martes, 1 de junio de 2010

Fernando Vallejo y la Puta de Babilonia.


Seguramente más de un lector habrá notado mi desprecio por la Religión. Tengo razones suficientes para justificar aquel rechazo hacia todo tipo de dogma religioso. Cada Teosofía se etiqueta ser la dueña de la verdad, su verdad, la absoluta, la única; con su Dios religioso que impone sus mandamientos a través de sus capataces, pastores, sacerdotes y vacas sagradas. En sus propias palabras y adulos cada bando absolutista proclama sus certezas totalitarias y dogmáticas, pretendiendo diferenciarse unas de otras. Pero si ustedes analizan objetivamente los antecedentes, y posteriores “éxitos” de todas y cada una de estas religiones se darán cuenta que comparten si no en su generalidad, sí en la mayoría de sus características fundamentales aspectos ridículos, falaces, violentos, manipuladores y terroristas.

Hace un par de años, me parece, por cosas del destino me encontré con el titulo de un libro, que me llamó la atención por su crudeza. El Libro se llamaba “La Puta de Babilonia”. En aquel tiempo no le di trascendencia, imaginaba que se trataba de una publicación más que condenaba la corrupción de alguna Iglesia en particular, algo que no me sorprendía en lo más mínimo conociendo quienes son los dueños de la Religión, de manera que no le di importancia. Algunos meses atrás, por ciertas circunstancias me volví a cruzar con aquel titular, y para, de una vez por todas tener claro de que mismo se trataba decidí indagar sobre el asunto.

Ya en el pasado, leyendo la Biblia me había encontrado con el relato de “las dos hermanas”, un cuento simbólico algo erótico en el que se menciona el mito de Babilonia y las putas literales o metafóricas. Adicionalmente había tenido acceso a una publicación denominada “La Gran Payasada” en la que se cuestionaba los ritos, dogmas y parafernalia en general de La Iglesia Católica, Apostólica y Romana realizada por miembros de una religión hermana mas antagónica. Toda esta información se añadía a los testimonios individuales de personas que a lo largo del tiempo han desenmascarado las vilezas cometidas por los dueños del negocio religioso, o los informes de prensa y documentales que denuncian la corrupción que se han desarrollado, y suceden en las diferentes religiones del orbe, amén que se publican periódicamente.

Así fue que empecé averiguando quien mismo era el autor de aquel libro. Pronto me enteré que se trataba de un colombiano de nombre Fernando Vallejo. “¡Colombiano!”, me dije con algo de fastidio; el País de los Uribe, Santos, Marulanda, García Márquez y toda esa serie casi interminable de personajes y antecedentes infectos y repudiables tan comunes en aquella tierra tan conocida por su buen café y su pura cocaína. Procedí a descargar el libro de internet, prometiéndome leerlo en un futuro. No recuerdo si ese mismo día o en los inmediatos subsiguientes, opté por buscar información sobre el autor en una comunidad de videos. Busca que busca encontré un documental sobre Vallejo, de inmediato descargué el primer video y luego, y debo reconocerlo ante lo interesante y entretenido de lo visto, los siguientes.

Luego de revisar la totalidad del documental, haciendo abstracción entre las extravagancias y verdades del personaje investigado, me llamó la atención el calificativo de “provocador” que una mujer le endilgaba a Vallejo. Ante aquello, es indudable que en ocasiones el colombiano hace gala de ciertos excesos verbales que podrían confundirse con intolerancia, además de un notorio nihilismo absolutista y un cinismo literal, muestra quizá de su falta de confianza en la humanidad, comprensible considerando la violencia tan característica de la especie humana. Pero en otras, en cambio, se muestra como un feroz pero objetivo denunciante de los males de la sociedad. ¿Es justo calificar de “provocador” a alguien que se atreve a calificar de criminales a los criminales que en mala hora detentan el poder? ¿Sí o no? En su acepción positiva talvez, en la negativa definitivamente no. Pero cómo sabemos las verdaderas intenciones de quienes lo tachan de “provocador”. Un pensador alguna vez para repudiar la moralidad siniestra de la época decía que: “en épocas de Tiranía, decir la Verdad es un acto de Rebelión”. Una muestra palmaria de lo relativo y subjetivo de las conductas humanas.

Pues bien, luego de mirar aquel documental decidí que valía la pena leer el libro y entonces, imprimí el documento y lo dejé preparado para la futura lectura. Y así fue.

Vallejo comienza dejando bien sentadas sus intenciones, sus "afectos y cariños" respecto de aquella institución, amén de sus opulentos beneficiarios y serviles lacayos, prorrumpiendo en una serie de calificativos y apreciaciones que en apariencia parecerían redundantes pero que solamente buscan colocar en su sitio de "honor" a madre e hijos de reputada tradición religiosa, así como oneroso, brutal y embaucador negocio.

Desde un principio señala que el calificativo de “La Puta de Babilonia” no es inédito, sino que fue esbozado hace muchísimo tiempo atrás por una agrupación religiosa cristiana más conocida como Los Cátaros o Los Albigenses, que cuestionaban la corrupción de la Religión imperante en esa época es decir La Católica. Señalado aquello Vallejo relata la forma brutal en que el Papa, una suerte de Rey feudal que disponía de feroces y temibles ejércitos con los cuales imponía sus abusos infalibles, termina persiguiendo, torturando, masacrando y prácticamente borrando de la faz de la tierra la “herejía” cátara y a todos sus seguidores.

Posteriormente, el escritor colombiano haciendo uso del sarcasmo y el cinismo burlesco narra las inmoralidades de los representantes del Dios católico, Los Papas, principalmente aquellos cuyas felonías y actos de sadismo, sodomía, mercantilismo y brutalidad sanguinaria los habían hecho famosos a lo largo de la historia, para enojo y desgracia de los futuros curas católicos, apostólicos y romanos amén de sus fieles devotos.

Mientras intenta cumplir la función de denunciante insaciable de la corrupción de aquellos que siendo simples humanos pretenden pasar por seres infalibles, Vallejo narra los orígenes de la Iglesia Católica; el complot que habría existido entre una facción de religiosos y el poder político de un Emperador corrupto, que conocedores del poder de la Religión sobre las masas deciden imponer un determinado dogma religioso, su religión, la de ellos a los demás, y lo hacen con fiereza y autoritarismo, eliminado sanguinariamente cualquier oposición.

En más de una oportunidad Vallejo se limita a reclutar a pensadores con sus juicios o valoraciones, filósofos que habiendo nacido entre los siglos aledaños al supuesto natalicio de Jesús, antes y después de éste, cuestionan su existencia, la veracidad de los evangelios y el origen de los mismos, además de que, según Vallejo, hacen un juicio crítico alejado de todo prejuicio dogmático y cualquier subjetividad proveniente de la influencia de la fe.

El contenido de la Biblia y la veracidad de la misma, es cuestionado permanentemente, sobre la base de la falta de evidencias que demuestren que tales escritos fueron desarrollados por los autores que la misma Biblia imputa. Además, pone en duda la historicidad objetiva de la gran mayoría de escritos bíblicos, debido a ciertas incongruencias cronológicas, calificándolas en el caso del Antiguo Testamento como simples mitos creados por los judíos, más que nada para tener un vínculo de unión y orgullo de su pueblo. El Nuevo Testamento y sus principales actores, también son cuestionados sobre la base de la ausencia de documentos históricos que garanticen contundentemente la existencia real de Jesús y sus discípulos.

Aspectos como la subjetividad, las poco confiables traducciones, las percepciones individuales y de grupo, los intereses políticos y económicos, los apetitos religiosos, los dogmas imposibles de probar, las continuas contradicciones, la ausencia de una descripción detallada de muchos de los relatos bíblicos por parte de historiadores serios de aquellas épocas, el absolutismo y totalitarismo de muchos de los pasajes bíblicos, entre otras razones, son señalados como argumentos por varios pensadores, a los que recurre Vallejo para probar sus puntos de vista.

Pero, a pesar del interés personal o favorito que aparentemente tendría el escritor colombiano por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, la verdad es que Vallejo, amplia su espectro de crítica a la Religión en general; de ahí que Judaísmo, Protestantismo, Anglicanismo, Islam y en general todas las teosofías existentes, consideradas infalibles, absolutistas e inmaculadas por sus creadores y prosélitos gregarios, son censuradas y desenmascaradas con un verbo en ocasiones emocionado aunque no carente de argumentos.

No quisiera ir más allá en cuanto a desarrollar las opiniones y las críticas de Fernando Vallejo en su análisis sobre aquello que los exterminados Cátaros justicieramente llegaron a llamar “La Puta de Babilonia”. Baste esta sucinta sinopsis. Seguramente más de un lector de este blog ya tuvo en sus manos el libro del polémico colombiano, polémico por sus extravagancias y libertinajes, mas no por el ejercicio de la libertad de expresión, aspecto ciertamente merecedor de atención y ponderación. El libro contiene opiniones y argumentos dignos de considerar, con parlamentos que merecen ser leídos o escuchados, con criterios que difícilmente se redactarán en los papeles de los famosos y ricachones escritores de guiones de telenovela rosa.

“La Puta de Babilonia”, es un libro que vale la pena leer, si realmente se está interesado en conocer una opinión crítica acerca de los orígenes oscuros del cristianismo, amén de la Religión Católica y sus igualmente desvergonzadas, brutales e impúdicas hermanas religiones. Es importante conocer aquellos hechos siniestros, esos que avergüenzan a unos y enfurecen a otros. Pocas cosas son tan satisfactorias como conocer la realidad de los hechos o la desmitificación de las verdades absolutas. La Historia está saturada de "verdades" falaces y tramposas, pero, a través de la desnudez de las leyendas religiosas, las quimeras y los cuentos mentirosos podemos llegar a tener una certeza razonable de lo que realmente sucedió, o pudo no haber sucedido. Un libro interesante y entretenido, que honestamente debo señalar, disfruté leyendo; verdad de la que soy único y veraz testigo.

2 comentarios:

Jorge R. dijo...

Muy bien Vallejo... estoy justamente haciendo una investigacion para Tesis sobre su libro...
El cristianismo dejara d tener tanto poder, por Dios que si!!!

Felix R dijo...

soy de Colombia, admiro a Vallejo y a muchos mas escritores de mi país, estoy de acuerdo con su opinión acerca del libro, me gusta mucho; lo que no me gusta es su desprecio por Colombia y me siento ofendido por usted. Pero no quiero rebajarme a ofenderlo, solo quiero invitarlo a que investigue un poco mejor las muchas cosas buenas de estas tierras, asi como investigó sobre F. Vallejo, saludos.

PD: Buen comentario pero no abuse de la palabra ''amen''.