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miércoles, 14 de abril de 2010

Despierta Ecuador, el Feminismo es violencia.

La campaña feminista del Gobierno del Feminismo GLBT socialista del siglo XXI continúa inexorable por el éxito de la Revolución bolivariana, correana y guevariana. Viento en popa marcha la cruzada rosa de las cortesanas y los caballeros de ambigua armadura a por el malvado “machismo” y contra todos aquellos “trogloditas garañones” que solo piensan en sexo, sexo, y más sexo………….heterosexual……afortunadamente.

Ayer no más, observé a vuelo de aguilucho una nueva propaganda de los patriotas GLBT y feministas del socialismo del siglo XXI. En esta ocasión aparecía una mujer con una apariencia un tanto desmejorada y un rostro bañado por morados y azules rojizos, a manera de improntas marcadas por los amores trastornados de algún celoso hijo de mujer. Naturalmente la mujer que aparecía era apenas una actriz que convenientemente maquillada participaba de la campaña “antimachista” de los grupos feministas de Don Rafael Correa y Delgado.

Las intenciones de los GLBT y demás feministas del socialismo son cada vez más evidentes en la medida en que sus campañas se vuelven más agresivas y tramposas. Por ejemplo, es obvio que quieren destronar la cultura heterosexual e instaurar una nueva serie de alternativas sexuales, definitivamente ambiguas, antinaturales, libertinas y perniciosas. ¿Por qué perniciosas?, porque se pretende hacer creer a niños y adolescentes que las prácticas homosexuales o lésbicas, son normales, practicables y recomendables; lo cual es inmoral y perverso.

Con un simple análisis de antecedentes, está claro que detrás de la campaña de Rafael Correa y los GLBT feministas, está la intención de destronar el “Patriarcado”, que por otro lado es otro mito, pues las mujeres casi siempre a lo largo de la Historia han cogobernado y codirigido con los hombres; ¿para qué?, para satanizar cualquier intento de los hombres por rechazar por ejemplo, el matrimonio gay como fundamento de la nueva sociedad feministas y socialista del siglo XXI, o para consolidar la adopción de niños por parte de los grupos GLBT.

Lamentablemente, la chusma fiel a su condición ilota se traga toda esa porquería, mientras los dueños de la verdad, aquellos que escriben y opinan en los diarios y medios “libres, independientes e imparciales” de propiedad de los burgueses y oligarcas conservadores, nada dicen sobre esta campaña inmoral y tramposa; ora porque su reputada imbecilidad no les permite detectarlo, ora porque temen ser catalogados de machistas, misóginos, o algo peor.

Pero no solo que los medios “libres, e independientes” callan ante la campaña maliciosa de Rafael Correa y sus GLBT feministas, sino que hasta la apoyan. Los mismos medios conservadores que se quejan por las trabas que el Gobierno del Feminismo del siglo XXI impone a su tarea de desinformar e informar lo que les conviene, esos mismos medios callan y se confabulan con el Gobierno del Feminismo del Siglo XXI en contra del mismo Pueblo al que llaman a las calles a protestar a favor de sus conservadores privilegios. ¡Que tal!, como para reírse de todos esos viejos decrépitos de la prensa “libre e independiente” que se jactan de ser “impolutos e imparciales”, ¿cierto?

Momentos atrás mientras buscaba información acerca de la vida social de las hienas me encontré con un Foro Feminista, literalmente exclusivo para “damas y princesas”, excluidos nosotros los “primitivos machistas”. Y lo digo porque en el requerimiento para registro la bienvenida era exclusiva para las “damas”, mientras los “machistas”, éramos simplemente soslayados. Pues bien, resulta que uno de esos “locos machistas” que nunca faltan afortunadamente, decidió registrarse a pesar del menosprecio de las “damas” que dicen exigir “igualdad” al tiempo que se benefician de las inequidades que su condición de género les ofrece gracias a la hipocresía que predomina en este lodazal humano llamado sociedad. Este señor, una vez registrado, abrió un debate, en el que exigía discutir con argumentos las pretensiones, demandas y objetivos del Feminismo, para lo cual convocaba, a todas aquellas damas, marimachos y demás personajes ambiguos que se cobijan detrás del incierto Feminismo, para que planteen sus puntos y los defiendan. No recuerdo exactamente pero, me parece que el tema fue abierto el 3 de marzo de este año y hasta la fecha 14 de abril, ninguna dama, o macho feminista aceptaba el “reto”.

No es novedad que los blogs y foros de los Feministas estén plagados de censura o mojigatos filtros y demás ridiculeces que les permiten, libertinamente, decir sus falacias y torpes mentiras con la tranquilidad de que sus estupideces quedarán protegidas por la impunidad. Lo digo porque Yo mismo en un blog argentino de damas feministas y antimachistas, intenté opinar, sin éxito, gracias a la censura impuesta por las damas que defendían sus polémicas y trastornadas verdades.

Días atrás, conversaba con un amigo, justo sobre las campañas de Rafael Correa y sus feministas trastornados; entonces, me hizo caer en cuenta de algo. En uno de los videos que subí a Youtube, aquel relativo a las campañas tramposas del feminismo correano, se menciona al principio que el Gabinete de Correa tiene alrededor de 15 mujeres ocupando las diferentes secretarias del Estado, ministerios; sobre aquello, me decía: “de esas distinguidas “señoras”, cuántas serán lesbianas, cuántas divorciadas, cuántas gran trago, con qué frecuencia les coronarán a sus comprensivos maridos, con qué periodicidad cambiarán de pareja, cuántas de esa damas les habrán confesado a sus esposos que el negrito es el único suyo, con quién quedarán los hijos cuándo las princesas y reinas se largan de juerga con sus amantes patriotas, no necesariamente sus maridos”. Preguntas válidas, incógnitas que deberían ser aclaradas por las purísimas y sacrificadas patriotas del socialismo feminista del siglo XXI, si no es mucha molestia desde luego.

Una persona inteligente publicó la siguiente sentencia en la opción comentarios del video que mencioné, acerca de las mentiras del feminismo: “Detrás de un hombre abusivo, se encuentra una mujer que fracasó como madre”. Muy cierto. Seamos sinceros algunos hemos sido testigos de las agresiones que cierto tipo de hombres reciben de sus angelicales y amantes esposas. Todavía recuerdo los gritos furibundos y destemplados de una mujer pequeña pálida y enjuta que no se cansaba de lanzar la amenaza, “Ven acá para sacarte la mierda hijueputa”, a su atemorizado marido, un tipo de apariencia costeña, alto y delgado que intentaba huir de la furia de semejante fiera. Qué se puede esperar de los hijos de ese matrimonio, sino que estén condenados a repetir las violentas conductas de sus padres, en el caso señalado, de la "reputada señora".

Bendito humor negro, no sé que haría sin éste, que me permite reír de las siniestras estupideces de la chusma. Con razón la palabra “sociedad”, apenas se diferencia del término “suciedad”. ¿Por qué lo digo?, porque muy bien sabemos que esa imagen de santidad a favor de la mujer es tendenciosa, promocionada hipócritamente por las diferentes fuerzas sociales y económicas, para manipular a la sociedad. Conocemos que detrás del puritanismo hipócrita está la verdad que no se puede encubrir, aquella que presenta a la mujer como un simple ser humano, ciertamente diferente al hombre, no en su humanidad, sino en su género y en las consecuencias que se extienden de aquello, aspecto que las torpes feministas no quieren entender.

Nos dicen que son injustamente tratadas en el mercado laboral. Puede ser, pero no más que muchos hombres, que también son explotados en su trabajo. Las feministas se olvidan que los hombres también son víctimas de prejuicio, trato injusto y desprecio. Por ejemplo, cuando se contrata personal para una oficina, no se elige un secretario, sino una secretaria. El ejercicio de la contabilidad es muy expresivo al respecto, generalmente se prefiere una contadora a un contador. Pero ahí, las enfermizas y violentas feministas no dicen nada, solo callan y sonríen torvamente, encubriendo aquel prejuicio. De aquellos casos hay muchos, pero yo no veo a hombres que estén llorando y clamando por esas injusticias, a diferencia de las felices feministas.

Señores y señoras lo cierto es que la culpa de la Violencia Familiar que es el verdadero problema y sobre el cual deberían establecerse las verdaderas soluciones, no es imputable exclusivamente al hombre; las mujeres también tienen responsabilidad en aquello, muchas veces de manera activa. Acaso las madres no son tiranas y sobreprotectoras algunas, e indolentes e irresponsables otras; acaso algunas madres no descargan con brutal amor el látigo o la correa infame y vengadora, mientras otras azuzan a sus maridos para que agredan al soez que aprendió las groserías del ejemplo de sus adorables y malcriados padres. Acaso no son alcahuetas con sus querubines, al punto de mentir, engañar y encubrir, con el cuento torcido del “incondicional amor de madre”. Ya dejémonos de hipocresías. Con razón los blogs y foros feministas tienen censura.

El principal enemigo de las mujeres, no somos los hombres, métanselo en la cabeza. El verdadero enemigo de las mujeres son las propias mujeres y muy especialmente ese montón de viejas frustradas y amargadas más conocidas como Feministas.

En lugar de solucionar los problemas de violencia social, la campaña feminista únicamente genera más odio y rencor que es lo que finalmente buscan los seguidores feministas del socialismo del siglo XXI. Solo cuando las mujeres dejen de ser tontas, hipócritas y mojigatas, una utopía, entonces, se habrá dado un salto gigante para combatir la violencia familiar y estaremos camino a crear una sociedad inteligente y decente.

Quiero aclarar que el problema no es con las mujeres inteligentes y recatadas, si es que las hay, el problema son estas viejas feministas que pretenden recrear un Mundo a su gusto y antojo. Estoy consciente que tratar este tema con la frontalidad debida, te hace objeto de aprecios pervertidos de mujeres desquiciadas y tristemente de imbéciles que buscan homogenizar en la sociedad su sexualidad antinatural. A sus recriminaciones solo puedo decir: ¡jódanse!

Es increíble que un tema tan trascendental sea simplemente ignorado por la gran mayoría de la sociedad. Los dueños del circo y sus capataces se muestran conformes viendo como la masa es manipulada. Parece ser que la chusma y el populacho prefieren vivir tirándose los platos, insultándose y agrediéndose entre sí, mientras sus hijos miran atemorizados ese espectáculo que repetirán cuando sean adultos, confundiendo los gritos de sus atarantados padres con los patriotas sonidos que provienen del televisor amenazando que “el machismo es violencia” y que “el País ya es de todos”.

lunes, 17 de agosto de 2009

¡Soylent Verde con tallarines!


La primera vez que escuché la expresión “Soylent Green”, fue en la serie de dibujos animados “Futurama”. El alegre y pendenciero Bender había retado a un concurso de cocina a un tal Elzar, creo, famoso y experto gourmet. El ingrediente principal que obligatoriamente debían usar, respondía al nombre de: Soylent Verde.

Intentando encontrar la traducción al castellano del término “Soylent”, llegué a la conclusión que hacia referencia a un alimento sustituto como alternativa a aquellos escasos y tradicionales. Sin embargo, ciertas pistas de la misma serie, empezaron a develar cual era el origen animal de aquel ingrediente secreto, aunque debo reconocer que no tenía un respaldo suficiente con el cual denunciar públicamente la naturaleza de aquel manjar del futuro.

La respuesta contundente se presentó hace apenas unos días, mientras buscaba información en Youtube acerca de un filme protagonizado por Charlton Heston, “El Hombre Omega”. Pues bien, en uno de los casilleros que suelen aparecer con las diferentes opciones había un pequeño ícono con la leyenda “Soylent Green”, título que definía una película estelarizada por Charlton Heston y Edward G. Robinson.

Entonces hice click con el botón del mouse en aquella pequeña ventana virtual. Un policía, interpretado por Heston, silenciosamente, se había escabullido dentro de una gigantesca fábrica; algunos rumores le habían empujado a investigar en aquel lugar. Sigilosamente, sin permitirse ser visto, empezó a inspeccionar área tras área, sin que nada pareciera estar fuera de lugar. Pero, de repente una sección corrediza que se movía a lo largo de la fábrica lo espantó; sobre la superficie de aquella rampa se desplazaban cuerpos humanos debidamente amortajados. Luego de recorrer algunos metros, subiendo y bajando, aquellos bultos eran depositados toscamente en una especie de centro de almacenaje.

Más allá las máquinas, los artefactos, los olores, explotaban en ruidos ensordecedores y espeluznantes. Sin que su mente fuera capaz de asimilar la evidencia, el personaje investigador siguió deambulando hasta que la fatalidad lo llevó a la línea de salida del producto terminado; segundos después, abrumado por las evidencias, un grito ahogado se escuchó de su boca: “¡Is people, …….Soylent Green is people!”

Las historias de antropofagia son muy comunes en la Literatura o el cine. Aunque excepcionalmente, también se presentan en la vida real con tintes de verdaderas historias macabras. Desde ejemplos vinculados con el instinto de supervivencia, como en el caso de los Old Christeansen, jóvenes de un equipo de rugby uruguayo que viajando a Chile sufrieron un accidente aéreo en los Andes, que, en semejantes circunstancias aciagas, se vieron obligados a comer los cadáveres de sus compañeros fallecidos para poder sobrevivir; hasta los casos de degeneración o enajenación mental de algunos desquiciados neo caníbales.

Abrumados por la depredación brutal de la naturaleza causada por el “desarrollo sostenible”, la estupidez humana y la polución, nos hemos preguntado: ¿qué pasará cuando los recursos naturales limitados finalmente se terminen o resulten insuficientes para alimentar a la mayoría de los humanos? Será que el futuro de la humanidad dependerá de la posibilidad que los seres humanos renuncien a ciertos escrúpulos por demás básicos y morales. Será que la supervivencia del hombre condicionará la necesidad de incluir en la lista de alimentos al rico, nutritivo, económico y abundante Soylent Verde.

Ya me imaginó los restaurantes abarrotados. “Camarero tráigame una pierna de futbolista al mojo de ajo”. “¡Garzón!, lengua de comentarista político a la tártara, con unas ramitas de ajenjo, y ¡que sea rápido!” “Mozo, ¿tiene hígado de chumado a la Johnny Walker?, ¡no tiene!, entonces tráigame un caldo de tronquito de torero”. “Señorita páseme unas manitas de puerco congresista con guacamole, por favor.”

¡Ah, Soylent Verde!, el nombre de la degradación humana, de la codicia, del sadismo, y la ausencia completa de escrúpulos, máxima de los señores maquiavélicos, de aquellos que se jactan y envanecen cumpliendo sus brutales objetivos a cualquier precio. ¡Ah, Soylent Verde!, sabroso y nutritivo, pero amoral.

En cualquier caso, planteado aquel escenario tan apocalíptico como perturbador, no habrá más que declararse vegetariano y comerse unas plantitas de carpintero con juguito de jardinero.


Trailer Soylent Green:



miércoles, 29 de julio de 2009

El feminismo insolente y sus manifestaciones inmorales.



Como es visible para algunos, vivimos en una sociedad hipócrita saturada de tabúes mojigatos y prejuicios santurrones. Por un lado se alaba la moral y la virtud de dientes para afuera, pero, en la práctica las conductas normales merodean entre lo cínico lo inmoral; basta ver como los hijos bastardos de la sociedad cada vez que pueden sacar provecho deshonesto de una determinada circunstancia, no lo piensan dos veces y se lanzan de cabeza, sin que les importe violar toda norma moral o legal.

Aquella misma hipocresía se aplica a determinadas manifestaciones de disque cultura, respeto y solidaridad que la sociedad tiende a promocionar a través de sus canales de comunicación tradicionales.

En este inmenso lupanar llamado mundo social, los hombres no somos los malos de la película, por lo menos no somos los únicos “malos”. Así como existen zoquetes en cantidades industriales, así también existen ciertas mujeres que no son precisamente un ente carnal donde confluyen exclusivamente leche y miel.

Pues sí, vivimos en una sociedad mojigata plagada de pomposas y pomposos hipócritas que nos dicen por ejemplo que: “a las mujeres, ni con el pétalo de una rosa”. Sin embargo, muchos de aquellos canallas no bien llegan a la casa, borrachos o no, usan, no el pétalo, sino, sus puños o algún objeto contundente para mostrar lo “valientes y machos” que son.

Lo increíble o no tanto si conoces algo de la condición humana, es que mucha de la violencia en contra de las mujeres proviene irónicamente de las propias mujeres. Ahí tenemos por ejemplo a aquellas damas de sociedad que religiosamente suelen aparecer en las páginas sociales de cualquier revista de la “gente linda”, y que nos hablan puritanamente de lo malo que resulta el adulterio, y que sin embargo, no dudan en coronar a sus cornudos maridos, cortándoles, oreja y rabo, en compañía del lechero o el cantinero; mujercitas de moral trastocada que incapaces de freír un huevo o coser un botón, descargan su furia con las cocineras y sirvientas cuya capacidad relativamente efectiva en las labores del hogar, presentan a las “damas de sociedad” como las fofas inútiles y superficiales que ellas, en su fuero íntimo, saben que son. Abruptas feministas de abolengo que menosprecian a sus iguales en género, solo porque, las unas, tuvieron la desgracia de nacer en cuna humilde, o las otras, tuvieron la fortuna de nacer con un color de piel diferente del considerado “ideal” o “estilizado”.

Sería injusto si no reconociera la existencia de hombres decentes, sensatos y respetables. Por lo mismo, justo y sincero valorar la existencia de mujeres, que sin ser perfectas, son respetables, recatadas, dignas, honradas, cariñosas y simplemente adorables. Sin embargo, así como hay energúmenos zoquetes así también hay ciertas señoras que de respetables no tienen ni lo básicamente respetable.

Últimamente he estado escuchado en determinados segmentos de opinión pública ciertas sentencias santurronas vinculadas con aquellas señoras de reputación social ampulosa, pero al mismo tiempo de moral dudosa. No las voy a calificar de algo peor que rameras, como tácitamente lo hizo alguna vez el “Niño de la Copea”, ya saben “CarloUlio” Arosemena; seguramente los guayaquileños deben conocer mejor la anécdota del veterano chupador y la doncella de amores pagados, con todos aquellos detalles tan propios del ex presidente.

Cierto que el desdén es una respuesta sensata a las verborreas mojigatas, pero, inclusive la indiferencia tiene sus límites, cuando de escuchar las vocinglerías vacías y groseras de estas distinguidísimas “damas”, tan desagradables, como las monsergas del mudo de Carondelet en sus incansables y desvergonzados monólogos.

Estoy harto de escuchar a aquellas mujeres insensatas y bravuconas, sí bravuconas, porque ciertas mujeres también pueden ser bravuconas; quejarse que los hombres somos los culpables de todas las desgracias de este mundo social mugriento. Estoy cansado de oír, a las disque intelectuales feministas clamar por sus derechos a incursionar en las perversidades y vicios de sus compañeros de juergas. Estoy fastidiado de observar a tanta cuanta vieja gorda, corrupta e insolente, clamar a los cuatro vientos que, “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”, solamente para aprovecharse de aquel hipócrita y sensiblero cliché, irónicamente para generar violencia en contra de los “terriblemente machistas” hombres.

En más de una ocasión he visto a ciertas jacas encopetadas, ésas, que tienen complejo de “reina María Antonieta del tercer mundo”, aprovecharse de aquellos tabúes, clichés feministas y de su condición natural femenina, para injuriar a más de un hombre. Generalmente el pobre diablo a quien van dirigidos los vulgares denuestos debe guardar silencio y tolerar con estoicismo o sumisión las injurias de semejantes furias; pero, cuando no sucede así, y el hombre se atreve a responder en justos términos a la agresiva señorona, entonces enseguida la grotesca ex damisela clama auxilio a favor de su “afrentado honor”; ¡honor, si cómo no!, como si alguna vez lo hubiese tenido o conociera siquiera el sentido moral de aquel valor. Enseguida los caballeros de oropel aparecen al rescate de la matrona y muy generosamente abundan en sortilegios canallescos y burdas infamias en contra de ese “pedestre inculto” que se atrevió a responder a tan distinguidísima y reputada dama; independientemente de que aquel infeliz solo se haya limitado a decir la verdad, aunque “olvidando” que en esta pútrida sociedad: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”. Aunque la agresiva y contumaz seguidora del hembrismo, bien merecida se tenga la puteada.

Aquellas feministas agresivas y valentonas que disfrutan maquillándose y pintándose sus cueros tercermundistas como payasas, imaginando que así se ven más “sexys” y que disfrutan muchísimo competir, y con mucho éxito, con sus compañeros en el noble arte de empinar el codo; parece habérseles olvidado que, todos aquellos machistas y perversos ogros que les han negado sus “derechos”, todos esos politiqueros pillos que son los causantes de la desgracia de este mundo, multitud de energúmenos unos peores que otros, tienen abuelas, madres y esposas. ¡La corresponsabilidad es notoria, distinguidas damas de suciedad!

Pocas cosas deben ser tan reprensibles como la agresión física y el maltrato psicológico cometidos por un canalla y cobarde desquiciado en contra de su mujer o sus hijos. Cualquier manifestación de violencia debe ser repudiable, pero más aún aquel brutal maltrato que presenta a un individuo notoriamente más fornido o superior físicamente en contra de alguien mucho más débil. Sin duda, un infame acto de vileza de los peores.

Como ya mencioné la violencia familiar es sin duda algo terrible, pero no siempre las mujeres son la víctimas. Igualmente repudiable es la violencia física y psicológica que sufren algunos hombres de parte de sus “amadas” esposas. Pero, en esos casos, ¿quién saca la cara por esos pobres diablos? ¡Nadie! Ni siquiera ellos, porque: “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”.

La violencia del hembrismo no es exclusiva de la vida matrimonial o en pareja. Algunas distinguidas mujeres abusivas, maliciosas y violentas aprovechándose de los tabúes que mencioné, no tienen ningún problema en abalanzarse agresivamente en contra de cuanto hombre tiene la desgracia de cruzarse por su camino; o fácilmente, en su infinito egoísmo y vanidad, renuncian a responsabilidades que por su importancia son simplemente irrenunciables.

Hay cosas que uno difícilmente olvida, expresiones que golpean la sensibilidad, comentarios infamantes que habiendo quedado impunes del justo castigo, divagan en nuestras mentes cada vez que escuchamos o somos testigos de la grosera y malintencionada conducta de ciertas hijos predilectos de la sociedad puritana.

Hace más de diez años miraba por tv un canal gringo latino; no recuerdo la cadena, talvez Telemundo o Univisión. En ese momento se estaba presentado un reportaje acerca del maltrato infantil en los hogares y más específicamente el realizado por las mucamas, sirvientas, nodrizas, etc. El mencionado reportaje relataba el caso de una madre que sospechando que su hijo de alrededor de un año era víctima de agresiones por parte de la niñera, decidió colocar cámaras en lugares estratégicos de la casa a fin de comprobar el trato que el niño recibía cada vez que quedaba solo con la sirvienta.

En efecto, las peores sospechas de la madre se vieron confirmadas a través de una filmación que mostraba a una mujerzuela cobarde y perversa agrediendo salvajemente al indefenso niño.

Ya de vuelta en el plató de locución y entrevistas, una de las locutoras se lanzó una perla verbal, de esas que solo se escucha de gente, como diría Alberto “el negro” Olmedo: ¡sucia y corriente! Aparentando indignación, la fingida señora dijo lo siguiente: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos”.

Aquella expresión se quedó retumbando en las paredes de mi habitación: “Y ahora en quién confiaremos para que nos den cuidando a nuestros hijos.” La vieja infeliz, cínica e ignorantona, se quejaba que en su sociedad de oropel y esnobismo, no se podía confiar en nadie que cumpliese a cabalidad la obligación irrenunciable que ella tenía para con sus hijo. La grosera suripanta renunciaba descaradamente al compromiso que ella había asumido al momento de parir a su hijo. La tosca locutora que seguramente laboraba horas extras como odalisca de algún ejecutivo para intentar trepar en la escala de poder de aquel canal, renunciaba a su función materna de velar por la seguridad, salud y sana formación de su hijo; y escandalosamente se quejaba que no tenía a quien delegar su responsabilidad como madre; probablemente “argumentaba” que su faceta como “profesionista” no le ofrecía suficiente tiempo para asumir una tarea tan “banal” como la de madre. Por lo visto su realización personal y profesional, eran prioridad frente a cualquier otra responsabilidad perfectamente delegable o no trascendental. Posiblemente se autojustificaba diciendo que todo aquel “gran sacrificio” lo hacía única y exclusivamente por su hijo, aunque en el fondo reconocía, talvez, que cambiar los pañales y preparar el aguado de gallina para el zoquete que sabemos, no estaban en sus planes.

Pensar que con ese tipo de “mujeres realizadas” uno se encuentra casi que todos los días. Y pensar que en gran parte si tenemos esta grandísima sociedad de porquería, es debido a la gran tarea que estas damas feministas realizan. Por fortuna, siempre existen las honorables excepciones; gloriosas y virtuosas excepciones.



miércoles, 13 de mayo de 2009

Ustedes deciden: Hombres Libres o viles esclavos.

En alguna oportunidad divagaba en mi mente respecto de la fragilidad de la vida. Somos un milagro de la evolución o de la creación, y sin embargo, dada nuestra condición perecedera, estamos a expensas del natural deterioro de nuestros cuerpos, de los influjos externos enfermizos, de los causales o casuales accidentes y funestamente, de la sevicia y maldad del propio ser humano. Y es sobre esta última particularidad, aciaga por cierto, que pretendo emitir mi comentario.

Créanme cuando les digo que estoy cansado de escuchar que, a diferencia de las películas, el hombre malvado termina triunfando en el cometimiento de sus crímenes y fechorías. Estoy fastidiado de leer en el periódico que un hombre honesto cayó víctima de las balas de algún infame sicario. Me molesta enterarme que los criminales han cegado la valiosa vida de un hombre o mujer libre y comprobar que este vil acto, termina siendo sencillamente irreparable, independientemente de que los asesinos materiales y muy excepcionalmente los instigadores sean detenidos y castigados.

Desvariando en mi pensamiento, he cuestionado por qué los hombres y mujeres justos no pueden tener la protección de una coraza que los proteja de las maldades de las creaciones pervertidas del vicio. Una armadura insigne y real, que conjuntamente con los nobles instrumentos ofrecidos por la verdad, la evidencia, la honradez y la justicia, les permita enfrentarse con un mínimo de seguridad contra las huestes feroces e inhumanas de sicarios y malhechores que siempre están prestos a cumplir las órdenes de sus malignos amos.

No es justo, definitivamente, no es justo. Irónicamente, los seres humanos creamos un Estado para que nos proteja de las degeneraciones de la sociedad y funestamente aquella creación terminó volviéndose contra aquellos que debía proteger. Porque lamentablemente, aquel Estado con su incompetencia y corrupción natural, si se considera quienes lo manejan a su arbitrio, ha terminado convirtiéndose en el primer enemigo de los hombres y mujeres justos, o en cómplice y protector de los delincuentes y asesinos.

Quizá todos nosotros somos los responsables de permitir que todo este concurso de circunstancias desgraciadas, hayan llegado a estos niveles de brutalidad y corrupción tan terribles. Quizá no. Quizá existe un contingente de sociedad irresponsable, vulgar, ignorante y apática que puede fácilmente ser señalada. Un segmento de pueblo conforme exclusivamente con satisfacer animalmente sus instintos básicos y sus vulgares tradiciones festivas. Talvez ellos sean los responsables indirectos de que los hombre y mujeres justos paguen un precio odioso simplemente por ser consecuentes con sus principios.

Lo sucedido en Guatemala con el caso del abogado Rodrigo Rosenberg, es una muestra más de la absoluta indefensión de las personas frente a la corrupción criminal y la complicidad de un Estado manejado por gente inmoral que es capaz de todo con tal de mantenerse en el poder mundano y así conseguir, satisfacer incontinentemente sus bajas pasiones. Por desgracia, aquellas manifestaciones magnicidas son comunes en la mayoría de los países de este orbe. Pero muy principalmente en aquellas naciones con una mayoría de gente ignorante, indolente, irresponsable, etc.

El otro día escuché una sentencia muy interesante: “Los ciudadanos no debemos temerle al Estado y a los políticos; son los políticos y el Estado, los que deben temer a los ciudadanos.”
Quizá el concepto de “temor” deba considerarse como una figura dirigida a incrementar el sentido de que los políticos jamás, pero que jamás deben levantar la mano injustamente, peor criminalmente contra los ciudadanos.

Pero, para que ocurra eso, son los hombres y mujeres libres los que deben tener el control del Estado. Solamente con una sociedad inteligente, sensible, y solidaria, conseguiremos que el Estado finalmente trabaje para nosotros los ciudadanos. Únicamente con ciudadanos honestos manejando el Estado tendremos garantizados nuestros derechos. Exclusivamente con una mayoría de pueblo educado, amante de las causas justas y las buenas costumbres, las mafias de rateros, criminales y asesinos serán finalmente derrotados.

Los seres humanos no somos eternos. Los hombre y mujeres libres, aquellas pocas creaciones honorables que actúan por principios no son inmunes a la maldad humana. Al final aquel pueblo ingenuo, servil, e insensible es el que tiene la palabra, o siguen sirviendo a la Tiranía corrompida de turno y se constituyen en cómplices de los latrocinios y asesinatos cometidos por esos viles canallas o, se arman de valor y emulando conscientemente al hombre justo se convierten en Pueblo Libre, simple y llanamente Pueblo Libre.

Ustedes tienen la palabra ingenuos nativos de este hermoso terruño. Aún estamos a tiempo, no permitamos que este País, se convierta en otro México, Guatemala, o Colombia.
Recuerden, al final ustedes deciden.






Pdata: Revisen los videos de Rosenberg en Youtube y saquen sus propias conclusiones.