
Anoche, intrigado por la noticia de un nuevo escándalo de corrupción, empecé a indagar en la Web hasta que finalmente accedí a la información que andaba buscando.
Muchos ecuatorianos han calificado la explotación de petróleo en nuestro País como un verdadero genocidio ecológico, aseveración con la que estoy de acuerdo. Basta ver las cantidades inmensas de bosque oriental nativo que ha sido brutalmente destrozado, en aras del falso progreso. Las enfermedades terribles de grupos humanos originarios de las zonas aledañas a la explotación confirman aquella aciaga realidad. La destrucción de los ecosistemas animales y vegetales, son imposibles de ocultar.
Pero, el asunto va más allá, la supuesta bonanza petrolera, que debió significar incremento sustancial de la calidad de vida para los ecuatorianos, en todos los aspectos, finalmente terminó siendo una farsa; una grosera, infame y canallesca farsa. Sucedió todo lo contrario, y era obvio que así aconteciera considerando que el País vivía y vive, bajo un régimen plutocrático y politicastro. De ahí que muchas personas ingenuamente calificaran al petróleo como una maldición en lugar de bendición, ignorando que la maldición estaba en los asquerosos patriotas de oropel que redundantes de ambición y codicia, negociaron los intereses del pueblo siempre en función de sus mafiosos y patrióticos apetitos malsanos.
Es por esta razón que, años atrás, al conocer que grupos indígenas orientales asesorados por abogados nacionales e internacionales habían decidido demandar a la Texaco, hoy Chevron, por el terrorismo y genocidio que sus huestes depredadores habían causado en el Oriente ecuatoriano, de alguna manera felicité la decisión de aquellos en cuanto a exigir una indemnización a la concupiscente trasnacional.
Estas personas, los indígenas, conjuntamente con sus abogados externos e internos pelearon duro; se enfrentaron a lo peor del mercantilismo corrupto y terrorista; lucharon contra el propio gobierno ecuatoriano, como en el caso de la Dictadura electorera de Durán Ballén, “el corrupto viejito bonachón”, ratas curuchupas que ni siquiera adoptaron una posición neutral, sino que siempre tomaron acciones en contra de los indígenas ecuatorianos y tácitamente a favor de aquella Transnacional.
De ahí que, conocer que las cortes de los EE.UU. en muchas oportunidades les dio la razón siempre fue estimulante. Por cuestiones de jurisdicción el asunto termino peleándose en las cortes nacionales. Evidencias, verdades, inclusive violaciones a la misma ley, la gran mayoría de ellas desarrolladas a efectos de beneficiar el pillaje, de alguna manera profetizaban que el Juez que conocía la causa debía sentenciar a favor de los intereses de los indígenas, lo que significaba que la Texaco, hoy Chevron, debería pagar una multimillonaria indemnización.
Pues bien, con el perdón de los gallinazos, aquellas aves que suelen ganarse la vida en los basureros; parece ser que los gallinazos pelados y hambrientos de Alianza País, vieron en la inevitable sentencia una opción para llenarse los bolsillos de dinero mal habido. Es entonces que, seguramente, con el visto bueno de los adorados y demenciales tiranos de esta porquería de gobierno que en mala hora toleramos los ecuatorianos, los testaferros verdeaguados empezaron a facilitar encuentros entre gente que estaba dispuesta coimear y gente que estaba dispuesta a ser coimeada.
Pero, los patriotas de Alianza País, no se dieron cuenta que estaban siendo filmados por gente que probablemente no tenía entre sus objetivos denunciar la corrupción de estos pillos, simplemente por el deseo naturalmente honesto y moral de castigar a la corrupción, sino para beneficiarse de la corrupción de aquellos delincuentes y encubrir o proteger su propia corrupción. En cualquier caso, si es así, concluyamos que la corrupción de los unos de ninguna manera debe encubrir la corrupción de los otros.
Como ya mencioné en un principio, busca que busca, finalmente encontré lo buscado; el video en donde los que hacen de machos proponen a los que hacen de hembras, delatando mutuamente sus bajas pasiones.
El asunto básicamente se reduce en lo siguiente: el Juez, en conversaciones con los testaferros de los tiranos de Alianza País y un supuesto inversionista, tácitamente admite que Chevron perderá el caso y que la indemnización que le tocará pagar bordeará los 27.000.000.000.00 de dólares o más. Luego señala que la repartición se hará en tres partes: La primera para los demandantes, la segunda para las comunidades que sufrieron los atentados de la transnacional y la última, para el Estado a través del gobierno Central, el Ejecutivo, que se encargará de remediar los daños ecológicos; y es ahí, en la tercera parte, donde los pillos de Alianza País pensaban usufructuar, a través de los contratos de rehabilitación de las zonas contaminadas, garantizándole al inversionista en cuestión la firma de aquellos contratos; claro que, primero, el gringo disque inversionista debía cancelar 3.000.000.00 de dólares que supuestamente se repartirían de la siguiente manera: 1.000.000.00 de dólares para el guasón de Carondelet; 1.000.000.00 de dólares para el Juez, que garantizaba la sentencia; 500.000.00 para Pierina Correa, hermana del guasón de Carondelet, por sus buenos oficios que avalaban la entrega de los contratos al inversionista; y 500.000.00 dólares para los patriotas testaferros que actuaban como facilitadores.
Qué consecuencias legales pueden traer los actos de corrupción de los patriotas de Alianza País y el réprobo Juez oriental, el tiempo lo dirá. La corrupción de los pillos de Alianza de Alianza País no debe constituirse en razón para encubrir, proteger o dar impunidad al terrorismo ecológico y mercantilismo brutal de la Texaco, hoy Chevron; ambas mafias de delincuentes disfrazados de amantes del país y empresarios, deben pagar por sus delitos y crímenes. Aquí no es cuestión de decir, éstos son más corruptos que aquellos, “y listo quedamos exonerados”.
Seguramente los testaferros de la Chevron, antes Texaco, dirán que el acto de corrupción de los patriotas bolivarianos, confirma su inocencia; así como los chauvinistas de Alianza País encabezados por el “mudo” de Carondelet, vociferaran que todo este escándalo, es solamente una más de las campañas orquestadas por los oligarcas y sus socios del “Imperialismo Yanky”.
Detrás de las mentiras y engaños que les sirven para atribuirse una falsa moralidad, existe sin embargo, una gran verdad, ambos bandos de mercachifleros y filibusteros, nacionales e internacionales, guacharnacos y pelucones, ambas mafias, son igualmente: ¡corruptas y despreciables!