Todas las instituciones. Incluyendo la prensa, especialmente la prensa. Señores deben reconocerlo, la prensa ha sido cómplice del desastre nacional, estoy hablando en términos generales, por lo mismo reconozco honorables excepciones; pero, aquel conglomerado de prensa monopólica y mercantilista ha sido cómplice de los gobiernos y dictaduras corruptas de turno en el poder.
No es solamente cuestión de decir: “¡Nuestro medio es independiente, pluralista, imparcial, etc.!” No. No es cuestión de pregonar las supuestas virtudes y ¡listo!, por arte de magia estas se hacen realidad.
Ustedes conocen la calidad y condiciones de la mayoría de los ecuatorianos, de aquellos que en su momento votaron por Febres Cordero, Borja, Durán Ballén, Bucaram, Mahauad, Gutiérrez y Correa; y no aprendieron de su error; gente que se ha ratificado en sus tropiezos por razones que no voy a enumerar. Pero ustedes las conocen de sobra, están conscientes de ello. Sin embargo, ustedes que conocen la verdad de este sistema político inmundo, que deberían desde su posición privilegiada; sí señores privilegiada, deberían crear conciencia pública, y me refiero a la prensa en general; no lo hacen.
Cómo es posible que, Diario Hoy, que exige revolución moral y ética tenga entre sus principales colaboradores de opinión a gente como Ernesto Albán Gómez, empleado del Gobierno de Oswaldo Hurtado; o Simón Espinoza, un amargado con complejo de intelectual, que se lamenta no haber tenido las “agallas” en su juventud para incursionar en las podredumbres de la filiación religiosa inmoral.
Cómo la prensa puede rechazar su evidente participación en la desgracia del País, cuando poco o nada ha dicho de la ausencia de libertad política en favor de los comunes y corrientes ciudadanos; actitud que contribuyó, ahí sí eficientemente, para que en el pasado los politiqueros curuchupas saquearan el País; y ahora, la partidocracia con nueva jeta se adueñe del poder una vez más. Entonces de qué se queja la prensa, si con su corrupción e incompetencia, con su incapacidad para evolucionar moralmente y desparasitarse a sí misma, ha colaborado directa o indirectamente con las inmoralidades de la clase política. Cómo pueden exigir a los ciudadanos, lo que ustedes mismos han sido incapaces de hacer, a pesar de su posición de privilegio. Será que, siempre es mejor ver la paja en ojo ajeno que el bosque en el propio.
Señores pronto ingresará un nuevo Congreso o Asamblea, el nombre no importa; es fundamental que la prensa honrada y que tiene verdadero interés por contribuir con cambios para bien en este País, presione a través de la intervención de nuevos actores de opinión por una purificadora Reforma Política.
Los ecuatorianos en cada oportunidad que sacamos a los pillos que se colaron a Carondelet, dijimos: ¡que se vayan todos! Ciertamente una utopía. Pero, ya que es imposible aquello, luchemos para romper las cadenas de la sucia partidocracia; exijamos que se establezcan marcos políticos y legales que garanticen el derecho de los ciudadanos a participar en política como individuos libres. Que se fijen regulaciones que rompan la hegemonía de las mafias de los grupillos que manejan el escenario político a su antojo. Establezcamos normas para que los públicos patriotas delincuentes que robaron y saquearon el Estado ya no puedan volver a hacerlo. Que se le dé poder a los ciudadanos; no a las mafias, sean quienes sean.
En esa “revolución” el papel de la prensa honrada es fundamental. Basta de dar apertura a los mismos politiqueros de siempre. Permitan que la opinión pública se vea enriquecida por los comentarios de nuevos actores sociales; den apertura a las palabras sabias de gente inteligente y decente. En este País hay gente honrada. Este País no está integrado exclusivamente de pillos, y ustedes lo saben.
Señores de diario Hoy, un demagogo y oportunista inmoral del siglo pasado solía decir: “¡queréis revolución, hacedlo primero en vuestros corazones!” No recurran ustedes también a esa expresión descarada, que buscaba encubrir corrupción, incapacidad y desvergüenza. Den el ejemplo, sean ese faro honorable que guíe la sana conciencia pública; y por favor, basta de hablar de revoluciones, que si algo ha tenido este país es demasiadas revoluciones; pinches, cínicas y cochinas revoluciones.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Ustedes deciden: Hombres Libres o viles esclavos.
Créanme cuando les digo que estoy cansado de escuchar que, a diferencia de las películas, el hombre malvado termina triunfando en el cometimiento de sus crímenes y fechorías. Estoy fastidiado de leer en el periódico que un hombre honesto cayó víctima de las balas de algún infame sicario. Me molesta enterarme que los criminales han cegado la valiosa vida de un hombre o mujer libre y comprobar que este vil acto, termina siendo sencillamente irreparable, independientemente de que los asesinos materiales y muy excepcionalmente los instigadores sean detenidos y castigados.
Desvariando en mi pensamiento, he cuestionado por qué los hombres y mujeres justos no pueden tener la protección de una coraza que los proteja de las maldades de las creaciones pervertidas del vicio. Una armadura insigne y real, que conjuntamente con los nobles instrumentos ofrecidos por la verdad, la evidencia, la honradez y la justicia, les permita enfrentarse con un mínimo de seguridad contra las huestes feroces e inhumanas de sicarios y malhechores que siempre están prestos a cumplir las órdenes de sus malignos amos.
No es justo, definitivamente, no es justo. Irónicamente, los seres humanos creamos un Estado para que nos proteja de las degeneraciones de la sociedad y funestamente aquella creación terminó volviéndose contra aquellos que debía proteger. Porque lamentablemente, aquel Estado con su incompetencia y corrupción natural, si se considera quienes lo manejan a su arbitrio, ha terminado convirtiéndose en el primer enemigo de los hombres y mujeres justos, o en cómplice y protector de los delincuentes y asesinos.
Quizá todos nosotros somos los responsables de permitir que todo este concurso de circunstancias desgraciadas, hayan llegado a estos niveles de brutalidad y corrupción tan terribles. Quizá no. Quizá existe un contingente de sociedad irresponsable, vulgar, ignorante y apática que puede fácilmente ser señalada. Un segmento de pueblo conforme exclusivamente con satisfacer animalmente sus instintos básicos y sus vulgares tradiciones festivas. Talvez ellos sean los responsables indirectos de que los hombre y mujeres justos paguen un precio odioso simplemente por ser consecuentes con sus principios.
Lo sucedido en Guatemala con el caso del abogado Rodrigo Rosenberg, es una muestra más de la absoluta indefensión de las personas frente a la corrupción criminal y la complicidad de un Estado manejado por gente inmoral que es capaz de todo con tal de mantenerse en el poder mundano y así conseguir, satisfacer incontinentemente sus bajas pasiones. Por desgracia, aquellas manifestaciones magnicidas son comunes en la mayoría de los países de este orbe. Pero muy principalmente en aquellas naciones con una mayoría de gente ignorante, indolente, irresponsable, etc.
El otro día escuché una sentencia muy interesante: “Los ciudadanos no debemos temerle al Estado y a los políticos; son los políticos y el Estado, los que deben temer a los ciudadanos.”
Quizá el concepto de “temor” deba considerarse como una figura dirigida a incrementar el sentido de que los políticos jamás, pero que jamás deben levantar la mano injustamente, peor criminalmente contra los ciudadanos.
Pero, para que ocurra eso, son los hombres y mujeres libres los que deben tener el control del Estado. Solamente con una sociedad inteligente, sensible, y solidaria, conseguiremos que el Estado finalmente trabaje para nosotros los ciudadanos. Únicamente con ciudadanos honestos manejando el Estado tendremos garantizados nuestros derechos. Exclusivamente con una mayoría de pueblo educado, amante de las causas justas y las buenas costumbres, las mafias de rateros, criminales y asesinos serán finalmente derrotados.
Los seres humanos no somos eternos. Los hombre y mujeres libres, aquellas pocas creaciones honorables que actúan por principios no son inmunes a la maldad humana. Al final aquel pueblo ingenuo, servil, e insensible es el que tiene la palabra, o siguen sirviendo a la Tiranía corrompida de turno y se constituyen en cómplices de los latrocinios y asesinatos cometidos por esos viles canallas o, se arman de valor y emulando conscientemente al hombre justo se convierten en Pueblo Libre, simple y llanamente Pueblo Libre.
Ustedes tienen la palabra ingenuos nativos de este hermoso terruño. Aún estamos a tiempo, no permitamos que este País, se convierta en otro México, Guatemala, o Colombia.
Recuerden, al final ustedes deciden.
Pdata: Revisen los videos de Rosenberg en Youtube y saquen sus propias conclusiones.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Pasquines perversos a favor del Sí.
¡Cuánto miasma vierten estos miserables canallas!
¡Cómo se nota que son capaces de cualquier cosa con tal de continuar parasitando del Estado!
¡Tanto les ha gustado vivir del trabajo ajeno, que están dispuestos a recurrir a la manipulación más vil y perversa que las mentes grises morbosocialistas están en posibilidad de rumiar!
¡Miedo, amenazas, insultos, agresiones, demagogia, inflación, violencia! Alhaja ha sido el socialismo del siglo XXI. ¡Stalin ha de estar revolcándose en su tumba, feliz y satisfecho de que sus semillas han caído en terreno fértil!
¡El País ha venido perdiendo desde mucho tiempo atrás, al permitir que verdaderos delincuentes y farsantes se cuelen en el Poder!
¡Por qué no cogen los subsidios y se los meten por donde más satisfaga sus crecientes vicios, montón de vividores oportunistas!
¿Matrícula, uniformes, medicina, hospitales gratuitos, etc..?, ¡La infamia de estos patriotas de baja estofa, no conoce límites!
¡La plata de los subsidios no es de ustedes manga de sapos!
¡También podrían perder las jugosas contrataciones públicas a dedo y la posibilidad de seguir mamando a costa de los tontos útiles! O acaso, se les olvidó incluir en el sucio pasquín que andan distribuyendo, los actos de “caridad pública” a favor de los cómplices, alcahuetes y amigotes del Gobierno del MPD y la partidocracia socialista.
Para desgracia de ustedes hay un 10% de ciudadanos que no comemos cuento, y que anularemos con muchísimo gusto nuestro voto, rechazando a la sucia partidocracia y a las mafias beneficiarias de la obscena dictadura predominante ayer, hoy y mañana.
viernes, 15 de agosto de 2008
El voto Nulo la mejor opción.

Desde que el sistema en su característica violencia impertinente, me ha venido obligando a votar en este sistema de mafias partidocráticas, llámense conservadoras o socialistas, he tenido que recurrir generalmente al voto Nulo como una opción dirigida a rechazar tanto al sistema de estado delincuencial, como también, a las malas mañas de tanto patriota dispuesto a enriquecerse nacionalistamente a costa de los dineros públicos.
Sin duda el voto Nulo es la última alternativa sana y respetable que los ciudadanos tenemos para dejar muy en claro que no estamos de acuerdo ni con la dictadura proxeneta, ni con las rameras que cabildean jolgoriosamente en el pantanal inmundo de la sucia y pervertida política nacional.
Considero que, una vez más, dadas las condicionas asquerosas que nos plantea la cochina partidocracia, en esta ocasión la seudo comunista y socialista, la mejor alternativa que tenemos los ecuatorianos es recurrir al voto Nulo.
La alternativa del No, defendida en gran medida por las huestes conservadoras, oligárquicas y la corrupta oposición politiquera, es una forma de reconocer la falsa legalidad de los asambleístas durante sus desafortunadas actuaciones en Montecristi, en donde, permanentemente violaron de manera descarada el único y exclusivo mandato del Pueblo: Elaborar una constitución, bajo las estipulaciones de un reglamento específico e inalterable. Permanentemente violaron el Mandato del Pueblo cuando interpretando maliciosamente los plenos poderes para legislar, violaron la constitución vigente y en contubernio con Correa, literalmente se declararon dictadores. Además, en otro acto de brutalidad abusiva reformaron el reglamento aprobado por el Pueblo, para proseguir con su avidez infame por satisfacer sus apetitos desmedidos de poder autocrático.
La opción del voto blanco, considero, es una muestra de indeterminación inexperta, de duda injustificada frente a los múltiples ejemplos de abuso y las notorias muestras de estupidez y corrupción de los actores políticos oficiales. Además existe un potencial agravante que muchas personas ya lo han denunciado, la posibilidad de que algún mangajo, en un acto de ratería cobarde, le robe al indeciso su incertidumbre, en favor, ya sea de las opciones: afirmativa o negativa. Por lo mismo, lo lógico es que quienes deambulan en el limbo, para evitar ser despojados de su derecho, opten por la alternativa aconsejable del voto Nulo.
Como ya mencioné en mis anteriores comentarios sobre el proyecto de constitución, existen razones más que suficientes para anular el voto.
El montón de falacias, tonterías y disparates que contiene el proyecto estatista y disque bolivariano de Correa debe ser rechazado. Pero también debe dejarse muy en claro a las ratas de la partidocracia de la falsa oposición, que los ecuatorianos igualmente los repudiamos con similar desdén que a los parásitos del gracioso y rosado socialismo.
Por lo mismo, la mejor opción es el voto Nulo.
viernes, 1 de agosto de 2008
Comentarios acerca del Preámbulo del Proyecto de Constitución.
Mis comentarios, por otro lado, se refieren y referirán al proyecto, fechado hasta el 24 de Julio, descargado de la web de la Asamblea constituyente.
He estado revisando los inicios del proyecto y debo manifestar que de inmediato se puede notar entre otras cosas pintorescas, el lenguaje enredado y desordenado en que está redactado. Su tendencia notablemente estatista, estableciendo un Estado paternalista que terminará convirtiéndose en autoritario, dadas las culturas inmorales que predominan en la sociedad política ecuatoriana. Además permanentemente se recurre a expresiones clichés, típicas del acervo político socialista, lo que demuestra que quienes escribieron dicho proyecto se olvidaron el sentido independiente y objetivo que debía reunir el proyecto de carta magna.
“Nosotras y nosotros, ciudadanas y ciudadanos, hijas e hijos, etc.…”. Me pregunto ¿era necesaria semejante socialización redundante expresa?, siempre colocándonos a nosotros los burros al final. Supongo que la mayoría de patriotas asambleístas o son feministas de pies a cabeza o, tiene alguna fobia escondida en contra de los hombres. Me parece que cuando hablamos de “nosotros”, se está incluyendo tanto a hombres como a mujeres, por lo menos así lo consideraba hasta antes de revisar las mencionadas socializaciones. Aunque quizá mi naturaleza machista de hombre que disfruta del fútbol, del consumo moderado de cerveza y de lujuriosa admiración por la belleza exuberante de la mujer, no me hace notar la "sensibilidad y caballerosidad" de los "libérrimos" asambleístas correístas.
Pero, permítanme considerar ciertas perlas, aquellas que más me llamaron la atención. Empecemos por el Preámbulo:
- Cuando uno escucha que se comieron alrededor de $180 000.000,00. Pongámoslo en letras. Ciento ochenta millones de dólares de nuestra plata, dinero de los ecuatorianos. Amén de que se demoraron 8 meses. Uno tiene el derecho de exclamar: ¡Todo ese dinero y ese tiempo para esa mediocridad de Preámbulo!
- “Celebrando a la naturaleza, la Pachamama…….” Corríjanme si me equivoco, pero por ahí escuché que la tal Pachamama, es una divinidad inca. Impuesta a las tribus que se asentaban en nuestro ancestral territorio por los Incas, a raíz de su invasión imperialista. Que raro que en esta ocasión no hayan aparecido los enemigos del imperialismo yanqui para rechazar la imposición de la tal Mamapacha.
- “Invocando el nombre de Dios….” Considero que por respeto al concepto espiritual y universal de Dios, tal mención debió ser omitida. Basta ver como se han violado las anteriores constituciones, para darse cuenta del irrespeto notorio que se tiene por las diferentes normas contenidas dicha carta legal.
- “Como herederos de las luchas sociales de liberación frente a todas las formas de dominación y colonialismo.” Solamente faltaría: “Socialismo o muerte”. Que patente es la expresión, en cuanto a su vinculación con los cantos socialistas que solemos escuchar en las calles cuando las socialistas y los socialistas, las emepedistas y los emepedistas gritan al unísono: ¡el pueblo no se ahueva carajo, el pueblo no se ahueva! Por cierto ellos se autocalifican de pueblo. Valga la aclaración. Ciertamente estaría muy en su lugar si saliera de la boca de algún tirapiedras bochornoso, pero, nada que hacer en el prólogo de una constitución respetable.
- “……………., para alcanzar el buen vivir”. Cuando escuché por primera vez la mención de la expresión “buen vivir”, se me vino a la memoria, el siguiente adagio: “Donde está el buen vivir, está el hogar”. Pensamiento aplicado descaradamente por los tránsfugas canallas, aquellos patrioteros que viven sacrificándose siempre por el País y disfrutando de los beneficios de su “sacrificio”.
A propósito ¿qué significa sumak kawsay? Debo reconocer que mis conocimientos de quichua, shuar, kichwa, etc…no son muy buenos que digamos.
- “…………………., la divinidad de las personas y las colectividades”. Ahora resulta que a pesar de la naturaleza laica de la constitución se introduce una concepción religiosa al hablar de que somos dioses, nosotros y las sociedades de las que formamos parte. Yo aquí lo que veo es un intento de introducir la religión del dios Estado. Algunos quizá verían una mención al comunismo. Talvez tendrían razón en considerarlo así.
- “…………, comprometido con la integración latinoamericana – sueño de Bolívar y Alfaro -,…” Una vez más, aparecen las peroratas bolivarianistas, fantasías ideológicas parciales y disparatadas que ofenden la naturaleza libérrima propia de una constitución política. Por qué diablos tenían que hacer mención del flacuchento amante de la Manuelita. Inclusive el nombre de Alfaro está demás. Se supone que la constitución es de los ecuatorianos, no de Bolívar o Alfaro, o Correa; sino, de los ecuatorianos. Respecto de la integración, antes de pensar en eso, primero hay que pensar en la integración de los ecuatorianos sobre la base de la justicia, de la buena calidad de vida, de la igualdad de oportunidades, de la instauración de culturas saludables. Lo prioritario es arreglar el desorden en la casa propia. La razón máxima del Estado ecuatoriano debe ser el bienestar de los ecuatorianos y siempre de los ecuatorianos. ¿Qué se pretende, integrarnos en la indigencia, en el proyecto estatista y alienante, en la corrupción?
He revisado la mediocre introducción y en ninguna parte se menciona al ciudadano y su derecho predeterminado a ser libre. Su privilegio irrenunciable a rebelarse contra los tiranos que a base de engaños y crímenes se infiltren en la dirección del Estado. El derecho que tiene a levantarse contra éstos hasta expulsarlos. A organizar y establecer un Gobierno que se dedique a garantizar y optimizar sus justos y dignos derechos. No creo que se les haya olvidado. Lo que sucede es que en su visión del buen vivir, está descartada o más bien prohibida la existencia del hombre libre.
lunes, 28 de julio de 2008
Las fierecillas domadas del SRI

Un pequeño negocio de Internet, había sido la nueva víctima de la sed insaciable de venganza del Estado consumidor.
No es difícil encontrarse todos los días con micro negocios clausurados por diferentes motivos. Inclusive en ocasiones he visto a pequeñas tiendas, aquellas en las que ocasionalmente compramos una gaseosa o una caja de fósforos, cerradas por no haber emitido una nota de venta de un par de dólares o quizá unos cuantos centavos.
Ciertamente los ciudadanos debemos pagar impuestos, no voy a cuestionar ese orden fiscal. Pero, qué ocurre cuando el contrato ciudadanos Estado, es roto por este último. Pagar impuestos, de acuerdo, a cambio de eso, los ciudadanos nos merecemos: un sistema de salud público eficiente, seguridad pública, un sistema judicial sustentado en la justicia y la sana jurisprudencia, entre otros servicios públicos. Es decir, con nuestros impuestos estamos comprando calidad de vida pública.
Pero que sucede en la práctica, la realidad es tan diferente. No voy a enunciar los males de la sociedad ecuatoriana, todos somos testigos de tanta ignominia. El Estado a través de la burocracia corrompida se traga descaradamente nuestros impuestos y a cambio nos ofrece la porquería que da la regalada gana, eso, cuando simplemente no sucede, que nos niegue absolutamente sus escuálidos e inmorales servicios.
Entonces me pregunto: ¿Qué calidad moral tiene este Estado criminal y cómplice de todas las fuerzas virulentas que han violentado a la sociedad ecuatoriana para exigir su contribución respecto de un servicio pésimo, indigno o inexistente?
Cuando los pipones de la burocracia desean mejorar sus prebendas, se declaran en paro, a sabiendas que independientemente que no “trabajen” cobrarán por sus días de vagancia huelguista. Mientras tanto aquellos propietarios de los negocios clausurados, que solamente cuentan con los ingresos de la operatividad de los mismos, habrán perdido todos aquellos días que dure el castigo de amo patrón Estado.
Muchos dirán: “ellos mismos tienen la culpa, para que no pagan o cumplen con las reglas de juego”. Puede ser. Es preferible votarles sus tres centavos a los terribles bufones del SRI, que por cierto, cuentan con guardia pretoriana privada, como lo podrán confirmar si visitan los agradables ambientes en que este segmento de burocracia agraciada desempeña su ominosa labor.
Pero, ¿alguien alguna vez escuchó, que se haya hecho, una auditoria patrimonial y fiscal, a los jueces de sistema judicial, muy especialmente a los de las cortes Superior o Suprema? Por lo menos Yo, nunca. Ni para que mencionar a las ratas de Contraloría y demás instituciones disque autonómicamente públicas.
¿Por qué me caen gordos los “chicos malos” del SRI? Porque los muy canallas, son temibles fiscalizadores cuando se trata de sancionar al simple, al común de los corrientes, a ese que no tiene padrinos, al que está a su completa y exclusiva merced. Pero, cuando de sancionar a los peces gordos se trata, ni hablar. Ya sé, los amantes del locuaz parlanchín dirán que: "con el amado líder las cosas han cambiado, sino ahí está el ejemplo de la clausura a Industrial Molinera". Pero, lo que no se dice es que la medida fue politiquera y demagógica, al margen de que haya sido legal. Eso por un lado, pero por otro, no es posible que mientras un oligarca lleva años y años postergando sus obligaciones sin ningún tipo de sanción, a la tienda de la esquina de Don Pedro Pueblo se lo cierre de buenas a primeras.
El Estado debe ser el primero en cumplir con las leyes, con sus obligaciones y deberes para que tenga el respaldo moral al exigir al ciudadano sus responsabilidades y compromisos. Además y no menos importante, así como el Estado cuenta con herramientas para reprimir a los ciudadanos que incumplen con sus exigencias fiscales, así también los civiles tienen el derecho de demandar y sancionar tanto al Estado incompetente como a los funcionarios y burócratas públicos que incumplan con sus funciones y obligaciones. Lamentablemente para el pueblo llano esto último no existe, de ahí la triste realidad de una burocracia indolente, ociosa y corrupta.
No creo que la represión contra los pequeños contribuyentes cese, tampoco se realizará una verdadera reforma fiscal que minimice la complejidad del proceso de cálculo y declaración de los impuestos. El Estado continuará garantizándonos la torpeza, la insensibilidad, la brutalidad y la inmoralidad de los pepenadores públicos. Dudo mucho que los que más facturen paguen más de lo que han venido haciéndolo, ya que la cultura de la coima y la corrupción sigue vigente en el ámbito público. De manera que no deberá sorprendernos que la próxima vez que salgamos a comprar el pan, nos encontremos con la tienda del vecino clausurada, una vez más.

