Mostrando entradas con la etiqueta Leon Febres Cordero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leon Febres Cordero. Mostrar todas las entradas
viernes, 12 de febrero de 2010
La Comisión de "la Verdad".
Se cuenta que Juan Domingo Perón, uno de los más grandes demagogos latinoamericanos solía decir: “Si quieres enterrar un asunto nombra una Comisión Investigadora.” Es decir, nombra un grupo de secuaces, incondicionales a tus intereses, que con el cuento de descubrir la verdad, ofrecezcan al público una visión de los hechos sesgada y embustera; un grupo de amigos que presentarán un informe que enseñará mañosamente “tu verdad”; aquella que más convenga a los espurios intereses del caudillo inmoral que creo dicha comisión.
Sea que se trate de esconder o enterrar un acto de corrupción o sevicia, o se intente presentar una realidad de los hechos torcida, trastornada, y fraudulenta, algo así como medias mentiras o medias verdades, en donde los torturadores y asesinos de un bando, son presentados en su verdadera dimensión y de vez en vez con ciertas cápsulas de exageración; mientras que los secuestradores y demás criminales que les resultan simpáticos (a los miembros de la comisión y sus amos) son presentados como héroes errados, víctimas inocentes e idealistas revolucionarios; sea como fuere, la sentencia del “gorila” argentino del siglo pasado es muy explícita en cuanto a nominar una estratagema política sucia e inmoral que los estadistas del crimen organizado suelen usar periódicamente para librarse de sus propias responsabilidades, cargarlas a otros, o explotar políticamente a su favor, los crímenes del terrorismo de Estado de gobiernos anteriores.
La máxima del Perón, consciente o inconscientemente, ha sido usada de manera recurrente por el actual gobierno ecuatoriano. Ya no recuerdo cuantas “comisiones de la verdad” han sido nombradas por Rafael Correa. Por ahí, una para investigar los manejos de la Deuda Externa, enterrando las pillerías de los ex jefes espirituales del tiranuelo y denunciando torpe, demagógica y extrovertidamente las estafas y robos de sus, supuestamente, “enemigos políticos”.
Por allá otra, aquella que encubrió la relación criminal entre funcionarios de alto rango del Gobierno de Rafael Correa y un grupo narcoterrorista, y la vinculación de éstos, en el escandaloso caso del ataque militar en Angostura, en el que tropas colombianas invadiendo territorio ecuatoriano, bombardearon un campamento del grupo terrorista FARC y posteriormente ejecutaron a tanto cuanto guerrillero encontraron, incluido un ecuatoriano aparentemente colaborador de aquel grupo facineroso; hechos que, además de demostrar la vulnerabilidad del País ante invasiones de fuerzas violentas extrañas, la corrupción del actual gobierno, entre otros, le significó al Ecuador ganarse una imagen internacional bastante bochornosa. Sin embargo, gracias a la capacidad para manipular mentiras y la impudicia de los patriotas de aquella “comisión de la verdad” nombrada irónicamente por uno de los principales imputados, el escándalo prácticamente ha quedado enterrado.
Sin duda, una herramienta falaz, ésa, de nombrar tantas cuantas comisiones de la mentira, tantas cuantas veces sea necesario esconder un acto de corrupción o manipular la verdad, y disfrazar la falsedad a favor del caudillo. Serviles, alcahuetes, patriotas dóciles al caudillo, siempre abundarán.
La lucha política entre los primos de la partidocracia siempre está vigente: la codicia, la ambición, el enriquecimiento ilícito, la impunidad, la torpe vanidad son tentaciones irresistibles para los hijos del latrocinio y el crimen. Por lo mismo, ante la confrontación pública que existe entre socialcristianos y correístas, por mantener el control de Guayaquil, en el caso de los neoconservadores, y por apoderarse, en el caso de los gulosos socialistas, no era de sorprender que Rafael Correa se inventara una nueva “comisión de la verdad”, constituida, como es lógico, por serviles a sus intereses. Pero, cuál sería el asunto que investigaría esa comisión de notables………alcahuetes; pues, aquel relacionado con la “guerra sucia” desarrollada en la Presidencia de León Febres Cordero (1984-1988); sucesos funestos que tuvieron entre sus principales actores al actual alcaide de Guayaquil Jaime Nebot, que para aquellas épocas del siglo pasado desempeñaba el cargo de gobernador guayaquileño, durante, lo que los cucuruchos de la época se dieron en denominar: “el Gobierno de la Reconstrucción Nacional”.
Si bien es cierto que criticar el concepto per se de “Comisión Investigadora”, sería un error, pues, la posibilidad de encargar a un grupo de personas honorables e imparciales la investigación de un hecho enmarañado y polémico es una posibilidad muy válida; siempre y cuando aquellas personas sean diametralmente diferentes a esos patriotas cuyos testaferros y lameculos suelen promocionar a grandes voces, “quien se puede atrever a dudar de la honestidad de fulanito corrupto y zutanito inmoral”. Pero, el problema es que, a los politicastros corrompidos no les interesa La Verdad, sino, “su verdad”. Por lo mismo, se abstienen de nombrar a personas honorables e imparciales, y optan por “zutanito inmoral y fulanito corrompido”, pues, “quién se puede atreve a dudar de la honradez de semejantes patriotas”. Bueno, algunos ecuatorianos, no dudamos, sino que, estamos convencidos que son unos inmorales y corrompidos.
Pues bien, aquella nominación tramposa y malintencionada ha sucedido en la designación de los miembros de la “Comisión de la Verdad Correana” que investigará los crímenes que se desarrollaron en las dos últimas décadas del siglo anterior; aunque es evidente la dedicatoria al Gobierno de León Febres Cordero, los socialcristianos, y por cuestiones de coyuntura politiquera, muy especialmente a Jaime Nebot.
Francamente me habría causado grata sorpresa, constatar que un asunto que merece ser esclarecido, hubiese sido investigado por personas preclaras, inteligentes y objetivas; hombres y mujeres valientes cuyo único compromiso sea con la verdad y la justicia. Pero, definitivamente no es así. Algunos dirán y con razón: “pero, ¿dónde están esos hombres y mujeres?” En los antros de la partidocracia y sus alrededores nauseabundos definitivamente ¡No!
La presencia de una mujer como Elsie Monge, es una muestra evidente. Una persona que ha estado vinculada con las asociaciones y negocios socialistas o seudo comunistas dirigidos a proteger a sus brazos armados, a sus grupos de choque, en su enfrentamiento fratricida con los grupos violentos del conservadorismo. Persona que hace gala de un humanismo siniestro cuando se desgañita en favor de los derechos de los delincuentes contumaces, mientras ignora la violencia que sufren las víctimas inocentes; actividades inmorales encubiertas con el disfraz de activismo a favor de los Derechos Humanos. Una persona de ese calibre, nada tiene que hacer en una Verdadera Comisión Investigadora.
Qué imparcialidad pueden tener burócratas apáticos que aburridamente instalados pasan los días detrás de un escritorio adornado con la efigie de un veterano calvo, simbolizando a Eloy Alfaro, adjunto a un sticker del partido comunista, mientras a sus espaldas la foto de Ernesto “che” Guevara con su boina marcial, en una pose que más parece vigilar cabreado las huestes de serviles que no se cansan de adular su mito; leyendas e íconos que tan eficientemente han sido comercializados por los defensores de las formas de “democracia” tiránica.
Una imagen surge en mi mente, cómo reaccionarían los serviles de la hoz mocha y el martillo oxidado, si aquel mismo evento, el de Febres Cordero y su terrorismo de Estado, fuese investigado por curuchupas católicos que tuvieran en su escritorio la efigie de García Moreno, más allá en sitial de “honores” la bandera del Opus Dei; por acá, una replica en miniatura de la Virgen del Cisne, y en altar autoritario: el cuadro inmenso y pintoresco del Papa Juan Pablo II. ¿Cómo reaccionarían los seguidores serviles de Rafael Correa? Se quedarían callados o enseguida prorrumpirían en gritos y lamentos, unos más ofensivos y pornográficos que otros.
Dudo mucho, que se queden callados; imposible creer que la “Mama Lucha” del IESS guarde silencio. Difícil imaginar, callado, al extrovertido locutor Paco Velasco, aquel que, con su lengua incendiaria e instigadora, fue factor clave para destronar al tiranuelo Lucio Gutiérrez, pero que hoy, adula y gime ante la presencia del dictadorzuelo Correa. Gritarían y gruñirían, sin duda. Aunque, satisfechos y felices estarán con la parcial y espuria integración de la actual “Comisión de la Verdad Correana”, completamente convencidos que su verdad se verá ratificada en los informes de aquel grupo de fraternos amigos de Rafael Correa.
Sea que se trate de esconder o enterrar un acto de corrupción o sevicia, o se intente presentar una realidad de los hechos torcida, trastornada, y fraudulenta, algo así como medias mentiras o medias verdades, en donde los torturadores y asesinos de un bando, son presentados en su verdadera dimensión y de vez en vez con ciertas cápsulas de exageración; mientras que los secuestradores y demás criminales que les resultan simpáticos (a los miembros de la comisión y sus amos) son presentados como héroes errados, víctimas inocentes e idealistas revolucionarios; sea como fuere, la sentencia del “gorila” argentino del siglo pasado es muy explícita en cuanto a nominar una estratagema política sucia e inmoral que los estadistas del crimen organizado suelen usar periódicamente para librarse de sus propias responsabilidades, cargarlas a otros, o explotar políticamente a su favor, los crímenes del terrorismo de Estado de gobiernos anteriores.
La máxima del Perón, consciente o inconscientemente, ha sido usada de manera recurrente por el actual gobierno ecuatoriano. Ya no recuerdo cuantas “comisiones de la verdad” han sido nombradas por Rafael Correa. Por ahí, una para investigar los manejos de la Deuda Externa, enterrando las pillerías de los ex jefes espirituales del tiranuelo y denunciando torpe, demagógica y extrovertidamente las estafas y robos de sus, supuestamente, “enemigos políticos”.
Por allá otra, aquella que encubrió la relación criminal entre funcionarios de alto rango del Gobierno de Rafael Correa y un grupo narcoterrorista, y la vinculación de éstos, en el escandaloso caso del ataque militar en Angostura, en el que tropas colombianas invadiendo territorio ecuatoriano, bombardearon un campamento del grupo terrorista FARC y posteriormente ejecutaron a tanto cuanto guerrillero encontraron, incluido un ecuatoriano aparentemente colaborador de aquel grupo facineroso; hechos que, además de demostrar la vulnerabilidad del País ante invasiones de fuerzas violentas extrañas, la corrupción del actual gobierno, entre otros, le significó al Ecuador ganarse una imagen internacional bastante bochornosa. Sin embargo, gracias a la capacidad para manipular mentiras y la impudicia de los patriotas de aquella “comisión de la verdad” nombrada irónicamente por uno de los principales imputados, el escándalo prácticamente ha quedado enterrado.
Sin duda, una herramienta falaz, ésa, de nombrar tantas cuantas comisiones de la mentira, tantas cuantas veces sea necesario esconder un acto de corrupción o manipular la verdad, y disfrazar la falsedad a favor del caudillo. Serviles, alcahuetes, patriotas dóciles al caudillo, siempre abundarán.
La lucha política entre los primos de la partidocracia siempre está vigente: la codicia, la ambición, el enriquecimiento ilícito, la impunidad, la torpe vanidad son tentaciones irresistibles para los hijos del latrocinio y el crimen. Por lo mismo, ante la confrontación pública que existe entre socialcristianos y correístas, por mantener el control de Guayaquil, en el caso de los neoconservadores, y por apoderarse, en el caso de los gulosos socialistas, no era de sorprender que Rafael Correa se inventara una nueva “comisión de la verdad”, constituida, como es lógico, por serviles a sus intereses. Pero, cuál sería el asunto que investigaría esa comisión de notables………alcahuetes; pues, aquel relacionado con la “guerra sucia” desarrollada en la Presidencia de León Febres Cordero (1984-1988); sucesos funestos que tuvieron entre sus principales actores al actual alcaide de Guayaquil Jaime Nebot, que para aquellas épocas del siglo pasado desempeñaba el cargo de gobernador guayaquileño, durante, lo que los cucuruchos de la época se dieron en denominar: “el Gobierno de la Reconstrucción Nacional”.
Si bien es cierto que criticar el concepto per se de “Comisión Investigadora”, sería un error, pues, la posibilidad de encargar a un grupo de personas honorables e imparciales la investigación de un hecho enmarañado y polémico es una posibilidad muy válida; siempre y cuando aquellas personas sean diametralmente diferentes a esos patriotas cuyos testaferros y lameculos suelen promocionar a grandes voces, “quien se puede atrever a dudar de la honestidad de fulanito corrupto y zutanito inmoral”. Pero, el problema es que, a los politicastros corrompidos no les interesa La Verdad, sino, “su verdad”. Por lo mismo, se abstienen de nombrar a personas honorables e imparciales, y optan por “zutanito inmoral y fulanito corrompido”, pues, “quién se puede atreve a dudar de la honradez de semejantes patriotas”. Bueno, algunos ecuatorianos, no dudamos, sino que, estamos convencidos que son unos inmorales y corrompidos.
Pues bien, aquella nominación tramposa y malintencionada ha sucedido en la designación de los miembros de la “Comisión de la Verdad Correana” que investigará los crímenes que se desarrollaron en las dos últimas décadas del siglo anterior; aunque es evidente la dedicatoria al Gobierno de León Febres Cordero, los socialcristianos, y por cuestiones de coyuntura politiquera, muy especialmente a Jaime Nebot.
Francamente me habría causado grata sorpresa, constatar que un asunto que merece ser esclarecido, hubiese sido investigado por personas preclaras, inteligentes y objetivas; hombres y mujeres valientes cuyo único compromiso sea con la verdad y la justicia. Pero, definitivamente no es así. Algunos dirán y con razón: “pero, ¿dónde están esos hombres y mujeres?” En los antros de la partidocracia y sus alrededores nauseabundos definitivamente ¡No!
La presencia de una mujer como Elsie Monge, es una muestra evidente. Una persona que ha estado vinculada con las asociaciones y negocios socialistas o seudo comunistas dirigidos a proteger a sus brazos armados, a sus grupos de choque, en su enfrentamiento fratricida con los grupos violentos del conservadorismo. Persona que hace gala de un humanismo siniestro cuando se desgañita en favor de los derechos de los delincuentes contumaces, mientras ignora la violencia que sufren las víctimas inocentes; actividades inmorales encubiertas con el disfraz de activismo a favor de los Derechos Humanos. Una persona de ese calibre, nada tiene que hacer en una Verdadera Comisión Investigadora.
Qué imparcialidad pueden tener burócratas apáticos que aburridamente instalados pasan los días detrás de un escritorio adornado con la efigie de un veterano calvo, simbolizando a Eloy Alfaro, adjunto a un sticker del partido comunista, mientras a sus espaldas la foto de Ernesto “che” Guevara con su boina marcial, en una pose que más parece vigilar cabreado las huestes de serviles que no se cansan de adular su mito; leyendas e íconos que tan eficientemente han sido comercializados por los defensores de las formas de “democracia” tiránica.
Una imagen surge en mi mente, cómo reaccionarían los serviles de la hoz mocha y el martillo oxidado, si aquel mismo evento, el de Febres Cordero y su terrorismo de Estado, fuese investigado por curuchupas católicos que tuvieran en su escritorio la efigie de García Moreno, más allá en sitial de “honores” la bandera del Opus Dei; por acá, una replica en miniatura de la Virgen del Cisne, y en altar autoritario: el cuadro inmenso y pintoresco del Papa Juan Pablo II. ¿Cómo reaccionarían los seguidores serviles de Rafael Correa? Se quedarían callados o enseguida prorrumpirían en gritos y lamentos, unos más ofensivos y pornográficos que otros.
Dudo mucho, que se queden callados; imposible creer que la “Mama Lucha” del IESS guarde silencio. Difícil imaginar, callado, al extrovertido locutor Paco Velasco, aquel que, con su lengua incendiaria e instigadora, fue factor clave para destronar al tiranuelo Lucio Gutiérrez, pero que hoy, adula y gime ante la presencia del dictadorzuelo Correa. Gritarían y gruñirían, sin duda. Aunque, satisfechos y felices estarán con la parcial y espuria integración de la actual “Comisión de la Verdad Correana”, completamente convencidos que su verdad se verá ratificada en los informes de aquel grupo de fraternos amigos de Rafael Correa.
Etiquetas:
Angostura,
corrupción,
demagogia,
Guayaquil,
Jaime Nebot,
Leon Febres Cordero,
Mentira,
Rafael Correa,
socialista,
Verdad
martes, 7 de abril de 2009
¿Quiénes fueron los Titiriteros de Alfaro Vive Carajo?
Desde hace algún tiempo quería comentar algunos cabos sueltos acerca del tristemente célebre Alfaro Vive Carajo, A.V.C., y su violenta participación en el Gobierno Socialcristiano del siglo anterior. No voy a tocar las explicaciones públicas de los seguidores de aquella tropa de forajidos, pretendiendo legitimar sus acciones subversivas; el secuestro o cualquier acto criminal son manifestaciones vituperables desde cualquier punto de vista, de manera que pretender argumentar a favor de aquellas acciones demenciales y delictivas, es una completa locura y argumentaciones en ese sentido caen por su propio peso.
Algunas certezas se manifestaron a raíz de mirar en televisión a individuos, no sé si ex o actuales miembros de A.V.C, haciendo politiquería común y corriente; de la misma politiquería que decían combatir en su papel de “civiles armados”.
Pero, hay algunas situaciones oscuras respecto de esos capítulos sangrientos que no han sido debidamente dilucidados, entre esos por ejemplo la particularidad de que hasta antes del Gobierno de León Febres Cordero, nada se sabía de los “patriotas” de A.V.C. Curioso, ¿verdad?
Como muchos recordarán, cuando Borja y Febres Cordero, llegaron a la segunda vuelta, año 83 u 84, no recuerdo exactamente; fue Borja quien ganó la primera vuelta electoral. Con su característico narcisismo, y su frontal nariz “tiza de sastre”, Borja luego de su inicial triunfo, sorprendentemente se creyó el virtual Presidente de la República. En un acto de supina estupidez, vanidoso y sobrado como él, se largó de vacaciones fuera del País, mientras Febres Cordero se dedicaba a su campaña electoral.
Luego, ya durante la segunda vuelta, seguro de su triunfo y soberbio respecto de sus pedantes capacidades intelectuales, Borja acepto, lo que después se demostró fue su peor error: El Debate con Febres Cordero. El rostro vencido de Borja, al final de la discusión entre el par de patriarcas de la politiquería de ese entonces, fue una prueba evidente de la golpiza verbal que Febres Cordero le encajó al aniñado narigón. Lo demás es historia conocida, Febres Cordero ganó la Presidencia y Borja dominó el Congreso desde donde sus secuaces comandaron la oposición tradicional.
No voy a entrar en detalles acerca del Terrorismo de Estado que Febres Cordero y su psicópata Ministro de Gobierno, Luis Robles Plaza, impusieron en el País. Alguna vez dije que tanto al cobarde terrorismo como a la delincuencia criminal se la enfrenta con la ley y la fuerza discrecional; no con terrorismo de Estado, porque tarde o temprano algún inocente saldrá lastimado. Ciertamente, los daños colaterales que afecten a civiles inocentes no son tolerables. Mi interés, más bien, es intentar atar algunos cabos sueltos, si es que se puede, respecto de la verdadera dirigencia de A.V.C., aquella que siempre permaneció bajo las sombras.
Ahora bien, así como el actual Tirano, que se ha apropiado del País con su Corte de Patiños no inventó el latrocinio público, así también Febres Cordero en su Presidencia tampoco inventó la corrupción. Veníamos de una serie de dictaduras militares corrompidas, unas más que otras, cuando se reinauguró las dictaduras electoreras de la tristemente repugnante Partidocracia. Primero Jaime Roldós, un pésimo Presidente, después Hurtado un curuchupa de lo peor. Sin embargo, y aquí viene una de las particularidades interesantes, en ninguno de los Gobiernos corruptos mencionados, sea el de Concentración de Fuerzas Populares, y después de la “rebelión” de Jaime Roldós, de Pueblo Cambio y Democracia; ni tampoco en el gobierno inmoral de la Democracia curuchupa Cristiana, en ningún momento aparecieron, por ningún lado, las huestes de los “civiles armados” de A.V.C. ¿Verdad que es sospechoso e intrigante?
Sin embargo, ni bien entra Febres Cordero al poder, ¡bingo! Inmediatamente aparecen las fuerzas patriotas de A.V.C.
Pero, increíblemente, termina el Gobierno de Febres Cordero y comienza el Gobierno “honesto” del narigón Borja y su corte de Patiños; sí, de patiños, y para muestra, ahí están entre otros, Vera aRrata, Gagliardo, Iza Obando, Cocíos, etc.; de manera sorpresiva A.V.C., decide dejar la lucha armada, olvida sus “compromisos con los pobres y los más caros intereses nacionales” y se manda a mudar, ¿por qué?, ¿quién lo ordenó? Obviamente quienes conocen tales incógnitas son ellos. Sí, ellos lo saben.
¿Verdad que hay algo que no cuadra?, ¿verdad que algo apesta en todo esto?
No sería difícil llegar a desarrollar una teoría que apunte a definir al conjunto de Alfaro Vive Carajo, como un grupo paramilitar creado específicamente para joder y golpear el Gobierno de Febres Cordero. Existen muchos indicios que ayudarían a sustentar la existencia de aquella conspiración.
Supongamos que así hubiese sido. Imaginemos que la venganza demencial de un grupo de mafiosos politiqueros, adoloridos por su ego enfermo, heridos por la derrota que los incapacitó momentáneamente la posibilidad de hincarle sus zafias mandíbulas al Tesoro Nacional, fuese el verdadero origen de A.V.C. Demos crédito a la teoría, de que un grupo de maquiavélicos y perversos titiriteros manipularon a un montón de jóvenes de ilusiones desequilibradas y sueños siniestros, simplemente con el objeto de fastidiar al primo de la partidocracia que tan vergonzosamente los hizo quedar. Si así fuese, ¿por qué Febres Cordero, se limitó a masacrar exclusivamente al segmento operativo y de origen popular, y para nada se ocupó de las "mentes grises" que seguramente fueron los que financiaron y dirigieron en realidad aquel grupo armado? ¿Por qué?
Será acaso que, para ambas facciones mafiosas, los crímenes, las torturas, las infamias que cometieron sus respectivos peones, unos más profesionales que otros, no fueron sino, juegos macabros que se festejaban en los clubes privados de unas y otras facciones, con frac y guayabera; a cuyos bacanales, obviamente estaban prohibidos de entrar, aquellos que mataban y morían o torturaban y sufrían, gracias a las nefandas órdenes de sus superiores en malicia y abyección.
Supuestamente, antaño, los horrores de la guerra estaban limitados únicamente a los miembros de la chusma que patrióticamente defendían los intereses de sus “señores”, de los “nobles” por los que peleaban. Daría la impresión que aquella máxima aristocrática se cumplió en aquellos fatídicos años, de mediados de la década de los ochenta y finales del siglo XX; ni más ni menos.
Pero si así fuese, si la teoría es cierta, me pregunto, específicamente respecto de los camaradas de A.V.C., ¿cómo, aquellos que sobrevivieron a sus compañeros pueden permanecer callados sabiendo que sus amigos y ellos mismos, fueron parte del perverso e infame juego de los malditos patriarcas de la Partidocracia de aquel entonces? ¿Por qué no revelan la verdad de quienes realmente, estuvieron detrás de esa torpe conspiración que causó tanta violencia, sufrimiento y dolor en el País? ¿Por qué no revelar las señas nominales de aquellos que vilmente los manipularon, que los engañaron para que terminarán siendo victimas del sadismo y la sevicia de un montón de psicópatas que lavaban sus crímenes horrendos con tres ave marías y un par de rosarios? ¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué? Si tuvieron el coraje para encañonar o disparar contra otro ser humano, ¿por qué no han tenido el valor para decir la verdad acerca de aquellas épocas oscuras y terribles? ¿Acaso no se lo deben a sus camaradas? ¿Por qué mantienen aquel silencio cómplice con las mentes grises que los guiaron por aquel sendero de violencia y terror? Está claro que solo ellos lo saben. ¿Por qué, solamente han revelado aquello que convenía para mantener el cuento chino de “la lucha contra la opresión oligarca” y la farsa de “civiles armados”? ¿Por qué no se han dado un baño de verdad? Acaso no temen a los fantasmas que los visitan en las noches exigiéndoles contar exclusivamente la verdad, solo la verdad, para dejarlos finalmente en paz.
Muchísimas preguntas que los extraviados seguidores de A.V.C. deberían contestar, pero que probablemente jamás quedarán aclaradas, por lo menos no, por la generosidad de los actuales ex jovencitos que quisieron jugar a emular al "che" Guevara.
Ni modo. Como ya mencioné, solamente es una teoría. ¿O no lo es? En fin. Se los dejo a ustedes, estimados lectores, que seguramente estarán mejor informados que Yo. Probablemente ustedes sabrán encontrar el camino correcto de este laberinto inextricable y plagado de horrores, de la historia de éste, nuestro Ecuador.
Algunas certezas se manifestaron a raíz de mirar en televisión a individuos, no sé si ex o actuales miembros de A.V.C, haciendo politiquería común y corriente; de la misma politiquería que decían combatir en su papel de “civiles armados”.
Pero, hay algunas situaciones oscuras respecto de esos capítulos sangrientos que no han sido debidamente dilucidados, entre esos por ejemplo la particularidad de que hasta antes del Gobierno de León Febres Cordero, nada se sabía de los “patriotas” de A.V.C. Curioso, ¿verdad?
Como muchos recordarán, cuando Borja y Febres Cordero, llegaron a la segunda vuelta, año 83 u 84, no recuerdo exactamente; fue Borja quien ganó la primera vuelta electoral. Con su característico narcisismo, y su frontal nariz “tiza de sastre”, Borja luego de su inicial triunfo, sorprendentemente se creyó el virtual Presidente de la República. En un acto de supina estupidez, vanidoso y sobrado como él, se largó de vacaciones fuera del País, mientras Febres Cordero se dedicaba a su campaña electoral.
Luego, ya durante la segunda vuelta, seguro de su triunfo y soberbio respecto de sus pedantes capacidades intelectuales, Borja acepto, lo que después se demostró fue su peor error: El Debate con Febres Cordero. El rostro vencido de Borja, al final de la discusión entre el par de patriarcas de la politiquería de ese entonces, fue una prueba evidente de la golpiza verbal que Febres Cordero le encajó al aniñado narigón. Lo demás es historia conocida, Febres Cordero ganó la Presidencia y Borja dominó el Congreso desde donde sus secuaces comandaron la oposición tradicional.
No voy a entrar en detalles acerca del Terrorismo de Estado que Febres Cordero y su psicópata Ministro de Gobierno, Luis Robles Plaza, impusieron en el País. Alguna vez dije que tanto al cobarde terrorismo como a la delincuencia criminal se la enfrenta con la ley y la fuerza discrecional; no con terrorismo de Estado, porque tarde o temprano algún inocente saldrá lastimado. Ciertamente, los daños colaterales que afecten a civiles inocentes no son tolerables. Mi interés, más bien, es intentar atar algunos cabos sueltos, si es que se puede, respecto de la verdadera dirigencia de A.V.C., aquella que siempre permaneció bajo las sombras.
Ahora bien, así como el actual Tirano, que se ha apropiado del País con su Corte de Patiños no inventó el latrocinio público, así también Febres Cordero en su Presidencia tampoco inventó la corrupción. Veníamos de una serie de dictaduras militares corrompidas, unas más que otras, cuando se reinauguró las dictaduras electoreras de la tristemente repugnante Partidocracia. Primero Jaime Roldós, un pésimo Presidente, después Hurtado un curuchupa de lo peor. Sin embargo, y aquí viene una de las particularidades interesantes, en ninguno de los Gobiernos corruptos mencionados, sea el de Concentración de Fuerzas Populares, y después de la “rebelión” de Jaime Roldós, de Pueblo Cambio y Democracia; ni tampoco en el gobierno inmoral de la Democracia curuchupa Cristiana, en ningún momento aparecieron, por ningún lado, las huestes de los “civiles armados” de A.V.C. ¿Verdad que es sospechoso e intrigante?
Sin embargo, ni bien entra Febres Cordero al poder, ¡bingo! Inmediatamente aparecen las fuerzas patriotas de A.V.C.
Pero, increíblemente, termina el Gobierno de Febres Cordero y comienza el Gobierno “honesto” del narigón Borja y su corte de Patiños; sí, de patiños, y para muestra, ahí están entre otros, Vera aRrata, Gagliardo, Iza Obando, Cocíos, etc.; de manera sorpresiva A.V.C., decide dejar la lucha armada, olvida sus “compromisos con los pobres y los más caros intereses nacionales” y se manda a mudar, ¿por qué?, ¿quién lo ordenó? Obviamente quienes conocen tales incógnitas son ellos. Sí, ellos lo saben.
¿Verdad que hay algo que no cuadra?, ¿verdad que algo apesta en todo esto?
No sería difícil llegar a desarrollar una teoría que apunte a definir al conjunto de Alfaro Vive Carajo, como un grupo paramilitar creado específicamente para joder y golpear el Gobierno de Febres Cordero. Existen muchos indicios que ayudarían a sustentar la existencia de aquella conspiración.
Supongamos que así hubiese sido. Imaginemos que la venganza demencial de un grupo de mafiosos politiqueros, adoloridos por su ego enfermo, heridos por la derrota que los incapacitó momentáneamente la posibilidad de hincarle sus zafias mandíbulas al Tesoro Nacional, fuese el verdadero origen de A.V.C. Demos crédito a la teoría, de que un grupo de maquiavélicos y perversos titiriteros manipularon a un montón de jóvenes de ilusiones desequilibradas y sueños siniestros, simplemente con el objeto de fastidiar al primo de la partidocracia que tan vergonzosamente los hizo quedar. Si así fuese, ¿por qué Febres Cordero, se limitó a masacrar exclusivamente al segmento operativo y de origen popular, y para nada se ocupó de las "mentes grises" que seguramente fueron los que financiaron y dirigieron en realidad aquel grupo armado? ¿Por qué?
Será acaso que, para ambas facciones mafiosas, los crímenes, las torturas, las infamias que cometieron sus respectivos peones, unos más profesionales que otros, no fueron sino, juegos macabros que se festejaban en los clubes privados de unas y otras facciones, con frac y guayabera; a cuyos bacanales, obviamente estaban prohibidos de entrar, aquellos que mataban y morían o torturaban y sufrían, gracias a las nefandas órdenes de sus superiores en malicia y abyección.
Supuestamente, antaño, los horrores de la guerra estaban limitados únicamente a los miembros de la chusma que patrióticamente defendían los intereses de sus “señores”, de los “nobles” por los que peleaban. Daría la impresión que aquella máxima aristocrática se cumplió en aquellos fatídicos años, de mediados de la década de los ochenta y finales del siglo XX; ni más ni menos.
Pero si así fuese, si la teoría es cierta, me pregunto, específicamente respecto de los camaradas de A.V.C., ¿cómo, aquellos que sobrevivieron a sus compañeros pueden permanecer callados sabiendo que sus amigos y ellos mismos, fueron parte del perverso e infame juego de los malditos patriarcas de la Partidocracia de aquel entonces? ¿Por qué no revelan la verdad de quienes realmente, estuvieron detrás de esa torpe conspiración que causó tanta violencia, sufrimiento y dolor en el País? ¿Por qué no revelar las señas nominales de aquellos que vilmente los manipularon, que los engañaron para que terminarán siendo victimas del sadismo y la sevicia de un montón de psicópatas que lavaban sus crímenes horrendos con tres ave marías y un par de rosarios? ¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué? Si tuvieron el coraje para encañonar o disparar contra otro ser humano, ¿por qué no han tenido el valor para decir la verdad acerca de aquellas épocas oscuras y terribles? ¿Acaso no se lo deben a sus camaradas? ¿Por qué mantienen aquel silencio cómplice con las mentes grises que los guiaron por aquel sendero de violencia y terror? Está claro que solo ellos lo saben. ¿Por qué, solamente han revelado aquello que convenía para mantener el cuento chino de “la lucha contra la opresión oligarca” y la farsa de “civiles armados”? ¿Por qué no se han dado un baño de verdad? Acaso no temen a los fantasmas que los visitan en las noches exigiéndoles contar exclusivamente la verdad, solo la verdad, para dejarlos finalmente en paz.
Muchísimas preguntas que los extraviados seguidores de A.V.C. deberían contestar, pero que probablemente jamás quedarán aclaradas, por lo menos no, por la generosidad de los actuales ex jovencitos que quisieron jugar a emular al "che" Guevara.
Ni modo. Como ya mencioné, solamente es una teoría. ¿O no lo es? En fin. Se los dejo a ustedes, estimados lectores, que seguramente estarán mejor informados que Yo. Probablemente ustedes sabrán encontrar el camino correcto de este laberinto inextricable y plagado de horrores, de la historia de éste, nuestro Ecuador.
Etiquetas:
Alfaro Vive Carajo,
Leon Febres Cordero,
Partidocracia,
Rodrigo Borja
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


