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miércoles, 25 de noviembre de 2009
El currículo de un pipón dorado.
El siguiente es un comentario que escribí hace dos o tres años, seguramente unos pocos meses después de la posesión de Rafael Correa; desde entonces, ya se veía venir la marea socialista escatológica. Si bien no es exactamente el comentario original, pues, incluí un par de opiniones adicionales, el sentido y el mensaje principal se conserva incólume:
Francamente ya me cansé de escuchar las supuestas dotes de estadista del “excelentísimo señor presidente” Rafael Correa. De manera permanente los incondicionales del socialismo del siglo XXI, se desgañitan señalando el excelente currículo que dispondría este personaje locuaz de la politiquería ecuatoriana. Por ese motivo me molesté en revisar las supuestas credenciales ilustres de ese individuo.
A medida que iba revisando tan sin igual lista de “méritos”, confirmaba las opiniones y certezas que tengo de este sujeto, aunque debo confesar que no puede evitar reírme de tamaña cantidad de manifestaciones y jactancias pueriles, mediocres y vanidosas. El tipo se cree un genio.
Los títulos, “honores”, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., solo demuestran que este personaje lenguaraz, en términos de calidades es uno más de la manada; además que, siempre estuvo vinculado con las prebendas mediocres ofrecidas por el Estado, la administración pública y muy excepcionalmente la burocracia privada "académica"; aunque es obvio que alguien en algún momento le enseñó las malas costumbres y los vicios que hoy, en su papel de tácito Dictador tan efectivamente desempeña; vicios como el arribismo o la demagogia.
Su permanente vinculación con diferentes cargos públicos nacionales y extranjeros, lo exponen, como un sórdido beneficiario de la cultura asquerosa del tráfico de influencias. Es conocido que, para ser pipón en determinadas instituciones estatales necesitas ser un adulón titulado y contar con padrinos que muevan los hilos del enredado sistema público, de otra manera no puedes acceder a los susodichos entes. Y Correa de acuerdo con su dilatada trayectoria como pipón tecnócrata ciertamente los tuvo. En resumen el tipo, es un burócrata de los pies a la cabeza; pues ha vivido y dependido del Estado toda su vida.
Una de las particularidades de su vida estudiantil radica en el usufructo de las tan promocionadas y glorificadas becas; muchos piensan que quienes reciben tales beneficios son los mejores estudiantes; no necesariamente es así. Las influencias y compadrazgos son muy comunes y visibles en aquellos que se benefician de las mediocres, falsas y frías muestras de solidaridad del Estado. Muchos dirán que las becas han permitido que muchos estudiantes de escasos recursos puedan culminar sus estudios o perfeccionarse; Yo no estoy tan de acuerdo con aquello. En términos de ayuda económica una beca puede resultar positiva, pero en términos de rendimiento académico resultan negativas. ¿Por qué? Porque presionan al estudiante a sacar permanentemente buenas notas. La beca se vuelve una espada de Damocles, que presiona cual imposición arbitraria la mente y tranquilidad del estudiante. Todos quienes han pasado por las aulas y han desarrollado un mínimo de buen sentido, saben que, por más buen estudiante que seas siempre existe la posibilidad de que no te vaya bien en las diferentes pruebas, deberes, exámenes y demás test de calificación. Existen muchos imponderables y circunstancias extras al estudio que terminan influyendo en el resultado final de las diferentes calificaciones. De manera que, aquel estudiante que, teniendo una beca, por diferentes situaciones saca una mala nota, termina enfrentándose a una serie de alternativas deshonrosas para mejorar su calificación, como por ejemplo: adular servilmente al profesor, ofrecer escondidamente algún regalito a su “severo maistro” o humillarse, ofreciéndose en todo lo que esté a su alcance para no perder la tan ansiada limosna económica. Es decir, la beca lo que hace es hipotecar la paz y tranquilidad de ese pobre muchacho.
La prueba evidente de que las becas no garantizan que el resultado sea un profesional honesto, responsable y sincero, lo tenemos en “vuecelencia el excelentísimo señor presidente”. Sí, Rafael Correa es el resultado de las becas. Basta ver lo extremadamente educado que es, o sus capacidades socialistamente responsables, para concluir que el “mudo” entró a Lovaina, pero Lovaina no le entró al “mudo”; o quizá, que la infame Lovaina tristemente descubrió al “mudo” que había en Rafael Correa y lo dejó salir para desgracia futura de los ecuatorianos.
Pero, el problema va más allá de sus capacidades intelectuales o académicas; tiene que ver con sus calidades urbanas, morales y humanas. Hasta hoy recuerdo las imágenes del “mudo” ejerciendo sus patentes dotes de estadista del socialismo del siglo XXI, cuando se puso a pelear en Salinas con una mujer cualquiera, que desde un balcón lanzaba gritos a favor de otro politiquero antagónico del líder de Alianza burocrática. Que decir de sus incansables, desvergonzados y pornográficos parloteos sabatinos; teatro grosero y calenturiento para la chusma alienada y para consolidar su imagen de caudillo tercermundista. De su calidad como economista ni se diga, la inflación, el desempleo, la recesión, la producción estancada, son muy decidoras. Peor de su calidad moral; por aquí los escándalos de los contratos seudoemergentes; por allá, los nuevos ricos, los neo oligarcas del socialismo del siglo XXI, ostentando su socialista riqueza frente a las narices de los beneficiarios del bono de la limosna; por acá las bolivarianas máquinas tragamonedas estafando a los tontos y bobos seguidores del “mudo” y sus 40 ladrones.
Señoras y señores, la experiencia popular nos dice que el papel aguanta todo. Sus folklorismos ridículos y patéticos los desnudan en su verdadera faceta de casi analfabetos con Postgrado. Cretinos, ignorantones, bobalicones con muceta; pipones con mitra intelectualoide ufanándose con sus negociados, onerosos y apestosos títulos de phd., magíster, hjsdpt; manadas y manadas de imbéciles con cartones preimpresos comprados unos a distancia con pagos a plazos y otros al contado; y que en términos de honestidad, no valen nada.
Negocio y vanidad, al final todo culmina en eso, negocio, codicia, dinero a cualquier precio y vanidad infinita; los unos están dispuestos a pagar y los otros a cobrar. Esas son las verdaderas razones por las cuales los dueños del Estado y de las universidades se inventaron el título de cuarto nivel; un acto de asqueroso mercantilismo y sucia corrupción para enriquecerse a costa de los egos enfermos de aquellos que seguramente hicieron de la copia en su fase de escolares y estudiantes toda una “institución cultural”. Si pagas los $7000,...10.000,... “¡quién da más, quién da más,…… el phd, vendido al vago de Alianza P… en $12.000!”, pues, automáticamente te conviertes en un científico y entonces y solo entonces puedes asumir algún cargo público importante; porque las ratas dueñas de la gran farsa se preocuparon en reformar las leyes y los reglamentos, acorde a la farsa académica, para consolidar su presencia en el Estado. ¡Qué tal!, como para iniciar una verdadera revolución al estilo de la bronca francesa, claro que los ciudadanos franceses de mediados y finales del siglo XVIII, como que tenían un poquito más de dignidad que las manadas de ecuatorianos de principios del siglo XXI, aunque no puedo afirmarlo, pero, en fin. En lo que a mí respecta “señores” politiqueros, permítanme decirles que pueden agarrar sus mercantilizados masterados, y metérselos por donde mejor les convenga.
Afortunadamente hay una institución honorable que se llama Autodidactismo, al que no podrán asaltar ni con mandatos, ni con ninguna forma de autoritarismo vil.
Hace algunos meses escuché ciertas declaraciones de Julio César Trujillo, curuchupa renegado de esa cosa réproba llamada Democracia Católica, ahora, asesorando a los politicastros de Pachakutik. En esa ocasión el veterano en un momento de lucidez, habló inteligentemente, expresando aquellas palabras con las que concuerdo plenamente. Cuando un periodista le consultaba por qué se había abstenido de participar en el concurso “Estarellas” para nombrar a los nuevos jueces de la Corte Suprema, Trujillo dijo algo más o menos así: “No gracias; además yo solamente tengo mi título universitario y mi cédula de identidad.” Palabras de ese calibre rara vez se escuchan en un noticiero.
Me pregunto, ¿tendré oportunidad en alguno de los concursos organizados por la actual partidocracia?; Déjenme ver; ¿cuál es mi patrimonio moral e intelectual?: Mi título universitario obtenido en la U. Central del Ecuador, de tercer nivel naturalmente; la cédula de identidad que da fe certera de mi condición de ecuatoriano, nacionalidad de la que me siento conforme; mi modesta experiencia en el campo privado; no haber formado parte de la partidocracia, ni haberme beneficiado de sus patriotas costumbres; y la opinión favorable de un pequeño grupo de personas respetables que me conocen. Usted que dice amigo lector, mi modesto currículum vitae tendrá oportunidad con los inmensos currículos de los hijastros de la Manuela de Thorne; habrá esperanza frente a los montones y montones de cartones de los grasientos patriotas del socialismo del siglo XXI. No tengo dudas al respecto. En el Gobierno de corruptos, por corruptos y para corruptos; los concursos tramposos los ganan definitivamente ¡los corruptos!
Esas algunas de las realidades académicas………. funestas realidades académicas de este país; los brutos corrompidos gobernando y monopolizando todas las instancias del poder. Los ahijados de Ignacho de la Cuchilla, chupando y mamando patrioteramente, como su padrino en los inicios de la disque República; épocas de oscurantismo intelectual y moral, muy similares a los actuales.
Una realidad decepcionante,……. pero no nos deprimamos, si lo hacemos, entonces sí, triunfan los politicastros doctorados en la mentira, el latrocinio y la perfidia. Más bien repudiémoslos generosamente, rechacemos sus sonrisas insidiosas y encubridoras de sus delitos; apreciémoslos en lo diminutos e insignificantes que son, seamos justos con ellos, independientemente de su condición de curuchupas conservadores o socialistas pipones. De manera que la próxima vez que vean un currículo escandalosamente pipón, no se sorprendan que simplemente se trate de las vanidades y falacias de algún oportunista mendaz, beneficiario de los oprobiosos vicios de la politiquería bellaca.
Francamente ya me cansé de escuchar las supuestas dotes de estadista del “excelentísimo señor presidente” Rafael Correa. De manera permanente los incondicionales del socialismo del siglo XXI, se desgañitan señalando el excelente currículo que dispondría este personaje locuaz de la politiquería ecuatoriana. Por ese motivo me molesté en revisar las supuestas credenciales ilustres de ese individuo.
A medida que iba revisando tan sin igual lista de “méritos”, confirmaba las opiniones y certezas que tengo de este sujeto, aunque debo confesar que no puede evitar reírme de tamaña cantidad de manifestaciones y jactancias pueriles, mediocres y vanidosas. El tipo se cree un genio.
Los títulos, “honores”, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., solo demuestran que este personaje lenguaraz, en términos de calidades es uno más de la manada; además que, siempre estuvo vinculado con las prebendas mediocres ofrecidas por el Estado, la administración pública y muy excepcionalmente la burocracia privada "académica"; aunque es obvio que alguien en algún momento le enseñó las malas costumbres y los vicios que hoy, en su papel de tácito Dictador tan efectivamente desempeña; vicios como el arribismo o la demagogia.
Su permanente vinculación con diferentes cargos públicos nacionales y extranjeros, lo exponen, como un sórdido beneficiario de la cultura asquerosa del tráfico de influencias. Es conocido que, para ser pipón en determinadas instituciones estatales necesitas ser un adulón titulado y contar con padrinos que muevan los hilos del enredado sistema público, de otra manera no puedes acceder a los susodichos entes. Y Correa de acuerdo con su dilatada trayectoria como pipón tecnócrata ciertamente los tuvo. En resumen el tipo, es un burócrata de los pies a la cabeza; pues ha vivido y dependido del Estado toda su vida.
Una de las particularidades de su vida estudiantil radica en el usufructo de las tan promocionadas y glorificadas becas; muchos piensan que quienes reciben tales beneficios son los mejores estudiantes; no necesariamente es así. Las influencias y compadrazgos son muy comunes y visibles en aquellos que se benefician de las mediocres, falsas y frías muestras de solidaridad del Estado. Muchos dirán que las becas han permitido que muchos estudiantes de escasos recursos puedan culminar sus estudios o perfeccionarse; Yo no estoy tan de acuerdo con aquello. En términos de ayuda económica una beca puede resultar positiva, pero en términos de rendimiento académico resultan negativas. ¿Por qué? Porque presionan al estudiante a sacar permanentemente buenas notas. La beca se vuelve una espada de Damocles, que presiona cual imposición arbitraria la mente y tranquilidad del estudiante. Todos quienes han pasado por las aulas y han desarrollado un mínimo de buen sentido, saben que, por más buen estudiante que seas siempre existe la posibilidad de que no te vaya bien en las diferentes pruebas, deberes, exámenes y demás test de calificación. Existen muchos imponderables y circunstancias extras al estudio que terminan influyendo en el resultado final de las diferentes calificaciones. De manera que, aquel estudiante que, teniendo una beca, por diferentes situaciones saca una mala nota, termina enfrentándose a una serie de alternativas deshonrosas para mejorar su calificación, como por ejemplo: adular servilmente al profesor, ofrecer escondidamente algún regalito a su “severo maistro” o humillarse, ofreciéndose en todo lo que esté a su alcance para no perder la tan ansiada limosna económica. Es decir, la beca lo que hace es hipotecar la paz y tranquilidad de ese pobre muchacho.
La prueba evidente de que las becas no garantizan que el resultado sea un profesional honesto, responsable y sincero, lo tenemos en “vuecelencia el excelentísimo señor presidente”. Sí, Rafael Correa es el resultado de las becas. Basta ver lo extremadamente educado que es, o sus capacidades socialistamente responsables, para concluir que el “mudo” entró a Lovaina, pero Lovaina no le entró al “mudo”; o quizá, que la infame Lovaina tristemente descubrió al “mudo” que había en Rafael Correa y lo dejó salir para desgracia futura de los ecuatorianos.
Pero, el problema va más allá de sus capacidades intelectuales o académicas; tiene que ver con sus calidades urbanas, morales y humanas. Hasta hoy recuerdo las imágenes del “mudo” ejerciendo sus patentes dotes de estadista del socialismo del siglo XXI, cuando se puso a pelear en Salinas con una mujer cualquiera, que desde un balcón lanzaba gritos a favor de otro politiquero antagónico del líder de Alianza burocrática. Que decir de sus incansables, desvergonzados y pornográficos parloteos sabatinos; teatro grosero y calenturiento para la chusma alienada y para consolidar su imagen de caudillo tercermundista. De su calidad como economista ni se diga, la inflación, el desempleo, la recesión, la producción estancada, son muy decidoras. Peor de su calidad moral; por aquí los escándalos de los contratos seudoemergentes; por allá, los nuevos ricos, los neo oligarcas del socialismo del siglo XXI, ostentando su socialista riqueza frente a las narices de los beneficiarios del bono de la limosna; por acá las bolivarianas máquinas tragamonedas estafando a los tontos y bobos seguidores del “mudo” y sus 40 ladrones.
Señoras y señores, la experiencia popular nos dice que el papel aguanta todo. Sus folklorismos ridículos y patéticos los desnudan en su verdadera faceta de casi analfabetos con Postgrado. Cretinos, ignorantones, bobalicones con muceta; pipones con mitra intelectualoide ufanándose con sus negociados, onerosos y apestosos títulos de phd., magíster, hjsdpt; manadas y manadas de imbéciles con cartones preimpresos comprados unos a distancia con pagos a plazos y otros al contado; y que en términos de honestidad, no valen nada.
Negocio y vanidad, al final todo culmina en eso, negocio, codicia, dinero a cualquier precio y vanidad infinita; los unos están dispuestos a pagar y los otros a cobrar. Esas son las verdaderas razones por las cuales los dueños del Estado y de las universidades se inventaron el título de cuarto nivel; un acto de asqueroso mercantilismo y sucia corrupción para enriquecerse a costa de los egos enfermos de aquellos que seguramente hicieron de la copia en su fase de escolares y estudiantes toda una “institución cultural”. Si pagas los $7000,...10.000,... “¡quién da más, quién da más,…… el phd, vendido al vago de Alianza P… en $12.000!”, pues, automáticamente te conviertes en un científico y entonces y solo entonces puedes asumir algún cargo público importante; porque las ratas dueñas de la gran farsa se preocuparon en reformar las leyes y los reglamentos, acorde a la farsa académica, para consolidar su presencia en el Estado. ¡Qué tal!, como para iniciar una verdadera revolución al estilo de la bronca francesa, claro que los ciudadanos franceses de mediados y finales del siglo XVIII, como que tenían un poquito más de dignidad que las manadas de ecuatorianos de principios del siglo XXI, aunque no puedo afirmarlo, pero, en fin. En lo que a mí respecta “señores” politiqueros, permítanme decirles que pueden agarrar sus mercantilizados masterados, y metérselos por donde mejor les convenga.
Afortunadamente hay una institución honorable que se llama Autodidactismo, al que no podrán asaltar ni con mandatos, ni con ninguna forma de autoritarismo vil.
Hace algunos meses escuché ciertas declaraciones de Julio César Trujillo, curuchupa renegado de esa cosa réproba llamada Democracia Católica, ahora, asesorando a los politicastros de Pachakutik. En esa ocasión el veterano en un momento de lucidez, habló inteligentemente, expresando aquellas palabras con las que concuerdo plenamente. Cuando un periodista le consultaba por qué se había abstenido de participar en el concurso “Estarellas” para nombrar a los nuevos jueces de la Corte Suprema, Trujillo dijo algo más o menos así: “No gracias; además yo solamente tengo mi título universitario y mi cédula de identidad.” Palabras de ese calibre rara vez se escuchan en un noticiero.
Me pregunto, ¿tendré oportunidad en alguno de los concursos organizados por la actual partidocracia?; Déjenme ver; ¿cuál es mi patrimonio moral e intelectual?: Mi título universitario obtenido en la U. Central del Ecuador, de tercer nivel naturalmente; la cédula de identidad que da fe certera de mi condición de ecuatoriano, nacionalidad de la que me siento conforme; mi modesta experiencia en el campo privado; no haber formado parte de la partidocracia, ni haberme beneficiado de sus patriotas costumbres; y la opinión favorable de un pequeño grupo de personas respetables que me conocen. Usted que dice amigo lector, mi modesto currículum vitae tendrá oportunidad con los inmensos currículos de los hijastros de la Manuela de Thorne; habrá esperanza frente a los montones y montones de cartones de los grasientos patriotas del socialismo del siglo XXI. No tengo dudas al respecto. En el Gobierno de corruptos, por corruptos y para corruptos; los concursos tramposos los ganan definitivamente ¡los corruptos!
Esas algunas de las realidades académicas………. funestas realidades académicas de este país; los brutos corrompidos gobernando y monopolizando todas las instancias del poder. Los ahijados de Ignacho de la Cuchilla, chupando y mamando patrioteramente, como su padrino en los inicios de la disque República; épocas de oscurantismo intelectual y moral, muy similares a los actuales.
Una realidad decepcionante,……. pero no nos deprimamos, si lo hacemos, entonces sí, triunfan los politicastros doctorados en la mentira, el latrocinio y la perfidia. Más bien repudiémoslos generosamente, rechacemos sus sonrisas insidiosas y encubridoras de sus delitos; apreciémoslos en lo diminutos e insignificantes que son, seamos justos con ellos, independientemente de su condición de curuchupas conservadores o socialistas pipones. De manera que la próxima vez que vean un currículo escandalosamente pipón, no se sorprendan que simplemente se trate de las vanidades y falacias de algún oportunista mendaz, beneficiario de los oprobiosos vicios de la politiquería bellaca.
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