viernes, 31 de julio de 2009

La Partidocracia sórdida, hija aplicada de la Sociedad corrupta.

Estoy seguro que no debo ser el único ecuatoriano que mira con desdén y molestia la consolidación, una vez más, de la sucia Partidocracia y sus deshonrosos bastardos. Aunque, es notorio que la mayoría de los ecuatorianos adoptan una actitud y conducta, irresponsables e insensibles frente a esta lacerante realidad.

Un nuevo período político está por iniciar, aunque en el fondo se trate de la misma mamarrachada politicastra. Verdadera dictadura electorera que simplemente se ha limitado a repetir los mismos actos de corrupción de los anteriores gobiernos y dictaduras que en mala hora masacraron las esperanzas de un pueblo hambriento de salud, justicia, educación y seguridad.

A punto está de instalarse la Asamblea de patriotas, todos ellos herederos de la Manuela de Thorne o de Bolívar, del chapetón Montúfar, y de tantos y tantos patriotas que estuvieron dispuestos a sacrificar su moral con tal de satisfacer sus pobres vanidades o sus apetitos desenfrenados por adquirir más de lo que la virtud sugiere; todo encubierto con el cuento de la libertad y la emancipación; proclamas, revoluciones, traiciones y sediciones para acabar con la influencia tiránica de la incestuosa Corona Española, solamente para dejar instaurada la Dictadura de la estupidez, el crimen y la codicia. Sistema despótico que actualmente sufrimos quienes no somos parte de la aristocrática y corrupta Partidocracia.

Que lógico repudiar los cabildeos entre el florido arco iris de "pachacutik", los anaranjados "socialdemócratas” y los verdeagudos “socialistas del siglo XXI”. Que naturalmente moral rechazar los acuerdos de los tránsfugas de colores variopintos con el amarillento morboso del “curuchupismo liberaloide”. Que detestable mirar a los enemigos encarnizados, “longos y gamonales”, dialogar amistosamente disque por el bien del pueblo ecuatoriano, aunque claro está que todo se limita a traficar con los montos del empuñe de los dineros públicos o la posibilidad de explotar el chantaje y el delito, herramientas maquiavélicas efectivas para enriquecer los bolsillos de “pelucones y ponchos dorados”.


Sin embargo, la asquerosa Partidocracia no es la única responsable de la desgracia del País. Especial sitio de deshonor está reservado para el mismísimo Pueblo. Los rasgos característicos de quienes forman parte de la poluta Partidocracia, son rasgos naturales de los grandes conglomerados de la sociedad. Las rameras, mentirosos y los ladrones que se adueñaron del sistema político son los hijos de los vicios y debilidades de la sociedad ecuatoriana.

Las pruebas están frente a nuestros ojos. Simples y comunes víctimas de la corrupción de sus amados tiranos, que irónicamente defienden las malas mañas de los patriotas que los perjudican descaradamente. Individuos que dicen defender la libertad, calificándose de liberales y que ignorante o maliciosamente confunden un modelo filosófico con sus apetitos por traficar libertinamente, independientemente que eso implique instaurar un sistema filibustero basado exclusivamente en la codicia y la ambición. Estúpidos que parlotean desaforadamente que no importa que el amado líder o el asesino ladrón, robe o delinca con tal de que haga obra.

La incultura, inmoralidad, patrioterismo, y folklorismos ridículos de los bufones malhechores de la burda Partidocracia son los mismos del común de los muy corrientes y numerosos incultos, inmorales, patrioteros y ridículos miembros del populacho guacharnaco o de la chusma oligarca. La comunidad y constancia de sus alborotos, alevosías, abusos y crímenes, lo demuestran claramente. La Partidocracia es hija bastarda y abyecta de los conglomerados asquerosamente corruptos de la Sociedad. Pero, ¿por qué la Partidocracia siendo hija de la sucia sociedad la maltrata con tanto odio y venganza? Simplemente porque su condición descarada y sórdida se lo exige. Porque manteniendo a ese Pueblo ignorante, enfermo y famélico, los bastardos pueden vivir en la opulencia y el vicio.

Cuándo se ha visto que el virus patógeno y mortal desarrolle por su cuenta anticuerpos que lo eliminen, o que atentándose contra sí mismo purifique el cuerpo enfermo. Cuándo se ha visto que la fétida Partidocracia incursione en acciones que signifiquen su propia anulación. Cuándo se ha visto que los testaferros de los oligarcas y los “ponchos dorados” muestren signos de arrepentimiento verdadero renunciando a seguir depredando y destrozando al País. ¡Nunca!

La suerte está echada. Los herederos "longos, mestizos y chapetones": de la Corona Española, de la Manuela y el Montúfar, de los Rocafuerte y García Moreno, de los Bucaram y Febres Cordero, de los Correa y Nebot, siguen apropiados del sistema, de la sociedad ecuatoriana, del País. Al final, la decisión la tiene el Pueblo, tristemente, el pueblo guacharnaco y la chusma oligarca.

miércoles, 29 de julio de 2009

El feminismo insolente y sus manifestaciones inmorales.



Como es visible para algunos, vivimos en una sociedad hipócrita saturada de tabúes mojigatos y prejuicios santurrones. Por un lado se alaba la moral y la virtud de dientes para afuera, pero, en la práctica las conductas normales merodean entre lo cínico lo inmoral; basta ver como los hijos bastardos de la sociedad cada vez que pueden sacar provecho deshonesto de una determinada circunstancia, no lo piensan dos veces y se lanzan de cabeza, sin que les importe violar toda norma moral o legal.

Aquella misma hipocresía se aplica a determinadas manifestaciones de disque cultura, respeto y solidaridad que la sociedad tiende a promocionar a través de sus canales de comunicación tradicionales.

En este inmenso lupanar llamado mundo social, los hombres no somos los malos de la película, por lo menos no somos los únicos “malos”. Así como existen zoquetes en cantidades industriales, así también existen ciertas mujeres que no son precisamente un ente carnal donde confluyen exclusivamente leche y miel.

Pues sí, vivimos en una sociedad mojigata plagada de pomposas y pomposos hipócritas que nos dicen por ejemplo que: “a las mujeres, ni con el pétalo de una rosa”. Sin embargo, muchos de aquellos canallas no bien llegan a la casa, borrachos o no, usan, no el pétalo, sino, sus puños o algún objeto contundente para mostrar lo “valientes y machos” que son.

Lo increíble o no tanto si conoces algo de la condición humana, es que mucha de la violencia en contra de las mujeres proviene irónicamente de las propias mujeres. Ahí tenemos por ejemplo a aquellas damas de sociedad que religiosamente suelen aparecer en las páginas sociales de cualquier revista de la “gente linda”, y que nos hablan puritanamente de lo malo que resulta el adulterio, y que sin embargo, no dudan en coronar a sus cornudos maridos, cortándoles, oreja y rabo, en compañía del lechero o el cantinero; mujercitas de moral trastocada que incapaces de freír un huevo o coser un botón, descargan su furia con las cocineras y sirvientas cuya capacidad relativamente efectiva en las labores del hogar, presentan a las “damas de sociedad” como las fofas inútiles y superficiales que ellas, en su fuero íntimo, saben que son. Abruptas feministas de abolengo que menosprecian a sus iguales en género, solo porque, las unas, tuvieron la desgracia de nacer en cuna humilde, o las otras, tuvieron la fortuna de nacer con un color de piel diferente del considerado “ideal” o “estilizado”.

Sería injusto si no reconociera la existencia de hombres decentes, sensatos y respetables. Por lo mismo, justo y sincero valorar la existencia de mujeres, que sin ser perfectas, son respetables, recatadas, dignas, honradas, cariñosas y simplemente adorables. Sin embargo, así como hay energúmenos zoquetes así también hay ciertas señoras que de respetables no tienen ni lo básicamente respetable.

Últimamente he estado escuchado en determinados segmentos de opinión pública ciertas sentencias santurronas vinculadas con aquellas señoras de reputación social ampulosa, pero al mismo tiempo de moral dudosa. No las voy a calificar de algo peor que rameras, como tácitamente lo hizo alguna vez el “Niño de la Copea”, ya saben “CarloUlio” Arosemena; seguramente los guayaquileños deben conocer mejor la anécdota del veterano chupador y la doncella de amores pagados, con todos aquellos detalles tan propios del ex presidente.

Cierto que el desdén es una respuesta sensata a las verborreas mojigatas, pero, inclusive la indiferencia tiene sus límites, cuando de escuchar las vocinglerías vacías y groseras de estas distinguidísimas “damas”, tan desagradables, como las monsergas del mudo de Carondelet en sus incansables y desvergonzados monólogos.

Estoy harto de escuchar a aquellas mujeres insensatas y bravuconas, sí bravuconas, porque ciertas mujeres también pueden ser bravuconas; quejarse que los hombres somos los culpables de todas las desgracias de este mundo social mugriento. Estoy cansado de oír, a las disque intelectuales feministas clamar por sus derechos a incursionar en las perversidades y vicios de sus compañeros de juergas. Estoy fastidiado de observar a tanta cuanta vieja gorda, corrupta e insolente, clamar a los cuatro vientos que, “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”, solamente para aprovecharse de aquel hipócrita y sensiblero cliché, irónicamente para generar violencia en contra de los “terriblemente machistas” hombres.

En más de una ocasión he visto a ciertas jacas encopetadas, ésas, que tienen complejo de “reina María Antonieta del tercer mundo”, aprovecharse de aquellos tabúes, clichés feministas y de su condición natural femenina, para injuriar a más de un hombre. Generalmente el pobre diablo a quien van dirigidos los vulgares denuestos debe guardar silencio y tolerar con estoicismo o sumisión las injurias de semejantes furias; pero, cuando no sucede así, y el hombre se atreve a responder en justos términos a la agresiva señorona, entonces enseguida la grotesca ex damisela clama auxilio a favor de su “afrentado honor”; ¡honor, si cómo no!, como si alguna vez lo hubiese tenido o conociera siquiera el sentido moral de aquel valor. Enseguida los caballeros de oropel aparecen al rescate de la matrona y muy generosamente abundan en sortilegios canallescos y burdas infamias en contra de ese “pedestre inculto” que se atrevió a responder a tan distinguidísima y reputada dama; independientemente de que aquel infeliz solo se haya limitado a decir la verdad, aunque “olvidando” que en esta pútrida sociedad: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”. Aunque la agresiva y contumaz seguidora del hembrismo, bien merecida se tenga la puteada.

Aquellas feministas agresivas y valentonas que disfrutan maquillándose y pintándose sus cueros tercermundistas como payasas, imaginando que así se ven más “sexys” y que disfrutan muchísimo competir, y con mucho éxito, con sus compañeros en el noble arte de empinar el codo; parece habérseles olvidado que, todos aquellos machistas y perversos ogros que les han negado sus “derechos”, todos esos politiqueros pillos que son los causantes de la desgracia de este mundo, multitud de energúmenos unos peores que otros, tienen abuelas, madres y esposas. ¡La corresponsabilidad es notoria, distinguidas damas de suciedad!

Pocas cosas deben ser tan reprensibles como la agresión física y el maltrato psicológico cometidos por un canalla y cobarde desquiciado en contra de su mujer o sus hijos. Cualquier manifestación de violencia debe ser repudiable, pero más aún aquel brutal maltrato que presenta a un individuo notoriamente más fornido o superior físicamente en contra de alguien mucho más débil. Sin duda, un infame acto de vileza de los peores.

Como ya mencioné la violencia familiar es sin duda algo terrible, pero no siempre las mujeres son la víctimas. Igualmente repudiable es la violencia física y psicológica que sufren algunos hombres de parte de sus “amadas” esposas. Pero, en esos casos, ¿quién saca la cara por esos pobres diablos? ¡Nadie! Ni siquiera ellos, porque: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”.

La violencia del hembrismo no es exclusiva de la vida matrimonial o en pareja. Algunas distinguidas mujeres abusivas, maliciosas y violentas aprovechándose de los tabúes que mencioné, no tienen ningún problema en abalanzarse agresivamente en contra de cuanto hombre tiene la desgracia de cruzarse por su camino; o fácilmente, en su infinito egoísmo y vanidad, renuncian a responsabilidades que por su importancia son simplemente irrenunciables.

Hay cosas que uno difícilmente olvida, expresiones que golpean la sensibilidad, comentarios infamantes que habiendo quedado impunes del justo castigo, divagan en nuestras mentes cada vez que escuchamos o somos testigos de la grosera y malintencionada conducta de ciertas hijos predilectos de la sociedad puritana.

Hace más de diez años miraba por tv un canal gringo latino; no recuerdo la cadena, talvez Telemundo o Univisión. En ese momento se estaba presentado un reportaje acerca del maltrato infantil en los hogares y más específicamente el realizado por las mucamas, sirvientas, nodrizas, etc. El mencionado reportaje relataba el caso de una madre que sospechando que su hijo de alrededor de un año era víctima de agresiones por parte de la niñera, decidió colocar cámaras en lugares estratégicos de la casa a fin de comprobar el trato que el niño recibía cada vez que quedaba solo con la sirvienta.

En efecto, las peores sospechas de la madre se vieron confirmadas a través de una filmación que mostraba a una mujerzuela cobarde y perversa agrediendo salvajemente al indefenso niño.

Ya de vuelta en el plató de locución y entrevistas, una de las locutoras se lanzó una perla verbal, de esas que solo se escucha de gente, como diría Alberto “el negro” Olmedo: ¡sucia y corriente! Aparentando indignación, la fingida señora dijo lo siguiente: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos”.

Aquella expresión se quedó retumbando en las paredes de mi habitación: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos.” La vieja infeliz, cínica e ignorantona, se quejaba que en su sociedad de oropel y esnobismo, no se podía confiar en nadie que cumpliese a cabalidad la obligación irrenunciable que ella tenía para con sus hijo. La grosera suripanta renunciaba descaradamente al compromiso que ella había asumido al momento de parir a su hijo. La tosca locutora que seguramente laboraba horas extras como odalisca de algún ejecutivo para intentar trepar en la escala de poder de aquel canal, renunciaba a su función materna de velar por la seguridad, salud y sana formación de su hijo; y escandalosamente se quejaba que no tenía a quien delegar su responsabilidad como madre; probablemente “argumentaba” que su faceta como “profesionista” no le ofrecía suficiente tiempo para asumir una tarea tan “banal” como la de madre. Por lo visto su realización personal y profesional, eran prioridad frente a cualquier otra responsabilidad perfectamente delegable o no trascendental. Posiblemente se autojustificaba diciendo que todo aquel “gran sacrificio” lo hacía única y exclusivamente por su hijo, aunque en el fondo reconocía, talvez, que cambiar los pañales y preparar el aguado de gallina para el zoquete que sabemos, no estaban en sus planes.

Pensar que con ese tipo de “mujeres realizadas” uno se encuentra casi que todos los días. Y pensar que en gran parte si tenemos esta grandísima sociedad de porquería, es debido a la gran tarea que estas damas feministas realizan. Por fortuna, siempre existen las honorables excepciones; gloriosas y virtuosas excepciones.



domingo, 26 de julio de 2009

Los falsos bomberos y los latrocinios de los pirómanos.

En más de una oportunidad he escuchado las opiniones de muchos ecuatorianos que mitad absortos y mitad indignados rechazan las declaraciones tramposas y malintencionadas del “señor presidente” dirigidas a encubrir los escándalos de corrupción de los beneficiarios de este gran negocio inmoral que está resultando el socialismo del siglo XXI; claro, “gran negocio” para los sátrapas, serviles y alcahuetes del Gran Patán. Las intensas y constantes o moderadas y efímeras cóleras que Correa genera en algunas personas que se dan cuenta de la manipulación agresiva de la que es objeto la sociedad ecuatoriana, por fortuna para ellas, pues de lo contrario seguramente estarían aplaudiendo bobaliconamente las peroratas aburridas del “señor presidente” y defendiendo ignorantemente las bribonerías del eminentísimo Gran Patán, están relacionadas con ciertas estratagemas psicológicas a las que generalmente recurren, Correa y sus secuaces chauvinistas para esconder su incompetencia y sus actos de corrupción. Entre otras, bastardas tácticas están por ejemplo: desviar la atención de la opinión pública a través de anuncios escandalosos en contra de sus enemigos reales o imaginarios y renunciar hipócritamente a sus responsabilidades debido a su notoria incapacidad para frenar la corrupción de sus colaboradores, amigos o familiares, o en su defecto, deslindar su corresponsabilidad en los mencionados actos de corrupción por medio de declaraciones pomposas en las que se advierten de posibles amenazas que se ciernen sobre el estado, la ciudadanía y los intereses de éstos. Adicionalmente, enviar inmediatamente a sus equipos de incondicionales y profesionales mentirosos a descalificar cualquier denuncia válida dirigida contra su gobierno o sus socios y familiares, se ha vuelto una constante en el Gobierno de la Involución ciudadana.

Como se puede ver, se trata de generar incertidumbre, temor y recelos en la mente de los miembros del pueblo. Se busca generar incondicionalismo a favor del gobierno y duda o rechazo respecto de aquello que afecte directamente o indirectamente la “infalibilidad” del gobierno del “señor presidente”. A través de una campaña de terrorismo propagandístico, se intenta y se ha conseguido, manipular la mente y afectos de las personas. Cada vez que se produce un escándalo de corrupción, sospechosamente, los primeros en aparecer a disque investigar, son los serviles miembros de Alianza País, o los alcahuetes de la Comisión Anticorrupción de la Presidencia de la República. Luego de “investigar” los fieles seguidores de Correa, la mayoría de las veces sentencian que no existe ningún delito, y cuando las evidencias son extremadamente notorias como para ser escondidas, entonces, el pillo va preso a una jaula Vip, donde es cuidado por el sistema. Es decir, cuando se produce el incendio los primeros en acudir son los seudo bomberos que tienen entre sus funciones esconder las evidencias que inculpan a sus amigos pirómanos. Al final los patriotas, bomberos y pirómanos felices y contentos; menos, los propietarios de la casa completamente quemada y saqueada.

Mentir, negar, acusar, tergiversar, atacar, han sido las principales armas que el gobierno de la Involución ciudadana, con su caudillo Correa a la vanguardia, ha usado para encubrir los diferentes escándalos de corrupción.

Aquellas “artes” maquiavélicas llevadas a cabo torpemente, pues son públicas; son perfectamente verificables cuando por ejemplo, Don Rafael Correa nos dice que desconocía completamente los negocios que su hermano Fabricio tenía con el Estado. Aquel engaño está claro, cuando aquella mentira es puesta de manifiesto por declaraciones de ex colaboradores del gobierno socialista que señalan haber alertado al presidente sobre las intenciones de Fabricio Correa de aprovecharse de su condición familiar para negociar con el Estado en circunstancias preferenciales.

Algunos ecuatorianos siguen sorprendidos que, habiéndose demostrado hasta la saciedad la imposibilidad legal de Fabricio Correa para contratar con el Estado, el gobierno de Rafael Correa no haya procedido a anular dichos contratos. Aquello que es ilegal es nulo. La decisión de nulidad habría sido consecuente con la realidad legal de un hermano de un presidente incapaz de contratar con el Estado debido a su parentesco familiar. Sin embargo, Correa a pesar de las recomendaciones de muchos sectores de la sociedad, opta por otra alternativa, la “terminación unilateral de los contratos”, decisión que conlleva una serie de riesgos para el Estado, entre otras la posibilidad de que Fabricio Correa pueda demandar al Estado, exigiendo indemnizaciones millonarias superiores inclusive a los montos de los mismos contratos.

¿Por qué Rafael Correa, a sabiendas de los riesgos inminentes que su sospechosa y tonta decisión le causará al Estado, insiste en optar por esta? Quizá una de las explicaciones sería aquella característica innata que parece ser común en la mayoría de presidentes y dictadores que han abusado del poder en este país, y que señalo en mi anterior post, su condición de casi perfectos imbéciles y cretinos. Aunque talvez existan otras, unas muy características de Correa; su índole de megalómano compulsivo y defensor a ultranza de las pillerías de sus socios, agnados y secuaces.

Con su irreflexiva decisión, Rafael le ofrece a Fabricio, un escenario jurídico favorable a los intereses codiciosos de su hermano. Prácticamente, Rafael Correa, se declara felón mojigato de sus responsabilidades como presidente de la República. Casi que coloca en condición de indefensión jurídica al Estado frente a los apetitos y ambiciones de su hermano y la jorga criminal de leguleyos hambrientos por apoderarse de las millonarias indemnizaciones que seguramente terminarán consiguiendo, como resultado de la generosa decisión del hermano presidente a favor del hermano demandante.

Lo irónico es que Correa se queja y gime ante el pueblo ecuatoriano, por la decisión tramposa y engañosa que él y solamente él ha tomado al margen de las sugerencias de muchos actores políticos y sociales, que en más de una ocasión demandaron la nulidad de los contratos y alertaron acerca de los riesgos terribles que la unilateral decisión de terminar los contratos implicaría para las arcas del Estado.

Correa les entrega las llaves de la casa y las antorchas a los viles ladrones y pirómanos para que la saqueen y luego impunemente la incineren. Es Correa quien encubre y protege el futuro infernal y millonario latrocinio.

Mientras Correa rompe los candados de la casa y abre las portones para que su hermano y su gavilla de abogados entren a desvalijar y luego huyan con el botín riendo guasonamente con absoluta impunidad, al mismo tiempo lanza voces de auxilio amenazantes y sensibleras advirtiendo a los dueños de la casa, entorpecidos por el floripondio que previamente les habían inoculado en la forma de demagogia patriotera, anunciando que los pillos están robando la casa y que no le culpen a él por haber colaborado en el descarado robo.

Divagando acerca del cinismo patológico del “eminentísimo” Rafael, surgen ciertas hipótesis que deberían ser consideradas por todos los ecuatorianos, más todavía cuando muchos escuchamos sus llamados emocionados a la sociedad hondureña a la rebelión ciudadana en contra del golpe de estado en aquel país. Quizá Rafael Correa con su grandilocuencia amenazante simplemente nos está gritando que lo detengamos. A lo mejor el mudo de Carondelet con sus actuaciones desequilibradas nos está rogando que impidamos que siga cometiendo tantos desafueros. Talvez el pobre Rafael agobiado por sus manifiestas incongruencias mentales, de manera encubierta demanda nuestra ayuda, y nos insta a terminar de una vez por todas con esta tácita dictadura del socialismo del siglo XXI,. Es posible que los discursos destemplados y las alocadas decisiones sean alaridos de desesperación de un hombre que intenta hacerse entender ante un pueblo intelectualmente memo y moralmente laxo. Es probable que detrás de sus parloteos incesantes, Rafael este diciendo: “Pueblo estúpido y borracho, hasta cuando me vas a tolerar, acaso no ves, Pueblo, las salvajadas que mis alcahuetes chauvinistas y yo, estamos cometiendo; es que no se dan cuenta que estamos desbaratando al País; ¡que están esperando manadas y manadas de imbéciles!; acaso ya se olvidaron de las gloriosas gestas de los años noventa del siglo pasado; ya olvidaron las sublimes movilizaciones que trajeron como consecuencia las huidas de Bucaram, Mahauad y el “pinocho” Gutiérrez; ¡chusma zoqueta abusadora y abusada!, que estás esperando para echarnos vergonzosamente del poder. ¡Yo he cumplido!; desde hoy populacho estólido y malviviente, ustedes y solo ustedes serán responsables de las brutalidades y latrocinios que mis sátrapas y yo cometamos. ¡Yo he cumplido!, les he advertido, una y otra vez me he mostrado con mis verdaderos rostros; yo me he denunciado como el demente corrupto que ciertamente soy. ¡Renuncio a mi responsabilidad! Son ustedes los que finalmente deciden pueblo ecuatoriano, pueblo ignorantón que adoras a las generosamente sexuales Manuelas, que eres capaz de sacrificarte por el Barcelona, la Liga o el Emelec; que bebes trago barato y bailas desenfrenadamente como si de eso dependiera tu mismísima vida. ¡Yo he cumplido pueblo! A ti te corresponde actuar. Tú decides pueblo patriotero de pacotilla; o sigues tolerando la arbitrariedades de tus adorados chauvinistas corrompidos, o te levantas y nos sacas de Carondelet, palacio que hemos hollado con nuestras viles pezuñas y sucias garras.

Si es cierto, si detrás de las evidentes muestras desequilibradas de Don Rafael de Carondelet, está la declaración de un hombre que busca desesperadamente librarnos, a los ecuatorianos, de sus aciagas decisiones y de las rapiñas descontroladas de sus sátrapas inmorales; creo, es menester que el pueblo ecuatoriano haga caso a su presidente y agradeciéndole por aquel gesto misterioso, proceda a través de la rebelión de los civiles a deponer al gobierno corrupto de la Involución ciudadana.


miércoles, 22 de julio de 2009

Los círculos oscuros y los circulitos rosados.

En más de una ocasión he escuchado a ciertos “analistas” políticos explicar graciosamente los actos de corrupción, las notorias muestras de incapacidad para gobernar y demás vilezas cometidas por los presidentes de turno, sobre la base de que el presidente de la República estaría siendo objeto de un tácito secuestro por parte de círculos de amigos, alcahuetes, familiares, y en fin, de individuos que estarían beneficiándose de la mencionada “incautación”, con los consecuentes actos de corrupción.

Según éstos, afectadamente educados y muy bien uniformados personajes, los presidentes de la República de los últimos tiempos, porque el asunto de los argollas, círculos oscuros y rosados es un tema que transcurre desde la época del inicio de las dictaduras de la partidocracia, inicios de los 80, del siglo anterior, y mucho pero que mucho tiempo atrás; los presidentes, decía, estarían siendo abstraídos de la realidad por los advenedizos, oportunistas y aduladores que lo rodean. Serían ellos, los amigos abusadores, los parientes corruptos y los alcahuetes oportunistas, los culpables de que el bonachón del Señor Presidente de la República no pueda gobernar como a él le gustaría: “a favor del pueblo”.

Es decir, de acuerdo a la teoría de estos seudo analistas, el presidente viviría en un mundo de fantasía creado por sus sátrapas más cercanos, que diariamente adornarían los días del querubín con adulos sobre el grandísimo favor que tan ilustre caudillo presta a sus semejantes, a pesar de que aquel conglomerado humano estuviera constituido en la mayoría de los casos por una asquerosa chusma que no merecía tener por rey o presidente a semejante “vuecelencia”; permanentemente le dirían que el pueblo vive en absoluto bienestar y que las quejas provenientes de diferentes sectores no serían sino, conspiraciones de la oposición corrupta para desestabilizar su magnánimo reinado o presidencia, o gritos insufribles de irreligiosos incapaces de entender la majestad de su “eminentísima señoría”.

Oculto detrás de aquella pútrida y pérfida barrera circunferencial oscura y tenebrosa estaría el “bueno” de nuestro presidente danzando alegremente en una nube rosada, deambulando feliz en medio de sátiros, duendes y hadas, algunas de naturaleza sexual ambigua, unas más promiscuas que otras, todos tragando y bebiendo copiosamente de las arcas públicas; tesoros acumulados de la explotación de la riqueza de su reino o país, y de los impuestos obtenidos abruptamente a los insensibles e intolerantes siervos o ciudadanos.

Que “generosos”, aquellos “analistas”, preocuparse tanto por justificar las vilezas de las que supuestamente es objeto el “inocente y desinteresado” Señor Presidente, tan bueno él. Claro que la experiencia nos dice que aquellos psicoanalistas de cabaret barato, en la mayoría de los casos simplemente buscan a través de sus defensas descaradas y laxas llamar la atención ora del “buen” presidente, ora de los patriotas que conforman los llamados círculos rosados y oscuros, con el objeto de ser invitados a la gran comilona de los manjares públicos y naturalmente, compartir los beneficios de las corruptas oscuridades y las lujuriosas fogosidades rosadas, siempre en compañía del Señor Presidente.

Pero, en su necesidad apremiante de buscar simpatías en los patriotas corruptos de turno en el poder; los comentaristas lameculos, cometen una serie de indiscreciones y ligerezas, que son fácilmente detectables; siempre y cuando escudriñemos con tranquilidad y honradez los eufemismos pornográficos de los aduladores en busca del pernil público ansiado.

Por ejemplo resulta difícil creer que un presidente de la República desconozca asuntos tan perfectamente visibles como el problema de la inflación y el efecto negativo que tal fenómeno económico genera en los habitantes de un país. Cómo un presidente inteligente podría no percatarse del problema de la inseguridad pública, y el estado de temor e incertidumbre en el que viven los ciudadanos por aquel flagelo social. Un presidente con sus funciones emocionales equilibradas fácilmente se daría cuenta que determinadas políticas que benefician exclusivamente a determinadas jorgas, públicas o privadas, están afectando el bienestar de las mayorías, independientemente de que algún asesor inmoral intentase ocultarle tal realidad. Un presidente decente, desparasitaría inmediatamente su estado mayor o su conjunto de asesores, una vez detectados los parásitos que pretenden manipularlo. Un presidente inteligente y honesto sabría cuando algún bufón inmoral intentaba engañarlo. Un presidente decente, inteligente, honesto, y equilibrado.

Pero, si en lugar de un presidente decente, inteligente, honesto, y equilibrado, el país es gobernado por un bribón, mentiroso, mañoso, obsceno y perturbado; entonces sí, el fantasma de los círculos oscuros y rosados se vuelve un zombi verdadero y siniestro.

Detrás de las justificaciones amaneradas cobardes y falaces, los aduladores en busca de la suculenta pitanza pública, inconscientemente, presentan una verdad encubierta. Los círculos oscuros y rosados son posibles únicamente con presidentes plagados de antivalores como la laxitud, la codicia, la ambición, la vanidad, la soberbia, la lujuria rosada, y demás vicios propios de los patriotas intensamente desesperados por “sacrificarse” por su país.

La imagen que los aduladores tramposos con su verborrea mojigata presentan de los cándidos presidentes, es la de casi perfectos imbéciles y cretinos, similares a esos reyezuelos europeos, cuyos orígenes incestuosos degeneraban sus capacidades mentales, y que fácilmente eran manipulados por los polichinelas, corifeos, sátrapas y cortesanos que tenían la astucia de exaltar sus torpes y ridículas vanidades. A cambio de los adulos y servilismos, el tiranuelo aristócrata les entregaba literalmente el cetro para que los afortunados taimados hiciesen y deshiciesen a su entero antojo e inmoral satisfacción.

Como mencioné, de las verborreas mentirosas y tramposas, se pude concluir una verdad encubierta; una certeza que demuestra claramente que nuestro país ha estado y estará, gracias a la chusma tonta y curuchupa, gobernado por casi imbéciles y cretinos que en mala hora han desempañado su papel de reyezuelos expoliados por cortes de patriotas incondicionalmente fieles al vicio y la inmoralidad; férreamente encubiertos e impunes detrás de visibles círculos oscuros y ampulosos circulitos rosados.


domingo, 19 de julio de 2009

El video del mono, y los "amoríos" del mudo y el demente.

No puedo decir que me sorprenda demasiado el video en que se ve a uno de los principales líderes de la guerrilla colombiana de las Farc, el llamado mono Jojoy, hablando entre otras cosas sobre las “ayudas económicas” brindadas al entonces candidato a la presidencia del Ecuador Rafael Correa, así como mencionando a los emisarios de Correa y sus patiños chauvinistas que permanentemente los visitaban en la selva, ora ecuatoriana, ora colombiana.

Ciertamente, podría ser un video falso; podría tratarse de una manipulación. Pero por otro lado podría ser real. De dónde, un tipo económicamente pobre como Correa sacó el dinero para enfrentar dos campañas electorales millonarias, es una incógnita que podría fácilmente explicarse si damos credibilidad a las palabras del “mono” guerrillero.


Un aspecto interesante que presenta el video es la manera tan peculiar y torpe que este jefe guerrillero tenía de rendir cuentas a las tropas acerca de asuntos que normalmente deberían permanecer en total secreto y en conocimiento exclusivo de los principales líderes del grupo armado; fundamentalmente para evitar que aquellas datos e informaciones puedan terminar filtrándose a oídos del enemigo como en efecto sucedió o pudo haber sucedido. Es que resulta difícil creer que asuntos de intensa seriedad y que exigirían una confidencialidad extrema sean tratados de una manera tan campechana, socialista y ramplona. La explicación sería que, o el video es falso, o el mono Jojoy es un estúpido parlanchín.

Esta nueva revelación que es un capítulo más de esta sórdida y repugnante telenovela que tiene como principales actores por un lado a Correa y sus patiños chauvinistas, y por otro a Uribe y sus narcoparamilitares fascistas, demuestra el nulo respeto y afecto que ese par de miserables y sus incondicionales alcahuetes y asesinos tienen para con sus propios pueblos y sus “hermanos” vecinos.


La posición oficial del Ecuador en el problema colombiano siempre fue el de no involucrarse. No involucrarnos no significaba adoptar una posición neutral en el conflictivo, sino, dejar en claro que bajo ninguna circunstancia, ni directa ni indirectamente, el País o ecuatoriano alguno, iban a intervenir en el conflicto colombiano, independientemente de los afectos u odios que los ecuatorianos o los grupos políticos de nuestro País pudiesen tener a favor o en contra de los dos bandos igualmente despreciables y criminales.

Ciertamente el Ecuador fue víctima de presiones del Narcogobierno Paramilitar de Colombia, en el sentido de intentar obligarnos a participar en la guerra que el “lagañoso” Uribe llevaba y lleva contra las hordas de secuestradores y asesinos de la guerrilla colombiana. Pero, de una u otra manera, el maquiavélico y enfermizo Alvaro no consiguió involucrarnos; no lo consiguió, hasta que llegó el Gobierno de Alianza País; hasta que aterrizó la Presidencia de Rafael Correa y sus patiños chauvinistas.

Todo el actual relajo, no es sino el resultado de una secuencia de causas y efectos, cuyo origen comienza con la intromisión del Gobierno del mudo Correa, primero con la participación del entonces ministro Gustavo Larrea, su alter ego Chauvín, la Aldhu del chileno Juan de Dios Parra y sus “ayudas humanitarias” en favor de los “desplazados colombianos”. Luego continúa con las conversaciones de Larrea y Chauvín con los jefes guerrilleros de las FARC a favor de un supuesto “canje humanitario”, diálogos que nunca fueron bien vistos por el Narcogobierno paramilitar de Uribe; y posteriormente con la sospechosa incompetencia del Gobierno de Rafael Correa en cuanto a cuidar eficientemente la frontera norte, que terminó concluyendo en el bombardeo de Angostura y, ahora sabemos, la ejecución de varios guerrilleros, incluido Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano por parte de fuerzas colombianas.

Colombia es un país con reputación internacional de alcantarilla. Su economía está contaminada por los miles y miles de millones de dólares que el tráfico de drogas le reporta año tras año. Que conste que no voy a calificar de Narcosociedad al conglomerado social colombiano porque seguro estoy que deben existir colombianos honrados que sufren al ver a su país cada vez más corrupto y violento; pero sí llama la atención que un demente asesino como Uribe sea elegido presidente de la República de Narcolombia y posteriormente reelegido con abrumadora votación. Es evidente, que la sociedad colombiana en su mayoría está completamente despistada, pues, le importa un comino que oleadas y oleadas de colombianos, gente de su propio país huyan en condiciones de miseria a otro, en busca de salvar sus vidas. Está claro que aceptaron temerosa y dócilmente la posibilidad de una supuesta paz obtenida a sangre y fuego, que les vendió un narcopresidente que justifica y sacramenta la impunidad de sus asesinos paramilitares, mientras por otro lado promete aniquilar a cada guerrillero que se cruce en su camino.

En resumen Colombia no tiene nada que perder en su enfrentamiento "diplomático" con Ecuador, es más ha salido ganando, pues, ha podido inculpar a terceros, con razón o sin esta, de su incapacidad para solucionar el problema del narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo guerrillero. Ecuador sí que ha perdido y mucho. Es obvio, que en ese enfrentamiento nuestro País ha salido perdiendo. Principalmente, debido a: la ineptitud sospechosa de Correa para aclarar ciertos indicios y pruebas que vinculan a su Gobierno con la guerrilla colombiana; la presencia en su gabinete y buró politico de individuos que han reconocido públicamente sus afectos con la guerrilla colombiana; los indicios y verdades incómodas que muestran, de una u otra manera, a nuestro parlanchín presidente como amistoso simpatizante y defensor de amigos de narcotraficantes, secuestradores y asesinos. Además de la irresponsabilidad y torpeza de Correa y sus patiños chauvinistas para manejar el escandaloso asunto, de una manera que proteja la imagen y reputación del Ecuador.

Es indudable que el “descubrimiento milagroso” del video y la presentación pública del video responde a una “ofensiva informativa” del demente Uribe, en virtud de la actual coyuntura política internacional latinoamericana. Es obvio que detrás de la “sorpresiva” presentación de la película está la garra del Gobierno narcoparamilitar colombiano. Pero, considerar esa explicación como una evidencia de la falsedad de dicho video, es poco menos que un disparate. Sin embargo, nuestro indiscreto presidente, el mudo, recurre a esta para justificar su “inocencia”. Inclusive, algún imbécil por ahí, un tipo de apellido Carvajal, que en mala hora ocupa el cargo de Ministro de Defensa, inflado de patrioterismo correano, reta a sus “aliados y amigos” de las Farc para que revelen los nombres de los tales emisarios. ¡Qué calidad de estadista! ¡Qué calidad de estadista, el muy palurdo!


En cuanto a las hordas sociales nacionalistas y sus respuestas frente a este nuevo capítulo grosero y despreciable del culebrón “los amores del Rafa y el Alvaro”, una vez más han adoptado una posición, por decir lo menos, tonta y ridícula. Son incomprensibles las actitudes extremistas de muchos ecuatorianos, y me refiero a ésos, que se jactan de ser “anticorreístas”, y que, en lugar de exigir una inmediata investigación imparcial a las respectivas autoridades judiciales, adoptan una posición afectiva y agradecida en favor del presidente narcoparamilitar colombiano, y le dan absoluta credibilidad a uno de los líderes de los secuestradores, narcotraficantes y asesinos de la guerrilla colombiana. Por otro lado, los “correístas”, claman con su típico y oprobioso servilismo que la denuncia es nada más que una campaña de desprestigio estimulada por el “Gobierno Imperialista Yanqui”. ¡Qué bárbaro! Y pensar que debido a ese grupo de bolonios parlantes, tumultuoso y numeroso, “correístas y anticorreístas”, es que el Gobierno de la Involución ciudadana ha logrado consolidarse en el Poder.

Es vergonzoso y risible ver como el Presidente de los ecuatorianos hace el ridículo cuando para señalar su inocencia recurre a la supuesta declaración oficial de las Farc en el sentido de que el video es un montaje. ¡Qué carajo de asesores, tiene este pobre hombre! ¡No hay por ahí un racional que le diga señor presidente no hable pendejadas! ¡Acaso todos sus asesores son, ¡todos!, una manada de mangajos dedicados e interesados exclusivamente en tragar los sabrosos y opíparos banquetes pagados con nuestros impuestos!

Las declaraciones de Correa y sus patiños chauvinistas están plagadas de incongruencias, contradicciones y disparates que lo único que consiguen es hundirlos más y hacerle quedar mal al País, todavía más. Por un lado dicen que los videos son falsos. Por otro lado exigen a las Farc revelen los nombres de los emisarios de Correa; ahora bien, ¡qué importancia tienen los nombres de los emisarios!, si el "mono" Jojoy alto jefe de las Farc., está diciendo que colaboraron económicamente en la campaña de Correa. ¡Cuánta irresponsabilidad y torpeza al hacer declaraciones! Si no saben qué decir ¡cállense la boca! No habrán escuchado alguna vez la expresión: “Sin comentarios”. Que interés tan absurdo por justificarse tonta y atropelladamente. Una vez más queda demostrada la condición primitiva y chabacana de los “estadistas” chauvinistas del socialismo del siglo XXI. Uno observa que el País está en manos de estos torpes incompetentes, y se da cuenta fácilmente por qué vivimos de relajo en relajo, uno peor que otro.

Hasta donde llegaremos con las amenazas, insultos, agresiones y “afectos” del mudo y sus patiños en contra del lagañoso demente y sus paramilitares, y viceversa; es algo difícil de presagiar. Probablemente sigan vendiendo circo a sus incondicionales seguidores de uno y otro lado de la frontera. Por mi parte, permítanme respetables lectores solamente una protesta sincera y emocionada a nuestro folklórico y estrafalario presidente: ¡Hasta cuándo padre Correa……………………hasta cuándo!

viernes, 17 de julio de 2009

Buena Vista Social Club, mucho más que un exitoso álbum musical.

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver un documental relacionado con el disco Buena Vista Social Club del guitarrista estadounidense Ry Cooder, y los talentosos músicos cubanos: Francisco Repilado “Compay Segundo”, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Rubén González y algunos más, prístinos artistas de la isla azucarera. Disco que en 1997 ganó el Grammy al mejor álbum tropical latino. Cabe aclarar que originalmente la expresión “Buena Vista Social Club” definía a un centro de danza y actividades musicales en la Habana durante los años 40 del siglo pasado.

A pesar de que los ritmos caribeños no están dentro de mi especial afecto; sin embargo, disfrute mucho escuchando los viejos éxitos de aquellos soneros cubanos, muchos de ellos, en el momento de la filmación, bastante añejos y maltratados.

Una semana después, volví a mirar el reportaje, pero en esa ocasión no fue la música lo que más me llamó la atención; sino, los testimonios del pianista Rubén González y el cantante Ibrahim Ferrer; esos sentimientos me motivaron a escribir algunas líneas. En aquellas épocas no poseía una bitácora donde dejar patentadas mis opiniones, razón por la cual me vi obligado a recurrir al foro web de un medio radial quiteño. Pero, la indolencia e irrespeto de aquellos hicieron que las expresiones desaparezcan de la noche a la mañana. Sin embargo, en ocasiones no hay mal que por bien no venga, de manera que, esta vez en mi propia cueva, aquellas opiniones de hace un par de años quedan finalmente impresas en la red, incluidas algunas observaciones adicionales.

Rescatados por Ry Cooder y el músico cubano Juan de Marcos González, alrededor del año 1996, estos verdaderos genios de la música, en ese momento, ancianos, yacían olvidados y maltratados por el sistema socialista cubano. ¿Por qué gente de ese calibre había sido tratada tan groseramente por un sistema que se jacta de sus logros en el ámbito de la cultura y educación? Pues no lo sé. Tal vez esos logros, no son tales. Tal vez. Quizá su música fue considerada antirrevolucionaria. Probablemente su genialidad era un peligro para la revolución o eso pensaban los dictadores socialistas y sus sátrapas incondicionales. Quién sabe.

Durante el desarrollo de la filmación del documental “Buena Vista Social Club”, alrededor del año 1998; no recuerdo exactamente si fue a raíz de una pregunta de Ry Cooder o ante lo evidente de su desgracia económica, el veterano morocho Ibrahim Ferrer, se sinceró, señalando que a él, no le avergonzaba picar carbón o lustrar zapatos para ganarse la vida. ¡Un cantante como Ferrer, lustrando zapatos! Un tipo que pudo ser millonario, sacando brillo a los zapatos de los turistas y burócratas del partido socialista cubano.

Quizá, especulando se habría podido tachar de irresponsable a Ibrahim, talvez su desgracia radicaba en su propia irresponsabilidad, en su incapacidad para buscarse una vida mejor que la que tristemente parecía tener; pero, la suerte de los demás músicos o por lo menos de la gran mayoría de ellos mostraba no ser diferente a la del cantor de piel morena. Divagando se me ocurrió que a lo mejor no quisieron adherirse a la música oficial, a la autorizada por el régimen. Pablo Milanés sí lo hizo y Silvio Rodríguez también, no cabe duda que la revolución sí fue generosa con ellos.

Es triste ver como los sistemas políticos despóticos; las visiones desquiciadas del mundo perfecto de una manada de tiranos rojos, amarillos, azul o verdeolivas; las ideologías tiránicas; etc., terminan afectando la libertad de los hombres y mujeres. Si te sometes a la esclavitud del pensamiento, ¡triunfas!; si te callas y sigues al pie de la letra las consignas de los tiranos curuchupas o seudo ateos, ¡engordas! Pero, si por algún motivo tus convicciones, creencias, aficiones, talentos, tu identidad, o autonomía, no son compatibles con la visión oficial de las jorgas amarillas, rojas, azules o verdeolivas, ¡estás jodido! ¡Vaya sociedad, jodida sociedad, en la que vivimos!

Sin embargo, a pesar de toda esa represión cultural, olvido estatal y violencia social, los veteranos del Buena Vista Social Club y los demás artistas que intervinieron en aquel proyecto exitoso se salieron con la suya. ¡Que gran ejemplo! A pesar de los estados y sistemas totalitarios, siempre, los hombres libres, con su talento y creatividad consiguen ser efectivamente libres, de una u otra manera; con su genialidad, en su mente, con su trabajo honrado, ¡triunfan!, siempre libres.

martes, 14 de julio de 2009

Cada puerco sabe en que palo se rasca.


Tengo entendido que el anterior sábado, Don Rafael Correa, durante su parloteo patriotero semanal, había calificado de “traidor a la Patria” al ex jefe de inteligencia de las Fuerzas Armadas, un tipo de apellido Pazmiño.

A raíz de los escandalosos y sangrientos sucesos desarrollados en Angostura, una serie de verdades encubiertas se manifestaron diáfanamente; imposibles de ocultar debido a lo contundente y público de los sucesos.

Principalmente se presentó un dilema bastante interesante. Mientras por un lado Correa se quejó de no haber recibido información oportuna y confiable, dando a entender que los organismos de control e inteligencia militares y su personal operativo habían sido ineficientes e ineptos; por otro lado, uno de los principales responsables de aquellas instituciones de seguridad, Pazmiño, una y otra vez se ratificó en haber cumplido con sus obligaciones; es más continúa haciéndolo, desde su posición de militar en servicio pasivo, señalando con tozudez y grandilocuencia militar que informó debidamente a todas aquellas personas y autoridades que debían conocer aquella información clasificada.

No voy a comentar quién dice la verdad o quién miente. Es evidente que Pazmiño, al igual que Correa con sus patiños y chauvinistas presentan sus respectivas versiones acerca de lo que realmente sucedió; versiones que los presentan como patriotas responsables, sacrificados e impolutos, independientemente que la realidad diga lo contrario. Más bien quisiera tocar el calificativo de “Traidor a la Patria” que Correa le endilga a Pazmiño.

Hace algunos meses atrás algunos fuimos testigos como Correa, imbuido del típico complejo de canalla tirano, metió a la cárcel a varias personas, simplemente porque se imaginó que aquel le vio feo, o ese otro se atrevió a decirle alguna verdad.

Muchos observamos sorprendidos e indignados como nuestro déspota presidente, que recientemente encolerizado reclamaba por la represión de los milicos en Honduras, tiempo atrás declaró estado de emergencia en una provincia oriental, y de una manera demencial ordenó a sus sátrapas enviaran fuerzas militares a masacrar a civiles ecuatorianos desarmados. Y así lo hicieron. Muchos vimos como aquellas víctimas del terrorismo de estado, fueron calificadas injusta e infamemente de terroristas, luego de ser privadas de su libertad por el adorado Tirano.

Muchos ecuatorianos observamos el tratamiento VIP., que pillos como el ex ministro de deportes, Carrión; o el amigo de narcotraficantes, terroristas y secuestradores, Chauvín, recibieron del Gobierno de la Involución ciudadana; mientras que la ex prefecta de Orellana, Guadalupe LLori, fue a parar a la cárcel, sin tener opción a su legítimo derecho a la defensa.

El sábado anterior, el Tirano, supuestamente lanza una acusación gravísima en contra de un ex alto oficial de las FF.AA., Pazmiño; porque, Traición a la Patria, es una acusación gravísima, más todavía considerando que se trata de un militar entre cuyas obligaciones estaba velar por la seguridad del País. Pero, ¡Oh sorpresa!, se olvida de meterlo preso. ¿Y el patriota y comedido Fiscal de la lengua fácil?, ¡por ningún lado! Por ningún lado aparece el pedante, fanfarrón, odioso y amanerado Fiscal General para ordenar la detención del “traidor a la patria”. ¿Será que verle feo o hacerle algún comentario incómodo al Mudo de Carondelet es delito muchísimo peor que traicionar al País?

¡Qué valientes resultaron los represores de Dayuma! Cuando de masacrar a la gente común se trata no les tiembla la mano firmar decretos de emergencia y sacar a los soldados a masacrar al pueblo; pero cuando de enfrentar las consecuencias de sus declaraciones y ser consecuentes con sus socialistas y bolivarianas actuaciones, esta vez, en contra de personas que tienen padrinos que pueden sacar la cara por ellos; los valientes güevarianos se quedan solo en la bravuconada.

Da risa, ver a los fantoches quedarse solo en la perorata calenturienta. Esa es la verdadera personalidad de las gordas horrorosas y de los machotes socialistas del siglo XXI. Machotes y marimachas con los que no pueden defenderse de su patriotero terrorismo verbal y material; pero cobardes y llorones con aquellos que podrían sacarlos en paños menudos de sus lujosos palacios o chalés, y mandarlos mudar a Panamá o Costa Rica.

Como no reírnos de los valientes socialistas bolivarianos, marxistas y güevarianos del siglo XXI; porque ciertamente además de sus facetas grotescas, mezquinas, serviles, alcahuetas y corrompidas, tienen también una careta ridícula, los muy cerdos miserables.

jueves, 9 de julio de 2009

Los Simpson y la censura del Tirano.


Hace ya bastantes meses, discutía en un foro de internet acerca de la creación del canal estatal con un grupo de incondicionales defensores del gobierno de la Involución ciudadana. Entre otras cosas los adoradores del Tirano decían que aquel canal serviría para que el pueblo tenga un medio a su disposición que le permitiría disfrutar del derecho a expresarse y a dirigirse a toda la colectividad ecuatoriana, facultad que los medios privados le negaban. Me hablaban de apuntalamiento de la soberanía, de hacer competencia a los canales de los banqueros y pelucones, casi que gritaban que por fin habría medios independientes y objetivos. El tiempo y los abusos del socialismo del siglo XXI, los han desmentido categóricamente, pues, aquel canal solamente ha servido para que el gobierno haga campaña a su favor, y cuente exclusivamente sus verdades “incuestionables”.

Sentado frente a un monitor Samsung, leía sin poder contener la risa, ora por la ingenuidad de unos, ora por el falso idealismo de otros, ora por sus pedidos de tolerancia y paciencia en favor del Mudo, ora por sus ataques furibundos. Recuerdo, sin embargo, que coincidíamos en un par de aspectos. Todos, estábamos de acuerdo en la pésima calidad de la televisión ecuatoriana. En la gran mayoría de los casos verdadera basura televisiva. Alguien señalaba por ejemplo la condición pornográfica de la gran mayoría de telenovelas. Los mensajes subliminales inmorales que aquella basura importada de Colombia, México y Brasil, principalmente, enviaban a la sociedad ecuatoriana. Yo mencionaba, lo agradable que era, en mis épocas de escuelero, llegar a la casa prender la televisión y encontrarme con Popeye, Bugs Bunny, Porky, los Picapiedra, entre otros; mientras que ahora, los chicos, llegaban a la casa dejaban sus maletas encendían la televisión y se encontraban con programas faranduleros dirigidos por sodomitas y señoras que muy generosamente mostraban sus atributos sensuales como si fuesen carne de cañón de cualquier cabaret.

Además todos estábamos de acuerdo, ¡todos!, en que el programa “Los Simpson”, era un programa de calidad, de los pocos rescatables que se transmitían en la televisión ecuatoriana.

Ciertamente “Los Simpson”, son dibujos animados para adultos. Pero, no hay que confundirse con prejuicios, clichés o por la campaña de manipulación tramposa de los “antimperialistas yankys”. Son preferentemente para público adulto, pero, no son pornográficos. Son para adultos, pero no son xxx. Desde cuándo mirar las nachas de Bart, o excepcional y parcialmente los oblongos cachetes del, ¡Homero!, puede ser considerado pornográfico.

Son dibujos animados ciertamente satíricos de una realidad social visible a los ojos del común de los corrientes. Muestran escenas en forma caricaturesca que son comunes en cualquier noticiero transmitido en horarios estelares, pero de una manera creativa e hilarante. Existen escenas que yo no me atrevo a calificar de fuertes, sino de irreverentes. Existen capítulos en los que aparecen “cuerpos mutilados” o “imágenes sangrientas”, en muchas ocasiones parodias de celebraciones o fiestas como el Halloween en Gringolandia, o el Día de los Muertos en América Latina, leyendas “tenebrosas”, pero que son presentadas de manera jocosamente irrespetuosa. Sí, “Los Simpson”, hacen gala del humor gris, y excepcionalmente del humor negro, pero sin caer en las vulgaridades de otras series de dibujos animados, como por ejemplo South Park. Para nada podrían confundirse con series de anime japonés como Samurai X, que con dibujos más estilizados presentan escenas extremadamente grotescas, violentas o sanguinarias.


“Los Simpson”, son dibujos animados para adultos porque sus diálogos plantean dilemas morales difícilmente entendibles para niños, adolescentes e irónicamente para muchos adultos. Son dibujos animados para adultos por las tramas un tanto laberínticas que encierran muchos de sus capítulos, debido a la naturaleza misma de las coyunturas sociales, base sobre las que se estructuran las diferentes parodias.

Su condición de “dibujos animados para adultos” no tiene nada que ver con la condición de calificación de censura: “apto solo para público adulto”. Usemos un ejemplo simple para hacer más claro el asunto; la comida para bebé, es especial para bebés, está hecho específicamente para ellos, pero no por esa condición, está prohibido para niños, adolescentes o adultos. A pesar de que “Los Simpson” están propiamente dirigidos al público adulto por la calidad de los libretos, por lo “difíciles” que pueden resultar para algunos los diálogos y las tramas, no por aquello, pueden ser censurados para niños o adolescentes, pues, en mi opinión, nada hay en ellos que pueda ser catalogado como catastróficamente destructivo o dañino, pues, en la mayoría de los casos los niños ni siquiera los entienden.

"Los Simpson", son simples dibujos animados dirigidos a bromear sobre los folklorismos del hombre común y corriente y la sociedad en general. Sus dibujos, los dibujos de "Los Simpson" dramatizan jocosamente nuestras experiencias, frustraciones, realizaciones, emotividades, ansiedades, tradiciones, etc. Comics animados que, ocasionalmente, nos muestran ciertas realidades en su verdadera dimensión caricaturesca. Durante muchos años han cumplido una función importantísima, hacernos sonreír en un mundo cada vez más conflictivo e indolente.

Censurar a "Los Simpson", porque eso es lo que se ha hecho, ¡los han censurado!, es una completa torpeza; y que no se diga que mandarles a las cinco de la mañana no es una tácita censura. La censura al programa es un cobarde atentado contra nuestras libertades. Nos han robado el derecho a acceder a programas de televisión de calidad. Nos han robado nuestro derecho a mirar programas de entretenimiento creativo. ¡El gobierno de la Involución ciudadana, nos ha robado a los ciudadanos ecuatorianos!

Yo habría entendido, que por ejemplo, debido al capítulo en que Homero es besado por un “joto”, o debido a las asquerosas piernas peludas de Patty o Selma, el programa tenga calificación: “Apta para menores con vigilancia de adultos”. De acuerdo, de esa manera, el adulto era finalmente quien decidía “responsablemente” si el niño o adolescente miraba o no la serie. Pero instaurar la calificación de censura, “Solo público adulto”, es un acto represivo, malicioso y estúpido. Propio de estados totalitarios y enemigos de las libertades y derechos humanos.

Resulta profético, aunque no tanto considerando las características puritanas y reaccionarias de las sociedades en términos generales, que “Los Simpson” considerasen en uno de sus episodios el dilema de la influencia de los dibujos animados en los niños y la censura. Me refiero al capítulo en que la pequeña Maggie, emulando una escena de la película Psicosis, literalmente desbarata a su zoquete padre, ¡el Homero!, siguiendo el ejemplo de las caricaturas Krustynianas: “Tommy y Daly”. Marge arremete contra el programa hasta que lo saca del aire. Pero, la encrucijada se presenta cuando una famosa estatua llega a Springfield; “El David” de Miguel Angel, figura humana completamente desnuda genialmente tallada por el genio escultor italiano. Ante el espectáculo de un tipo de piedra mostrando de manera indiferente las “joyas de la corona” totalmente libres de cualquier vil taparrabos; las viejas hipócritas, curuchupas y santurronas de Springfield acuden a la “intolerante” Marge para que las acompañe en esta nueva cruzada contra el “arte impúdico”. Pero Marge les dice: ¡Nones! La negativa de Marge consigue que la estatua sea finalmente mostrada al público sin censura; pero trae consigo también el regreso de “Tommy y Daly”. ¿Cuál es la moraleja? Pues la siguiente: Ante la posibilidad de limitar en un miligramo la Libertad de Expresión, es prefiere tolerar ciertos excesos. Siempre se tiene la posibilidad de coger el control remoto y apagar la televisión.

Señores y señoras, el ejercicio de la Libertad de Expresión es un derecho universal; no es negociable; por lo mismo, ninguna ley bastarda, o decisión poluta de alguna jorga de imbéciles puede vulnerarla, salvo que no vivamos en Democracia, sino, en Dictadura.

Si aplicásemos los “parámetros” de censura usados para atacar a “Los Simpson” en todos los demás programas de la televisión ecuatoriana, prácticamente la televisión en horario estelar o familiar dejaría de existir.

Las razones y evidencias que menciono en el párrafo anterior, perfectamente comprobables, claro, si eres una persona inteligente y no tienes encubiertas y malintencionadas finalidades, parecen no haber sido consideradas por los vocales del Conartel que de manera bestial han procedido a censurar dicho programa por considerarlo según ellos: “¡no apto para menores!”

Por ahí he escuchado críticas muy duras para los torpes inquisidores del Conartel, inclusive denuncias de corrupción en contra de uno de los vocales que al parecer es pastor evangélico; supongo, por las decisión insensata, se trata de aquellos pastorcillos que usan la religión para justificar sus inmoralidades. Muy especialmente le han dado con fuerza al esperpento humano que funge como presidente de aquella institución; un bufoncillo que decía sufrir por aquel “satánico programa” que podía contaminar las mentes de sus hijos; aunque seguramente el ignorantón desconoce que si sus hijos salen moralmente torcidos como su torpe y canijo padre, no será por influjos de aquel programa de caricaturas sino, por obra y desgracia de sus infames influencias paternas y quizá también maternas.

Pero me parece un poquito injusto sonarle exclusivamente a ese pobre diablo, no porque el pedazo de imbécil ese, no se merezca cada calificativo imputado, sino, porque detrás de las decisiones de ese rebaño de brutos del Conartel, se esconde la garra represora del adorado Tirano, sí, de don Rafael Correa. Sí, son los odios, amarguras y frustraciones del “último boyscout de Carondelet”, los que nos han robado, a los ciudadanos, la posibilidad de mirar a “Los Simpson” en televisión abierta en horarios razonables. Los imbéciles simplemente han cumplido las órdenes del Gran Patán.

En un acto de cinismo descarado, muy común en la camarilla socialista y seudo comunista en el poder, algunos canallas de Alianza País han dicho estar en contra de aquella decisión, pero la justifican inmoralmente sobre la base de una tal ley. Una de las cabecillas correanas del Congresillo, dijo sentirse en desacuerdo con las decisiones de los brutos; armó alboroto, por aquí por allá, manipuló a segmentos de opinión pública; inclusive habló de juicio político en contra del bufoncillo principal del Conartel; pero, el rato de los ratos sus flemáticos aspavientos terminaron siendo puro circo barato. Seguramente tras bastidores aquella momia horrorosa, le expresaba su chauvinista agradecimiento a aquel peoncillo de baja monta, quizá señalándole pomposamente que con su sacrificio estaba coadyuvando en favor del proyecto tiránico del socialismo del siglo XXI.

Se dice que la censura contra "Los Simpson", no es un ataque propiamente al programa sino, una respuesta “magistral” de Correa en contra del “lindo y caucho canal”, en contra de los banqueros pelucones. Puede ser. Puede ser una causa más. Aunque no hay que olvidar que el Mudo de vez en cuando se lanza en sus cantaletas la típica frase emepedista: “¡imperialismo yanky!”; por lo mismo, no sería de sorprender que el adorado Tirano, imagine que Moe Szislak, Lenny Lenardson o el gordo de las historietas son agentes de la CIA.


Pregunto, ¿es justo que, por los odios mutuos entre dos bandos igualmente corrompidos, debamos ser los ecuatorianos los que finalmente paguemos los platos rotos? Se dice que “Los Simpson” le genera muchas utilidades en venta de publicidad a Teleamazonas, y que esa sería una razón del por qué se censura el programa. Y qué tenemos que ver los ecuatorianos en eso. Tanta animadversión tienen algunas personas por los odiosos, codiciosos y agiotistas banqueros dueños de Teleamazonas, que están dispuestos a justificar y aceptar que les roben la posibilidad de mirar un programa que sale de la vulgaridad grosera de la televisión ecuatoriana. Hasta qué punto están dispuestos a llegar con tal de justificar las venganzas socialistas del parlanchín contumaz.

No es cuestión de decir: “¡vaya y compré dvds piratas, y deje que Correa les joda a los pelucones chulqueros!” Si aquellos patriotas corruptos se quieren desbaratar que lo hagan, pero a no costa del bienestar de los ecuatoriano. El Mudo vive quejándose que Teleamazonas no paga los impuestos que debería. Ya está más de dos años jodiendo la vida de los ecuatorianos, por qué no ha realizado una reforma tributaria que les haga pagar aquellos impuestos que él dice deberían pagar. No será que el Mudo necesita que Teleamazonas continúe beneficiándose de aquel estado tributario, para con el escándalo sabatino seguir vendiéndole circo a la chusma.


¡Qué!, ¿qué me levante a las cinco de la mañana si tanto me gusta aquel programa? ¡No me da la gana! Si a eso vamos, entonces, que el Mudo despotrique sus miserias bolivarianas y su jerga pornográfica a las tres de la madrugada; seguramente la manada de alcahuetes no tendrá problema en soportar sus aburridos y cansados parloteos en aquellas horas del día.

Definitivamente adoro la libertad de expresión; de lo contrario no estaría aquí, en el blog, “perdiendo mi tiempo”. Homero, Bart, Lisa, Marge, etc.…, me han ofrecido lo que este Estado y esta sociedad no me han dado, momentos de paz y sana distracción. Si otros que dicen haber disfrutado de las situaciones pintorescas e hilarantes de aquellos personajes, ahora, les dan la espalda, ese es problema de ellos. En mi caso, defiendo el derecho de Homero Simpson, Montgomery Burns, Apu Nahasapeemapetilon, Hershell Krustovzky, Carl Carlson, “encías sangrantes” Murphy, y de todos y cada uno de los habitantes de Springfield, a gritar sus opiniones a los cuatro vientos y en horario estelar, como ciertamente se lo merecen. Y en cuanto al miserable que se insolentó contra mis cuates, solo esta expresión: ¡cállate, estúpido Flanders!.......... ¡doug!...... ¡cállate estúpido y patán Tirano!




martes, 7 de julio de 2009

Los escándalos de corrupción se encubren con el sórdido patriotismo.


No creo que exista gobierno en esta tierra que no haya, en su momento, recurrido al burdo nacionalismo para esconder algún acto de corrupción de los miembros de la mafia en el poder. Cuando los sacrificados patriotas sedientos de lujuria malsana, poder corrompido o ansiedad concupiscente, son descubiertos in fraganti cometiendo sus latrocinios, crímenes y violaciones; los manipuladores del engaño, las mentes grises del estupro público, desarrollan una intrincada maraña de circunstancias que buscan encender el incondicional amor por la patria en la sociedad; afecto desbordado inculcado en la mente del común de los corrientes desde el momento mismo en que empezó a tener conciencia de la realidad, y consolidado en la medida en que iba siendo esclavizado por el sistema.

Así, cuando aquel bribón desempeñando en mala hora las funciones de presidente a punto estaba de caer por su descarado afán de vicio; de golpe y porrazo, las “fuerzas totalitarias” del “hermano país vecino” amenazaban con cercenar parte de la heredad territorial. Inmediatamente, cualquier desafecto y culpa quedaban olvidados y todos los habitantes de aquel país cerraban filas en torno de aquel corrupto, pero, patriota presidente. De sobra queda decir que el “hermano país agresor”, también se beneficiaba de aquella inesperada muestra de patriotismo del “hermano país agredido”, pues, igualmente los actos inmorales de los otros patriotas en contra de su pueblo quedaban relegados en el pasado, por la necesidad de los estados de guardar y proteger su “honor” nacional; pues si en algo se parecen los países es en la corrupción de sus mafiosos gobernantes patriotas.

Independientemente de las bajas que aquel patriota enfrentamiento podía dejar, ambas naciones salían “ganando”; pues, irónicamente, al final, los corruptos y demagogos patriotas se jactaban ante sus pueblos que habían rechazado al invasor o agresor; en tanto riadas y riadas de sus pueblos, respectivamente, cantaban odas en honor de sus corajudos gobernantes, ignorantes de los nombres de los soldados que habían muerto en los desiertos o pantanales; incautos mártires, inconscientes de la razón por la que su sangre era derramada y sus cuerpos despedazados en aquellos íngrimos lugares; ignorantes, que gracias a su sacrificio, los patriotas corruptos, que felices los enviaron al matadero, podían seguir hundiéndose en el pútrido deleite del poder mundano, siempre, aplaudidos por la chusma patriotera que los reverenciaba estólidamente, convencidos de su triunfo ante las fuerzas del “hermano país agresor”.

Las mafias patriotas ecuatorianas y colombianas de turno en el poder, conscientes de esta herramienta grosera e infame, pero, muy efectiva para manipular los afectos de sus respectivos pueblos han vuelto a recurrir a ésta, para granjearse el aprecio de éstos; ora para esconder los escándalos de corrupción de sus parientes y amigos, ora para encubrir su incompetencia para gobernar, ora para explotar el patrioterismo en la chusma y de paso ganar algunas simpatías que a futuro se verán reflejados en votaciones torpes y serviles.

A raíz del escándalo de Angostura, cuando Uribe bombardeó un campamento de la guerrilla ubicado en la selva ecuatoriana, muchos ecuatorianos luego de condenar el acto abusivo y sanguinario del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, exigimos al Gobierno del Ecuador una explicación del por qué grupos armados extranjeros, vinculados directamente con el narcotráfico, secuestro, asesinato y terrorismo, transitaban libremente en el oriente norteño ecuatoriano y tenían campamentos fijos, lugares donde acudían grupos de simpatizantes de aquellos grupos violentos, provenientes de toda la América no anglosajona. Muchos exigimos saber por qué el ex ministro Gustavo Larrea y el ex subsecretario Chauvín se reunían con la guerrilla de las Farc, sin conocimiento del gobierno colombiano, en una clara intromisión del gobierno ecuatoriano en asuntos colombianos. Muchos ecuatorianos exigimos que el Fiscal General de la Nación investigue el caso de Angostura y realizando un trabajo conforme a la ley, inicie causas penales en contra de quienes pusieron en riesgo la seguridad del país. Muchos ecuatorianos reclamamos al gobierno de Correa y sus patiños, por la paupérrima imagen que mostró el Ecuador a nivel internacional como consecuencia de aquel relajo sangriento.

Las explicaciones interesadas y parciales de los principales implicados en el escándalo no fueron suficientes, solamente dejaron más dudas. Las actitudes y conductas del Fiscal, además de sospechosas, nos dijeron que nada podíamos esperar de aquel sujeto pedante, valentón y agresivo cuando de defender al gobierno de Correa se refiere, pero, apático cuando de investigar los actos de corrupción del gobierno de la Involución Ciudadana.

A cambio de una investigación eficiente, efectiva y justiciera, los ecuatorianos hemos recibido teatro barato. Un juez ecuatoriano, cuyo nombre no sé, ni quiero saberlo, imbuido de patriotismo y quién sabe que más razones, en un momento político en que nuestro locuaz presidente Don Rafael Correa está pasando por una serie de escándalos de corrupción y tiene un descenso brusco en las encuestas de popularidad, decide, este juez, ordenar la captura del ex ministro de Uribe, Juan Manuel Santos, personaje siniestro de la política colombiana.

Que otra emoción sino la risa, puede causar la decisión del incognito juez oriental. A quién en su sano juicio se le puede ocurrir que la Interpol va a aceptar la orden del juez ecuatoriano. Acaso Interpol no tuvo participación en la investigación de las computadoras de Reyes y confirmó la supuesta veracidad del contenido de estas. ¡Qué bárbaro! ¡Qué bárbaro!

Pero qué pensaban, que el gobierno colombiano se iba a quedar con las manos cruzadas mientras uno de los “duros incondicionales” del demente Uribe era objeto de una posible orden de captura internacional. No solamente que Interpol ha negado la posibilidad de capturar a Santos. Además, por las dudas, el gobierno colombiano le ha dado la categoría de diplomático, blindándolo ante cualquier acto comedido de algún país que no simpatice con la narco República Colombiana. En respuesta al "gesto de afecto" del juez ecuatoriano, de manera encubierta, Colombia, a través de una iniciativa privada, enjuicia a Correa por “sus vínculos con las Farc”. ¡Qué tal! ¡Qué tal, ecuatorianos! Como para reírse, ¿verdad?

Colombia no tiene nada que perder. Ecuador, Ecuador, sí. Pero eso, al Mudo que, desgraciadamente, tenemos por presidente poco o nada le importa. Una vez más los sacrificados patriotas, buscan lavar sus bochornosos e inmorales actos de corrupción recurriendo al escandaloso patriotismo.

La chusma, enseguida ha respondido en favor de sus respectivos: amados, reverenciados y crueles tiranos. Basta ver los foros de los principales periódicos de Ecuador, para comprobar el enardecimiento nacionalista con el que los “correístas” defienden incondicionalmente a su Amado Líder y sus patiños chauvinistas; mientras los “anticorreístas”, muchos de ellos ecuatorianos, defienden a capa y espada a Uribe y sus sicarios paramilitares. En Colombia, los “antiuribistas” no son tan afines a Correa, aunque censuran el terrorismo de estado del encubierto psicópata, pero, los “uribistas” sí que lo defienden, en tanto no escatiman en calificativos poco elegantes para Correa y los amigos de Correa que se jactan de ser amigos de la guerrilla colombiana de las Farc.

Al final de este nuevo sainete grotesco propiciado por las mafias patrioteras de turno en el poder, sin duda ambos bandos saldrán ganando en sus respectivas naciones. La chusma seguirá cerrando filas y marchando marcialmente en torno de sus adorados y admirados demagogos, y ¡todos felices y contentos!

Bueno, no todos, siempre hay por ahí unos cuantos “resentidos y amargados” que exigen: Justicia y Verdad.

domingo, 5 de julio de 2009

La verdad detrás de una figura literaria.



Si una persona inteligente, honesta y valiente, pero, sin fama de vaca sagrada, se atreviese a decir, “Ecuador es un País irreal limitado y dividido por una línea imaginaria”; seguramente la chusma intelectualoide, además de insultarlo, lo satanizaría, boicotearía e intentarían censurarlo a cualquier precio, si es que de manera cobarde, no intentan agredirlo físicamente. Pero, si lo dice algún hijo predilecto de cierta mafiosa agrupación política, social o económica, etc.; la gran mayoría lo acepta con bobalicona admiración y le rinden honores sumisos; independientemente, que solo unos pocos, de verdad, entiendan lo que quiere decir aquella frase.

Estoy de acuerdo con la mencionada expresión cuyo titular es Jorge E. Adoum, recientemente fallecido. Ciertamente su enunciación presenta a Adoum como un hombre inteligente y creativo, consciente de una realidad que pocos entienden y de éstos, menos todavía, se atreven a expresar públicamente. Adoum lo hace, aunque, recelosamente recurre a cierta generalidad retórica, para, posiblemente no caer en desgracia con el vulgo patriotero o con los enemigos políticos de sus incómodas pero entrañables amistades.

Adoum dice tácitamente que Ecuador es una porquería. Nos dice que no existe como Estado soberano, definido y determinado. Manifiesta que el Ecuador, es una nación con una población intelectualmente estulta, moralmente ignara y culturalmente débil. Individuos en su mayoría carentes de ideales, sin identidad y autoestima; montones y montones de animales bípedos con semejanza humana que se limitan a aparearse, alimentarse viralmente, y destrozarse entre ellos. Una sociedad fragmentada por frivolidades, y carente de objetivos sublimes. Un estado sin Doctrina, sin norte, ni sur, ni nada de nada. Un país que haciendo “honor” a su nombre, sencillamente no existe como Nación digna, íntegra y orgullosa. Sin duda, Don Enrique, fue clarividente, expresivo y astuto cuando desarrolló aquella frase, que presenta al Ecuador en su real dimensión.

Lástima que no se haya atrevido a desglosarla, para que el común y corriente de los ecuatorianos la entienda. Traducirla al lenguaje común, para que los hinchas del Barcelona y la Liga, o Emelec y Nacional, le expresen sus respetos y honores. Para que los chapetones sádicos aficionados a las corridas de toros le tributen sus afectos. ¡Ah, los politiqueros criminales que tanto "aman" este país irreal, habrían emitido versos nacionalistas a favor de aquel visionario poeta! Pero no, el maestro prefirió encubrir aquella verdad detrás de la elocuencia de su ingeniosa pluma.

Menos mal, por ahí, deambulan, sin fama y fortuna, uno que otro hereje solitario, que despreciando los desafectos de la chusma se atreve a presentar, a ésta, cierta versión de los hechos que quizá no le haga más popular con aquellos representantes de la masa amorfa. Pero, como dicen por ahí: “¡para que querría un hombre sanamente irreverente, las devociones serviles del estúpido populacho!”

Seguramente la chusma seguirá homenajeando al maestro beodo que los puteaba y despreciaba justa pero encubiertamente, e ignorarán, menospreciarán, o rechazarán la verdad presentada por aquellos excepcionales y audaces sacrílegos. Satanizarán a quienes ejercen su derecho a opinar verazmente, o perseguirán a aquellos que ingenuamente creyeron que al mostrarles su estado sórdido aquella verdad generaría una rebelión en sus conciencias. Pobres incautos; es que acaso no saben que la chusma prefiere escuchar a los demagogos y sus típicos estribillos patrioteros e inmorales. Pensadores incautos, no se dan cuenta que las manadas y manadas ignaras y espurias tienen un compromiso con el Poeta de las figuras literarias; un compromiso del que ni siquiera son conscientes. Una fatalidad infame que les estimula intrínsecamente a ser la muestra pública e incuestionable de que: “Ecuador es un País irreal limitado y dividido por una línea imaginaria.”

viernes, 3 de julio de 2009

La hipocresía correana del futuro alcalde de Quito.

Hace un par de días en uno de los noticieros de Ecuavisa, Augusto Barrera, futuro Alcalde de Quito se quejaba de los abusos de la actual administración municipal de Andrés “caratoso” Vallejo, la misma que estaría despilfarrando fondos y recursos de los habitantes de Quito, en la forma de incrementar la burocracia municipal incluyendo en la nómina oficial a una gran cantidad de “buenos para nada” popularmente conocidos como: pipones. Además el ex colaborador de Rodrigo “narciso” Borja habría prometido seguir firmando contratos hasta “la última hora de su infausta gestión”; millonarios contratos, firmados bajo la modalidad de la "declaratoria de emergencia", instrumento jurídico creado para enfrentar contingencias excepcionales, pero que, por las ambiciones y desaforados apetitos de los patriotas y políticos nacionales ha degenerado convirtiéndose en una herramienta vil usada para saltarse las licitaciones o concursos públicos de precios.

Sentado en el plató de entrevistas, Augusto Barrera graznaba una y otra vez, intentando en vano renunciar a su típica condición flemática y cansina, diciendo más o menos que: " no aceptaría tales imposiciones de una administración que estaba por retirarse".

Luego de su paso intrascendente por la concejalía Barrera que llegó a la alcaldía de Quito, ni más ni menos, gracias a la imagen del mudo Correa; criticaba la corrupción de los actuales funcionarios y autoridades del municipio capitalino.
Prestemos atención a los reclamos de Don Augusto, que fundamentalmente son: Contratación abusiva y exagerada de personal, pipones; y Contratos millonarios “emergentes”.


Félix Narváez, periodista que tiene una forma bastante extraña de entrevistar a sus “víctimas”, pues, cuando le simpatizan es muy cordial, cuando le caen mal, los interpela abruptamente, debió haber caído en cuenta de aquella notoria contradicción; habría sido importante que le haga notar a Don Augusto, su descarada hipocresía e inmoralidad.

¿Por qué: descarada hipocresía e inmoralidad? Porque, resulta que cuando el politiquero Vallejo y su mafia, emprenden en ciertamente actos de corrupción y mala fe; Augusto Barrera critica y rechaza tales actos corruptos. Pero, “oh, sorpresa”; cuando su padrino Rafael Correa Delgado, engorda el sector público con manadas y manadas de vagos y pipones, primos, hermanos, cuñadas, yernos, mozas, concubinas, concubinos, etc. de los politicastros, las vacas socialistas y los testaferros de Alianza país y el sórdido partido socialista.; Augusto, no dice nada, y más bien defiende las decisiones torpes y abusivas de su padrino.

Por un lado, Don Augusto, rechaza con escuálida vehemencia los contratos sin licitación y concurso de precios; legalmente amparados por una declaratoria de emergencia, facultad del municipio. Pero, para nada se queja cuando su “padrino” Rafael Correa, a quien le debe la Alcaldía, usa las declaratorias de emergencia como una verdadera institución cabaretera, donde las rameras y putos de la burocracia pública venden o regalan los contratos en función de las órdenes y pedidos del temible y adorado Tirano. Hipocresía, cinismo, descaro; Barrera, se ha graduado deshonrosamente en aquellos vicios tan propios de politiqueros miserables y corruptos.

Cuando el padrino socialista conjuntamente con sus sátrapas y rameras roban, reprimen, violan, censuran, maltratan y abusan; no pasa nada, todo es cuestión de percepción, es culpa de la prensa corrupta que informa mal, la culpa es de la oposición corrupta, no es cierto, hay que negarlo a pesar de las evidencias, hay que nombrar un procurador, contralor, y fiscal alcahuete y cómplice que garantice impunidad. Pero, cuando los primos y hermanos de la partidocracia cometen los mismos delitos, ahí sí, pues: “¡corruptos, ladrones, pillos, testaferros, etc.!”

En más de una oportunidad expresé mi respeto por los ecuatorianos residentes y nativos de Quito que armados de coraje e indignación sacaron a tres patriotas delincuentes que gracias a demagogia y circo se colaron en el Palacio de Carondelet. Y me refiero exclusivamente a ese pueblo honrado e inteligente que salió a decir: "¡basta de tanto ladrón, que se vayan todos!" Definitivamente, no, a esas ratas etiquetadas de patriotas y forajidos que después mostraron sus verdaderas intenciones cuando apropiándose abruptamente del barco público, se cansaron de saquear sus bodegas y en base a infames engaños dejaron instalado al actual Pirata hocicón.

Ese antecedente; glorioso antecedente cívico que los ecuatorianos deberíamos festejar, pero que la partidocracia socialista y curuchupa se ha encargado de satanizar; me hizo divagar en el sentido de que a lo mejor Quito tarde y temprano se rebelaría ante los abusos de un par de tiranillo como Paco Moncayo o Andrés Vallejo; pero me equivoqué.

Por desgracia, el asunto fue más allá, los ecuatorianos de Quito, por lo menos la gran mayoría terminó sucumbiendo ante los engaños y mentiras del Velasco Ibarra del socialismo del siglo XXI. Tan enervados, estupefactos, apáticos o decepcionados estuvieron los quiteños que terminaron eligiendo como alcalde a un señor don Nadie que se limita a cumplir las órdenes que vienen del Tirano que deshonra todo lo bueno que puede significar el sillón de Carondelet.

Augusto Barrera, ese hipócrita mojigato de sonrisa socarrona, es el futuro Alcalde de Quito, capital del Ecuador. Aquel Quito, con su clima rebelde y travieso, con su cielo nublado, o plagado de estrellas. Aquel Quito valiente y generoso que ahuyentó con ilustre fiereza a las hordas de la corrompida partidocracia chapetona, populista y terrorista. Quito de la Ronda, de la 24, de la Plaza Victoria, de la Michelena, del Pintado, de San Blas, de la América, del Ejido y La Alameda, de Cotocollao y la Rumiñahui. ¡Lindo Quito!

¡Qué pasó quiteños y ecuatorianos que residen en aquella urbe cosmopolita! ¡Qué pasó!

jueves, 2 de julio de 2009

El Terrorismo de las mafias criminales con careta de "barras bravas".





Respecto del asesinato del hincha de Nacional por criminales identificados con la barra de LDUQ (Liga Deportiva Universitaria de Quito), acontecida días anteriores; ayer la Policía, presentó los rostros de los principales sospechosos de aquel cobarde y vil asesinato; adicionalmente, se había logrado capturar a uno de los probables actores materiales del crimen.
No voy a juzgar y sentenciar al tipo aquel, que lloraba a lágrima viva su supuesta inocencia a pesar de que varios testigos lo habían señalado como uno de los autores materiales del asesinato. Sin embargo, sus lloriqueos parecen muy sospechosos; sus gemidos sonaban como a estratagema para generar lástima; táctica muy común en gente maliciosa. Cuántas veces pillos que han sido detenidos lloran a gritos como una estrategia de defensa.
Los familiares de aquel llorón que seguramente debe ser muy machote cuando está en manada con sus amigos pandilleros, naturalmente han salido a defenderlo. Éstos, se quejaban que los testigos que reconocieron a su "angelito" habían dado su declaración "encapuchados" y a escondidas. Me parece una decisión correcta el mantener en secreto la identidad de los testigos a efectos de evitar los seguros insultos, agresiones o incluso atentados en contra de su integridad.
Así como el llorón tiene madre que clama por su inocencia; así también el chico que fue brutalmente asesinado tenía madre que nunca más lo volverá a ver.
Que se haga justicia y que los criminales vayan a parar con sus miserables existencias a las jaulas desde donde alienten a su equipo con sus infernales y alevosos gritos.
Soy un graduado de la Universidad Central, centro donde se originó, LDUQ; debo decir horadamente que jamás me sentí vinculado con aquel equipo, fundamentalmente debido a la serie de actitudes torpes, manifestaciones ignorantonas y prejuicios sociales estúpidos de la mayoría de aquella hinchada. Verdaderos pelmazos con complejo de burgués o aspiraciones a esa “clase social”.
Casi nunca frecuento los estadios, de hecho una de las últimas veces fue aproximadamente hace diez años; principalmente por lo desagradable que resulta tener que compartir espacio con gente abusiva, malcriada y agresiva, en la mayoría de los casos. Si bien no quiero generalizar y calificar de bestias a todos los hinchas de LDUQ, pues sería injusto; si quisiera contar cierta experiencia, hechos, de los que fuimos testigos muchas personas y que certifican la naturaleza delincuencial de ciertos segmentos de hinchada acostumbrada a reaccionar brutalmente gane o pierda su equipo favorito; en este caso en particular, un numeroso grupo de hinchas de Liga fueron los actores principales de aquel acto bochornoso.
Invitado por uno de mis hermanos, asistí al sector de Chillogallo al estadio del Aucas. Se enfrentaban, el Aucas y LDUQ, en una edición más del Superclásico.
Debo declarar que a pesar de que no soy hincha del Aucas tengo cierta simpatía por el equipo Indio. Por lo mismo, aquel soleado día, mis acompañantes y Yo, nos ubicamos con la masa auquista; pueblo en su verdadera expresión. Comenzó el partido, el desarrollo fue bastante mediocre, los jugadores de Aucas un relajo, los de la Liga no tanto; hasta que por fin, aquel menos que mediocre espectáculo terminó. Al final con decepción y algo de molestia, la hinchada de Aucas y Yo, vimos como los “rojos y amarillos” sucumbieron por un gol ante los albos de LDUQ.
Un tanto tristes, la hinchada auquista y nosotros, empezamos a recorrer los graderíos con rumbo a la puerta principal. Cuando nos disponíamos a bajar las escalinatas que nos conducirían a los exteriores del estadio, nos encontramos con una marea insípida de camisetas blancas. Inmediatamente, algunos borrachos empezaron a provocarnos, con insultos, gritos amenazantes y burlas despectivas. Debo mencionar que la hinchada de Aucas, no sé si por madurez, o por tristeza debido al resultado prefirió ignorar la miseria de aquella gente grotesca y dándoles las espaldas procedió a salir del aquel escenario, junto con mis amigos y Yo. Supongo que aquello es común antes, durante y después de los encuentros profesionales de Fútbol; lamentablemente común.
Algo que llama la atención es que, el negro y el mulato Paz, no hayan salido a condenar los actos criminales de aquel grupillo de asesinos “hinchas a muerte” de LDUQ. Sin embargo, años atrás, luego de un partido entre Barcelona y Liga, se dio un escándalo delincuencial fuera del estadio de Ponceano, hogar de la Liga; cuando las turbas delincuenciales del Barcelona destrozaron un gran número de vehículos en las afueras del estadio. Entonces sí, el banquero negro pegó el grito en el cielo y exigió “justicia”.
Como dije, que se investigue y se sancione a los asesinos “albos”. Aquel crimen infame no puede quedar en la impunidad. Basta de investigar “hasta las últimas consecuencias”; alguna vez que se haga justicia en este País; que los brutos contumaces dejen de instaurar el terror en los estadios y vayan por fin a parar a las cárceles por sus crímenes.




miércoles, 1 de julio de 2009

Una foto muy expresiva.



El otro día deambulaba por uno de los supermercados de la ciudad, en busca de ciertos productos que empezaban a escasear en mi modesta despensa personal. Uno de los pasatiempos rutinarios cada vez que visito aquellos enormes almacenes es revisar la sección de libros y revistas, más que nada para ojear las diferentes publicaciones semanales, quincenales o mensuales.

Resulta que en tales circunstancias, cayó en mis manos la revista National Geographic del mes de Mayo del 2009, creo. Procedí a revisarla y en una de las primeras hojas apareció la foto que acompaña el presente post.

A primera vista se trata de una foto muy vistosa y pintoresca. Un grupo de pingüinos vestidos con sus singulares trajes glaciales junto a un monumental y grasoso elefante marino que parece bostezar, mientras aves y mamífero son bañados por la fría nieve que cae sobre ellos.

Sin duda, una imagen muy atractiva. Mientras disfrutaba de la misma, una analogía empezó a desarrollarse en mi mente. Una, digamos que, traducción, acerca de ciertas circunstancias más bien humanas, y en general sociales. En un primer instante, mi intención fue relatarla, pero preferí que sean ustedes estimados lectores los que descifren aquella visión que se presentó en mi pensamiento o que desarrollen sus propias interpretaciones de aquellos “ciudadanos variopintos” de la glacial Antártida. Naturalmente no se trata de una adivinanza sino, de ejercer nuestro privilegio o derecho de pensar. Ustedes dirán.