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martes, 16 de marzo de 2010

He ahí el dilema.

Desde el principio de esta aventura liberal, hace más de un año ya, así lo dice, la fecha de publicación del primer post, una duda ha estado viniendo alternativamente a cuestionarme cada vez que labro en la negra roca de esta bitácora, aunque de manera amistosa, debo agradecer; una duda, de esas que encubren una certeza, aquellas que en vano intentamos ocultar, ahí, en aquel lugar de nuestra mente, donde guardamos aquellas verdades que soslayamos porque nos atemorizan. Un simple y humano dilema: ¿por qué escribir con seudónimo, y no, con mis nombres originales?

Ciertamente se podría enumerar y argumentar una buena cantidad de razones, algunas comprensibles y válidas, otras no tanto. Un testimonio legítimo que justifica plenamente el anonimato o el “desdoblamiento” en otro Yo, por ejemplo, es aquel referente a la posibilidad de comentar de manera “irresponsable” temas que son ciertamente tabú en nuestra hipócrita pero descarada sociedad. También, entre los edificantes beneficios, está la oportunidad de mandar al diablo de manera bastante expresiva y justiciera, a tanto hijo de licenciosa madre, sin la posibilidad de enfrentar una querella de orden penal, por lo mismo, te garantiza un relativo escudo que te protege de las venganzas de los patriotas de cepa espuria, y te libra de las terribles consecuencias de caer en sórdida prisión, y de paso, sufrir desgracia económica por la cuantiosa indemnización que cualquier juez vil te obligaría a pagar para cubrir los daños a “la honra” de cualquier infame badulaque; bribón que en su puerca vida entenderá el verdadero sentido del Honor. Y cómo olvidar aquella oportunidad de expresarte casi libremente, muchísimo pero muchísimo más que en la vida pública. Claro que también tiene sus desventajas, que prefiero abstenerme de señalar, pero que, cualquier persona mínimamente inteligente que haya vagado por estas alternativas sabrá identificar y cuestionar.

Pero, a pesar de todas esas ventajas, y del afecto que he llegado a tener por mi “otro Yo”, el herético Saulo Ariel; a pesar de la satisfacción que siento al escuchar el eco que mi grito en las oquedades resonantes de esta cueva suele clamar: “¡Yo soy Saulo Ariel!”. Sin embargo de aquello, siento y estoy consciente que Saulo solo es un personaje virtual, un producto de mi imaginación; en tanto Yo, simple mortal, soy verdaderamente Yo, o así quiero creerlo; y así será, por lo menos mientras dure la dictadura de esta capciosa realidad.

Armados con nuestro verbo, lápiz o teclado nos desnudamos: negamos, reímos, dudamos,blasfemamos, amamos, traicionamos, adoramos, mentimos, clamamos, maldecimos, sentenciamos, veneramos, nos encolerizamos y envilecemos, para, al día siguiente contradecirnos con aquellos mismos sentimientos y emociones. Huimos de nosotros mismos a través de nuestros alter egos ficticios, poniendo como excusa cualquier causa. Atacamos a la víctima solo para defender al victimario. Permitimos que el injuriador destroce con burlas maldicientes al que erró por las infamias que tuvo que soportar en la injusta vida que le tocó vivir. Guardamos silencio cómplice, a pesar de ser testigos de la ignominia, solo para proteger a las lacras que adulamos, modelos a los que aspiramos llegar, personajes siniestros saturados de atroces vicios y crímenes. Defendemos la causa abyecta de los patriotas que aparentan pulcritud detrás de ese vestido nauseabundo de puritanismo hipócrita y vanidad prejuiciada. Permitimos que el inocente sea martirizado y nada hacemos para frenar esa infamia, solo callamos y damos la espalda a esa realidad cruel. Decimos que estamos en contra de la brutal tortura a la inocencia y la belleza, pero, para quedar bien con los torturadores aclaramos que respetamos su derecho a torturar. Nos interrelacionamos con guiñapos humanos que pretenden disfrazar su naturaleza despreciable a pesar de las vidas públicamente sórdidas que llevan, porque podemos sacar provecho comercial de aquel encuentro.

Y así vivimos, escondiéndonos; intentando luchar contra nuestros miedos con un nombre ficticio, una personalidad alterna, o un rostro demudado, sonriente, insidioso o feroz, que parece ofrecer librarnos de lo que somos: simples hombres y mujeres, temerosos, ignorantes y frustrados. Pero nuestro experimento por escapar solo queda en el intento. Porque todo lo que somos está ahí, en nuestras opiniones, actitudes y conductas; en nuestros ex abruptos, prejuicios, embustes; en aquellas verdades que pretendemos defender pero que se contradicen con nuestra real condición puesta de manifiesto en las mentiras que proferimos en los infames contenidos de aquellos párrafos cómplices, o en nuestras actuaciones o inacciones que en secreto nos avergüenzan, pero que ocultamos con un rostro pletórico de hipocresía, o con nuestra cobarde violencia.

Y callamos, cuando hemos sido puestos en evidencia; y festejamos cuando nos dan la razón, aunque no la tengamos. Y, a sabiendas de la verdad, permitimos que la brutalidad y la estupidez agredan e injurien con insolencia y crueldad, aquello que en vano intenta constituirse en un faro de luz salvadora en un océano de bajezas y ruindades. Y perdemos el tiempo en discusiones intrascendentes, tontamente, jactándonos de intelectuales, corrigiendo futilidades, mientras enviciamos nuestro entorno con el miasma de nuestras vilezas. Y nos maquillamos diciéndonos a nosotros y a los demás que estamos cambiando el mundo, cuando muy bien sabemos que este mundo no puede cambiarse, como tampoco, nosotros, podemos cambiar nuestra suprema voluntad de ser lo que somos, pues, hace mucho tiempo renunciamos a la valentía y la honradez para reconocerlo, pues la cobardía y mendacidad, va más conforme con nuestro linaje y condición.


¿Debemos ocultarnos detrás de una máscara de divinidad, o tener el valor de mostrar al hombre?: he ahí el dilema. Quizá sea el momento de asumir responsabilidades; el momento de dar la cara y enfrentar nuestros temores. Talvez sea la hora de liberarnos de los irreflexivos miedos y exorcizar a los fantasmas que nos persiguen desde antes que tuviéramos uso de razón. Quizá sea el momento de que Saulo se quede cuidando su Cueva, ladrando libremente a esa indolente y sórdida sociedad, donde Yo, Pablo, deambulo en búsqueda de respuestas, mientras las preguntas se apilan una sobre otra. Seguro estoy que mi buen amigo, deambulará complacido su existencia libérrima en las escarpadas rocas de brillante ébano desde donde, con sus liberales aullidos, intentó en muchas noches enamorar a la exuberante pero esquiva Luna. Talvez sea el momento que Saulo y Yo, nos liberemos mutuamente; tiempo propicio de retomar aquel sendero que las fútiles debilidades convirtieron en infranqueables. Quizá sea hora de enfrentar y vencer aquellos demonios que me impulsaron a crear al buen Lobo. Habrá que ser prudente y dejar de lado las justicieras irresponsabilidades, algo que estoy dispuesto a aceptar; siempre se puede recurrir a la ironía creativa, a los simbolismos o parábolas y de vez en cuando al silencio voluntario. Después de todo, solo en la infinitud del pensamiento se puede ser realmente libre.

martes, 23 de febrero de 2010

Mitos, mentiras y verdades.


Desde hace tiempo en un canal de televisión ecuatoriano, se viene transmitiendo un programa que supuestamente se dedica a desenmascarar las mentiras tradicionales que abundan en la sociedad hipócrita y las embusteras supersticiones que esclavizan al populacho; por lo menos así lo presenta la ampulosa publicidad que lo promociona. Cualquiera esperaría que dicho trabajo se base en investigaciones realizadas por los propios “intelectuales” dueños del programa, por lo menos en un buen porcentaje, pero lo cierto, es que los “celosos profesionales” se limitan a copiar las investigaciones y los documentales de otros investigadores, y luego de una mediocre edición que generalmente se limita a borrar el audio original y colocar el sustituto, se lo presenta virtualmente como propio.

Ciencia evidentemente falsa y mitificaciones de otros lares, así como supercherías populares son presentadas “desnudamente”, concurrentes con los comentarios cansinos, de los pintorescos y repetitivos locutores “dueños de la verdad”. Sin embargo, estos caballeros y damas que dicen desentrañar las “verdades más ocultas e insondables”, sospechosamente miran para otro lado cuando de mostrar en su verdadera faceta a ciertos mitos ecuatorianos que debería ser ciertamente destrozados con la maquinaría bélica de la evidencia, la honestidad y objetividad.

Uno no entiende por ejemplo como demagogos de la categoría de un José María Velasco Ibarra, sean aclamados estúpidamente por las masas curuchupas ecuatorianas; tampoco se puede entender como políticos comunes y corrientes, en el ámbito de las componendas politiqueras inmorales, como Jaime Roldós por ejemplo, sean considerados por la gran mayoría de ecuatorianos como referentes del Político Honesto, concepto ciertamente utópico en sociedades como la ecuatoriana. Pero si solo es cuestión de recurrir a los mediocres periódicos y demás revistas medianamente inquisitivas de la época, para constatar que dichos patriotas, no robaban pero dejaban robar a sus alcahuetes y aduladores, algunos; mientras otros con su verbo ampuloso y gargajoso engañaban a la gente y le vendían el cuento de su falsa honestidad, siempre, a precio de oro, que luego se depositaba en las asquerosamente famosas cuentas en el exterior. Solo es cuestión de investigar las publicaciones de la época. Claro que denunciar esas verdades incómodas, no te hacen famoso en una sociedad que convive escandalosamente con sus heroínas y héroes de oropel; ni tampoco te permite llevar una vida de burgués a costa del periodismo “investigativo”. Talvez por esa razón los dueños de los mitos y sus verdades, prefieren hacerse los tontos, cosa que la hacen eficientemente pues no necesitan actuar, y de manera descarada le dan la espalda a las verdades de la realidad nacional, y se van más bien a redescubrir los orígenes de la aparente inmortalidad del cangrejo.

Muchos dicen que el mito “agrandecedor” de las figuras patrióticas de antaño vale muchísimo más que la verdad histórica; dichos patriotas defienden con garras y colmillos aquel sofisma, señalando que tiene mucha “validancia”. Claro que se abstienen de mencionar que si adoptan tales actitudes y conductas, es debido a que gracias a tales patriotas de buche y pico, y dichas mentiras, pueden engordar grasientamente en la más vegetativa de las burguesías. Aunque no hay que descartar que haya por ahí algún zoquete de esos que todavía creen que Abdón Calderón mataba españoles con sus explosivos y tronadores flatos; o que Manuelita Saénz, fue la "Matahari" sin la cual los americanos jamás nos habríamos liberado de la incestuosa Corona Española. Vil patrioterismo dirigido a manipular a la torpe y crédula masa populachera.


Pues bien, los patrioteros de antaño no son los únicos que se benefician de estos mitos y esas falsas leyendas; también, aquellos “prohombres”, especializados en determinadas disciplinas, algunas poco elegantes, por no decir delincuenciales, y que llegaron a desarrollar un enorme poder económico y reputación social, han sido elevados a la categoría de “caballeros intachables”: ahí tenemos por ejemplo el mito de Luis Noboa Naranjo, un don nadie que a costa de arribismo, astucia, oportunismo, codicia, ambición, manipulación, etc., llegó a construir un imperio económico; el ideal de todo empresario corrupto. Y qué decir de don “Ossie” Guayasamín, motivo principal de este post; un tipo que gustaba de maltratar a su esposa, pues fiel a sus orígenes, el ancestro de los progres y feministas del siglo XXI, desarrollaba con sadismo el imperativo folklórico: “¡más que mate tan, mujer es!

Muestra del oscurantismo en que se vive en este País es el caso de Oswaldo Guayasamín. Cuestiono, ¿cómo es posible que un tipo que decía denunciar y protestar contra la violencia brutal contra el indefenso; en la casa, con su mujer, luego de pintar sus descarnados cuadros, se especializaba en la patriota tarea de masacrar a su esposa? Como que se configura innegablemente la figura de la hipocresía, ora en el arte de este individuo, ora en él mismo, ora en ambos. Quizá el “maestro” necesitaba captar de primera mano las brutalidades y horrores de las golpizas. Quizá el genio buscaba identificarse con el sadismo cobarde y criminal para luego reflejarlo en sus “magnas” obras. O quizá solo era un bruto salvaje saturado de prejuicios y amarguras, incapaz de superar sus traumas, y que descargaba su furia alcoholizada contra aquello que dependía de él, y se encontraba inerme frente a su barbarie.

A pesar de todo aquello, nadie, ningún medio, de esos que se jactan de ser “libres e independientes”, jocosamente, dominados por conservadores o socialistas, aspecto muy descriptivo, se atreve a desmitificar a este hombre común y corriente que salió de la pobreza gracias a su relativo talento con la brocha y la estulta vanidad de los engreídos ricachones, pues que hombre honesto al que le cuesta el dinero, podría darse el lujo de pagar miles y cintos de miles de dólares por un cuadro que dramatiza una realidad que la vemos a diario en esta hoguera de pasiones insensibles, inmundas y sicalípticas que llamamos vida social.

Todos los días nos topamos con estos mercachifles que adoran y adulan sus “mitos y verdades”; circo barato, show indigente para pasar el tiempo censurando las banalidades y vulgaridades inanes de este puto mundo, en tanto las grandes mentiras y las descomunales falacias se dejan hacer y se dejan pasar, ora por curuchupas chapetones, ora por la progresía feminista, siempre anhelantes que sus verdades y sus status mafiosos perduren en el tiempo.

Lisa Simpson y el mito patriotero de Jebediah Springfield.

viernes, 12 de febrero de 2010

La Comisión de "la Verdad".

Se cuenta que Juan Domingo Perón, uno de los más grandes demagogos latinoamericanos solía decir: “Si quieres enterrar un asunto nombra una Comisión Investigadora.” Es decir, nombra un grupo de secuaces, incondicionales a tus intereses, que con el cuento de descubrir la verdad, ofrecezcan al público una visión de los hechos sesgada y embustera; un grupo de amigos que presentarán un informe que enseñará mañosamente “tu verdad”; aquella que más convenga a los espurios intereses del caudillo inmoral que creo dicha comisión.

Sea que se trate de esconder o enterrar un acto de corrupción o sevicia, o se intente presentar una realidad de los hechos torcida, trastornada, y fraudulenta, algo así como medias mentiras o medias verdades, en donde los torturadores y asesinos de un bando, son presentados en su verdadera dimensión y de vez en vez con ciertas cápsulas de exageración; mientras que los secuestradores y demás criminales que les resultan simpáticos (a los miembros de la comisión y sus amos) son presentados como héroes errados, víctimas inocentes e idealistas revolucionarios; sea como fuere, la sentencia del “gorila” argentino del siglo pasado es muy explícita en cuanto a nominar una estratagema política sucia e inmoral que los estadistas del crimen organizado suelen usar periódicamente para librarse de sus propias responsabilidades, cargarlas a otros, o explotar políticamente a su favor, los crímenes del terrorismo de Estado de gobiernos anteriores.

La máxima del Perón, consciente o inconscientemente, ha sido usada de manera recurrente por el actual gobierno ecuatoriano. Ya no recuerdo cuantas “comisiones de la verdad” han sido nombradas por Rafael Correa. Por ahí, una para investigar los manejos de la Deuda Externa, enterrando las pillerías de los ex jefes espirituales del tiranuelo y denunciando torpe, demagógica y extrovertidamente las estafas y robos de sus, supuestamente, “enemigos políticos”.


Por allá otra, aquella que encubrió la relación criminal entre funcionarios de alto rango del Gobierno de Rafael Correa y un grupo narcoterrorista, y la vinculación de éstos, en el escandaloso caso del ataque militar en Angostura, en el que tropas colombianas invadiendo territorio ecuatoriano, bombardearon un campamento del grupo terrorista FARC y posteriormente ejecutaron a tanto cuanto guerrillero encontraron, incluido un ecuatoriano aparentemente colaborador de aquel grupo facineroso; hechos que, además de demostrar la vulnerabilidad del País ante invasiones de fuerzas violentas extrañas, la corrupción del actual gobierno, entre otros, le significó al Ecuador ganarse una imagen internacional bastante bochornosa. Sin embargo, gracias a la capacidad para manipular mentiras y la impudicia de los patriotas de aquella “comisión de la verdad” nombrada irónicamente por uno de los principales imputados, el escándalo prácticamente ha quedado enterrado.

Sin duda, una herramienta falaz, ésa, de nombrar tantas cuantas comisiones de la mentira, tantas cuantas veces sea necesario esconder un acto de corrupción o manipular la verdad, y disfrazar la falsedad a favor del caudillo. Serviles, alcahuetes, patriotas dóciles al caudillo, siempre abundarán.

La lucha política entre los primos de la partidocracia siempre está vigente: la codicia, la ambición, el enriquecimiento ilícito, la impunidad, la torpe vanidad son tentaciones irresistibles para los hijos del latrocinio y el crimen. Por lo mismo, ante la confrontación pública que existe entre socialcristianos y correístas, por mantener el control de Guayaquil, en el caso de los neoconservadores, y por apoderarse, en el caso de los gulosos socialistas, no era de sorprender que Rafael Correa se inventara una nueva “comisión de la verdad”, constituida, como es lógico, por serviles a sus intereses. Pero, cuál sería el asunto que investigaría esa comisión de notables………alcahuetes; pues, aquel relacionado con la “guerra sucia” desarrollada en la Presidencia de León Febres Cordero (1984-1988); sucesos funestos que tuvieron entre sus principales actores al actual alcaide de Guayaquil Jaime Nebot, que para aquellas épocas del siglo pasado desempeñaba el cargo de gobernador guayaquileño, durante, lo que los cucuruchos de la época se dieron en denominar: “el Gobierno de la Reconstrucción Nacional”.

Si bien es cierto que criticar el concepto per se de “Comisión Investigadora”, sería un error, pues, la posibilidad de encargar a un grupo de personas honorables e imparciales la investigación de un hecho enmarañado y polémico es una posibilidad muy válida; siempre y cuando aquellas personas sean diametralmente diferentes a esos patriotas cuyos testaferros y lameculos suelen promocionar a grandes voces, “quien se puede atrever a dudar de la honestidad de fulanito corrupto y zutanito inmoral”. Pero, el problema es que, a los politicastros corrompidos no les interesa La Verdad, sino, “su verdad”. Por lo mismo, se abstienen de nombrar a personas honorables e imparciales, y optan por “zutanito inmoral y fulanito corrompido”, pues, “quién se puede atreve a dudar de la honradez de semejantes patriotas”. Bueno, algunos ecuatorianos, no dudamos, sino que, estamos convencidos que son unos inmorales y corrompidos.

Pues bien, aquella nominación tramposa y malintencionada ha sucedido en la designación de los miembros de la “Comisión de la Verdad Correana” que investigará los crímenes que se desarrollaron en las dos últimas décadas del siglo anterior; aunque es evidente la dedicatoria al Gobierno de León Febres Cordero, los socialcristianos, y por cuestiones de coyuntura politiquera, muy especialmente a Jaime Nebot.

Francamente me habría causado grata sorpresa, constatar que un asunto que merece ser esclarecido, hubiese sido investigado por personas preclaras, inteligentes y objetivas; hombres y mujeres valientes cuyo único compromiso sea con la verdad y la justicia. Pero, definitivamente no es así. Algunos dirán y con razón: “pero, ¿dónde están esos hombres y mujeres?” En los antros de la partidocracia y sus alrededores nauseabundos definitivamente ¡No!

La presencia de una mujer como Elsie Monge, es una muestra evidente. Una persona que ha estado vinculada con las asociaciones y negocios socialistas o seudo comunistas dirigidos a proteger a sus brazos armados, a sus grupos de choque, en su enfrentamiento fratricida con los grupos violentos del conservadorismo. Persona que hace gala de un humanismo siniestro cuando se desgañita en favor de los derechos de los delincuentes contumaces, mientras ignora la violencia que sufren las víctimas inocentes; actividades inmorales encubiertas con el disfraz de activismo a favor de los Derechos Humanos. Una persona de ese calibre, nada tiene que hacer en una Verdadera Comisión Investigadora.

Qué imparcialidad pueden tener burócratas apáticos que aburridamente instalados pasan los días detrás de un escritorio adornado con la efigie de un veterano calvo, simbolizando a Eloy Alfaro, adjunto a un sticker del partido comunista, mientras a sus espaldas la foto de Ernesto “che” Guevara con su boina marcial, en una pose que más parece vigilar cabreado las huestes de serviles que no se cansan de adular su mito; leyendas e íconos que tan eficientemente han sido comercializados por los defensores de las formas de “democracia” tiránica.

Una imagen surge en mi mente, cómo reaccionarían los serviles de la hoz mocha y el martillo oxidado, si aquel mismo evento, el de Febres Cordero y su terrorismo de Estado, fuese investigado por curuchupas católicos que tuvieran en su escritorio la efigie de García Moreno, más allá en sitial de “honores” la bandera del Opus Dei; por acá, una replica en miniatura de la Virgen del Cisne, y en altar autoritario: el cuadro inmenso y pintoresco del Papa Juan Pablo II. ¿Cómo reaccionarían los seguidores serviles de Rafael Correa? Se quedarían callados o enseguida prorrumpirían en gritos y lamentos, unos más ofensivos y pornográficos que otros.

Dudo mucho, que se queden callados; imposible creer que la “Mama Lucha” del IESS guarde silencio. Difícil imaginar, callado, al extrovertido locutor Paco Velasco, aquel que, con su lengua incendiaria e instigadora, fue factor clave para destronar al tiranuelo Lucio Gutiérrez, pero que hoy, adula y gime ante la presencia del dictadorzuelo Correa. Gritarían y gruñirían, sin duda. Aunque, satisfechos y felices estarán con la parcial y espuria integración de la actual “Comisión de la Verdad Correana”, completamente convencidos que su verdad se verá ratificada en los informes de aquel grupo de fraternos amigos de Rafael Correa.

martes, 27 de octubre de 2009

La manipulación religiosa y el video más "impresionante y misterioso" de YouTube.

Hace unos días, revisando en Youtube los videos de Alejandro Suárez, y las jocosas chabacanerías del “Chabelo” y la “Carabina de Ambrosio”; me encontré de golpe y porrazo con el ícono de un video cuyo título decía: “El video más misterioso e impresionante de Youtube”. Por curiosidad, decidí revisar su contenido, por lo que procedí a abrirlo.

Mientras esperaba que el video se cargue completamente, empecé a percibir que se trataba de un video diferente, esto debido a los comentarios que en la mayoría de los casos mostraban en palabras, llantos emocionados y muestras sensibleras de solidaridad. Por fin, el video terminó de descargarse y entonces me dispuse a observarlo.

Al terminar de verlo, un sentimiento de cólera justiciera, diría yo, se apoderó de mí. Casi inmediatamente una sensación de incredulidad tomó de la mano al enojo que intentaba en vano eternizarse en mi conciencia. Es que resultaba difícil creer, a pesar de las evidencias, que existieran seres humanos con aquella capacidad de maldad, expresada en la forma de manipulaciones mentales, de las más tramposas y perversas que se puedan practicar. Aquellos "amantes", de la grey, que irónicamente, les da de comer en abundancia, no tenían ningún escrúpulo en plantear un escenario terrorífico que masacrara la psique y la sensibilidad de sus sumisos y serviles "borregos". Todos estos miserables canallas, disfrazados de pastores y curas, han hecho de la Religión una herramienta infame a través de la cual consiguen destrozar las vidas de los demás, increíblemente, con la voluntad irrestricta de las víctimas; al tiempo que, aquellas mentiras e infamias, les permiten a los verdugos, mantener un estado de cosas que los beneficia exclusivamente en sus hambrientas, torpes y bajas pasiones.

He de sugerirle amigo lector que si usted es una persona hipersensible se abstenga de mirar el video que incluyo en este post; pues de alguna manera su sensibilidad podría verse golpeada por la manipulación publicitaria maliciosa que encierra tanto el desarrollo de las imágenes como el mensaje mismo. En cuyo caso, haré una breve sinopsis del contenido principal: Se trata de un trabajador que labora en una estación de trenes, ocupándose, entre otras tareas, de chequear el normal, eficiente y seguro desplazamiento de los ferrocarriles y vagones que circulaban por aquella zona. En ocasiones, el trabajador, solía llevar a su único y muy amado hijo, un niño de 4 o 5 años, al trabajo. En los ratos de ocio, padre e hijo, disfrutaban momentos de extrema espiritualidad y felicidad, compartiendo el cariño y respeto mutuo; y cuando, el padre trabajaba, el niño, se concentraba mirando a su admirado héroe en sus labores o se perdía en juegos fantasiosos que lo abstraían de este mundo social tan feroz e injusto, del que no tenía conciencia. En estas circunstancias, un día, mientras padre e hijo cruzan a lo largo la estación principal, con dirección a una instalación ubicada algunas decenas de metros más allá donde el padre debía trabajar aquel día, son observados por una mujer que desde uno de los vagones los miraba atentamente con gesto casi maternal, enternecida por la felicidad y tranquilidad dibujada en los rostro de padre e hijo. Sentada en uno de las bancas de aquella locomotora en compañía de muchas personas con historias tristes, deprimentes, desquiciadas y patéticas, la mujer luego de ver alejarse aquella imagen que por escasos instantes la había sacado de su desgraciada condición, empieza a manipular ciertas sustancias que efímeramente la sacaban por instantes de los terrores que aquejaban su vida. Algunos momentos después el enorme vehículo empieza a moverse con rumbo predestinado. Mientras tanto, más allá, el niño observa a su padre que desde una sala de máquinas monitorea el funcionamiento normal de aquellas vías. De repente, uno de los dispositivos que controlaba aquel sector empieza a funcionar mal, el hombre intenta recuperar el control de las máquinas, pero no lo consigue, mientras que espantado observa que el ferrocarril se acerca raudo, el niño se percata de la situación y corre en dirección a un cuarto de máquinas para intentar colaborar con su padre e impedir una tragedia. El chico en su angustia cae en aquella sala, mientras su padre mira aquella desgracia, sin poder hacer nada desde su posición. Las imágenes inmediatas plantean un dilema terrible y perverso; el hombre se ve obligado a escoger entre la vida de su hijo y la posibilidad de evitar un accidente férreo con las consecuencias funestas para quienes ocupaban aquel enorme, pesado y veloz armatoste. El hombre escoge evitar el accidente, lo que implícitamente significaba sacrificar a su hijo. El tren cruza sin novedad aquel puesto de control y mientras lo hace aquella mujer que se había extasiado mirando la imagen de padre e hijo momentos atrás, al mirar por la ventana observa el rostro destrozado por la tragedia de aquel mismo hombre. Años después, la mujer que supuestamente se había reivindicado, regresa a buscar al hombre y lo encuentra deambulando sin norte ni sur; pero no está sola, lo acompaña un pequeño bebe, su hijo. La mujer le agradece por haberla salvado, y el hombre al ver a la criatura inocente, sonríe y siente, como que en algo su dolor se ve aplacado; y una idea mojigata deambula en el ambiente, como intentando justificar su tragedia, o por lo menos ese es el mensaje que la escena pretende dar. Y entonces, todos felices y contentos, colorín colorado este cuento se ha acabado. Ah y no olviden que Dios dio a su hijo para que ustedes lo torturen, lo masacren, lo injurien, lo crucifiquen, lo asesinen y todo por amor. Amén.





¿Quiénes están detrás de este intento vil y grotesco dirigido a bombardear inmisericordemente la sensibilidad de las personas ingenuas? Nada más y menos que los seudo todopoderosos, dueños de la farsa religiosa. Estos fanáticos de la mentira y el engaño, al igual que sus ancestros enviciados con el poder y la riqueza, han usado y usan todo tipo de estratagemas, fraudes y trampas, principalmente dirigidas a manipular la mente de sus prosélitos o potenciales víctimas.

El miedo, el temor, la violencia, la impotencia, y la muerte, siempre han obsesionado a los seres humanos. Frente a estas realidades el hombre se inventó la religión, para enfrentar y encubrir sus temores, en un intento ingenuo por pretender controlar o garantizar un futuro próspero. Con el tiempo, algunos hombres, unos pocos, aquellos con complejo de abeja reina, vieron que podían usar la religión para explotar a las grandes mayorías; y desde entonces, la religión ha estado unida inseparablemente al poder mundano y a las élites parásitas y explotadoras. Desde entonces, independientemente del modo de producción o del sistema de gobierno, las naciones, países, estados o repúblicas, han sido expoliados por los déspotas y tiranuelos, que se apropiaron de estas instancias, unidos en degenerado concubinato voluntario con los infames filibusteros de la religión. Aquí cabe mencionar que la religión no necesariamente está vinculada con la definición interesada, violenta, limitada y prejuiciada del término “Dios”; sino que puede admitir otras connotaciones como por ejemplo el humanismo ateo, que puede fácilmente definirse como la religión del Hombre; o el Comunismo, doctrina plagada de dogmas y cánticos de alabanza al adorado, todopoderoso, omnipotente e infalible Líder.

Con estos antecedentes analicemos el “impresionante y misterioso” video. No nos hagamos problema lo cierto es que el mundo es una mierda, no le demos vuelta al asunto. Si bien es cierto que la vida es un milagro fabuloso; conciencia, alma, concepciones abstractas unidas divinamente a un cuerpo físico, espectacular, pero, perecible y frágil. A pesar de todas las maravillas de la naturaleza y de las intensas sensaciones y emociones sublimes que el ser humano puede llegar a sentir, a pesar de aquello, existen realidades y contingencias terribles, brutales, sanguinarias, sobre las cuales los seres humanos no tenemos control; vivimos en un planeta feroz, realidad agravada funestamente por la condición humana irresponsable, torpe, indolente, sumisa, alcahueta, de muchos; y la desarrollada y especializada perversidad, intolerancia, crueldad y degeneración, de otros tantos. Un escenario bastante apocalíptico, diría yo. Somos verdaderas hormigas desorganizadas a merced de un destino que desconocemos pero que está ahí; despreciando a la abundante mediocridad; esperando indiferentemente a quienes todavía no han logrado consolidar sus prioridades, principios y convicciones; saludando con una sonrisa enigmática al hombre libre que la espera con tranquilidad y serenidad. Fatalidad que golpea inmisericordemente; indolente al dolor insufrible que aquel concurso de circunstancias genera en aquellos seres inocentes, víctimas de la violencia que predomina en este planeta feroz.

La vida es un milagro hermoso pero tiene facetas siniestras, crudas, inhumanas, momentos que convierten la existencia en un surrealismo fantasmagórico de mierda. No nos hagamos problema. Las desgracias suceden, aunque tengamos temor en confirmarlo; las cruentas injusticias y catástrofes se producen, aunque imaginemos que no tocando aquel tema siniestro nos libraremos de la sevicia juguetona del aciago hado. Es el lado oscuro de la existencia. Quizá el pago que debemos cancelar por haber tenido la maldición y bendición de venir a experimentar las bondades e infelicidades de este misterioso, divino y dinámico Universo. Las cosas solo pasan, ora, por la causalidad, ora, porque estaba previsto que sucedieran. No le demos vueltas al asunto, en ocasiones la vida es una mierda.

De esa realidad absurda, de esa fragilidad de la vida, de la certeza de saber que el ser humano es impotente para modificar lo imposible de alterar; de esa condición humana disparatada, temerosa e ignorante; de todo ese grupo de incertidumbres, terrores y aberraciones; se aprovechan los mercaderes de la “vida eterna” para engañar a quienes tuvieron la desgracia de caer en sus aparentemente apacibles, pegajosas y religiosas telarañas, donde paulatinamente son despojados de su dignidad y recursos económicos.

El contenido del video viene a constituirse en una fábula que hace referencia directamente a la afirmación religiosa que consta en la Biblia y que dice más o menos así: "Tanto amó Dios al mundo que envío a su único hijo para que todo aquel que en él crea no se pierda sino tenga vida eterna". Pues bien según los dueños de la religión, y ciertamente amparados en muchas citas bíblicas; Jesús, el hijo de Dios, debía ofrecer su vida, es decir, ser torturado, vilipendiado, masacrado y alanzado, hasta su muerte, para que la humanidad sea salvada; salvada del pecado. Ahora bien todas estas interpretaciones, concepciones, y visiones son básicamente religiosas. Insisto: religiosas. Sobre este tema tengo muchas cosas que decir, pero, por el momento no voy a entrar en mayores detalles. Por lo pronto, baste decir que, la vida de un inocente es tan válida como la vida de mil pecadores o mil inocentes. El mundo muchas veces nos plantea dilemas inmorales que los humanos no debemos aceptar, sino, rechazarlos con toda la fuerza de nuestro ser.

No permitamos que los vendedores de falsas ilusiones sigan traficando y enriqueciéndose a costa de la ingenuidad, debilidad, desgracia, sufrimiento e ignorancia de la gente. La Biblias es un libro muy interesante, si tienes criterio puede mostrarte muchísima sabiduría, pero si eres un bobo que se limita a seguir maquinalmente y al pie de la letra las órdenes ahí impresas, puede sepultarte en la sima más siniestra, inmunda y oscura. No seas un simple borrego que se limita a seguir las consignas de tu “pastor”. Lee, pregunta, escudriña, cuestiona, y saca tus propias conclusiones. No confundas religión con Dios; no necesitas la religión ni a sus mercachifles, para acceder a Dios; por último crea tu propia religión, donde tú seas tu propio pastor. No dejes que otros decidan por ti, definitivamente no son mejores que tú. Y fundamentalmente no dejes que los míseros vendedores de mentiras te manipulen. La propia Biblia, tiene una sentencia moral incuestionable: "La verdad os hará libres".

jueves, 10 de septiembre de 2009

"¡Con ése, no, porque solo me profetiza males!"


Voy, en este post, a relatar y comentar, una de mis historias bíblicas favoritas; la misma que se encuentra ubicada en el Antiguo Testamento, 1era de Reyes, capítulo 22, para quienes deseen conocer la historia con nombres y detalles.

Resulta que había un Rey en la nación de Israel, (estamos hablando de años y años antes de Cristo, de eso puede dar fe, Don Alfonso Espinoza de los Monteros) que se caracterizaba no precisamente por sus juicios justos, sino por todo lo contrario. Pues bien, este corrupto y astuto caudillo decide iniciar una empresa bélica contra los sirios, a efectos de recuperar ciertos territorios que consideraba, pertenecían a la nación israelita y estaban abusivamente ocupados por Siria.

Con el objeto de garantizar la victoria, el Rey de Israel, decide invitar al Rey de Judá, para unir fuerzas, y entre ambos ejércitos recuperar exitosamente aquellos territorios.

En aquellas épocas el sistema de gobierno que reinaba en esos pueblos, era una monarquía hereditaria primitiva, pero influenciada por una religiosidad, manifestada en la práctica por un séquito de sacerdotes, cuya opinión era muy respetada, sobre todo por el pueblo; es debido a eso que, los reyes buscaban permanentemente el favor popular a través de los buenos oficios de la clase sacerdotal, principalmente cuando de ir a la guerra se trataba.

Pues bien, el Rey de Judá, asiste a la invitación del Rey de Israel, y le dice que está de acuerdo con emprender aquella cruzada bélica; pero, que desea escuchar las opiniones de todos los profetas de Israel para saber si contarán con la ayuda divina, antes de tomar cualquier decisión definitiva.

Más que a revelar alguna profecía divina, todos los profetas asisten raudos a cumplir las órdenes del temible y autoritario Rey, so pena de perder sus cabezas en algún arranque de furia de aquel soberano belicoso. Frente a ambos reyes, los sacerdotes, al unísono, empiezan a lanzar gritos a favor de la campaña militar, ni uno solo deja de prorrumpir en alaridos dirigidos a ensalzar el supuesto futuro triunfo.

Sin embargo, el Rey de Judá, posiblemente alertado, le insiste al Rey de Israel, diciéndole: “¿acaso no existe algún otro profeta a quién preguntarle si la victoria será la lógica consecuencia de guerrear contra los sirios?”.

El Rey de Israel refunfuñando, le dice: “Sí hay, aún, un profeta a quien preguntarle, pero a ese no le confío nada, porque siempre me profetiza mal”.

El Rey de Judá le insiste y entonces el Rey de Israel, ordena a sus lacayos que inmediatamente traigan al profeta Micaías.

Luego de algunos momentos llega Micaías, a quien los esbirros del Rey de Israel le habían advertido que se limitara a cumplir las órdenes del terrible Monarca.

Entonces el Rey de Israel le pregunta: “¿Debemos subir contra los sirios, nos será propicia la batalla?”

Micaías, posiblemente en tono irónico, quizá burlesco, le responde: “¡suban no más y guerreen, que los sirios caerán bajo sus lanzas!

El Rey de Israel, entiende el sarcasmo y le exige que le diga la verdad.

Entonces Micaías le responde que: “será una derrota humillante para Israel, y tú mismo caerás en la batalla”.


Te das cuenta”, emocionado y molesto, el Rey de Israel, se regresa a decirle al rey de Judá, “este siempre me profetiza males”.

Indignado, el Rey de Israel ordena encarcelar a Micaías, dejando su decisión final para cuando vuelva de combatir a los sirios.

No voy a extenderme en el relato porque el punto a donde quería llegar ya lo he narrado; sin embargo, baste decir que las palabras de Micaías, finalmente se cumplieron.

Esta historia me encanta. “Siempre me profetiza males”, las quejas del Rey corrupto me causan gracia. Mientras el profeta Micaías, el único profeta valiente que se atrevía a decir la verdad, simplemente era consecuente con su función de profeta y revelaba lo que le constaba, los demás alcahuetes y cobardes, se limitaban a cumplir servilmente las órdenes del corrupto monarca. Para el bribón reyezuelo decirle la Verdad, era profetizarle solamente maldades.

Y es que, así como hay gente que respeta, adora y ama la Verdad; así también hay otros, muchísimos, que le temen, la aborrecen, intentan ignorarla, la tergiversan, tanto la odian que llegan a definirla como: “males”. Si pudieran, la desaparecerían, pero no pueden.

La frase: “porque solo me profetiza males” fácilmente se la podría interpretar como: “con aquel, no, porque es un hombre honesto y valiente que terminará denunciando toda mi incompetencia y corrupción”.

La historia del profeta Micaías y su encuentro con el Rey es tan edificante, de veras sublime. Ahí está, Micaías, solo, en medio de gente hostil, con sacerdotes incondicionales al Rey que seguramente le insultaban y agredían; con huestes de asesinos que lo miraban fieramente; frente a un Rey famoso y temible por sus crímenes y por la impunidad de la que gozaba entre los hombres; y sin embargo, frente al Tirano y sus secuaces ignominiosos, no tuvo problema en decir la Verdad.

¡Qué calidad la de Micaías! ¡Hombre valiente, sincero y virtuoso! ¡Un verdadero Soldado de Dios!

domingo, 30 de agosto de 2009

Música, Virtud y Destino.

Debo confesar que en muchas oportunidades, afortunados momentos, cierto tipo de música, verdadero bálsamo espiritual, ha liberado a mi alma, por sagrados instantes, de los desvaríos frugales e insensatos de mi inconsciente ignorancia.

Gracias a la abstracción y la contemplación auditiva, he sido libre, realmente libre. La Música, la Divina Música; Divina porque a través de su sabia sonoridad he conseguido paz y bienestar; porque los acordes melodiosos me han cubierto de una protectora y edificante armadura moral, fortaleciendo mi conciencia, estimulando las causas espirituales que se encuentran grabadas en mi mente, recordándome quien soy, y lo que quiero para mí. La emotividad de las armonías generosamente, en su momento, me ha conducido a un glorioso misticismo, donde he sido uno con lo más grandioso del Universo.

Es como si el destino nos susurrase sabiamente al oído el motivo por el cual estamos aquí, en este mundo de malicia y ferocidad; revelándonos la verdad; diciéndonos que tenemos un destino que cumplir; un honroso objetivo que solamente nosotros somos capaces de realizar. Un destino que implica renunciar a nuestra condición humana y asumir nuestro verdadero rol de casi dioses, limitados exclusiva y fatalmente por aquella misma condición de simples humanos.

Mientras escuchamos aquellos esplendorosos arpegios las dudas existenciales se pierden momentáneamente, y entonces todo está claro. Momentáneamente hasta que el hombre que domina nuestra divinidad nos esclaviza con miedo, temor, ignorancia, timidez, atufamiento, codicia, mediocridad, honrilla, y demás vicios que solamente son propios de la especie humana.

Sin embargo, la verdad está con nosotros, en todos los seres humanos, desde el hombre económicamente más humilde hasta el oligarca más asquerosamente rico. Libre albedrío, al final nosotros decidimos. Nadie sino nosotros, debemos contestar el teléfono que está llamándonos al verdadero y sublime heroísmo. Desde nuestra posición que finalmente es la única que verdaderamente importa, nosotros decidimos, independientemente de quienes pretendamos haber sido. Nosotros decidimos, virtud o vicio. Nosotros escogemos.


Finalmente el hombre elige, así como el protagonista de la película “La Mexicana”. Un Don Nadie, que casualmente se ve metido en un lío por las circunstancias incomprensibles de la vida; a quien se le encomienda una diligencia que en apariencia parece muy simple, pero que se complicará por los apetitos malsanos de terceros, concurso de circunstancias que le obligarán a desnudar su alma de bagatelas y decidir acerca de sus prioridades. Una ficción interesante, un tanto jocosa, con rasgos de violencia criminal y sádica, sazonada con una leyenda trágica que se materializa en el objeto codiciado y anhelado por “pecadores” contumaces y arrepentidos, respectivamente.

Una historia entretenida, de veras que sí; sin embargo, hay una escena que particularmente me hechiza. Una serie corta de imágenes secuenciales magistralmente acompañadas por una bellísima tonada que acaricia el espíritu y llena mi mente de confianza y satisfacción moral. En especial el diálogo silencioso entre un anciano mexicano y su perro es simplemente hermoso y expresivo.



Adicionalmente uno de los diálogos rescatables de la película, es aquel que confronta al veterano mexicano, legítimo propietario del objeto codiciado por los “chicos malos” y al protagonista de la historia. “Usted es un soldado de Dios”, le dice el veterano. Al final el Don Nadie, termina haciendo lo correcto, entiende el verdadero concepto del honor y recibe un bien incuantificable, su satisfacción personal.

Como dije, al final nosotros decidimos: mediocres cobardes y viciosos o soldados de Dios; solamente es cuestión de escuchar la sana voz de nuestra conciencia, o las gloriosas musicalidades de la virtud.

martes, 7 de julio de 2009

Los escándalos de corrupción se encubren con el sórdido patriotismo.


No creo que exista gobierno en esta tierra que no haya, en su momento, recurrido al burdo nacionalismo para esconder algún acto de corrupción de los miembros de la mafia en el poder. Cuando los sacrificados patriotas sedientos de lujuria malsana, poder corrompido o ansiedad concupiscente, son descubiertos in fraganti cometiendo sus latrocinios, crímenes y violaciones; los manipuladores del engaño, las mentes grises del estupro público, desarrollan una intrincada maraña de circunstancias que buscan encender el incondicional amor por la patria en la sociedad; afecto desbordado inculcado en la mente del común de los corrientes desde el momento mismo en que empezó a tener conciencia de la realidad, y consolidado en la medida en que iba siendo esclavizado por el sistema.

Así, cuando aquel bribón desempeñando en mala hora las funciones de presidente a punto estaba de caer por su descarado afán de vicio; de golpe y porrazo, las “fuerzas totalitarias” del “hermano país vecino” amenazaban con cercenar parte de la heredad territorial. Inmediatamente, cualquier desafecto y culpa quedaban olvidados y todos los habitantes de aquel país cerraban filas en torno de aquel corrupto, pero, patriota presidente. De sobra queda decir que el “hermano país agresor”, también se beneficiaba de aquella inesperada muestra de patriotismo del “hermano país agredido”, pues, igualmente los actos inmorales de los otros patriotas en contra de su pueblo quedaban relegados en el pasado, por la necesidad de los estados de guardar y proteger su “honor” nacional; pues si en algo se parecen los países es en la corrupción de sus mafiosos gobernantes patriotas.

Independientemente de las bajas que aquel patriota enfrentamiento podía dejar, ambas naciones salían “ganando”; pues, irónicamente, al final, los corruptos y demagogos patriotas se jactaban ante sus pueblos que habían rechazado al invasor o agresor; en tanto riadas y riadas de sus pueblos, respectivamente, cantaban odas en honor de sus corajudos gobernantes, ignorantes de los nombres de los soldados que habían muerto en los desiertos o pantanales; incautos mártires, inconscientes de la razón por la que su sangre era derramada y sus cuerpos despedazados en aquellos íngrimos lugares; ignorantes, que gracias a su sacrificio, los patriotas corruptos, que felices los enviaron al matadero, podían seguir hundiéndose en el pútrido deleite del poder mundano, siempre, aplaudidos por la chusma patriotera que los reverenciaba estólidamente, convencidos de su triunfo ante las fuerzas del “hermano país agresor”.

Las mafias patriotas ecuatorianas y colombianas de turno en el poder, conscientes de esta herramienta grosera e infame, pero, muy efectiva para manipular los afectos de sus respectivos pueblos han vuelto a recurrir a ésta, para granjearse el aprecio de éstos; ora para esconder los escándalos de corrupción de sus parientes y amigos, ora para encubrir su incompetencia para gobernar, ora para explotar el patrioterismo en la chusma y de paso ganar algunas simpatías que a futuro se verán reflejados en votaciones torpes y serviles.

A raíz del escándalo de Angostura, cuando Uribe bombardeó un campamento de la guerrilla ubicado en la selva ecuatoriana, muchos ecuatorianos luego de condenar el acto abusivo y sanguinario del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, exigimos al Gobierno del Ecuador una explicación del por qué grupos armados extranjeros, vinculados directamente con el narcotráfico, secuestro, asesinato y terrorismo, transitaban libremente en el oriente norteño ecuatoriano y tenían campamentos fijos, lugares donde acudían grupos de simpatizantes de aquellos grupos violentos, provenientes de toda la América no anglosajona. Muchos exigimos saber por qué el ex ministro Gustavo Larrea y el ex subsecretario Chauvín se reunían con la guerrilla de las Farc, sin conocimiento del gobierno colombiano, en una clara intromisión del gobierno ecuatoriano en asuntos colombianos. Muchos ecuatorianos exigimos que el Fiscal General de la Nación investigue el caso de Angostura y realizando un trabajo conforme a la ley, inicie causas penales en contra de quienes pusieron en riesgo la seguridad del país. Muchos ecuatorianos reclamamos al gobierno de Correa y sus patiños, por la paupérrima imagen que mostró el Ecuador a nivel internacional como consecuencia de aquel relajo sangriento.

Las explicaciones interesadas y parciales de los principales implicados en el escándalo no fueron suficientes, solamente dejaron más dudas. Las actitudes y conductas del Fiscal, además de sospechosas, nos dijeron que nada podíamos esperar de aquel sujeto pedante, valentón y agresivo cuando de defender al gobierno de Correa se refiere, pero, apático cuando de investigar los actos de corrupción del gobierno de la Involución Ciudadana.

A cambio de una investigación eficiente, efectiva y justiciera, los ecuatorianos hemos recibido teatro barato. Un juez ecuatoriano, cuyo nombre no sé, ni quiero saberlo, imbuido de patriotismo y quién sabe que más razones, en un momento político en que nuestro locuaz presidente Don Rafael Correa está pasando por una serie de escándalos de corrupción y tiene un descenso brusco en las encuestas de popularidad, decide, este juez, ordenar la captura del ex ministro de Uribe, Juan Manuel Santos, personaje siniestro de la política colombiana.

Que otra emoción sino la risa, puede causar la decisión del incognito juez oriental. A quién en su sano juicio se le puede ocurrir que la Interpol va a aceptar la orden del juez ecuatoriano. Acaso Interpol no tuvo participación en la investigación de las computadoras de Reyes y confirmó la supuesta veracidad del contenido de estas. ¡Qué bárbaro! ¡Qué bárbaro!

Pero qué pensaban, que el gobierno colombiano se iba a quedar con las manos cruzadas mientras uno de los “duros incondicionales” del demente Uribe era objeto de una posible orden de captura internacional. No solamente que Interpol ha negado la posibilidad de capturar a Santos. Además, por las dudas, el gobierno colombiano le ha dado la categoría de diplomático, blindándolo ante cualquier acto comedido de algún país que no simpatice con la narco República Colombiana. En respuesta al "gesto de afecto" del juez ecuatoriano, de manera encubierta, Colombia, a través de una iniciativa privada, enjuicia a Correa por “sus vínculos con las Farc”. ¡Qué tal! ¡Qué tal, ecuatorianos! Como para reírse, ¿verdad?

Colombia no tiene nada que perder. Ecuador, Ecuador, sí. Pero eso, al Mudo que, desgraciadamente, tenemos por presidente poco o nada le importa. Una vez más los sacrificados patriotas, buscan lavar sus bochornosos e inmorales actos de corrupción recurriendo al escandaloso patriotismo.

La chusma, enseguida ha respondido en favor de sus respectivos: amados, reverenciados y crueles tiranos. Basta ver los foros de los principales periódicos de Ecuador, para comprobar el enardecimiento nacionalista con el que los “correístas” defienden incondicionalmente a su Amado Líder y sus patiños chauvinistas; mientras los “anticorreístas”, muchos de ellos ecuatorianos, defienden a capa y espada a Uribe y sus sicarios paramilitares. En Colombia, los “antiuribistas” no son tan afines a Correa, aunque censuran el terrorismo de estado del encubierto psicópata, pero, los “uribistas” sí que lo defienden, en tanto no escatiman en calificativos poco elegantes para Correa y los amigos de Correa que se jactan de ser amigos de la guerrilla colombiana de las Farc.

Al final de este nuevo sainete grotesco propiciado por las mafias patrioteras de turno en el poder, sin duda ambos bandos saldrán ganando en sus respectivas naciones. La chusma seguirá cerrando filas y marchando marcialmente en torno de sus adorados y admirados demagogos, y ¡todos felices y contentos!

Bueno, no todos, siempre hay por ahí unos cuantos “resentidos y amargados” que exigen: Justicia y Verdad.

viernes, 25 de julio de 2008

La Partidocracia está más vigente que nunca.


Finalmente la reunión de la partidocracia constituyente culminó. Ya los delincuentes del curuchupismo socialista y los mendrugueros del falso comunismo impusieron su visión del “buen vivir “, a sus iguales del tragahostismo oligárquico y tradicional.

Mientras miraba por televisión al “insigne” patriota Paco Velasco heredero del nacionalismo latinoamericano al estilo del gran Libertador de las ansias prostituyentes de mil y una cortesanas libertinas, gritando escandalosamente a bocajarro, más o menos algo así: “…….en la noche los Isaías saqueaban a los países”. Y también las expresiones emocionadas del moderno Abdón Calderón, Normy Wray y su folklórica expresión: “………somos unos infiltrados de mierda”. Expresión, esta última, quizá la única verdad que se expresó en la cloaca de Montecristi. Conspiradores contra el bienestar de los ciudadanos, confabuladores contra los derechos y garantías individuales, infiltrados de a mierda, ciertamente. Mientras miraba, dije, el circo grotesco, y su jorga de payasos de disque diferente tendencia política, una sonrisa gratificante de desprecio se dibujó en mi rostro.

Pronto esa sensación le dio paso a un estado de reflexión y aceptación casi resignada. Solamente casi. Recordaba las palabras de más de uno de los patriotas del piponazgo socialista cuando hablaba de que la Partidocracia había sido finalmente derrotada.

Me pregunto ¿qué son El PSE, el PCMLE, el MPD, el APRE, el PRE, la Izquierda Democrática, el NeoVelasquismo? ¿Qué mérito les impide ser incluidos en aquella lista ignominiosa? ¿Desde cuando la corrupción de unos garantiza la inmoralidad de los otros? ¿Muchos de ellos acaso no se subieron en la tristemente célebre camioneta? ¿Se crearon por generación espontánea libres de mácula? ¿Cuándo aparecieron, de improviso, estos angelitos sin alas, para redimir a este maltrecho pueblo? ¿Estuvieron hibernando talvez a la espera de un pastor que los cobije y conduzca por los áridos pastos del socialismo del siglo XXI? ¿Dónde estaban mientras los Isaías, etc., saqueaban el país? ¿No será acaso que mientras la plutocracia se hartaba del gran pernil público, los gusanos del seudo comunismo se apegaban mojigatamente de la herida abierta raspando, carcomiendo cobardemente lo que las grandes fieras les consentían sanguinariamente raspar?

Hasta en la jerga vulgar, en esa perorata grosera alborotadora y demagógica, no se parecen, son exactamente iguales, los patriotas de “la derecha” y “la izquierda”.

¡Quién les enseño que el más patán y violentamente verbal es quien tiene la razón¡ ¿Talvez Bucaram, Velasco Ibarra o quizá Correa? ¿Desde cuando la buena oratoria, se limita al escándalo bochornoso y a los gestos nauseabundos?

La asamblea de patriotas, terminó resultando la misma mierda de los congresos y asambleas anteriores. Afirmación ésta, que es lógica. Si colocas en un salón a un montón de imbéciles buenos para nada, a una jorga delincuentes con agendas mafiosas e interesadamente privadas, nada bueno va a salir de aquella orgía infecta.

Para nada se acordaron los patriotas del seudo comunismo eliminar de raíz el terrorismo politiquero enquistado en el sistema educativo. ¡Cómo podían hacerlo si ellos son los principales beneficiarios de la enfermiza indigencia educativa! En ese ambiente podrido es que se reproducen y proliferan tanto ellos como sus sofismas infames.

La partidocracia no ha sido derrotada, es más fuerte que nunca. Los padrastros y las prostitutas patriotas que fundaron este País deben revolcarse lujuriosamente en sus sepulcros muertos, festejando jactanciosamente los nefandos éxitos de sus descendientes, propios y bastardos.

No recuerdo el nombre de aquel que pronunció las siguientes palabras: Último día del despotismo y primero de lo mismo. No sé si su origen y si la referencia es nacional, americana o mundial. Lo que sí sé, es que aquella máxima en el caso de nuestro país es sin duda, una verdad irrefutable.