viernes, 9 de abril de 2010

Don Emilio, el matón.

Una vez más, con algo de hilaridad me veo obligado a decir: “Cuando, cansado y harto de este sistema político corrupto, intento una retirada honrosa que me conduzca por aquellas sendas que aquel sabio recomendaba, las banalidades infames de algún politicastro hijo de vecino, casi que me obligan a dejar en claro mi opinión respecto de aquel enjambre de bajas pasiones y mentiras abisales.”

Señalo lo anterior porque uno termina cansándose de tratar temas tan frívolos, ridículos, groseros y siniestros como los vinculados con la asquerosa Política Nacional. Desde hace algunas semanas he intentado librarme de la mayoría de noticieros televisivos, con mucho éxito por cierto. Afortunadamente el control remoto, aún, obedece mis órdenes. De ahí que apenas me he enterado de la escandalosa vida pública de los feministas del socialismo del siglo XXI en sórdido enfrentamiento, principalmente, con las huestes del curuchupismo conservador y liberaloide.

Sin embargo, a pesar de este intento por librarme de conocer tanta suciedad, ha resultado imposible no enterarme de ciertos capítulos bufonescos de este vulgar y abyecto sainete donde putos y putas se confunden en el mismo lecho incestuoso.

Es así como llegué a saber que Don Emilio Palacio, ex socialista, guevariano, marxista, trotskista, castrista, etc., y actual adalid del periodismo vinculado con el conservadorismo neo chapetón ecuatoriano, había sido condenado a tres años de cárcel, debido a una serie de calificativos poco amistosos dirigidos en contra de una las “musas sagradas” de Don Rafael Correa y Delgado, un tipo de apellido Samán.

Debo ser sincero en señalar que Emilio Palacio no me simpatiza, básicamente porque lo considero un tipo falaz, altanero, agresivo, y marrullero. Es un personaje en el que no se puede confiar. Durante el Gobierno de León Febres Cordero, el actual “perseguido político” Emilio Palacio, fue candidato a diputado por el FIU, una agrupación politicastra disque socialista. Una verdad que no puede encubrir. Ciertamente Don Emilio para aquellas épocas no era un niño ni un adolescente, sino un hombre grande, que posiblemente rondaba los 35 o 45 años. Un hombre adulto, que conocía muy bien el cuento viejo de la “Dictadura del Proletariado”. ¿Qué le hizo cambiar de ideología? ¿Qué suceso tan traumatizante le obligó a renunciar a la estupidez socialista para recaer en la puritano, violento y mojigato conservadorismo?; y digo conservadorismo, porque, Palacio escribe en Diario El Universo, un medio conservador, y porque todos los medios vinculados con el conservadorismo curuchupa y neo chapetón, llámese Diario “El Comercio” o Diario “Hoy” lo apoyan irrestrictamente, tan cierto aquello como que “El Telégrafo” es un diario alcahuete de Rafael Correa. ¿Qué razones le motivaron a transformarse tan “libertariamente”?; eso, lo sabe solamente Don Emilio.

Adicionalmente está el antecedente de su hermano, Alfredo y su corrompida presidencia, en la que por cierto, Rafael Correa ganó mucha notoriedad; publicidad que le sirvió de muchísimo para después, gracias a su taimada demagogia, colarse en la Presidencia de la República. Quizá si Don Emilio hubiese sido tan inquisitivo y pertinaz en el Gobierno de su ñaño, como lo es ahora, talvez los ecuatorianos hubiésemos conocido con detalle quién era el farsante Rafael, y le habríamos rechazado como deberíamos actualmente rechazarlo por su gobierno corrupto e incompetente. Pero no, Don Emilio como que prefirió concentrarse en otros detalles de la vida nacional.

Una vez considerado lo anterior quisiera tocar el asunto del calificativo de “matón”. Cierto es que en el colegio se suele llamar a los buenos estudiantes, “matones”, porque, éstos, “matan” en los exámenes. Definitivamente Don Emilio, no pensaba en aquella acepción propia de adolescentes cuando se refirió con ese término al pelucón del feminismo socialista, Camilo Samán. Don Emilio señala que cuando usó el término “matón” en realidad quería decir: fanfarrón, bravucón, baladrón, etc. Pero la pregunta es ¿por qué no usó cualquiera de esos sinónimos, y prefirió “matón”?. Es difícil no vincular el término con el ejercicio de una práctica vil y perversa. De hecho “matonear”, que según el diccionario Larrouse, “significa alardear de matón”; según el diccionario de la Academia significa: "asesinar a alguien a traición, estando al acecho".

Considero que Don Emilio conocía perfectamente aquello, pero, alardeando de “matón”, entendiéndase como bravucón, optó por aquella expresión que les dio una excusa a los feministas del socialismo del siglo XXI para mostrar una vez más su violencia y su hipocresía. Se le fue la boca al veterano, o más bien digamos que maliciosamente garabateó un exceso que de alguna manera demuestra el posible odio que siente por sus ex colegas socialistas.

Me atrevo a decir que la sanción en contra de Don Emilio ciertamente es inmoral e injusta, pero es legal. Es inmoral e injusta, no porque no exista en el uso del término “matón” un deseo encubierto de causar daño, sino porque meter preso a una persona por un exceso verbal, es una soberana estupidez y un acto de maldad. Pero es legal porque desgraciadamente vivimos en un País de hipócritas y mojigatos, en donde se legisla de una manera trastornada, de manera que los delitos fútiles e intrascendentes son juzgados con una severidad infernal, mientras los delitos graves son minimizados con sentencias insignificantes, que más bien incentivan la violencia brutal. Lamentablemente, el buen ejemplo de otros países, en donde la injuria, ha dejado de ser un delito penal, es simplemente soslayado en el Ecuador; irónicamente, los modelos tiránicos y totalitarios, fascistas o comunistas, de otras naciones, son considerados modelos a seguir por los patriotas conservadores y los feministas del socialismo del siglo XXI, respectivamente.

Probablemente el ex abrupto de Don Emilio proviene del mismo origen que las brusquedades grotescas de Don Rafael Correa y Delgado: la certeza de salir impunes frente a sus groserías chabacanas. Correa insulta y ofende, cuando lo hace, porque sabe perfectamente que sus bribonerías quedarán sin castigo. Don Emilio que tiene el apoyo de todos los dueños de los medios tradicionales, por lo mismo el soporte de toda la prensa “libre, independiente e imparcial”, se imaginó que dadas esas condiciones podía hacer lo mismo.

Lo cierto es que el actual enfrentamiento entre los medios conservadores y sus testaferros contra los feministas del socialismo del siglo XXI y sus secuaces, no es una lucha a favor o en contra de la Libertad de Expresión. Es un enfrentamiento entre grupos económicos interesados, los unos en mantener el control del Estado para beneficiarse espuriamente del “dejar hacer y dejar pasar”; y los otros desesperados por volver a controlar ese mismo Estado que les ha permitido vivir como soberbios chapetones del siglo XIX, con las única tristeza, para ellos, de que ya no pueden usar los rimbombantes títulos de sus ancestros de la "Nobleza": barones, marqueses, duquesas, etc., etc., etc.

Los dueños de los medios tradicionales a través de su “prensa libre e independiente” defienden sus privilegios, no los derechos y las libertades de los demás ciudadanos de la sociedad. Las opiniones de los “librepensadores” que aparecen en las páginas editoriales de los medios sean conservadores o socialistas, son las opiniones de los dueños de esos medios. No debemos sorprendernos de aquello, despreciable realidad, pero ciertamente real. La “Prensa libre, independiente e imparcial”, es una utopía; no existe, es un ideal. Cuando un gacetillero se llena la bocaza imputándose, él y su medio, las calidades de “libre e independiente”, está mintiendo descaradamente. De hecho esa particularidad ridícula es distintivo inequívoco de que ese medio es todo menos independiente, libre e imparcial.

Una vez más los ecuatorianos son objeto de manipulaciones y abusos de parte de aquellos que luchan desesperadamente por el control del Estado. Ciertamente que mucha chusma disfruta siendo manipulada y agredida por conservadores y feministas del socialismo del siglo XXI. Basta ver las encarnizadas y torpes discusiones en los diferentes medios públicos incluidos la web. Yo quisiera saber cuántos de esos serviles del curuchupismo conservador y cuántos de esos viles criados del feminismo bolivarianista y guevariano tienen la posibilidad de escribir en las páginas editoriales de: "El Universo", "El Comercio" y "El Telégrafo". Cuántos. No, los guacharnacos a comprar el periódico y a ver desde lejos. Esos espacios están segregados exclusivamente para los patriotas serviles de Don Rafael Correa y Delgado, y para los distinguidos miembros de la “prensa libre e independiente”, como el “matón” Don Emilio.


6 comentarios:

Juan Montalvo dijo...

"Me atrevo a decir que la sanción en contra de Don Emilio ciertamente es inmoral e injusta, pero es legal. Es inmoral e injusta, no porque no exista en el uso del término “matón” un deseo encubierto de causar daño, sino porque meter preso a una persona por un exceso verbal, es una soberana estupidez y un acto de maldad. Pero es legal porque desgraciadamente vivimos en un País de hipócritas y mojigatos, en donde se legisla de una manera trastornada, de manera que los delitos fútiles e intrascendentes son juzgados con una severidad infernal, mientras los delitos graves son minimizados con sentencias insignificantes, que más bien incentivan la violencia brutal. "

Buena reflexión, aunque no estoy enteramente de acuerdo. Sinceramente, y a pesar de la legislación, con la constitución que se declara norma superior a leyes y reglamentos, pero se somete a normas que reconoce superiores como la declaración de derechos humanos y otras instancias internacionales, me temo que la sentencia de privación de libertad por un delito de opinión, es anticonstitucional y, por tanto, ilegal.

Por otro lado, yo sí le reconozco el derecho a palacio a arrepentirse de su pasado izquierdoso militante (yo mismo caí, confundido, en ese evidente pecado de juventud. Lo que resulta imperdonable es darse cuenta de la inmoralidad del socialismo (y no por curuchupismo necon, sino porque su doctrina se basa en un atentado contra la propiedad privada y la libertad) e insitir en sostener, defender y promocionar esa ideología.

Saulo Ariel dijo...

Vamos a dejar en claro que La Libertad de Expresión, nada tiene que ver con las insolentes injurias o insultos malintencionados.
El asunto no radica, Juan, en garantizarle a Rafael Correa o a Emilio Palacio su derecho a decir lo que les dé la ragalada gana; sino en garantizarnos a nosotros, los civiles, la posibilidad de decirle ladrón al ladrón, sin el riesgo de que el sistema tome posición a favor del ladrón y en contra de nosotros, como ha sucedido y sucede actualmente.
El irrespeto en contra de la Libertad de Expresión, no es de hoy; por ejemplo hace algunos años, Febres Cordero enjuició al editorialista Rodrigo Fierro y al final le ganó el juicio, por decir que L.F.C. fue: “protagonista del contubernio entre la gestión política y la conducción económica del Estado al servicio de la oligarquía plutocrática que ha gobernado el país”. Una verdad que cualquier persona decente la puede corroborar. Sin embargo, Fierro fue condenado y si no fue en cana fue por su avanzada edad y porque no tenía antecedentes negativos.
Seguramente muchos de los que en ese momento festejaron y aplaudieron esa infame sentencia en contra de un hombre que simplemente se limitó a decir algo que era evidente, hoy se rasgan las vestiduras disque defendiendo la Libertad de Expresión, cuando en realidad defienden los intereses de los dueños de los medios tradicionales.
Queremos luchar en favor de la Libertad de Expresión entonces despenalicemios las "injurias" y exijamos garantías al sistema, de manera que la gente decente pueda decirle al que se apropió con violencia o ruin engaño de lo ajeno: ¡Ladrón!
Dejemos en claro que caer del Socialismo al Conservadurismo es revolcarse en el mismo lodo fétido. Si hay dos doctrinas que se han declarado generosamente enemigas del Liberalismo, esas son sin lugar a dudas: el Consevadurismo y el Socialismo.
Que Yo sepa este País nunca ha tenido un Gobierno Liberal....digo no, digo.

Gustavo Izurieta dijo...

Para mi gusto, el conservadurismo con el que convivimos en el Ecuador es uno de los pilares fundamentales de la verdadera pobreza moral, económica y política de este país.

Una filosofía que nos ha dejado como herencia (como bien manifiesta el autor) hipocresía, doble moral y falta de autenticidad.

Ni hablar de la MALDITA OBSECUENCIA y el PERSONALISMO
(relacionadas con el compadrazgo y paternalismo) que promulgan... ¡Ni hablar!

Fabrixio Terán dijo...

Buena lectura, buena discusi{on

Saludos libertarios!

Anónimo dijo...

Los unicos medios LIBERALES son algunos blogs y foros de INTERNET ke no estan vinculados con los medios ortodoxos.

Cuando a los dueños de los medios de comunicacion no les conviene ke se conozca un HECHO sus periodistas ven para otro lado y se esconde la VERDAD.

nelsonesteban76 dijo...

Saludos Amigo Saulo,

Ciertamente muy buen post, ya me suena a frase trillada esto que cada vez entro comentando en tus post, pero siempre es reconfortante leer la opinión de una persona netamente objetiva e informada.

Qué decir de Palacio? mediocre, pendenciero, patán, con la venia de otros mediocres pero con dinero, dueños de medios a los que etiquetan de independientes y objetivos.

Emilio Palacio debe saber que para vociferar e insultar impunemente, al menos en esta sociedad de porquería, se deben ganar elecciones, no se puede tener privilegios de vaca sagrada siendo un lameculos de un potentado, aunque le lama rico a la final cada quien ve por lo suyo y el diablo paga mal a sus devotos, sino preguntenle al Carlos Vera.

Despreciable ese pasado de Palacio, enquistado en grupos de poder mediocre y mal dormido, pero es màs despreciable el cambio de sus supuestos ideales por el de hoy su trabajito, por cierto, bien cabe el dicho "la necesidad obliga", de hecho, las prostitutas no quieren serlo, pero están obligadas, así debe ser la obligación de Palacio de mantener sus status y su nuevo circulo social.

Tienes toda la razón respecto al silencio del mordaz periodista en el gobierno por demás corrupto de su hermano, seguramente estaba mamando, o más seguro aún, sus amos, jefes, patrones, gamonales, o como sea, deben haber estado conformes con ese gobierno y por eso le tenían calladito al mordaz, impertinente y sagaz periodista libre e indepenediente.

Un desahogo de la rutina el pasearme por tu Cueva Amigo Saulo, un abrazo a la distancia.

Nelson Esteban