
Respecto del Acuerdo ministerial relativo a la reglamentación de la tenencia de perros, considero necesario señalar lo siguiente:
1.- Resultaba necesario establecer una ley, un reglamento, o una normativa que protegiera a los animales en general, y estableciese responsabilidades para quienes asumieran la tenencia de cualquier animal doméstico.
2.- Muchas de las disposiciones son ciertamente aceptables y otras tolerables, pero algunas ciertamente, crearán muchísimos problemas serios contra los animales y más específicamente los perros.
3.- Se nota claramente la influencia de los veterinarios en el contenido y redacción del reglamento. Pero no de aquellos veterinarios, pequeño número por cierto, que entienden y valoran el concepto de la vida y respeto de los animales; sino de esos mercaderes titulados a los que únicamente les importa el dinero. Por ejemplo:
a.- Se dice que los animales deberán tener un chip de identificación, lo cual implica necesariamente una intervención quirúrgica y un costo económico, realizada natural y exclusivamente por un veterinario. Aquello significará un ingreso garantizado para el veterinario.
b.- Se menciona como medida para reducir el número de ejemplares, la opción del sacrificio; realizada exclusivamente por un veterinario, lo que nuevamente significa un ingreso para tal profesional.
4.- Art. 3 inc. J : “cuidar que los perros, no causen molestias a los vecinos de la zona donde habitan, debido a ruidos ……….”
Me pregunto: ¿es natural o no que los perros ladren? Considerando la existencia de gente plagada de complejos, seguramente las denuncias por los ladrinos, “ruidos”, emitidos por los perros no se harán esperar.
5.- El reglamento habla de prohibiciones, pero no de castigos contra quienes maltraten a los animales, salvo la requisición, que en si, no es una sanción contra el infractor.
6.- Las entidades encargadas de realizar el control animal, son las mismas que en el pasado, eliminaban indolente e infamemente a los perros a través de alternativas ruines y crueles.
7.- La burocracia corrupta de los municipios será, entre otros organismos estales, la encargada de decidir el futuro de a los animales recuperados, capturados o abandonados. Sacrificio o vida. Existen una serie de requisitos para la práctica de la “eutanasia”, pero estamos hablando de la burocracia pública; esa realidad garantiza que lo escrito en el papel no necesariamente se cumplirá.
8.- Se incluye el collar de ahogo, como una alternativa válida para controlar o dominar al animal. El propio nombre descalifica esa herramienta : Ahogo.
9.- Considerando la corrupción que predomina en las comisarías, la contingencia de que un animal sea injustamente requisado es una posible futura realidad. Es decir, si una amargado denuncia que el perro del vecino, no le deja dormir debido a sus ladridos, “ruidos”, tranquilamente el comedido del comisario puede llevarse el perro.
10.- Se sataniza a determinadas razas de perros que han sido víctimas de la maldad humana. Es decir a las victimas se las castiga, cuando lo lógico sería sancionar severamente a quienes por omisión o conscientemente, no asumieron la responsabilidad de cuidar y proteger a sus animales. Hoy son los pitbull y rothweiller, mañana, quién sabe. No sería de sorprenderse que alguna vieja santurrona se sienta insegura, si ve por ahí un chihuahua o un doberman pincher.
11.- El proceso de culturización y sensibilización de la sociedad debió ser paulatino. ¿Dónde están los albegues para recibir a los animales abandonados? ¿Dónde están los recursos para enfrentar los costos del mantenimiento de los animales? ¿Quién garantizará y vigilará que los animales no sean objeto de violencia e indolencia de parte de la burocracia pública?
12.- Las nuevas normas significan costos para los propietarios, muchos de los cuales, dada la indolencia con que tratan a sus animales, no estarán dispuestos a asumir tales. Algunos quizá, para evitarse “el problema” simplemente los echen a la calle, lo que incrementará el problema de los animales en la vía pública.
13.- Nada se dice del maltrato que reciben los animales en el proceso de entrenamiento, sumisión y domesticación, en donde practicamente se les convierte en payasos o juguetes.
14.- De ponerse en práctica el actual reglamento, luego de los 180 días de plazo, un gran porcentaje de animales deberá ser automáticamente incautado. Pero, sería físicamente imposible cumplir con las exigencias de cuidado y protección digna, que menciona el mismo reglamento. Esto solamente demuestra la torpeza, irresponsabilidad y falta de criterio de quienes participaron en la redacción del presente mamotreto. El reglamento es perfectible dirán, los muy patriotas, para justificar sus “omisiones y consideraciones ignaras”.
15 .- Es lamentable que fundaciones que se auto proclaman defensoras de los derechos de los animales, y que promocionan el referido reglamento como si fuera la solución a todos los males, no hayan considerado los anteriores factores que ciertamente crearán nuevos problemas a los ya existentes, en contra de los animales.
Estas algunas de las perlas que a vuelo de águila, visualicé respecto del famoso reglamento expedido por la chinita, la burocracia, los veterinarios y un grupo de supuestos defensores de los animales.