Mostrando entradas con la etiqueta seguridad nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta seguridad nacional. Mostrar todas las entradas
lunes, 8 de marzo de 2010
Seguridad Estatal versus Libertad Civil.
Hoy en la mañana me enteré que el Registro Civil, una vez más, promocionaba un nuevo tipo de cedula de identidad. En un medio de comunicación, un burócrata alborozado aludía que estaba vez, efectivamente, se trataba de un documento que resultaba imposible de falsificar, misma promesa que, años atrás, en este mismo Gobierno, creo, otro burócrata, promocionaba con similar festejo, argumentando pintorescamente que era “imposible de clonar”.
La nueva cédula tendría 16 características de seguridad, que insisto, la volverían invulnerable a cualquier ataque suplantador. En apariencia suena bien, dentro de la generalidad. Pero, no sé, me surgen ciertas dudas y desconfianzas; es imposible confiar en una burocracia corrupta; es imposible confiar en funcionarios públicos de un gobierno cuyo máximo líder califica de “Democracia” a una Dictadura Totalitaria; es imposible creer que individuos vinculados con las tradicionales mafias “izquierdistas”, que anteriormente, en gobiernos conservadores, usaban dos o más cédulas, no repitan esa costumbre, durante un gobierno catalogado por sus miembros, como “izquierdista”. Difícil creerle al burócrata que cantaba loas a la nueva cédula correana.
Pero, no es sobre la posibilidad que mi Comandante Juan, alias Gustavo Larrea, pueda tener dos, tres o cuatro nuevas cédulas, que trata este post; sino, sobre cierto dispositivo que contendría la nueva cédula. Dispositivo electrónico, que se constituiría en una amenaza gravísima, por las repercusiones que tendría en contra de los derechos, garantías y principalmente de la seguridad de los civiles ecuatorianos.
El adminículo diminuto al que hago referencia es un chip que vendría incluido en la tarjeta de identidad. Un pequeñísimo circuito integrado, a través del cual "los dueños" del Estado y de sus diferentes instituciones, fácilmente podrían conocer la ubicación del titular de dicho documento, lo que implicaría un atentado a la libertad, privacidad y seguridad de las personas.
Debo señalar que la noticia me sorprendió; pero, lo que sí, no me sorprendió, fue constatar que definitivamente ningún politicastro de esa Asamblea representa al Pueblo. ¿Algún neo diputadillo denunció o repudió la inclusión de este dispositivo rastreador en todas y cada una de las cédulas de los ecuatorianos? Ni uno. Increíblemente, los medios de comunicación se han limitado a informar la buena nueva y para nada han mencionado los potenciales riesgos y abusos que podrían devenir de este “nivel de seguridad” en contra de los civiles. ¿Complicidad, indolencia o ignorancia?, quién sabe.
Resulta muy expresivo de esta sociedad, el hecho que los ortodoxos medios de comunicación, aquellos generalmente conocidos (por ellos mismo) como “prensa libre, independiente e imparcial”, prorrumpan en alaridos a favor de las libertades y le presten atención a las quejas escandalosas de un mercachifle del gacetillerismo deportivo al que se le prohibió entrar gratis a un estadio de fútbol; “prensa” que le ha dado con todo a la persona que se atrevió a responder, con aquella polémica decisión, a los insultos y malevolencias de un miserable ganapán acostumbrado diariamente a insultar con absoluta impunidad. “Prensa” corporativa que se queja y reclama cuando el derecho de sus accionistas a decir lo que les venga en gana se pone en riesgo. Esa misma “prensa” poco o nada dice, cuando los derechos de los hijos del Pueblo son vulnerados; porque hasta ahora, no he escuchado nada en la “prensa libre” sobre el intento del Gobierno de la Involución Ciudadana por infiltrarse en los hogares de los ecuatorianos a través de la nueva cédula correana.
Es notorio constatar como, todo lo que significa “seguridad”, desde el punto de vista de la Burocracia, la Partidocracia y el Estado, se transforma inevitablemente en perdida de la Libertad para los civiles. De hecho la "Seguridad Nacional" es la excusa que los politicastros y sus ferales socios de negocios, usan para desarrollar el brutal Terrorismo de Estado que les permite encubrir sus crímenes y latrocinios.
Los civiles no necesitamos ser monitoreados permanentemente por las mafias conservadoras o socialistas de turno en el poder, o por los burócratas de profesión, o en general por cualquier institución del Estado. Esa no es la función del Estado, por lo menos no de un Estado que se sustente sobre principios y fundamentos basados en Justicia, Verdad y Libertad.
Por desgracia en el Ecuador, se vive un oscurantismo en materia de derechos, principalmente del derecho que tenemos los civiles a ser Libres. Es lamentable por ejemplo escuchar a muchos ciudadanos clamar por el patrullaje de las fuerzas militares en las calles de la ciudad. Parece no importarles sufrir la humillación de ser cateados como vulgares delincuentes por el personal militar, que está entrenado para tareas completamente diferentes de aquellas labores de brindar seguridad a los civiles en las ciudades. Peligrosamente, frente a la incompetencia de los gobiernos corruptos para enfrentar la delincuencia, mucha gente está dispuesta a vivir en regímenes marciales.
Las personas debemos darnos cuenta que los civiles no creamos un Estado para que los burócratas a través de las mafias que los controlan nos impongan sus recetas capciosas sobre lo que supuestamente mejor nos conviene, o que pretendan someternos o reprimirnos a través del nefando terrorismo de Estado. Los civiles no necesitamos ser perseguidos a través de los ojos de una pantalla infame.
Cuando en una sociedad, con el cuento de la Seguridad Nacional, se le roban derechos irrenunciables, a los civiles, significa que esa sociedad es tiranizada por un Régimen Totalitario. He ahí el “dilema”; ¿qué prefiere la sociedad ecuatoriana?, Tiranía o Democracia. Yo personalmente me quedó con las bondades y utopías de la generosa Libertad.
La nueva cédula tendría 16 características de seguridad, que insisto, la volverían invulnerable a cualquier ataque suplantador. En apariencia suena bien, dentro de la generalidad. Pero, no sé, me surgen ciertas dudas y desconfianzas; es imposible confiar en una burocracia corrupta; es imposible confiar en funcionarios públicos de un gobierno cuyo máximo líder califica de “Democracia” a una Dictadura Totalitaria; es imposible creer que individuos vinculados con las tradicionales mafias “izquierdistas”, que anteriormente, en gobiernos conservadores, usaban dos o más cédulas, no repitan esa costumbre, durante un gobierno catalogado por sus miembros, como “izquierdista”. Difícil creerle al burócrata que cantaba loas a la nueva cédula correana.
Pero, no es sobre la posibilidad que mi Comandante Juan, alias Gustavo Larrea, pueda tener dos, tres o cuatro nuevas cédulas, que trata este post; sino, sobre cierto dispositivo que contendría la nueva cédula. Dispositivo electrónico, que se constituiría en una amenaza gravísima, por las repercusiones que tendría en contra de los derechos, garantías y principalmente de la seguridad de los civiles ecuatorianos.
El adminículo diminuto al que hago referencia es un chip que vendría incluido en la tarjeta de identidad. Un pequeñísimo circuito integrado, a través del cual "los dueños" del Estado y de sus diferentes instituciones, fácilmente podrían conocer la ubicación del titular de dicho documento, lo que implicaría un atentado a la libertad, privacidad y seguridad de las personas.
Debo señalar que la noticia me sorprendió; pero, lo que sí, no me sorprendió, fue constatar que definitivamente ningún politicastro de esa Asamblea representa al Pueblo. ¿Algún neo diputadillo denunció o repudió la inclusión de este dispositivo rastreador en todas y cada una de las cédulas de los ecuatorianos? Ni uno. Increíblemente, los medios de comunicación se han limitado a informar la buena nueva y para nada han mencionado los potenciales riesgos y abusos que podrían devenir de este “nivel de seguridad” en contra de los civiles. ¿Complicidad, indolencia o ignorancia?, quién sabe.
Resulta muy expresivo de esta sociedad, el hecho que los ortodoxos medios de comunicación, aquellos generalmente conocidos (por ellos mismo) como “prensa libre, independiente e imparcial”, prorrumpan en alaridos a favor de las libertades y le presten atención a las quejas escandalosas de un mercachifle del gacetillerismo deportivo al que se le prohibió entrar gratis a un estadio de fútbol; “prensa” que le ha dado con todo a la persona que se atrevió a responder, con aquella polémica decisión, a los insultos y malevolencias de un miserable ganapán acostumbrado diariamente a insultar con absoluta impunidad. “Prensa” corporativa que se queja y reclama cuando el derecho de sus accionistas a decir lo que les venga en gana se pone en riesgo. Esa misma “prensa” poco o nada dice, cuando los derechos de los hijos del Pueblo son vulnerados; porque hasta ahora, no he escuchado nada en la “prensa libre” sobre el intento del Gobierno de la Involución Ciudadana por infiltrarse en los hogares de los ecuatorianos a través de la nueva cédula correana.
Es notorio constatar como, todo lo que significa “seguridad”, desde el punto de vista de la Burocracia, la Partidocracia y el Estado, se transforma inevitablemente en perdida de la Libertad para los civiles. De hecho la "Seguridad Nacional" es la excusa que los politicastros y sus ferales socios de negocios, usan para desarrollar el brutal Terrorismo de Estado que les permite encubrir sus crímenes y latrocinios.
Los civiles no necesitamos ser monitoreados permanentemente por las mafias conservadoras o socialistas de turno en el poder, o por los burócratas de profesión, o en general por cualquier institución del Estado. Esa no es la función del Estado, por lo menos no de un Estado que se sustente sobre principios y fundamentos basados en Justicia, Verdad y Libertad.
Por desgracia en el Ecuador, se vive un oscurantismo en materia de derechos, principalmente del derecho que tenemos los civiles a ser Libres. Es lamentable por ejemplo escuchar a muchos ciudadanos clamar por el patrullaje de las fuerzas militares en las calles de la ciudad. Parece no importarles sufrir la humillación de ser cateados como vulgares delincuentes por el personal militar, que está entrenado para tareas completamente diferentes de aquellas labores de brindar seguridad a los civiles en las ciudades. Peligrosamente, frente a la incompetencia de los gobiernos corruptos para enfrentar la delincuencia, mucha gente está dispuesta a vivir en regímenes marciales.
Las personas debemos darnos cuenta que los civiles no creamos un Estado para que los burócratas a través de las mafias que los controlan nos impongan sus recetas capciosas sobre lo que supuestamente mejor nos conviene, o que pretendan someternos o reprimirnos a través del nefando terrorismo de Estado. Los civiles no necesitamos ser perseguidos a través de los ojos de una pantalla infame.
Cuando en una sociedad, con el cuento de la Seguridad Nacional, se le roban derechos irrenunciables, a los civiles, significa que esa sociedad es tiranizada por un Régimen Totalitario. He ahí el “dilema”; ¿qué prefiere la sociedad ecuatoriana?, Tiranía o Democracia. Yo personalmente me quedó con las bondades y utopías de la generosa Libertad.
Etiquetas:
Democracia,
Estado,
libertad,
seguridad nacional,
Tirania
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


