Acabo de leer en la página web de un diario nacional las declaraciones de Rafael Correa, en las que menciona la necesidad de crear una Instancia de Control suramericana que proteja a los gobiernos dictatoriales y socialistas de las desinformaciones y tergiversaciones de la Prensa incondicional a los intereses de sus “enemigos” de la oposición politiquera.
Pero, el Tirano como es ya costumbre en él, se olvida, a propósito, que los mismos defectos, vicios y malas costumbres imputables a la prensa corrupta conservadora o como suele decir él, “pelucona”; son perfectamente visibles en los medios de comunicación controlados actualmente por su gobierno, por el gobierno de los chauvinistas y patiños correanos.
GamaTv, Tc, El Telégrafo, son medios cuyas informaciones noticiosas y opiniones editoriales están dirigidas a manipular a la comunidad y a presentar los sucesos, siempre en términos que beneficien y favorezcan los intereses del “rafita” Correa y sus viles aliados de la partidocracia socialista y seudo comunista.
Ciertamente, los principales diarios nacionales y canales de televisión, son verdaderos negocios familiares. Corporaciones privadas, usadas por los accionistas de éstas, para apuntalar y promover sus intereses políticos, económicos y sociales. Pero, Correa, que cada rato nos parlotea sus supuestas diferencias con los comunes politiqueros tradicionales, enfrenta las degeneraciones del periodismo y la prensa corrupta, recurriendo a las mismas estratagemas corrompidas de aquellos a los que dice combatir. Alcahuetes, de sus respectivos amos; deambulan mojigatamente falseando, y distorsionando la realidad; viles gacetilleros, llenan de basura tramposa las espacios de opinión e información; plagan de noticias tendenciosas dirigidas a desinformar o informar maliciosamente; saturan de mentiras a medias y verdaderas parciales; todas ésas, bellaquerías perfectamente observables en la cochina y falaz prensa “correísta y anticorreísta”.
Pero, para nada, y me refiero a las hordas “correístas y anticorreistas”, les molesta que la ciudadanía sea simplemente ignorada o maltratada por las alternativas corruptas de información, participación y comunicación social. Por ejemplo, hace unas semanas escribí algunos comentarios en la página web de un diario de Quito, a título de la supuesta moderación, los comentarios, tardaban, en la mayoría de los casos horas y horas en publicarse. Así un comentario enviado a las ocho de la mañana, bien podía ser publicado después de dos horas o después de cinco o siete.
Cuando reclamé por el ningún respeto y eficiencia que los encargados de esa sección tenían para quienes perdíamos el tiempo en aquella opción, recibí una contestación de uno de lo principales de aquel medio, en la que, en términos generales me culpaba de la incompetencia de sus empleados. Y es que ciertos empresarios del periodismo, se creen los dueños de la verdad; más bien debería decir, se consideran a sí mismos infalibles, aunque las pruebas y evidencias demuestren lo contrario.
Es triste ver como, gane quien gane este combate de pérfidas arpías y sátiros enfermizos, bolcheviques o chapetones, al final, el triunfo seguirá siendo para una de las facciones mafiosas que predominan en el País. Los ciudadanos no tenemos un medio público libre de los malos influjos de la sucia partidocracia curuchupa o socialista. Si queremos dirigirnos a la opinión pública nacional debemos pedir permiso a los tiranos, gamonales y banqueros dueños de los medios de comunicación, o a sus principales testaferros es decir, a los: Jorge Ortiz, Andrés Carrión, Paco Velasco y Carlos Vera, aunque este último momentáneamente se quedó sin padrino que acolite sus verborreas insidiosas y monopólicas.
Lo que plantea Correa al pretender instaurar su Institución suramericana “mordaza pro socialismo del siglo XXI”, es simplemente copiar lo que los dueños de la prensa “derechista”, han venido haciendo desde hace mucho tiempo atrás; acaparar y controlar los medios de comunicación, para a través de ese monopolio adueñarse de la opinión pública. Es decir, todo se reduce a una lucha entre mafias por apoderarse del monopolio de los medios de comunicación y del control de la opinión pública.
La partidocracia del socialismo del siglo XXI, se parece cada vez más a la partidocracia curuchupa y conservadora, de hecho son prácticamente iguales, salvo por algunas ligeras variaciones, más bien folklóricas. Podrán diferenciarse en sus tradiciones fiesteras, en las percepciones despectivas que tengan para con la masa social a la que explotan cada vez que pueden; tibias diferencias. Pero, son notoriamente iguales en el fondo, en el carácter, en las intenciones, en sus cochinos intereses, en el deseo de implantar una dictadura en la que ellos sean los que gobiernen, independientemente que se llame dictadura comunista, socialista, capitalista o mercantilista.
Para aquello es fundamental el control de los medios de comunicación. La consecución de aquella trama maquiavélica, y me refiero al domino de la sociedad, exige que la opinión pública sea encarnada en la forma del discurso del disque todopoderoso caudillo “empresario” o en la perorata incuestionable del amado y temido líder revolucionario.
Como en los demás temas vinculados con el quehacer político, económico y social, la discusión acerca de la prensa y su papel en la sociedad, ha terminado cayendo en las pútridas aguas del riachuelo cloacal, en donde los testaferros del conservadurismo, neo y tradicional, pelean, con los criadillos del socialismo del siglo XXI. El enfrentamiento como es lógico, termina convirtiéndose en una competencia de quien tienen el rabo de paja más largo y visible. En ese escenario “El Pueblo” ingenuo (nótese que no lo califico de chusma estúpida aunque bien merecido se lo tendría), en lugar de exigir verdadera Libertad de Expresión y medios de comunicación libres de injerencias económicas bastardas o de influencias inmorales y prejuicios sociales manipuladores; asiste boquiabierto, ora apoyando a su Emperador Bokassa, ora defendiendo a los tradicionales gacetilleros de sueldos ampulosos. Mientras tanto el verdadero Periodismo, aquel que es inherente con la Verdad, la Justicia y la Objetividad, simplemente continúa siendo una Utopía.