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domingo, 10 de enero de 2010
Corregidor incorregible.
Muchas veces, sorprendido, he tenido que editar los post ingresados. Y es que, a pesar de las revisiones que suelo hacer antes de subir mis opiniones a las paredes de la cueva, ciertas equivocaciones gramaticales, ortográficas, de sintaxis, e incluso ciertas omisiones o excesos, se cuelan irreverentemente. Ni modo esas cosas pasan, menos mal siempre tienes la posibilidad de corregir.
Algo muy similar sucede cuando imprimes un comentario en algún foro, o blog particular; en principio, cuando observas el comentario antes de mandarlo daría la impresión que todo está en regla, pero, “¡oh desgracia ingrata!”, cuando revisas la opinión registrada resulta que te comiste una s, o una z, una tilde, o mandaste una coma en más o menos que de alguna manera alteró el sentido original de la opinión, etc.… Frente a esas circunstancias, no queda más que: eliminar tal registro si tienes esa opción o decir indiferentemente, ¡qué chuchas!, y dejar el comentario tal como está.
Sin embargo, a pesar de estas realidades, de estos errores casuales, coyunturales, condicionales, que se presentan irremediablemente, y de los eventuales “dejar hacer y dejar pasar” que en mi opinión no deben constituirse en norma general, sino en mera excepción, unida al compromiso de poner más atención en la redacción de la opinión; debo protestar mi más firme rechazo a las manifestaciones de ciertos autoproclamados inquisidores del idioma de Cervantes, suerte de miembros premiados de la Real Academia de la Lengüeta, que sin el menor escrúpulo se dan a la innoble tarea de recordarnos nuestra condición humana; claro que mejor harían estos preclaros pedantes en prestar más atención a sus vicios y beaterías en lugar de fijarse con insolente ahínco en los errores y debilidades de los demás.
Pero, el asunto toma ribetes ridículos y gozosamente groseros cuando, estos geniecillos angustiados, en su desesperación por pasar como intelectuales ante los demás, incurren en correcciones trastornadas y desvencijadas, destrozando lo bueno e imponiendo lo malo, induciendo en la duda o el error al inocente que fue víctima de sus malévolas e ignorantonas sabiondeces; más grave todavía cuando aquel estaba en lo cierto y el engreído ganapán en lo falso.
Pues bien, la semana anterior se dio un hecho real que fácilmente encaja en las características mencionadas en el párrafo anterior. El lugar, el set de entrevistas del Canal Teleamazonas; los actores, Jorge Ortiz entrevistador y Macarena Valarezo actual concejal de Quito; el tema, el dictamen acusatorio del Fiscal de Pichincha en contra del ex alcalde de Quito y actual asambleísta Paco Moncayo, acusado de peculado por haber entregado garantías municipales a favor del consorcio privado encargado de construir el terminal aéreo.
La entrevista inició con un Jorge Ortiz presentando a Valarezo como “la mayor opositora al proyecto” del nuevo Aeropuerto de Quito, ante lo cual Valarezo, rechazó tal “sentencia”, señalando que simplemente se oponía a las ilegalidades que se habían presentado; y enseguida empezó a explicar sus argumentaciones que le impulsaron a denunciar las ambigüedades legales, financieras y económicas de ese proyecto polémico, que por cierto Rafael Correa, hace algún tiempo atrás se atrevió a catalogar de algo así como “gran robo”, dando a entender que quienes estaban detrás de tan promocionada construcción eran simplemente una pandilla de ladrones; lo dijo el “mudo”.
Momentos después Ortiz cuestionaba a Valarezo, por qué el Fiscal se abstenía de vincular a los demás concejales en ese tiempo - entre los cuales estaban el actual alcalde Augusto Barrera -, que habían votado para entregar las garantías a favor de la empresa privada concesionaria. Valarezo, entonces, reconoce el “olvido” del fiscal y dice: “…..traje el orden del día”. Inmediatamente Don Georgie, como gato sobre la pobre ratoncita se lanza sobradamente con la siguiente aclaración: “…..perdón, es la orden del día en femenino según el diccionario de……algo con lo cual me paso peliando y perdiendo, pero es la orden del día”. Ante semejante y segura corrección, Valarezo, que aclaro, no es santa de mi devoción debido a sus apetitos religiosos a favor de las brutales masacres en el coso de Iñaquito, da marcha atrás a pesar de estar en lo correcto y atiende la imposición gramatical del intemperante y nada abochornado Jorgito.
Pero hablemos con evidencias; el diccionario de la Real Academia a la que por supuesto no pertenece Jorge Ortiz, señala: Orden del día. 1. m. Determinación de lo que en el día de que se trata deba ser objeto de las discusiones o tareas de una asamblea o corporación. 2. f. Mil. La que diariamente se da a los cuerpos de un ejército o guarnición señalando el servicio que han de prestar las tropas.
Pero una sola fuente podría levantar suspicacias de modo que veamos que dice el Pequeño Larrousse: La orden del día.- La dada diariamente a los cuerpos de un ejército. // El orden del día.- Lista de asuntos que se han de tratar en una junta.
Demostrado que: “La orden del día” (femenino) se usa cuando tiene que ver con las tareas planeadas para cada día en la milicia; y, “El orden del día”, (masculino) cuando se refiere a la secuencia de puntos administrativos, o de otro tipo, que debe tratar un colegiado, un concejo, o una asamblea, en general.
No es la primera vez que Ortiz se lanza este tipo de fanfarronadas intelectualoides; solo que en esta ocasión, no solo que corrigió mal sino que, principalmente, cuestionó lo que estaba bien. Doble error. Unas cuantas preguntas se me vienen a la mente, ¿por qué don Georgie, no esperó a terminar la entrevista para “corregirle”, más todavía considerando que hasta fue tuteado por Valarezo, lo que implica cierta amistad o afinidad?, ¿por qué ese afán personalísimo de buscar notoriedad a cualquier precio?
Lo increíble es que, con todo este de tipo de folklorismos típicamente ecuatorianos, de excesos y limitaciones, de prejuicios y brusquedades, por largo Jorge Ortiz es el único periodista entrevistador o presentador de noticias de los medios tradicionales que más o menos ha realizado su trabajo en cuanto a denunciar y perseguir la corrupción del Gobierno del “mudo” Correa. Un tanto patético sin duda, aunque no tanto, considerando que en otros canales tenemos a cheerleaders importadas, arqueros jubilados, y payasos mercenarios desempeñando el papel de periodistas “independientes, libres y honestos”. ¡Qué bonita prensa!, ¿verdad?
Esperemos que Ortiz retire del orden del día sus incorrecciones gramaticales; y si va a continuar con sus “cruzadas” a favor del “buen hablar y bien escribir”, por lo menos antes de corregir a sus invitados que tenga la plena certeza de estar en lo correcto, para evitar que una vez más reedite el ridículo caso de “la orden del día” que no era hembra si no macho.
Jorge Ortiz y "la orden del día".
Algo muy similar sucede cuando imprimes un comentario en algún foro, o blog particular; en principio, cuando observas el comentario antes de mandarlo daría la impresión que todo está en regla, pero, “¡oh desgracia ingrata!”, cuando revisas la opinión registrada resulta que te comiste una s, o una z, una tilde, o mandaste una coma en más o menos que de alguna manera alteró el sentido original de la opinión, etc.… Frente a esas circunstancias, no queda más que: eliminar tal registro si tienes esa opción o decir indiferentemente, ¡qué chuchas!, y dejar el comentario tal como está.
Sin embargo, a pesar de estas realidades, de estos errores casuales, coyunturales, condicionales, que se presentan irremediablemente, y de los eventuales “dejar hacer y dejar pasar” que en mi opinión no deben constituirse en norma general, sino en mera excepción, unida al compromiso de poner más atención en la redacción de la opinión; debo protestar mi más firme rechazo a las manifestaciones de ciertos autoproclamados inquisidores del idioma de Cervantes, suerte de miembros premiados de la Real Academia de la Lengüeta, que sin el menor escrúpulo se dan a la innoble tarea de recordarnos nuestra condición humana; claro que mejor harían estos preclaros pedantes en prestar más atención a sus vicios y beaterías en lugar de fijarse con insolente ahínco en los errores y debilidades de los demás.
Pero, el asunto toma ribetes ridículos y gozosamente groseros cuando, estos geniecillos angustiados, en su desesperación por pasar como intelectuales ante los demás, incurren en correcciones trastornadas y desvencijadas, destrozando lo bueno e imponiendo lo malo, induciendo en la duda o el error al inocente que fue víctima de sus malévolas e ignorantonas sabiondeces; más grave todavía cuando aquel estaba en lo cierto y el engreído ganapán en lo falso.
Pues bien, la semana anterior se dio un hecho real que fácilmente encaja en las características mencionadas en el párrafo anterior. El lugar, el set de entrevistas del Canal Teleamazonas; los actores, Jorge Ortiz entrevistador y Macarena Valarezo actual concejal de Quito; el tema, el dictamen acusatorio del Fiscal de Pichincha en contra del ex alcalde de Quito y actual asambleísta Paco Moncayo, acusado de peculado por haber entregado garantías municipales a favor del consorcio privado encargado de construir el terminal aéreo.
La entrevista inició con un Jorge Ortiz presentando a Valarezo como “la mayor opositora al proyecto” del nuevo Aeropuerto de Quito, ante lo cual Valarezo, rechazó tal “sentencia”, señalando que simplemente se oponía a las ilegalidades que se habían presentado; y enseguida empezó a explicar sus argumentaciones que le impulsaron a denunciar las ambigüedades legales, financieras y económicas de ese proyecto polémico, que por cierto Rafael Correa, hace algún tiempo atrás se atrevió a catalogar de algo así como “gran robo”, dando a entender que quienes estaban detrás de tan promocionada construcción eran simplemente una pandilla de ladrones; lo dijo el “mudo”.
Momentos después Ortiz cuestionaba a Valarezo, por qué el Fiscal se abstenía de vincular a los demás concejales en ese tiempo - entre los cuales estaban el actual alcalde Augusto Barrera -, que habían votado para entregar las garantías a favor de la empresa privada concesionaria. Valarezo, entonces, reconoce el “olvido” del fiscal y dice: “…..traje el orden del día”. Inmediatamente Don Georgie, como gato sobre la pobre ratoncita se lanza sobradamente con la siguiente aclaración: “…..perdón, es la orden del día en femenino según el diccionario de……algo con lo cual me paso peliando y perdiendo, pero es la orden del día”. Ante semejante y segura corrección, Valarezo, que aclaro, no es santa de mi devoción debido a sus apetitos religiosos a favor de las brutales masacres en el coso de Iñaquito, da marcha atrás a pesar de estar en lo correcto y atiende la imposición gramatical del intemperante y nada abochornado Jorgito.
Pero hablemos con evidencias; el diccionario de la Real Academia a la que por supuesto no pertenece Jorge Ortiz, señala: Orden del día. 1. m. Determinación de lo que en el día de que se trata deba ser objeto de las discusiones o tareas de una asamblea o corporación. 2. f. Mil. La que diariamente se da a los cuerpos de un ejército o guarnición señalando el servicio que han de prestar las tropas.
Pero una sola fuente podría levantar suspicacias de modo que veamos que dice el Pequeño Larrousse: La orden del día.- La dada diariamente a los cuerpos de un ejército. // El orden del día.- Lista de asuntos que se han de tratar en una junta.
Demostrado que: “La orden del día” (femenino) se usa cuando tiene que ver con las tareas planeadas para cada día en la milicia; y, “El orden del día”, (masculino) cuando se refiere a la secuencia de puntos administrativos, o de otro tipo, que debe tratar un colegiado, un concejo, o una asamblea, en general.
No es la primera vez que Ortiz se lanza este tipo de fanfarronadas intelectualoides; solo que en esta ocasión, no solo que corrigió mal sino que, principalmente, cuestionó lo que estaba bien. Doble error. Unas cuantas preguntas se me vienen a la mente, ¿por qué don Georgie, no esperó a terminar la entrevista para “corregirle”, más todavía considerando que hasta fue tuteado por Valarezo, lo que implica cierta amistad o afinidad?, ¿por qué ese afán personalísimo de buscar notoriedad a cualquier precio?
Lo increíble es que, con todo este de tipo de folklorismos típicamente ecuatorianos, de excesos y limitaciones, de prejuicios y brusquedades, por largo Jorge Ortiz es el único periodista entrevistador o presentador de noticias de los medios tradicionales que más o menos ha realizado su trabajo en cuanto a denunciar y perseguir la corrupción del Gobierno del “mudo” Correa. Un tanto patético sin duda, aunque no tanto, considerando que en otros canales tenemos a cheerleaders importadas, arqueros jubilados, y payasos mercenarios desempeñando el papel de periodistas “independientes, libres y honestos”. ¡Qué bonita prensa!, ¿verdad?
Esperemos que Ortiz retire del orden del día sus incorrecciones gramaticales; y si va a continuar con sus “cruzadas” a favor del “buen hablar y bien escribir”, por lo menos antes de corregir a sus invitados que tenga la plena certeza de estar en lo correcto, para evitar que una vez más reedite el ridículo caso de “la orden del día” que no era hembra si no macho.
Jorge Ortiz y "la orden del día".
miércoles, 17 de junio de 2009
El libertinaje de Teleamazonas y las brusquedades de los lacayos del Tirano guasón.
Muchos ecuatorianos fuimos testigos de como el principal del Conartel, un don nadie de esos que abundan en el gobierno de la Involución Ciudadana, declaró que las filmaciones y reportaje, realizados por periodistas de Teleamazonas, en el ex Comisariato Santa Isabel en Guayaquil donde supuestamente se estaban ingresando y monitoreando datos de las últimas elecciones para presidente de la república, “no ameritaban sanción alguna”. Sin embargo, uno o dos días después, seguramente luego de la carajeada del Mudo de Carondelet, el Presidente del Conartel cambió su opinión e inició la investigación en contra de Teleamazonas.
Tengo entendido que una de las quejas contra Teleamazonas está vinculada con haber transmitido escenas de una corrida de toros, en horario indebido. Quienes han tenido la gentileza de leer mis comentarios probablemente se habrán topado con mis opiniones respecto de las llamadas “ferias bravas”. Pero, para quienes no lo han hecho permítanme intentar resumir mis opiniones sobre ese asunto en pocas palabras: Solamente gente bruta o mentalmente enferma puede solazarse ante el espectáculo cruel y sangriento de un grupo de psicópatas torturando a un asustado e inocente animal. Teleamazonas, ciertamente promociona ese tipo de espectáculos brutales y perversos. Sus dueños, los dueños de Teleamazonas son los principales promotores y seguidores de aquella fiesta perversa que ofende y mancha la sensibilidad de una Ciudad Cosmopolita como Quito.
La acción de Correa de sancionar a Teleamazonas por la mencionada transmisión, demuestra una vez más lo hipócrita y cobarde que es el Gran Patán, así como sus deseos protervos y sus intereses encubiertos detrás de supuestas buenas intenciones. Cuando lo lógico y decente sería eliminar de una vez por todas aquel show plagado de vicio y extrema crueldad; cuando lo honesto sería acabar de una vez por todas tanto salvajismo y maldad que hiere la sensibilidad no solamente de miles de quiteños sino de millones de ecuatorianos; el Mudo de Carondelet, da luz verde a la sevicia de los chapetones curuchupas, pero, “valientemente” les fija horarios para que disfruten de aquellas muestras de sadismo ruin. Horarios que por lo visto terminaron siendo olvidados, quizá por omisión involuntaria o talvez como muestra del “respeto” que los dueños del “lindo canal” le tienen al Mudo.
Luego, viene el escándalo de la noticia sobre la explotación de petróleo o gas en la Isla Puna y la alarma que causó en la comunidad de pescadores la posible huida de los peces que aquella prospección y explotación causarían. Primero, me parecen justas las dudas y temores de los habitantes de aquella Isla. La experiencia ha demostrado que el negocio petrolero destruye la calidad de vida de los pueblos aledaños a dicha explotación. El supuesto progreso que trae el oro negro a aquellas comunidades es puro cuento chino. Depredación de la naturaleza, contaminación, prostíbulos, cantinas, delincuencia, violencia, esos son los verdaderos “progresos” que la actividad minera y petrolera crean en aquellos pueblos. Las explicaciones interesadas de los micos de la revolución correana no son suficientes, es más no merecen ninguna credibilidad. Tampoco me interesa conocer lo que tengan que decir los pipones de Fundación Natura; solos, se desenmascararon en el escándalo del relleno de basura de la Capital. Sí me gustaría saber que dicen los especialistas de Greenpeace, Sea Sheperd y la World Wildlife Fund.
Pero supongamos que efectivamente hubo extrema irresponsabilidad en los periodistas de Teleamazonas al presentar una versión de los hechos totalmente alarmista y falaz. Imaginemos que así fue. Les parece lícito o justo, comerse un canal de televisión que significa en términos económicos una inversión millonaria, acabar con decenas de puestos de trabajo de un plumazo, abrir las puertas de par en par para en un futuro eliminar la libertad de expresión e información, colocar una espada de Damocles pendiendo de cada medio de comunicación que no se arrodille al Tirano de la sonrisa guasona. A mí me parece una completa estupidez, de esas que lamentablemente ya son costumbre en los fieles seguidores de la espada mocha de Bolívar.
Cuando lo lógico y justo sería sancionar a ese periodista y al director de Noticias, y en última instancia al noticiero; los torpes, prepotentes y alevosos vocales del Conartel, instigados por Correa, quieren comerse todo el canal. Qué culpa de la noticia engañosa tiene por ejemplo el equipo de información deportiva; qué tienen que ver las transmisiones de fútbol con las malas intenciones del jefe de Noticias; acaso quienes se encargan de la sección de dibujos animados deben pagar los platos rotos de algunos irresponsables. Como se nota la calidad Socialista, que tienen las disposiciones, decisiones y sanciones de los secuaces del Gran Patán y sus patiños del politburó chabacano.
Sobre el asunto de los Simpson y Dragon Ball Z; bueno, eso ya es para mejor reírse. Pero más chistoso todavía es que los hijos de los ¡estúpidos socialistas! e ¡imbéciles seudo comunistas! deben ser hinchas del Pícoro Daimacú o del Milkhouse.
Recuerden ustedes que el milico de Venezuela, Chávez creo que se llama el parlanchín ese, hace algún tiempo quiso censurar los Simpson en su hacienda petrolera. En realidad no sé si lo logró o no.
Qué pensará el Mudo de Carondelet, talvez que: “los Simpson son el instrumento de propaganda de la doctrina imperialista que los cerdos yankys usan para infiltrarse en los hogares ecuatorianos”. Pobre Mudo. El poder no le sirve de nada, por lo menos no para algo positivo; sigue siendo el mismo simplón plagado de complejos y frustraciones de sus épocas de boyscout.
Supongo que el Héroe de Dayuma consciente de que no es capaz de convertirse en supersaiyayin, de pura rabieta, se la tomó contra Gokú. Alguien debería recordarle que a pesar de sus actitudes y conductas caricaturescas, definitivamente el Mudo es casi un ser humano y no un personaje de comic.
El canal del Banco Pichincha, o mejor, el canal de los dueños del Banco Pichincha, Teleamazonas, no representa el ideal de la libertad de expresión, ni mucho menos el modelo de la presentación de información veraz, justa y honrada. En más de una ocasión he comentado con algunos amigos como los dueños y testaferros de los noticieros de ese canal invitan casi siempre a los mismos hijos bastardos de la ramera partidocracia. Cierto, algunas noticias son presentadas de manera parcial, mientras otras son encubiertas. Algunos bufones de baja calaña son publicitados como los grandes analistas, mientras que a otros actores políticos se los sataniza descaradamente. Muchos de aquellos gacetilleros se creen los dueños de la verdad, es cierto. Pero no es con represalias, actos de venganza y sanciones totalmente desmedidas e injustas que se enfrenta al periodismo malintencionado.
Mirando las protestas de los amigos incondicionales del “lindo canal” se me viene a la mente cierto caso, que muestra la hipocresía de cierta gente que defiende los excesos alevosos del libertinaje de una jorga, pero, ataca, prohíbe o censura el derecho de las personas a expresarse libremente. Hace algún tiempo invitado por un bloggero asistí a un foro quiteño, que después demostró ser una cloaca pútrida de mentira e hipocresía de alguna manera vinculada con los testaferros de los patrones de la opinión pública burguesa y acomplejada. En aquella oportunidad recuerdo que una basura parlante que insultaba gratuitamente a Correa y a sus seguidores se atrevió a censurar mis opiniones acerca de lo enfermizo de ciertas fiestas chapetonas de la plástica “gente linda”. Entonces, escribí mi carta de despedida, coloqué al inmundo patán en su lugar y no volví nunca más por aquellos nauseabundos parajes. Es fácil concluir que esas basuras curuchupas deben estar consternadas con la posibilidad de que Teleamazonas sea clausurado. Ese tipo de lacras sociales son las que defienden irrestrictamente el “derecho” de los dueños de la opinión pública a decir lo que les da la regalada gana y a publicar sus verdades de acuerdo a sus conveniencias muy vinculadas con sus rastreras calidades.
Un amigo me decía que había salido a uno de los mítines a favor de Teleamazonas y que seguiría haciéndolo. Ciertamente, Yo no lo haría, claro, si estuviera viviendo en Quito. La mayoría de gente que pregona en las afueras del “lindo canal” no defiende la libertad de expresión o la libertad de informar verazmente, y me refiero específicamente a aquellos que directa o indirectamente están vinculados con aquel canal, con los dueños del mismo y con las tendencias sociales y políticas plagadas de prejuicios curuchupas. No digo que no haya por ahí algún ingenuo que grite a favor de las libertades. Debe haberlo, sin duda. Pero, démosle a cada cosa su lugar. No, el canal del Banco Pichincha no es el ícono de la Prensa libre y honesta; Teleamazonas defiende su “derecho” a decir lo que más le conviene a los intereses de los dueños de Teleamazonas; eso no quiere decir que en muchos casos se presente información objetiva; pero, sí, que en ocasiones se informa en función de libretos preestablecidos por los dueños del circo, en cuyo caso los gacetilleros de honorarios dorados se limitan a repetir lo que sus jefes les ordenan. Por lo mismo, que griten no más entre ellos.
Sin embargo, debo señalar que sancionar a Teleamazonas por las causales mencionadas es absolutamente injusto. Imagínense a un juez condenándole a cadena perpetua a un ciclista que iba en contravía, solamente porque le cae mal. ¡Completamente injusto!
Finalmente, qué irónico que los medios que señalan la “violencia” que sufren de parte del gobierno de los disque socialistas, y se quejan de las amenazas a la libertad de expresión e información provenientes de las acciones de los testaferros correanos; para nada les moleste la soledad e indefensión que sufren los comunes y corrientes miembros de la sociedad ecuatoriana en términos de manifestar sus necesidades, deseos, aficiones, afectos, expresiones, opiniones, etc. ¿Quién le dio a Emilio Palacio la calidad de dueño de la Opinión Pública, talvez el mismo que le dio la categoría de “mamá de los pollitos” a Rafael Correa? Ustedes que dicen amigos lectores.
Tengo entendido que una de las quejas contra Teleamazonas está vinculada con haber transmitido escenas de una corrida de toros, en horario indebido. Quienes han tenido la gentileza de leer mis comentarios probablemente se habrán topado con mis opiniones respecto de las llamadas “ferias bravas”. Pero, para quienes no lo han hecho permítanme intentar resumir mis opiniones sobre ese asunto en pocas palabras: Solamente gente bruta o mentalmente enferma puede solazarse ante el espectáculo cruel y sangriento de un grupo de psicópatas torturando a un asustado e inocente animal. Teleamazonas, ciertamente promociona ese tipo de espectáculos brutales y perversos. Sus dueños, los dueños de Teleamazonas son los principales promotores y seguidores de aquella fiesta perversa que ofende y mancha la sensibilidad de una Ciudad Cosmopolita como Quito.
La acción de Correa de sancionar a Teleamazonas por la mencionada transmisión, demuestra una vez más lo hipócrita y cobarde que es el Gran Patán, así como sus deseos protervos y sus intereses encubiertos detrás de supuestas buenas intenciones. Cuando lo lógico y decente sería eliminar de una vez por todas aquel show plagado de vicio y extrema crueldad; cuando lo honesto sería acabar de una vez por todas tanto salvajismo y maldad que hiere la sensibilidad no solamente de miles de quiteños sino de millones de ecuatorianos; el Mudo de Carondelet, da luz verde a la sevicia de los chapetones curuchupas, pero, “valientemente” les fija horarios para que disfruten de aquellas muestras de sadismo ruin. Horarios que por lo visto terminaron siendo olvidados, quizá por omisión involuntaria o talvez como muestra del “respeto” que los dueños del “lindo canal” le tienen al Mudo.
Luego, viene el escándalo de la noticia sobre la explotación de petróleo o gas en la Isla Puna y la alarma que causó en la comunidad de pescadores la posible huida de los peces que aquella prospección y explotación causarían. Primero, me parecen justas las dudas y temores de los habitantes de aquella Isla. La experiencia ha demostrado que el negocio petrolero destruye la calidad de vida de los pueblos aledaños a dicha explotación. El supuesto progreso que trae el oro negro a aquellas comunidades es puro cuento chino. Depredación de la naturaleza, contaminación, prostíbulos, cantinas, delincuencia, violencia, esos son los verdaderos “progresos” que la actividad minera y petrolera crean en aquellos pueblos. Las explicaciones interesadas de los micos de la revolución correana no son suficientes, es más no merecen ninguna credibilidad. Tampoco me interesa conocer lo que tengan que decir los pipones de Fundación Natura; solos, se desenmascararon en el escándalo del relleno de basura de la Capital. Sí me gustaría saber que dicen los especialistas de Greenpeace, Sea Sheperd y la World Wildlife Fund.
Pero supongamos que efectivamente hubo extrema irresponsabilidad en los periodistas de Teleamazonas al presentar una versión de los hechos totalmente alarmista y falaz. Imaginemos que así fue. Les parece lícito o justo, comerse un canal de televisión que significa en términos económicos una inversión millonaria, acabar con decenas de puestos de trabajo de un plumazo, abrir las puertas de par en par para en un futuro eliminar la libertad de expresión e información, colocar una espada de Damocles pendiendo de cada medio de comunicación que no se arrodille al Tirano de la sonrisa guasona. A mí me parece una completa estupidez, de esas que lamentablemente ya son costumbre en los fieles seguidores de la espada mocha de Bolívar.
Cuando lo lógico y justo sería sancionar a ese periodista y al director de Noticias, y en última instancia al noticiero; los torpes, prepotentes y alevosos vocales del Conartel, instigados por Correa, quieren comerse todo el canal. Qué culpa de la noticia engañosa tiene por ejemplo el equipo de información deportiva; qué tienen que ver las transmisiones de fútbol con las malas intenciones del jefe de Noticias; acaso quienes se encargan de la sección de dibujos animados deben pagar los platos rotos de algunos irresponsables. Como se nota la calidad Socialista, que tienen las disposiciones, decisiones y sanciones de los secuaces del Gran Patán y sus patiños del politburó chabacano.
Sobre el asunto de los Simpson y Dragon Ball Z; bueno, eso ya es para mejor reírse. Pero más chistoso todavía es que los hijos de los ¡estúpidos socialistas! e ¡imbéciles seudo comunistas! deben ser hinchas del Pícoro Daimacú o del Milkhouse.
Recuerden ustedes que el milico de Venezuela, Chávez creo que se llama el parlanchín ese, hace algún tiempo quiso censurar los Simpson en su hacienda petrolera. En realidad no sé si lo logró o no.
Qué pensará el Mudo de Carondelet, talvez que: “los Simpson son el instrumento de propaganda de la doctrina imperialista que los cerdos yankys usan para infiltrarse en los hogares ecuatorianos”. Pobre Mudo. El poder no le sirve de nada, por lo menos no para algo positivo; sigue siendo el mismo simplón plagado de complejos y frustraciones de sus épocas de boyscout.
Supongo que el Héroe de Dayuma consciente de que no es capaz de convertirse en supersaiyayin, de pura rabieta, se la tomó contra Gokú. Alguien debería recordarle que a pesar de sus actitudes y conductas caricaturescas, definitivamente el Mudo es casi un ser humano y no un personaje de comic.
El canal del Banco Pichincha, o mejor, el canal de los dueños del Banco Pichincha, Teleamazonas, no representa el ideal de la libertad de expresión, ni mucho menos el modelo de la presentación de información veraz, justa y honrada. En más de una ocasión he comentado con algunos amigos como los dueños y testaferros de los noticieros de ese canal invitan casi siempre a los mismos hijos bastardos de la ramera partidocracia. Cierto, algunas noticias son presentadas de manera parcial, mientras otras son encubiertas. Algunos bufones de baja calaña son publicitados como los grandes analistas, mientras que a otros actores políticos se los sataniza descaradamente. Muchos de aquellos gacetilleros se creen los dueños de la verdad, es cierto. Pero no es con represalias, actos de venganza y sanciones totalmente desmedidas e injustas que se enfrenta al periodismo malintencionado.
Mirando las protestas de los amigos incondicionales del “lindo canal” se me viene a la mente cierto caso, que muestra la hipocresía de cierta gente que defiende los excesos alevosos del libertinaje de una jorga, pero, ataca, prohíbe o censura el derecho de las personas a expresarse libremente. Hace algún tiempo invitado por un bloggero asistí a un foro quiteño, que después demostró ser una cloaca pútrida de mentira e hipocresía de alguna manera vinculada con los testaferros de los patrones de la opinión pública burguesa y acomplejada. En aquella oportunidad recuerdo que una basura parlante que insultaba gratuitamente a Correa y a sus seguidores se atrevió a censurar mis opiniones acerca de lo enfermizo de ciertas fiestas chapetonas de la plástica “gente linda”. Entonces, escribí mi carta de despedida, coloqué al inmundo patán en su lugar y no volví nunca más por aquellos nauseabundos parajes. Es fácil concluir que esas basuras curuchupas deben estar consternadas con la posibilidad de que Teleamazonas sea clausurado. Ese tipo de lacras sociales son las que defienden irrestrictamente el “derecho” de los dueños de la opinión pública a decir lo que les da la regalada gana y a publicar sus verdades de acuerdo a sus conveniencias muy vinculadas con sus rastreras calidades.
Un amigo me decía que había salido a uno de los mítines a favor de Teleamazonas y que seguiría haciéndolo. Ciertamente, Yo no lo haría, claro, si estuviera viviendo en Quito. La mayoría de gente que pregona en las afueras del “lindo canal” no defiende la libertad de expresión o la libertad de informar verazmente, y me refiero específicamente a aquellos que directa o indirectamente están vinculados con aquel canal, con los dueños del mismo y con las tendencias sociales y políticas plagadas de prejuicios curuchupas. No digo que no haya por ahí algún ingenuo que grite a favor de las libertades. Debe haberlo, sin duda. Pero, démosle a cada cosa su lugar. No, el canal del Banco Pichincha no es el ícono de la Prensa libre y honesta; Teleamazonas defiende su “derecho” a decir lo que más le conviene a los intereses de los dueños de Teleamazonas; eso no quiere decir que en muchos casos se presente información objetiva; pero, sí, que en ocasiones se informa en función de libretos preestablecidos por los dueños del circo, en cuyo caso los gacetilleros de honorarios dorados se limitan a repetir lo que sus jefes les ordenan. Por lo mismo, que griten no más entre ellos.
Sin embargo, debo señalar que sancionar a Teleamazonas por las causales mencionadas es absolutamente injusto. Imagínense a un juez condenándole a cadena perpetua a un ciclista que iba en contravía, solamente porque le cae mal. ¡Completamente injusto!
Finalmente, qué irónico que los medios que señalan la “violencia” que sufren de parte del gobierno de los disque socialistas, y se quejan de las amenazas a la libertad de expresión e información provenientes de las acciones de los testaferros correanos; para nada les moleste la soledad e indefensión que sufren los comunes y corrientes miembros de la sociedad ecuatoriana en términos de manifestar sus necesidades, deseos, aficiones, afectos, expresiones, opiniones, etc. ¿Quién le dio a Emilio Palacio la calidad de dueño de la Opinión Pública, talvez el mismo que le dio la categoría de “mamá de los pollitos” a Rafael Correa? Ustedes que dicen amigos lectores.
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